La mayor particularidad de estos estudios radica en que definen, antes de realizar el estudio, que su objetivo es encontrar y sustentar uno o más proyectos o actividades a previamente determinados. Es decir, que tienen las soluciones y lo que buscan son “los problemas” para sustentar su aplicación. Normalmente, estos estudios son realizados por intermedio de programas nacionales, por ejemplo, de riego, de abastecimiento de agua potable rural, de tecnología apropiada, de pequeñas centrales hidroeléctricas, de reforestación, de apoyo a la mujer campesina, de cocinas solares, de construcción de terrazas, viviendas, caminos y otros. También se utiliza el mismo enfoque a nivel de programas de desarrollo en regiones, microrregiones, cuencas y comunidades.
Dado que se preestablecen las soluciones a ser aplicadas, los estudios procuran la obtención de información muy concreta con el propósito de:
i) determinar (por demanda o por selección y convencimiento), los beneficiarios del proyecto (clientela);
ii) identificar el ámbito dónde establecer el proyecto; iii) datos para dimensionar y diseñar el proyecto;
iv) datos para evaluar la factibilidad técnica, económica, social y ambiental para hacer el proyecto, y
v) datos para evaluar los compromisos de los beneficiarios con el proyecto y su capacidad de financiamiento.
1.
Sustentación de proyectos de riego en microrregiones y cuencas
Un ejemplo de este tipo de enfoque, en estudios de cuencas focalizados en riego, está dado por los trabajos realizados por el “Plan de mejoramiento de riego en la sierra” (Plan MERIS) del Perú. Del diagnóstico de cuencas realizados por el Plan MERIS se obtuvo la metodología de selección y priorización de proyectos de riego en la sierra (véase recuadro VI-3).
Las observaciones que se pueden hacer con respecto al alcance, procedimientos y contenido de los estudios que resultan de la aplicación del diagnóstico recomendado por el programa son las siguientes:
a) Los estudios de cuencas revisados, califican a lo sumo como evaluaciones y no como diagnósticos. Recopilan y comparan la información disponible sobre una cuenca (para sustentar y diseñar proyectos específicos como de riego), con la información requerida para tal efecto. Este enfoque y alcance no les confiere a dichos estudios las características de un diagnóstico de cuencas.
b) El diagnóstico consiste en la emisión de un juicio o interpretación explicativa producto de la comparación. Un diagnóstico explica por qué la situación encontrada es diferente al patrón de comparación. Un estudio califica de “evaluación” si la información se compara con un “patrón” deseado y/o con una situación determinada. Una vez hecha esta comparación, y sólo entonces, se puede “diagnosticar” por qué no existe la situación deseada. El diagnóstico al igual que en medicina es la base para proponer soluciones o “tratamientos” que normalmente se califican como programas o proyectos.
c) Muchos estudios de cuencas son usualmente parciales, ya que son dirigidos a obtener información que satisfaga las demandas de los agentes de préstamo en materia de sustentación de proyectos de inversión preestablecidos o para obtener datos generales para el diseño de proyectos específicos.
d) Normalmente, en estos estudios los evaluados hacen participar a la población local sólo vía encuestas. Su fin es recopilar información física y socioeconómica. No hay un mayor esfuerzo para hacer un análisis histórico, identificar los criterios de desarrollo de los actores y estudiar las interrelaciones socioeconómicas y físicas a nivel de toda la cuenca, puesto que su único objetivo es encontrar y sustentar proyectos predefinidos como de riego.
e) A nivel de cada proyecto, interesa saber cuánto interés tiene la población en aceptar y participar en la obra, sólo en la medida que el proyecto tenga como requisito tal participación. De lo contrario, las obras se construyen directamente con mano de obra asalariada, sin consultar con la población local.
f) Los estudios a nivel de cuencas en estos casos ahorran tiempo y recursos, pero son incompletos. Sólo sirven para sustentar proyectos similares, que requieren la misma información general. La mayor o menor profundidad en un tema de estudio, por ejemplo, hidrología, vivienda, mujer u otro, es directamente proporcional al tipo de proyecto que se trata de sustentar.
Como se aprecia en el contenido de un diagnóstico recomendado por el “Plan de Mejoramiento de Riego en la Sierra” (Plan MERIS) del Perú, se hace mayor énfasis en los aspectos hidrológicos-hidráulicos porque se dirige al riego. Si fuera un proyecto de apoyo a la mujer campesina, el estudio tendría un mayor componente social-cultural; si fuera para sustentar proyectos de reforestación, haría mayor énfasis en estudios de tierras, clima y vegetación. De hecho, estos estudios dejan de lado los temas que no les son de interés directo.
