Estudio sobre las soluciones narcisistas en las psicosis
2. Las psicosis luego de "Introducción al narcisismo"
En "Duelo y melancolía" (1916) Freud se refiere a un caso de esquizofrenia, que Landauer relata en "Spontanheilung einer Katatonie" (1914) ("La cura espontánea de una catatonía"), como una ilustración muy pura de la "identificación narcisista".
Hasta entonces, este término era aplicado a la clínica de la histe ria. A partir de ahora, empieza a diferenciarlo de la "identificación histérica", y con el uso de este concepto dispondrá de un punto de apoyo para su clínica diferencial. Lo que le permitirá aislar y oponer, de un lado, la esquizofrenia de la paranoia, y de otro, la neurosis histérica de la melancolía.
En cuanto al caso descripto por Landauer, éste pone de relieve la extensión de la libido del yo en la identificación asociada al narcisis mo. En el texto, que nos es posible conocer en detalles por una inves tigación de Vicente Palomera12, se refiere a una enferma de 23 años.
9 Ibtd., pág. 289.
10 L a c a n , J.: El seminario. Libro 1, Los escritos técnicos de Freud, Paidós, Bs. As.,
1985.
11 Ibíd., págs. 130-166.
12 P a l o m e r a , V .: "Freud y la esquizofrenia", en: Uno por Uno, Rev. Mundial de
Psicoanálisis, n° 39, Bs. As., 1994, págs. 106-126. 93 Ps ic o sis a c t u a l e s
G u i l l e r m o B e l a g a
Marie, cuya madre murió a] nacer. A los 16 años, su padre empieza a jugar en la Bolsa y pierde toda su fortuna, al tiempo que se entera que su mujer actual lo engaña con otros hombres. Esto fué demasiado para este hombre quien decide una noche a las 11 hrs. poner fin a su vida disparándose un tiro en la sien izquierda. Despertada por el ruido de la detonación, Marie entra en la habitación, agarra la pisto la y se dispara en el mismo lado, produciéndose una herida. Varias personas que entraron para socorrerla la encuentran riendo y brin cando por la habitación, con una expresión rígida en el rostro y diciéndose a sí misma: "¡Muerto está! ¡Muerto está! ¡Las 11!".
Llevada a un sanatorio psiquiátrico, permanece durante ocho semanas en un estado típico de la catatonía: sin pronunciar una sola palabra, rígida e inmóvil en la cama y repitiendo siempre lo mismo: "¡Muerto está! ¡Las 11!". Pero, de repente se recupera y Marie es externada.
Dada su nueva situación, se ve obligada a buscar un trabajo, y se traslada a otra ciudad para dedicarse al teatro. Vive muy retirada y no tiene ningún pretendiente. En las vacaciones, antes de cumplir los 19 años, vuelve a su casa y busca a un amigo de su padre, médico de la familia, un hombre de la misma edad de aquel.
Ahí, a pesar de la presencia de la madrastra, empieza a compor tarse de modo extraño, jugando a poner su cabeza en el regazo del amigo paterno y mostrando una gran satisfacción al percatarse que lo excitaba sexualmente. Terminará acostándose con él, entregándose a este hombre cada vez que vuelve a su casa.
Lo significativo será que se ofrece a él sin tener una inclinación especial. Es más, durante mucho tiempo había tenido un verdadero miedo al acto sexual ya que sabía que "una vez que empezara no podía pararlo". Hasta entonces, se había limitado a una mastur bación frenética.
Asimismo, Marie mostrará un interés singular por el desnudo femenino, concurriendo con frecuencia a los cabarets y salones de variedades ávida de saber "si hay algo para ver" en las representa ciones acrobáticas o en las danzas. En cierta ocasión, le relata a Landauer con gran excitación, cómo había visto el pubis de una bailarina. De igual manera, solía sentarse durante largos ratos al lado de la ventana de un café para ver las piernas de las mujeres que se paseaban por la calle. Su "actividad homosexual" más importante era tomar asiento y esperar a que una mujer tomara asiento en la mesa contigua. A continuación se quedaba mirándola fijamente hasta que se diera cuenta, instante en el cual la paciente se entregaba a un juego que consistía en pasarse la lengua por los labios.
a la masturbación y se echaba en la cama de modo tal que pudiera observarse ante el espejo. Esta condición del espejo era esencial tam bién en sus relaciones con los hombres, ya que lo que trataba de observar era la relación sexual.
