Tema 1: Interpretaciones y confrontaciones entre los actores involucrados en los procesos
de desarrollo
a) El ser humano
Existen variadas formas de expresarse sobre el tema. Angelo Neglia aborda este criterio con afirmaciones, que recogen el sentir de varios autores cuando manifiesta:
“Todo ser humano en la sociedad es persona. No importa su condición de atraso, analfabetismo o pobreza extrema. Toda persona es “sujeto”, no objeto. Tiene originalidad, voluntad, libertad. Pese a las tremendas limitaciones de sus facultades, nadie puede negarle al marginado la capacidad innata de ser y de hacer y la facultad de escoger, es decir, de decidir. Y la persona es más persona en la medida en que es capaz de decidir por sí misma. El ser humano alcanza sus aspiraciones en la medida en que es “autor de sus actos”. La “autorrealización” es el resultado de una autodeterminación. Ser “autor de sus actos” es ser protagonista, sujeto de su propia superación.34
Otros autores materializan las opiniones anteriores relacionando las posiciones del individuo que requiere apoyo, con relación a las posiciones de quien lo confiere. Para Pierre de Zutter:
“Las nuevas tendencias del desarrollo suelen tener a la población local como protagonista principal. El ser humano es, efectivamente, factor preponderante del ecosistema, su conservación, aprovechamiento o destrucción. El control y mejoramiento de un ecosistema han de pasar necesariamente por los actores humanos de dichos ecosistemas. En el lenguaje de los proyectos, esa intervención de la población suele expresarse a través de dos términos claves: “participación y “autogestión””.35
Alois Kohler acoge esta declaración, cuando manifiesta que varios de los objetivos iniciales del Proyecto Piloto Integrado de Manejo Ambiental y Protección de Ecosistemas Andinos (PPEA) en Cajamarca, Perú, fueron modificándose para enfocar adecuadamente la relación que debe existir entre los campesinos y el personal del proyecto. Por ejemplo, le dieron más peso al objetivo de
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Angelo Neglia, “Teoría y práctica del desarrollo de la comunidad”, Fundación Instituto para el Desarrollo de la Comunidad (FINDEC), Probanca (eds.), Bogotá, Colombia, 1986.
mejorar primero las condiciones de vida del campesino para tratar luego la protección ambiental. Para ellos ya no se trata tampoco de “lograr la participación efectiva de los beneficiarios en el proyecto...” sino de “lograr la participación plena del personal del proyecto en las actividades de las organizaciones campesinas”. Asimismo, manifiesta que “nadie duda que en el proyecto no se trata de concientizar a la población rural sino de compartir un proceso entre técnico y campesino”. 36
En lo referente a las funciones o aptitudes del habitante andino, Pierre de Zutter enfatiza que el campesino de la Sierra del Perú no es un “productor” sino mucho más que ello. “Es un generalista del campo que administra un territorio (la chacra familiar, el ámbito comunal, y más allá también) y una unidad social (la familia, la comunidad), de acuerdo a criterios económicos (y no sólo productivos), ecológicos, tecnológicos, sociales, políticos, culturales, dentro de una perspectiva del tiempo a largo plazo y con una finalidad de bienestar (que desconocemos en gran parte). Su concepción del bienestar no es de ninguna manera contraria al aumento de la producción, a la innovación tecnológica, a la evolución cultural, a todos aquellos supuestos sobre los cuales se basan los proyectos de desarrollo”.37
b) La marginalidad
Es común encontrar que a los pobladores de zonas de alta pendiente, así como a sus ámbitos, se les catalogue como pobladores marginados, zonas marginadas o sectores marginados.
La perspectiva de marginalidad puede provenir del “centro”, es decir, de quienes están, por ejemplo, en la capital de un país y consideran que las personas que viven en un lugar lejano y distante de la capital están “marginadas” con relación a ellos o, a la inversa, de los habitantes de zonas lejanas o pobres que se sienten o se consideran marginados del centro o por el centro. A veces, estas dos perspectivas no coinciden.