Recuadro VI-3
METODOLOGÍA DE SELECCIÓN Y PRIORIZACIÓN DE PROYECTOS DE RIEGO EN LA SIERRA
Fuente: Ministerio de Agricultura y Alimentación, “Plan de mejoramiento de riego en la sierra” (Plan MERIS), Los proyectos de pequeñas y medianas irrigaciones buscan el asentamiento de poblaciones en áreas nuevas incorporadas a la producción y el reordenamiento de aquellas cuyo riego se mejora y que, en definitiva, sientan las bases para el desarrollo de áreas cuya actividad principal y casi única es el trabajo agrario. Para la medición de sus efectos se definen fundamentalmente los objetivos siguientes:
i) la incorporación de nuevas tierras de cultivo y el mejoramiento de riego en las existentes; ii) el incremento de la producción de alimentos y la productividad agropecuaria;
iii) la disminución de las migraciones del campo a la ciudad, y iv) la creación de nuevas fuentes de empleo.
Teniendo en cuenta lo dispuesto por las Normas Técnicas de Control, la secuencia, objetivos y el contenido de cada una de las etapas para la formulación de las pequeñas y medianas irrigaciones, deben adecuarse a sus características esenciales, de magnitud, ubicación en zonas de menor desarrollo, corto período de maduración, relativo menor costo y la búsqueda de una participación significativa de los campesinos y agricultores por beneficiar.
El trabajo se inicia con un diagnóstico de cuenca o subcuenca por estudiar, con lo cual se identifica la problemática y se plantean soluciones que en el caso del sector agrario pueden variar desde la necesidad de sólo un servicio de extensión más intenso, la construcción de alguna infraestructura de comercialización o procesamiento agroindustrial, hasta las obras hidráulicas necesarias para el riego.
Para las obras mínimas, se pasaría a realizar los diseños mínimos y a elaborar un flujo de caja, mientras que para las pequeñas y medianas irrigaciones, que comprenden captaciones y canales de conducción, se elaborarán estudios de factibilidad, con diseños constructivos; proyectos con represamientos y obras más complejas que prevén estudios complementarios y diseños especiales.
De este modo, las pequeñas y medianas irrigaciones podrán estudiarse individualmente o en un conjunto cuando se ubique físicamente en una unidad geográfica o cuenca hidrográfica. La elaboración de los estudios se adecuará tanto a su ubicación sobre unas mismas cuencas, como a la naturaleza de las zonas y a sus alcances.
La primera de las condiciones requiere de un diagnóstico integral de cada uno de los valles, comprendiendo aspectos que serían repetidos, como datos sobre los recursos humanos, condiciones de vida, o aquellos otros aspectos de obtener y analizar en conjunto, como lo es la información geológica regional, el clima, la topografía general, hidrología, agrología general, producción agropecuaria y comercialización de sus productos.
El conocimiento de los aspectos señalados y el planteamiento hidráulico para cada proyecto, permitirá conocer las posibilidades de producción agropecuaria, la participación de los beneficios y la bondad y posibilidad de la construcción de las obras, haciendo posible la priorización de ejecución, sin tener que alcanzar un grado más avanzado en la elaboración de los estudios.
Para llegar a la factibilidad social y económica de cada Proyecto, que se postula incluya asimismo diseños con nivel constructivo, se seguirá la secuencia siguiente:
i) diagnóstico de cada valle; ii) planteamiento del proyecto; iii) priorización de los subproyectos, y
iv) estudios de factibilidad, incluyendo los aspectos específicos de cada uno de los subproyectos.
De este modo se contará con dos volúmenes con información general y volúmenes individuales por subproyectos en los cuales se incluirían los aspectos de agrología del área por mejorar, trazo y levantamiento topográficos de áreas específicas de ubicación de estructuras hidráulicas, diseños hidráulicos, el plan de producción, el balance hídrico, la programación del Proyecto y su evaluación económica y social.
Los proyectos con obras más complejas como represamientos de otras estructuras especiales, requerirán de estudios complementarios solamente para estas obras.
2.
Sustentación de proyectos de microcentrales hidroeléctricas
en microrregiones y cuencas
Según una publicación de la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE), cuando se evalúan recursos hidroenergéticos, se tienen los siguientes objetivos:87
• cuantificar el potencial hidroeléctrico de la cuenca;
• identificar todos los posibles aprovechamientos;
• evaluar cada uno de los posibles aprovechamientos; • formar un catálogo de proyectos en la cuenca, y
• establecer prioridades entre los aprovechamientos.
Estos propósitos guardan similitud con los objetivos de diagnósticos orientados a sustentar proyectos de riego. La mayor diferencia con un proyecto de riego es que en proyectos hidroeléctricos no es obligatorio la participación directa de los usuarios para usar y operar el sistema que se va a construir. Es raro que se consulte a los habitantes de la cuenca donde se planea ejecutar la hidroeléctrica para decidir su ejecución, a pesar de que sí debería hacerse. Por este motivo, en los diagnósticos de cuencas con fines de sustentar proyectos hidroeléctricos el componente socioeconómico es usualmente menor y se reduce a realizar estudios para proyectar demandas energéticas a futuro.
