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Enredados a la hora de enredarnos Ganas de interconectarse, enredarse y articularse

3. Características del proyecto

3.1. Principios político-pedagógicos y objetivos

Este proyecto tiene como punto de partida, y horizonte de referencia constante, una pedagogía emancipadora, que nos permite sembrar(nos) semillas para la (trans)formación social y política, a través de aprendizajes colectivos, educación popular, socialización de saberes y construcción colectiva de conocimientos. Las diversas personas del herri mugimendua, en tanto sujetos activos, críticos, co- responsables y comprometidos, serán los protagonistas –y la condición

de posibilidad– de Borbor (k). Sus múltiples prácticas, saberes y luchas cotidianas y situadas, sus miedos y sueños pasados, presentes y futuros, son los nutrientes de esta iniciativa cuya entidad- identidad difícilmente podría pensarse al margen y/o por fuera de ellos.

La perspectiva de las interseccionalidades múltiples es otro de los sostenes político- metodológicos de esta iniciativa. Esta potente herramienta permite abordar, interpretar y problematizar cómo las diferentes opresiones, entre las que destacan el género, la clase social, la diversidad sexual, funcional, cultural, lingüística, la etnia y/o la edad, constituyen y combinan mutuamente afectándonos de diferentes modos según las características variables de las personas y grupos.

Frente al sistema capitalista, heteropatriarcal y colonial, desde Borbor (k) se apuesta por visibilizar-nos, reconocer-nos y trabajar-nos colectivamente estas interseccionalidades para que, lejos de jerarquizar-nos y fragmentar-nos, la complicidad vivenciada de este recorrido compartido nos dé la apertura y la oportunidad de tender puentes que nos refuercen, potencien y enreden. Para:

• Conocer y reconocer las similitudes y diferencias de las luchas, movimientos y experiencias, para configurar un espacio-red para la creación y renovación política de nuevas alianzas, aprendizajes y articulaciones.

• Alejarnos de los modelos verticales y dogmáticos de formación y dar pasos hacia otras prácticas pedagógicas más liberadoras desde, para y por las prácticas y saberes del Herri Mugimendu.

• Construir un proyecto de formación que dé importancia al cómo nos educamos, que cuide y esté alerta a los procesos y metodologías.

3.2. Contenidos

Los contenidos de Borbor (k) parten de, y vuelven a, los saberes populares y prácticas cotidianas de las diversas personas y colectivos del movimiento social y popular de Euskal Herria. Cada grupo y sector tiene su riqueza y valor que, sin perder de vista el marco general de transformación social, representa un gran aporte al proyecto/proceso colectivo.

Interdisciplinariedad y multidimensionalidad son dos contenidos funda- mentales de esta iniciativa, que propiciará espacios-tiempos de intercambio y diálogo entre diferentes saberes y experiencias. Desde los dinamismos, y no

como dicotomías estancas, se combinan aquí: la teoría y la práctica, el cuerpo y las ideas, lo público y lo privado, las emociones y las relaciones, lo individual y lo colectivo, lo afectivo y lo político, los sujetos y las estructuras/sistemas, lo objetivo y lo subjetivo, las formas y los contenidos, las causas y los efectos, los textos y los contextos, lo abstracto y lo concreto, lo local y lo global.

De manera accesible y sencilla pero con posibilidades de profundizar y complejizar, sin jerarquizar los temas e intentando caminar para superar la sectorialización, estas cuestiones se trabajarán de manera crítica, reflexiva e integral. Porque, reconocemos, valoramos y retomamos aquí las huellas teóricas y prácticas que desde diferentes realidades situacionales se re-crean a diario y se han re-creado también en la memoria activa de este pueblo. En este sentido, combinaremos reflexión/teorización con práctica/aplicación. Se dará importancia a los dos aspectos en sí mismos, pero también a su interconexión en tanto elementos/dimensiones co-constitutivos. Se trata de teorizar la práctica y de politizar la teoría, como dicen los compas del movimiento de pobladores en lucha en Chile. En este sentido, un reto importante será el impulsar entre todas una labor de sistematización colectiva del proyecto. Esta tarea, estrechamente ligada a la elaboración de contenidos y a la construcción colectiva de saberes, resulta fundamental para el registro y la socialización de los recorridos a realizar.

Por último, cabe mencionar que se intentará garantizar la diversidad ideológica y política impulsando el debate entre diferentes visiones críticas. Esta diversidad estará también en los temas y reforzará el pensamiento crítico personal y colectivo.

3.3. Participantes

Las personas militantes y activistas comprometidas con el campo social y popular, junto a sus aliadas, se piensan como los integrantes de este laboratorio de saberes populares. Consideradas como sujetos activos y respetando los diferentes ritmos y particularidades, a partir y desde ellas, se configurarán los objetivos, se provocarán reflexiones colectivas y personales y se ofrecerán recursos que ayuden en el proceso de empoderamiento (a tomar conciencia, interiorizarlo, potenciar el cambio).