Los analíticos, que clasifican a otros como marginados, lo hacen en función de su aparente o real falta de participación. Según Angelo Neglia, la falta de participación es activa (contributiva) porque el sector marginado no participa ni en la generación ni en el ejercicio del poder y es pasiva (receptiva) porque los marginados que no participan no reciben su justa cuota de recursos ni de beneficios sociales que existen en la sociedad. 38
La marginalidad puede darse en lo político, lo económico, lo social, lo cultural. Al respecto, es común escuchar decir que, por ejemplo, los campesinos de la Sierra del Perú se encuentran económicamente marginados. Esta expresión debe ser cuidadosamente analizada porque, si bien implica que no deciden ni tienen mayor influencia en la aplicación y selección de instrumentos económicos, no significa que no estén integrados al mercado.
Justamente, se afectan los ingresos de los campesinos porque están integrados y no aislados del mercado, como lo sostiene Adolfo Figueroa. Para este economista, los campesinos de la Sierra del Perú tienen una lógica de funcionamiento y respuestas a los incentivos económicos que le son particulares. Sus respuestas son más lentas, según este autor, porque la economía del campesino alto andino (ocupante antiguo, por lo menos) es demasiado sofisticada. 39
Para Bruno Kervyn, la marginación de la agricultura andina le parece una hipótesis central pues, según él, “tiende a ligar el estancamiento rural a la falta de incentivos internos o externos más que a las “trampas del crecimiento”, descritas en los modelos de desarrollo más conocidos”. Según
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Alois Kohler, Hermann Tillmann, et al, “Campesinos y medio ambiente en Cajamarca”,op. cit. 37
Pierre de Zutter, Mitos del desarrollo rural andino: 50 notas para la reflexión y el debate, op. cit., p. 16. 38 Angelo Neglia, “Teoría y práctica del desarrollo de la comunidad”, op. cit.
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este investigador, “salir de este círculo vicioso implica un cambio radical en el patrón y las políticas de desarrollo del país (el Perú en su análisis) y claras opciones políticas de largo plazo”. Para progresar, manifiesta, “la agricultura andina debe hacerse necesaria al desarrollo nacional”. 40
Explica que, a la inversa de otros países, en el Perú se ha ido progresivamente marginando la contribución de los campesinos: a la oferta de alimentos y de bienes intermedios (se importan alimentos que compiten con lo nacional y se favorece la exportación primaria en lugar de excedentes del sector campesino); a la demanda de bienes, servicios e insumos; a la transferencia de mano de obra y capitales al resto de la economía, y tal como se dijo, a las exportaciones. Según B. Kervyn, “significaría que los campesinos, históricamente, son cada vez menos necesarios al desarrollo económico del Perú”. Explicaría también que “la progresiva integración de los campesinos al mercado (y a los sectores informales de producción) se debe a una reducción en su autosuficiencia y un mecanismo de sobrevivencia frente a la marginación. Por lo demás, entre otros, la marginación del campesinado —y su pobreza— no provendría entonces de la extracción de excedentes sino de lo contrario: de la falta de interés del capitalismo en explotar al campesinado”. Si no son indispensables, son marginados en forma absoluta. Podrían, aparentemente, no existir como campesinos. 41
Si esta tendencia es cierta, se estaría en el camino que Adolfo Figueroa señala que ocurrió en Escocia entre los siglos XVII y XVIII. Hoy día, en las montañas de la “sierra” de Escocia no hay más campesinos. Si todavía hay campesinos en los Andes se debe, según A. Figueroa, a que hay una resistencia por parte de los campesinos a la expansión capitalista y hay un problema de rentabilidad. El mismo autor señala que: “Uno podría pensar que en realidad el proceso de transformación que se dio en Escocia se está llevando a efecto también en el Perú porque los procesos de migraciones del campo a la ciudad reflejan precisamente esto. Es posible que se necesite un poco más de tiempo, es decir, si a Escocia le tomó un siglo puede ser que al Perú le tome tres siglos”. A continuación señala “... ése es justamente el problema porque tenemos (en el Perú) un capitalismo con muy poco vigor, subdesarrollado”. En consecuencia, no ve cómo el capitalismo en el Perú pueda resolver el problema de la pobreza campesina.42
