• No se han encontrado resultados

TABLA 5 EXPERIENCIAS DE TERRITORIALIDAD

4.2.5.2 El espacio institucional.

En el espacio institucional, los docentes son redefinidos por su papel en la vinculación con la entidad gubernamental, en este caso, la Secretaría de Educación del Distrito. También por las diferentes formas en las que se hallan vinculados, las cuales marcan conflictos entre los docentes del 2277 y los del 1278, porque el primer decreto ofrece estabilidad laboral y ascenso seguro en el escalafón docente, mientras que en el segundo dependen de una evaluación de competencias y más recientemente de una evaluación diagnóstico-formativa. En el espacio institucional se dan relaciones mediadas por el ingreso económico. A su vez, los sujetos se inscriben en el espacio de las instituciones en las que ejercen su profesión.

Se evidencia en los relatos, tanto de hombres como de mujeres, una apropiación de los territorios institucionales marcados por la condición de género: “Generalmente los hombres se apropian del territorio de las oficinas de los directivos docentes (rectoría, coordinación) y aunque estos sean mujeres, es común que los hombres frecuenten estos espacios, pues las

mujeres en cargos de dirección, en la mayoría de los casos prefieren consultar, delegar, encomendar funciones a los docentes hombres” (P132220). Lo anterior evidencia que la apropiación del territorio en la institución está asociada con el lugar en las relaciones de poder. Además, con la variable asociada al género, en la que se reproduce la exclusión y la discriminación en una economía de la diferencia sexual. La apropiación de un territorio implica la exclusión de otros sujetos de ese territorio: “En tanto las maestras, especialmente las de primaria, se apropian de espacios como el aula de clase, también de la cafetería, sala de profesores, pasillos donde encuentran un par con quien hablar o compartir tanto lo personal como lo profesional”. (P132220). La expulsión de los lugares públicos o de los lugares de poder condena a las mujeres a unos espacios marginales o periféricos en una economía de centro-periferia dentro de una misma institución.

No obstante la presencia de un lugar común como territorio, prima el trabajo y este se convierte en fuente de socialización y de constitución de la identidad, en este caso, asociado al poder en la estructura institucional y a la discriminación de género. Se ratifica el principio de la docencia como una profesión feminizada, con mayoría de mujeres, pero excluidas por ser inferiores en la división sexual del trabajo, y aún más, las profesoras de primaria siempre relegadas a los espacios de menos poder en la escala institucional. La feminización no significa solo la presencia de las mujeres en la profesión docente, sino también su exclusión de los espacios de poder y de saber.

En la misma línea del territorio institucional estratificado por la condición sexual, tenemos el siguiente relato: “Hay lugares en los que, dependiendo de la persona que esté a cargo, se toman como espacios exclusivos para hombres o para mujeres, por ejemplo, la oficina del pagador, los laboratorios de física y química son espacios exclusivo para los

hombres, mientras que otros espacios como el Centro de Recursos de Idioma, que es manejado por las docentes de humanidades, es más concurrido por mujeres” (P151210). Aquí no solo se da una apropiación de género de los espacios institucionales asociado al manejo del poder, sino también relacionado con las disciplinas del conocimiento: “Incluso el laboratorio de física puede ser un fortín masculino” (P61216). En este punto se da un desplazamiento del territorio institucional al territorio del conocimiento.

La referencia anterior al territorio del conocimiento, es el espacio que Pierre Levi (2004 ) llama del “saber” o “Cosmopedia” y que hace referencia a “un nuevo tipo de organización de los conocimientos que reposa ampliamente en las posibilidades abiertas desde hace poco por la informática para la representación y la gestión dinámica de los conocimientos” (p. 121). Es decir, el mundo de los “intelectos colectivos” en el espacio virtual y la manera en que estos inciden en la configuración de nuevas formas de subjetividades y de identidades. Si bien es cierto que el presente trabajo no profundiza en este tema, sí queremos dejar planteada la preocupación por lo que pasará con las y los docentes, y, en especial, con las mujeres en este espacio del conocimiento, dado que todavía es difícil el acceso a ciertos espacios y disciplinas del saber. ¿Serán las mujeres las primeras excluidas en el espacio de los intelectos colectivos?

El siguiente relato, que además da el título a este caso, “Los géneros se asocian para atrincherarse”, nos permite evidenciar las luchas por un lugar en el conocimiento por parte de las minorías excluidas. Un docente nos dice: “En el colegio, en los proyectos es donde los géneros se asocian para atrincherarse para rasgar sus tendencias, hablo por ejemplo del Cine- club. ¿Por qué no hay hombres ahí?” (P61216). La pregunta del relato sigue abierta, no tenemos respuesta. Hemos de anotar que este docente no se plantea la pregunta por qué no

hay mujeres en los espacios que él ha llamados “fortín masculino”. Se ha naturalizado tanto la exclusión de las mujeres que no surge el interrogante, mientras que existe la reclamación de los varones por cuestionar los espacios donde están excluidos del poder.

4.2.6 Una brecha generacional. Experiencias con las Nuevas Tecnologías de la