El contenido del diagnóstico abarca, sin embargo, fases similares a las de diagnósticos de cuencas para sustentar otros tipos de proyectos hidráulicos: requiere preinventarios o estimaciones rápidas, inventarios, estudios de factibilidad, diseños básicos, diseños de ejecución, construcción y operación. La razón de esta secuencia es también la misma: reducir los costos que representa cada estudio profundizando sólo lo que se va priorizando como necesario en cada fase.
A grandes rasgos, el contenido de un diagnóstico para sustentar proyectos hidroenergéticos, incluye:
a) Determinación de datos básicos a ser buscados, Se fijan cuáles son los datos que se necesitará obtener, tanto en los estudios de campo como de gabinete. Por ejemplo, potencia mínima de referencia, factor de capacidad, período crítico, vida útil de centrales, etc. Con ella se construye un marco de referencia de los trabajos a ser realizados por consultores.
b) Recopilación de información existente sobre el área, Se busca toda la información ya disponible sobre el área: imágenes de satélite y radar, aerofotografías, mapas, datos topográficos, proyectos anteriores, datos hidrológicos, geomorfológicos y geológicos, población y demanda potencial, sistema energético existente, índices de precios de materiales, mano de obra y equipo.
c) Reconocimiento preliminar del campo y programación y organización de actividades, sobre la base de lo efectuado al momento.
d) Análisis de información recopilada, por ejemplo, trazado de perfiles de ríos e identificación de las principales restricciones potenciales a la construcción: tierras cultivables, pueblos y caseríos que podrán verse afectados con un embalse, carreteras y ferrocarriles, puentes, líneas de transmisión, centrales hidroeléctricas existentes, minas,
87
Organización Latinoamericana de Energía (OLADE), “Metodología para la elaboración de inventarios hidroenergéticos sistemáticos de cuencas hidrográficas”, Serie: Documentos del Programa Latinoamericano de Cooperación Energética (PLACER) Nº 4, Quito, Ecuador, noviembre de 1982.
reservas y parques nacionales, otros usos del agua (nota: a nivel de microcentrales sus efectos y, por lo tanto, restricciones son mínimas).
e) Producción de nueva información.
f) Identificación de sitios de presa y lugares de generación.
g) Inspección en detalle de sitios de presa para confirmar su idoneidad.
Una vez en manos de los datos “centrales” del diagnóstico, como son por ejemplo, el sitio de presa y el de generación, los estudios se concentran casi absolutamente en aspectos de ingeniería: estudios hidrológicos, meteorológicos, geológicos, geotectónicos, topográficos y de mecánica de suelos y en estudios energéticos (caída neta máxima, nivel medio de operación del embalse, caída bruta media, caída neta media, caudal bruto en período crítico, caudal medio para el mismo período). También se efectúan otros estudios “complementarios” sobre: análisis de la cuenca con relación al aprovechamiento de otros recursos, impactos ambientales e implicaciones sociales y económicas en la cuenca y microrregión.
Lo interesante es que lo que figura en esta secuencia como “estudios complementarios” o “satélites” con relación al objetivo central del diagnóstico son precisamente los nexos entre el proyecto hidroenergético y el desarrollo integral de la cuenca o microrregión. Esta interrelación puede debe estudiarse en mayor detalle que lo que normalmente se hace.
Es común que cuando se decide hacer un proyecto hidráulico —y se analizan sus efectos e implicancias— la información “complementaria” (impactos ambientales, sociales, género, integración a otros usos del agua, etc.), normalmente sólo pasa a formar parte de los “anexos del trabajo” y no se integra al diseño del proyecto, lo cual anula su utilidad.
Luego se sigue con un dimensionamiento preliminar de las obras, estimación de costos, selección de esquemas y priorización de aprovechamientos, para su posterior diseño, financiamiento y ejecución, siguiendo las etapas normales de un proyecto.
3.
Sustentación de proyectos de reforestación a nivel comunal
A diferencia de los proyectos orientados sólo a construir obras de ingeniería, que pueden hacerse por contrata con compañías exógenas al medio, los proyectos vinculados a la agricultura, la ganadería o la reforestación requieren la participación y educación directa del habitante y usuario local.
El convenio FAO/Holanda/INFOR88 denominado “Apoyo a las plantaciones forestales con fines energéticos y para el desarrollo de comunidades rurales en la sierra peruana”, en una publicación sobre proyectos comunales de reforestación elaborado en 1985 por Chris E. Van Dam y Arjen Hettema presentan un esquema metodológico que explica cómo realizar diagnósticos en proyectos forestales.