Angelo Neglia, refiriéndose a la mayoría de los campesinos pobres de América Latina, indica que: “Su nivel de subsistencia y sus condiciones de vida los aisla en la sociedad. Su alta tasa de analfabetismo funcional, la falta de atención médica adecuada, de viviendas decentes, de agua potable y su aislamiento por su ubicación, generalmente en las laderas o en lo alto de los montes, desarrolla en los minifundistas actitudes de individualismo, de retraimiento, de falta de valoración de sí mismos y por lo tanto de dependencia y de paternalismo. El campesinado configura una atomización social, que no logra impactar al sector campesino como clase social. Entre otras razones, por una marcada carencia de conciencia social de clase. Pese al compadrazgo, al sentido de solidaridad vecinal, a algunas formas ancestrales de organización social en el ámbito local, se da una constelación de individualidades o de pequeñas agrupaciones moleculares que no alcanzan la necesaria cohesión social de un cuerpo intermedio entre la base societaria y la cúspide estatal. Los sectores marginados, lo son porque carecen de una verdadera organización que les dé fuerza y presencia social”. A. Neglia sigue diciendo que “Además, los marginados son incapaces de salir por sí solos de su situación de marginamiento. Su propia condición de atraso corta las raíces de su autorrealización; su conformismo, lastre atávico de su situación de dependencia, recorta sus horizontes, anula las esperanzas, concentra el esfuerzo en lo inmediato: la búsqueda de la supervivencia. No existe conciencia crítica de su situación, ni de la situación de la sociedad de la cual son víctimas sin saberlo. Y no vislumbran utopía alguna como salida política para un nuevo
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Bruno Kervyn, “La economía campesina en el Perú: Teorías y políticas”, Centro de Estudios Rurales Andinos “Bartolomé de las Casas”, Cusco, Perú, marzo de 1988.
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Bruno Kervyn, “La economía campesina en el Perú: Teorías y políticas”, ibid.
ordenamiento social. Se da un equilibrio del atraso que puede existir y persistir durante siglos, como perdura en los grupos indígenas que no tienen contactos con la llamada civilización”.43
Tema 2: Interpretaciones y confrontaciones de problemas y objetivos de los actores
La interpretación de los objetivos y significado del vocablo “desarrollo” lleva muchas veces a polémicas inagotables y poco útiles. Según Pierre de Zutter, “desarrollar” fue casi siempre interpretado como “hacer crecer”. El subdesarrollo consistía en estar marginado de la economía mundial y de las bondades de la sociedad de abundancia. El desarrollo se asociaba entonces en alcanzar niveles de rendimiento, industrialización y servicios. Sin embargo, la evolución del concepto, que parte de una interpretación psicológica, tiende a conceptualizar el desarrollo no sólo como hacer y tener sino también como ser. Según este mismo autor, “las nuevas tendencias del eco- desarrollo, del endo-desarrollo, del etno-desarrollo, del desarrollo “integral” y otros están haciendo algo más que agregarle calificativos al término. Lo están reinterpretando, haciéndolo partir no del verbo “desarrollar” entendido cómo hacer crecer sino del verbo desarrollarse, entendido como valorar, extender y aprovechar todas las posibilidades internas guardando la armonía del conjunto. Ya no se trataría de “ser más” en forma comparativa, de acuerdo a una escala universal sino de “estar mejor” dentro de las posibilidades y limitaciones de cada realidad, de cada sociedad”.44
Esta interpretación, que representa un objetivo de primer orden, no puede desligarse sin embargo del hacer y el tener para lograrlo. A una persona carente de recursos esenciales, lo primero que le interesa es hacer y tener algo. Sólo así podrá dedicarse a cultivar el ser. En otras palabras, las necesidades básicas del ser humano deben ser suplidas vía el trabajo y la producción para que pueda desarrollarse.