El euskara va a ser eje y mayoritario. “Crear pensamiento en euskera” se ha expresado como algo muy importante para las diversas personas del herri

mugimendua. Si, quizás, el lenguaje y el idioma han sido y son dos de los

dispositivos de control, naturalización y reproducción de la dominación social más fuertes, en Euskal Herria, el euskera ha sido un campo de disputa material y simbólica, uno de los elementos constituyentes más potentes de este pueblo. Ponerlo en el centro de la transformación social no solo implica un ejercicio profundo para no abandonar una lucha histórica, sino también para una recuperación y revitalización constante de toda la cosmovisión euskaldun. De ahí que la importancia de la construcción colectiva de saberes populares, disruptivos y emancipatorios en este idioma se considera una práctica fundante y prefigurativa.

Si bien, en un principio, se pensaba la posibilidad de un planteamiento coherente e innovador de traducción se ha visto que esto excede las posibilidades actuales de esta iniciativa, así es que, de momento, se prevé la participación de personas euskaldunes activas y/o pasivas, es decir, que entiendan euskera aunque no sean capaces de hablarlo con fluidez. De manera paulatina, esta fórmula podrá modificarse. De cara al futuro, nos interesa lograr entre todas algún mecanismo que permita combinar la necesidad de crear pensamiento en euskara con el objetivo de facilitar la participación de un mayor número de personas.

En este país y para este pueblo, el idioma ha sido una muralla invisible histórica entre movimientos... creando a veces dinámicas endogámicas al interior de cada circuito lingüístico. Cuestión que está variando ya que, desde una perspectiva de los últimos 30 años, la opción por la euskaldunización de los movimientos ha ido creciendo, pero por otra parte, en los últimos 15 años, a través de nuevas olas migratorias, tenemos a nuevas gentes de orígenes diferentes que eligen vivir en nuestro país. Una vez más, debido a que el derecho a aprender y vivir en euskera no es respetado de manera general, las nuevas personas que integran nuestro pueblo se están encontrando de frente con esa dificultad. Esto no facilita el encuentro ni el intercambio para poder compartir pueblo vasco.

Aunque se dedican muchos esfuerzos inventando nuevos modos, tratando de avanzar en dirección contraria a la impuesta, no es un camino ausente de tensiones como no lo es entre otros modos de opresión y sus gentes. La cuestión de la multiplicidad de opresiones y la dificultad de trabajar visiones interseccionales nos interpela con sus tensiones y contradicciones.

Otro tema complejo sobre el que nos hemos detenido ha sido la composición del grupo de participantes de la primera edición de este laboratorio. En este sentido a lo largo del proceso de elaboración del proyecto, uno de los debates

más calurosos que hemos tenido tuvo relación con el perfil de las personas participantes. Esto viene a cuenta de la inquietud que tenemos al saber que partimos de una realidad compleja, que es que en los movimientos existen una multiplicidad de perfiles. Entre estos hay algunos más sobrevalorados y otros invisibilizados. Con la intención de equilibrar y para equiparar la forma en que se valoran los diferentes saberes y habilidades se ha tenido un especial cuidado en garantizar la diversidad en la conformación del grupo.

Nos preocupaba que se convirtiera en un espacio micro-climático o en el que estemos las mismas de siempre. Queremos que sea representativo de la diversidad de sectores, prácticas y luchas que existen en la Euskal Herria actual. Lograr esto no es tarea sencilla y tampoco tenemos claro si somos nosotras desde el grupo promotor de Borbor (k) quienes tenemos que delimitar o no estas cuestiones.

En este punto nos encontramos con que, por lo general, en los colectivos hay personas militantes que tienden a interesarse más en lo relacionado con la formación política. Ahí apareció un nudo o tensión porque, por un lado no queremos quitarles su oportunidad de seguir enriqueciéndose y enriqueciendo sus espacios con este proceso, pero por otro lado también nos parece importante que en Borbor (k) encuentren cabida y voz personas que tengan ganas e ilusión de participar aunque, hasta el momento por diferentes motivos y/o realidades, no se hayan metido en la “harina” de la formación política entendida como hasta ahora.

Con respecto a esta cuestión, surgieron diferentes perspectivas. Por un lado, nos cuestionábamos si desde esta iniciativa se tenía que responder, o no a las expectativas de las activistas universitarias. Esta duda expresaba la necesidad de priorizar los principios político-metodológicos del proyecto, es decir, que sea emancipatorio, colectivo, critico, transformador... y el temor de que si se monopoliza el espacio por parte de personas con perfil académico existe un serio riesgo de reproducir justo las dinámicas y prácticas formativas tradicionales y hegemónicas que con este proyecto se pretenden ir rompiendo. Pero, por otro lado y no obstante esto, nos parecía que es verdad que aunque hay que evitar la asimetría o jerarquización de saberes y prácticas, tampoco podemos obviarlas u omitirlas. Por eso se ha visto que, teniendo ciertos cuidados, hay que dejar lugar, hacer sitio, a todas las personas que tengan ganas e ilusión de participar. En este sentido, los conocimientos académicos y/o universitarios serán solo uno de los saberes, habilidades y capacidades presentes en el proyecto.

Otro debate y reto que tenemos es cómo lograr que quienes compartan este proceso –luego y durante– puedan ser multiplicadoras de la experiencia y los aprendizajes compartidos en sus espacios y entornos de referencia. De manera que, con paciencia y tiempos largos, Borbor (k) trascienda y sea tomado, problematizado, aplicado y modificado por los diferentes colectivos y sectores populares. Y a partir de estos que otros espacios cómplices también vayan conociendo el proyecto y contagiándose de participar en las siguientes ediciones.