5.1 ¿Quiénes somos? ¿Qué no somos?
5.2. Escucha y permeabilidad: “serpientes y mudanza de pieles”
Colectivamente se ha hecho camino. En el proceso-proyecto nos hemos ido conociendo y reconociendo juntas. Las lecturas y miradas sobre esta iniciativa, sobre nuestros propios roles, funciones tareas, etc. han ido mutando, cambiando, matizando a través del diálogo, el debate y la reflexión crítica. Como grupo motor, somos personas muy diversas, en recorridos, historias, saberes, prácticas. Nos hemos ido transformando a lo largo de este caminito. Es por ello que, en el taller de sistematización, nuestras ilusiones y sentimientos hacia Borbor (k) tuvieron un lugar especial. Allí, se dibujó de manera espontánea y no planificada este bonito “cardiograma de sentires hacia Borbor (k)”.
Imagen 7. Cardiograma de sentires hacia Borbor (k)
Sentires diversos pero con sinergias claras. Punto de partida común de grandes dosis, incluso de euforia, en el momento del desarrollo más primario de Borbor (k) o del momento en el que se conoce, ya que unas personas fueron participes de la primera pedrada y otras no.
En la primera fase se ve una ilusión sostenida, fruto de la gran acogida por parte de los movimientos. Como mencionaba un compañero, “parece que tocamos una tecla que sonaba”.
El tsunami coincide al inicio de la segunda fase cuando la baja participación, las dificultades para hacernos entender y el reclamo de concreción, nos sacuden con fuerza. De allí, gracias a la capacidad de asumirlo, parece que las ilusiones vuelven a alimentarse de a poquito teniendo en cuenta que el cansancio del curso también se va acumulando. Aunque con un punto de preocupación, inquietud y vértigo parece que sentirnos tan cerca de la primera edición, sentir que esto ya tiene cuerpo, nos va recargando energía e ilusiones, pero sin llegar aún al punto inicial. ¿En realidad es esto obligatorio?
Cuadro 9. Al comienzo Borbor (k) no era Borbor (k)...
Al principio, Borbor (k) todavía no era Borbor (k); no tenía nombre ni cuerpo, pero ya estaba en nuestro interior, daba vueltas en nuestros cerebros y lo sentíamos en las entrañas. En mi caso, se presentó como un proyecto al que llevaba tiempo con ganas de hincarle el diente. Después de visitar y compartir experiencias en otros continentes, estaba con ganas de aplicar algunas de esas ideas a Euskal Herria, y reinventarnos la formación política me parecía un bonito desafío.
Llegó además a mi vida en un momento de cuestionamiento, de crisis de militancia, dada por terminada una etapa, no sabía muy bien por dónde encarar la siguiente. Me puse a ello con muchas ganas, dispuesta a probar nuevos modelos de activismo, nuevas ocurrencias, llena de esperanza y de ilusión.
Las respuestas de los primeros meses, los ánimos que recibíamos, nos hizo sentirnos invencibles, vivimos momentos de euforia; visto desde hoy, sobredimensionamos la importancia y el éxito de lo que estábamos haciendo. Éramos un grupo pequeño, con mucha cohesión, que en vez dar pasos dábamos zancadas. Es más, creímos que nos sabíamos todas las verdades, imagina que el diagnóstico sobre formación política era muy parecido a lo que habíamos previsto!
Pero todo no sube eternamente, y llegó el momento del bajón... por varios factores, fueron varios los aprendizajes de esta fase.
Por una parte, el grupo creció, y con la diversidad llegaron los debates más largos y cansados, y la ralentización del proceso. Fue muy importante aprender a negociar, buscar consensos, adaptarnos a los diferentes ritmos, no dar cosas por sabidas/ entendidas. Fueron momentos duros de autocrítica, por los malentendidos y las discusiones tensas. Pero aprendí, aprendimos, en la diversidad, fuimos superando obstáculos y el proyecto se fue haciendo más fuerte.
Por otra parte, nos encontramos de cara con la realidad, tuvimos que aceptar que todas esas adhesiones y fuerzas que sentimos al principio no eran incondicionales, que estábamos pasando por encima del diagnóstico hecho por nosotras mismas, de alguna manera imponiendo nuestra realidad y ritmos a los movimientos sociales. Klonk! Otra vez tocó autocrítica, otra vez tocó toma de tierra... No puedo negar el bajón y el baño de humildad! A veces el abismo entre teoría y práctica es inmenso, hasta da miedo, ¿cómo puede ser que estemos teorizando sobre algo que desmontamos con nuestra práctica? ¿Cuántas veces tenemos que repetirnos las cosas hasta que de verdad las incorporamos? Dicen que la vida es pura contradicción... Aprendimos que había que respetar los ritmos ajenos, que no podíamos pedir demasiado, que hay que respetar también la gestión del tiempo de cada cual... y también la importancia de tomarnos nuestros tiempos propios, y a veces, también nuestros espacios. Durante tres meses congelé Borbor (k) en mi cerebro, me introduje en otras dinámicas para superar el duro invierno. Viví esos meses desde la distancia y con curiosidad, pero sin inmiscuirme. ¡Y menuda sorpresa cuando al regreso ví los adelantos y concreciones que llevaba el proceso! La confianza en el grupo es lo que me dió la oportunidad y libertad de no estar por un tiempo (otro aprendizaje). Ese camino que habían recorrido sin mí me hizo recuperar la ilusión y las ganas de trabajar. Después de ese contacto “violento” con la realidad que habíamos tenido, necesité y me ayudó mucho tomarme mi espacio-tiempo para aceptar/reflexionar el camino recorrido, y seguir adelante con ganas.
Ahora que estamos por parir el primer experimento de Borbor (k), y que me ha tocado mirar un poco hacia atrás y escribir las primeras sensaciones que me han venido a la cabeza y al corazón han sido las de haber disfrutado mucho del proceso. He salido fortalecida, ha sido una manera no dramática de aprender de errores y virtudes, y me ha reforzado la necesidad de seguir profundizando y reinventando la formación política... ¡estoy deseando que empiece el curso que viene y veamos lo que nos depara!
Colaboración de Esti Redondo, compañera del grupo promotor de Borbor (k) Fuente: Elaboración propia.