Según Adolfo Figueroa, “el desarrollo de los Andes debería hacerse por una vía campesina, cuyo elemento central residiría en la elevación de la productividad campesina, que tiene un gran potencial como lo señalan varios estudios”. Para respetar la identidad del campesino (el ser) indica que “los instrumentos a utilizarse (rol del Estado) deben tomar en cuenta la racionalidad económica campesina, que incluye la aversión al riesgo; la organización comunal, que permite manejar los recursos en forma tanto privada como colectiva, y la diversificación de la producción”. “Para elevar la producción se deben cambiar las condiciones bajo las cuales operan sin alterar la esencia de su racionalidad. Esto se puede lograr reformulando las políticas de precios, de crédito, de mercadeo y de oferta de insumos. También deben mejorarse la disponibilidad y la calidad de los recursos que intervienen en la producción, en particular el agua, las semillas y los fertilizantes y enseñar cómo utilizarlos, formando tanto adultos como jóvenes. Las acciones para poner en práctica dichos instrumentos deben, además, ser masivas, permanentes y coherentes”.45
Pierre de Zutter alerta que, lamentablemente, el Estado no apoya la aplicación de dichos instrumentos. Según este autor, “Los organismos estatales del sector agropecuario, la cooperación técnica internacional (bilateral y multilateral) y muchos centros privados de promoción del desarrollo suelen ver al campesino en función del papel que se le ha asignado en la economía nacional. Es decir, que lo ven como productor de alimentos y materias primas para el abastecimiento urbano, la industria y si fuera posible, la exportación. Los proyectos de desarrollo plantean así como objetivo principal el “fomento a la producción y productividad”. Otros más “sociales”, se preocupan por el “mejoramiento de las condiciones de vida”, pero suponen nuevamente que éste vendrá de la mano con el aumento de producción y productividad, acompañándolo de “servicios”.46
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Angelo Neglia, “Teoría y práctica del desarrollo de la comunidad”, op. cit. 44
El enunciado del plan del Gobierno del Perú de 1987; citado por Benjamín Quijandría; parece confirmar las opiniones cuando se indica que: “Dentro del marco instituido por este Plan de Gobierno, las directrices que orientan las acciones del Sector Agricultura fueron establecidas por los siguientes objetivos:
a) incrementar la productividad y la producción agraria, aumentando la oferta de alimentos para disminuir la dependencia externa;
b) propiciar el incremento en la rentabilidad de las unidades de producción agraria, a través del establecimiento de mecanismos de concertación de precios de insumos y de productos finales;
c) apoyar financiera, técnica y económicamente al productor, para lograr su consolidación como conductor de la producción agraria, propiciando la participación de los productores en las entidades técnicas, financieras y de apoyo económico que participan en el Sector Agrario;
d) desarrollar las potencialidades productivas del medio rural en la zona del Trapecio Andino;
e) dinamizar la economía de las empresas campesinas, comunales y familiares;
f) vincular, en el ámbito regional y microrregional, la estructura agraria con proyectos integrales de desarrollo que consideren tanto actividades agrícolas como no agrícolas;
g) promover el consumo de alimentos nativos, cambiando progresivamente los hábitos de consumo a través de ofertas atractivas de canastas regionales alimentarias, y
h) desarrollar un modelo agroindustrial alimentario que promueva la producción agraria nacional”.47
En ninguno de los objetivos enunciados se vislumbra en qué parte se fomenta el ser campesino, como lo propugnan de Zutter y Figueroa.