Destacan nítidamente la necesidad de la participación ya que parten por “proporcionar a la comunidad la información mínima sobre las causas y las consecuencias de la deforestación, los beneficios de los bosques y de las acciones forestales posibles”. Con esta información se espera que la población pueda empezar a participar en las discusiones sobre su proyecto forestal; y, a continuación, entender por qué se hace un diagnóstico sobre sus recursos y necesidades y elegir aquellas acciones forestales que, en mayor medida, puedan contribuir a satisfacer sus necesidades.
El diagnóstico forestal abarca dos áreas temáticas: a) la de los recursos que tiene la comunidad con el fin de realizar su proyecto comunal de reforestación (oferta), y b) las necesidades de la comunidad en materia forestal (demanda):
a) Los recursos considerados son:
• terrenos de aptitud forestal; • infraestructura vial;
• bosques plantados o naturales ya existentes;
• población;
• grado de organización comunal;
• tiempo disponible, y
• experiencia previa en actividades forestales.
b) Las necesidades evaluadas son:
• bosque de protección;
• bosque de producción
(para las necesidades de la comunidad o para comercializar/industrializar);
• bosque para leña, y
• acciones agrosilvopastorales
(fajas de protección, cortinas rompeviento, silvopasturas y cercos vivos) c) Para cada tipo de acción agroforestal se deberá determinar:
• ¿en qué medida es necesario?
• ¿en qué sitios es necesario?
• ¿cuántas hectáreas/plantones deberían plantarse? y
• ¿qué especies son adecuadas?
Una vez en poder de la información de ambas áreas temáticas se contrastan los recursos de la comunidad (oferta) con las necesidades de la comunidad (demanda). De este contraste se determina la priorización de necesidades a satisfacer, el ritmo posible de plantación anual, la programación para tres años con consideraciones sobre: propósito de plantación, sitios, hectáreas, especies, distanciamiento y número de plantones requeridos.
Luego se estudia cuáles son los aportes que puede hacer el proyecto a la comunidad. Se evalúa tanto lo que le falta a la comunidad para satisfacer sus necesidades como lo que puede, según sus recursos, aportar el proyecto (plantas, créditos, apoyo técnico y otros). Además, se necesita especificar los términos del convenio y los compromisos de la comunidad.
El personal del proyecto de asistencia forestal también se debe preocupar de organizar a la población para que hagan lo que acordaron. Esto incluye: la organización del comité forestal y elección de sus integrantes (promotores forestales); la programación de la capacitación de los promotores forestales de la comunidad; la programación de la asistencia técnica del servicio forestal a la comunidad y firma del convenio.
En el documento se señala que, una vez terminada la formulación del proyecto comunal de reforestación y antes de iniciar la plantación será necesario que el extensionista siga trabajando con la comunidad en las siguientes actividades:
i) planificación de la primera campaña determinando los comuneros, mujeres y niños que van a participar, tareas que van a realizar, programación de cada tarea, etc.);
ii) planificación de las medidas de protección de las plantaciones contra el ganado y el fuego; iii) eventual instalación de un vivero comunal y capacitación de viveristas (peritos forestales);
iv) elaborar con el Comité Forestal su reglamento de organización y funciones;
v) elaborar con el Comité, para ser discutido en Asamblea General, un plan sobre el aprovechamiento en el futuro de las plantaciones que se establezcan, y
vi) capacitar a la comunidad en el establecimiento de plantaciones forestales.
Como se aprecia en este caso, el objetivo del proyecto, que es reforestar, se cumple con una serie de medidas que, si bien son “interventoras” implican de todas maneras un gran compromiso y participación de parte de la población. El método expuesto se encuentra en forma detallada en la publicación de la referencia.
El inconveniente mayor que tienen estas acciones, que “venden” proyectos predefinido, es que hacen girar a toda una comunidad alrededor del proyecto que promocionan. Si entran varios de estos “promotores” en la misma comunidad sus líderes se encuentran visitados y “titulados” con varios calificativos. Un solo líder puede acumular así multitud de cargos y responsabilidades frente a cada “vendedor” de soluciones.
La ventaja de estos proyectos, sin embargo, es que son normalmente mucho más efectivos y directos en el cumplimiento de sus metas que los enfoques multisectoriales. Además, a veces es lo único que reciben como apoyo algunas comunidades, puesto que así como hay algunas que son profusamente visitadas, estudiadas y asistidas hay otras que nadie va a ver. Con suerte, entonces, son sujetos de atención de algún programa nacional que los considera para algo (riego, reforestación, apoyo a la mujer o aunque sea les regalen cocinas a leña más eficientes). Son las ventajas del “proyectismo”.