Además, se informa que de pequeña había espiado con gran curiosidad lo que acontecía en el dormitorio de sus padres. En este "empuje a mirar" se trataba, como resalta Landauer, de una repeti ción de una escena que había presenciado en la habitación de sus padres (entre los cinco y seis años): "En un cumpleaños de su padre, se había vestido a toda prisa para poder felicitarle. En la habitación contigua reinaba el silencio. Marie miró dentro y vio que la cama de su padre estaba vacía. Su madre, por el contrario, estaba en la cama sentada frente al espejo. Se maquilló, tras las abluciones de sus partes íntimas, se puso coqueta y se recostó para dormir. Tras ésto, entró su padre en la habitación vestido solo con la camisa, y despertó a su mujer con besos. Luego mantuvieron relaciones sexuales. Marie salió corriendo furiosa y estuvo durante todo el día inmóvil y sin felicitar al padre".
Si bien, por un lado, se pone de relieve la identificación actual con la madre. Palomera comenta que antes del estado actual, precedió una época de equiparación casi total de Marie con el padre, lo que Landauer llama "el período de la psicosis".
Del historial clínico de su enfermedad en el sanatorio, además de las semanas en que estuvo con el cuerpo totalmente rígido, sin responder a las preguntas, donde solo cantaba de vez en cuando, riéndose y diciendo, "¡Muerto está! ¡Muerto está! Las 11", el período de internación estuvo repleto de fantasías delirantes en las que Marie se veía en relación sexual con su madre.
Pero lo más inquietante para Landauer fue un episodio ocurrido a los 7 años de edad: "estaba de visita en la granja de sus abuelos y a causa de una travesura fue amenazada con mandarla de vuelta a su casa con su padre. Para ella fue tan espantoso que decidió que era mejor morir. Se alejó de la granja y estuvo, por faltarle el valor para arrojarse al río, un día y medio escondida en medio de un cañaveral desnuda, ya que había arrojado sus vestidos al agua, en vez de tirarse ella. Aunque oyó los gritos de quienes la buscaban, no salió y aguantó pacientemente durante muchas horas el hambre. A la noche siguiente regresó a la casa despacio y sin hacer ruido".
Lo que se subraya en esta historia es la incidencia de lo especular, al considerar la ecuación vestidos = yo.
Por último, Landauer prosigue diciendo que "con la muerte del padre se da un poderoso conflicto inconsciente de amor-odio contra
él mismo. Marie se sustrae al conflicto identificatorio con el padre. 95
P sic o sis a c t u a l e s
U I L L E R M O B E L A G A
Así regresa a mecanismos que son propios de la primera infancia y que parten del narcisismo. Esta identificación iguala ahora al padre desaparecido. En lugar del duelo -lo que hubiera sido una cuestión de amor- abandona el amor y recurre a la primera forma de elección de objeto del narcisismo".
Agregando, que la ecuación "Vestidos = yo", deducible del recuerdo infantil, es una prueba de que "había sacrificado de modo manifiesto una identificación conciente, sus vestidos, es decir, una parte de su yo en lugar de su yo". Así, el mecanismo identificatorio en Marie es consciente: "Concientemente identifica casi cada objeto con ella misma o al menos con la parte más importante de su yo, los ge nitales".
Según parece, fue Otto Rank quien hizo observar a Landauer que estos casos donde lo expresado simbólicamente es conciente, no tienen nada que ver con los símbolos sino con sus etapas previas (la identificación), concluyendo que en Marie como en todos aquellos esquizofrénicos se trata de una fase previa semejante.
Cuando, en 1916, Freud cita el caso, lo hace en relación a la paradoja que plantea la melancolía y el duelo patológico: ¿cómo explicar, en el reflujo de la libido, que la pérdida del objeto se trans forme en pérdida del yo?
Freud reconoce a Rank el haber propuesto ya una salida al dilema al señalar que en la psicosis la elección de objeto se produce sobre una base narcisista, sustituyendo la carga de amor por la identifi cación. En este sentido, el caso de Landauer resultaba perfecto, dado que la cura daba cuenta de la regresión de un tipo de elección de objeto hasta el narcisismo originario.
En un conciso resúmen del mismo. Palomera aísla los siguientes
puntos: 1) el odio al padre (Vaterhass) desestabiliza la elección del
objeto de amor; 2) el tratamiento confirma la tesis de una regresión
narcisista (después de haber estado atrapada por la muerte del padre, la joven muestra que la cura es un retomo identificatorio a la madre gracias a la regresión narcisista); 3) las escenas de mastur bación ante el espejo, su "avidez de saber lo que hay para ver", sus relaciones heterosexuales, remiten a la escena de la alcoba de su madrastra; y 4) el recuerdo infantil de Marie deshaciéndose de sus ropas como de un yo, muestra la incidencia de un fenómeno de regresión tópica al estadio del espejo.
Igualmente se puede señalar que estos fenómenos de deriva imaginaria pueden detenerse para algunos sujetos, en lo que se conoce como una identificación "como si".
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