Tema 3: Interpretaciones sobre los ámbitos de desarrollo en zonas alto andinas
a) La heterogeneidad
Existe un consenso generalizado de la heterogeneidad de las zonas alto andinas. Según Bruno Kervyn, ésta es una realidad que es, además, común en otras latitudes dado que fluctúa no sólo con la complejidad geográfica sino también con la historia, la cultura y el nivel de desarrollo. Ello conlleva a la diversificación de patrones de cultivo, tecnologías, formas de organización y acceso a los recursos.48
Lo importante es que el Estado, o quien actúe de asesor, reconozca dichas heterogeneidades y no aplique plantillas ajenas al medio. Como lo indica Grimaldo Rengifo, “en los Andes las superficies agrícolas que se cultivan no siempre siguen el trazo teórico del instrumento clasificador” que se aplica, por ejemplo, sin detenerse a observar los usos reales de los suelos ni los resultados que se obtienen con su cultivo.49
La variedad de condiciones donde se debe prestar asistencia y la necesidad de abarcar simultáneamente vastas extensiones complica seriamente el trabajo de las personas encargadas de proporcionarlos. Cada lugar tiene condiciones particulares. Algunas comunidades tienen muchos recursos, otras no; algunas tienen altos rendimientos y otras, aparentemente con los mismos
47 Benjamín Quijandría, “Agricultura andina y tecnología: Unos factores condicionantes”, Rol del Estado en el proceso de innovación tecnológica, Cuadernos de Debate y Reflexión Nº 1, Comisión de Coordinación de Tecnología Andina (CCTA), Lima, Perú, febrero de 1987.
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Bruno Kervyn, “La economía campesina en el Perú: Teorías y políticas”, op. cit.
recursos, producen mucho menos. Ello implica que no se pueden aplicar recetas comunes porque, como dice B. Kervyn, los promedios en estas condiciones tienen poca significación y no se pueden encontrar muestras “representativas”.50
Para tratar medios heterogéneos, los investigadores recurren a determinar tipologías. El problema es que estas tipologías, si son muy agregadas, pierden su valor y, si son muy específicas, se hacen imposibles de manejar. Por este motivo es preferible enfrentar las situaciones sobre la base de marcos de referencia que fijen o indiquen los temas de análisis y proporcionen el mayor número de alternativas para hacerlo.
b) La armonía con el tiempo y el clima
El tiempo juega un rol clave en la definición de los sistemas de producción, en particular del calendario agrícola. Para Pierre de Zutter existen diversos ciclos importantes en dicho calendario. “El más corto, de un semestre aproximadamente, respondería a las actividades específicas de siembra, cuidado de las plantas y cosecha, es decir, al ciclo biológico de las plantas. El más importante, el ciclo agrícola del propio campesino, comenzaría en el Perú, en febrero, con la observación de los primeros indicadores para prever el clima del año, las primeras estimaciones sobre los resultados de los cultivos en curso (y, por tanto, las disponibilidades para la siguiente campaña) y el inicio de las actividades de barbecho; terminaría unos 16 meses después, con la cosecha”.51
Otro ciclo sería plurianual, de acuerdo a la alternancia entre sequía, lluvias abundantes y lluvias “normales”.
Otro aspecto asociado al tiempo es la necesidad de manejar los extremos. Los sistemas precolombinos de riego (y muchos sistemas contemporáneos diseñados por los propios campesinos) se preocupan de poder captar los caudales máximos en época de lluvias abundantes y de aprovechar también los caudales mínimos en época de sequía; es decir, que son sistemas para el manejo de los extremos.
Con los caudales máximos (generalmente cargado de sedimentos) se mejoran, fertilizan y amplían las tierras de cultivo, logrando cosechas abundantes, que sirven para compensar la baja producción de las épocas de sequía.
c) La aversión al riesgo
Según Bruno Kervyn, la aversión al riesgo constituye una característica del habitante alto andino. Opina este autor: “Una cierta aversión al riesgo es una actitud indispensable a la supervivencia campesina que, curiosamente, es a veces totalmente pasada por alto en proyectos de desarrollo que insisten en proponer paquetes tecnológicos que aumentan el riesgo a la vez que se