Freud se inspiró en la historia de Edipo de la mitología grie ga para nombrar esta fase del desarrollo que tiene gran impor tancia en las relaciones hombre-mujer en la vida adulta.
En esta etapa edípica el niño toma como objeto de su amor al padre del sexo contrario. Esto quiere decir que la niña va a "enamorarse" del padre y al niño le sucederá lo mismo con la madre, al grado en el que puede surgir una rivalidad contra el progenitor del mismo sexo. Dicha etapa es, como las an-
teriores, un entrenamiento para etapas ulteriores de la vida. En estos casos el niño puede decir cosas como que papá se vaya de viaje y que él cuidará a mamá. Los niños también se pueden portar "seductores” y buscar acariciar al padre o madre con cierta tonalidad sexual mediante besos en la boca, frotamiento de los genitales cuando están sentados en cima de ellos, o metiendo la mano dentro de la blusa de la madre para acariciarla.
Todas estas conductas son normales a esa edad; el térmi- no sexual se refiere aquí a todas las conductas que producen placer, como besar, acariciar y abrazar. Los niños dicen a sus padres que se van a casar con ellos. Con mirada de compla cencia el niño dice a la madre: “Estás preciosa" y la niña al padre: "Eres el papá más lindo del mundo".
Muchos padres se inquietan y reaccionan equivocada mente cuando notan que el niño sigue demasiado interesado por la madre y llega incluso a imitarla, queriendo cocinar con ella, poniéndose un delantal o un vestido para ser como ella.
Todas estas conductas son normales en esta fase. Es im portante, sin embargo, confrontar al niño con la realidad diciéndole, por ejemplo: "Papá no se puede casar contigo, porque ya está casado conmigo" "esta cama es sólo de papá y mamá, aquí no duerme ningún niño" “cuando papá sale de viaje yo duermo sola".
Por otro lado, es importante también corresponder y acep tar esas declaraciones amorosas para no frustrar al niño; pue de decírsele, por ejemplo: "Yo también te quiero mucho y me encantas” Este es el momento en que la niña siente que el pa dre es el primer hombre de su vida, y en que el niño siente lo mismo respecto a su madre.
El tipo de relación que tenga es muy importante, ya que permanecerá como patrón para las futuras relaciones que la
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niña tendrá con los hombres y el niño con las mujeres. Es de cir, si el niño tuvo una madre tierna, presente y comunicativa, o agresiva, dominante y fría, se enamorará más delante de úna mujer con características similares. De la misma mane ra, si la niña tuvo un padre que la ignoraba, distante y frío, o tierno, alegre y expresivo, buscará un marido o compañero parecido.
¿Cómo sucede esto? En el inconsciente, al que metafó ricamente llamamos el cuaderno de los recuerdos, se guar dan imágenes de las personas que más nos influyeron en la infancia, es decir, nuestros padres. En estas imágenes nos basamos para la búsqueda de la pareja ideal, alguien que se parezca a ellos.
Todas las experiencias que tenemos registradas en el cua derno de los recuerdos, son aquellas que tuvieron que ver con las primeras personas con quienes nos relacionemos de pequeños. Éstas pueden estar relacionadas no sólo con nuestros padres sino también con nuestros hermanos; por ejemplo, el sonido de sus voces, el tiempo que se tardaban en reaccionar a nuestro llanto, la forma como sonreían cuando eran felices, cómo manejaban y movían su cuerpo, sus apti tudes e intereses.
Además de esto, tenemos registradas todas las interaccio nes significativas con ellos, sobre todo las que fueron doloro- sas, porque sentíamos que amenazaban nuestra existencia.
Finalmente, en mayor o menor grado, somos atraídos por alguien que tiene similitudes con las personas con quienes nos relacionamos de pequeños. Inconscientemente com paramos a cada mujer u hombre que conocemos con las imágenes que guardamos de nuestros padres y cuando nos parece que concuerdan, esa persona nos resulta atractiva y sentimos un gran interés. En resumen, la razón principal por
ÉL ABRAZO QUE LLEVA AL AMOR
la que elegimos a nuestra pareja es porque tiene rasgos pare cidos a los de nuestros padres (Prekop, 1996).
Evidentemente, realizamos todo este proceso de manera inconsciente. Por eso el matrimonio se vuelve en ocasiones una caja de Pandora (Hendrix, 1990). El problema no estriba en que no conocemos las partes ocultas de nuestra pareja, sino en que no conocemos las partes ocultas de nosotros mismos.
En la etapa edípica pueden surgir situaciones que harán difíciles las relaciones futuras con el otro sexo, por ejemplo, cuando el niño vive solo con el padre o la madre. Para que esta fase pueda ser vivida lo más normalmente posible, es necesario que el niño viva un "triángulo edípico" esto es, el padre, la madre y el niño.
Si uno de los padres falta (por divorcio, muerte o aban dono), el niño tendrá mayores dificultades en las relaciones hombre-mujer en su vida adulta. Hay niños que crecen con la sensación de que su madre los sofoca con su sobrepro- tección, no les permite sentirse libres y le envía el mensaje: "Quédate conmigo porque el mundo es hostil y malo”
Estos niños tenderán a buscar distancia en el matrimonio por miedo a ser atrapados una vez más; necesitarán la sen sación de libertad y mantendrán a su pareja lo más alejada posible. Lo paradójico es que quien busca libertad frecuente mente se casa con alguien que, por tener miedo al abandono, necesita fusionarse como él; el resultado es una insatisfac ción recíproca.
El niño que no logró separase de la madre o la niña que se quedó demasiado unida al padre, tendrá muchas dificulta des con su pareja. Tener pareja le producirá un sentimiento de "infidelidad" hacia su madre o padre; sentirá que los traiciona.
El progenitor podrá actuar saboteando la relación, o es perará que el yerno o la nuera lo obedezcan, que esté a sus
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Desarrollo psicológico del niño
órdenes o se someta. En ocasiones la nuera, por ejemplo, se cansa de dicha situación y termina por abandonar la rela ción de pareja; entonces, al vivir sola con su hijo, es proba ble que la madre lo ponga en un lugar sustituto del esposo, dificultándole posteriormente separarse de ella.
■ En esta fase edípica surge un interés normal por los as
pectos relacionados con la sexualidad, por lo que daremos a este tema un espacio especial.
Orientación sexual
Aproximadamente a los tres años de edad, los niños muestran curiosidad ante las diferencias entre el cuerpo fe menino y el masculino, y como estas diferencias les resultan interesantes comienzan a hacer preguntas.
La palabra “sexualidad" tiene una connotación completa mente diferente para los adultos y para los niños, quienes no entienden por qué los padres se confunden, les da vergüenza o tratan de evitar el tema.
Cuando se les explica en forma directa y sencilla las dife rencias y cambios en su cuerpo, aceptan la sexualidad como un hecho tan normal como hacer su tarea o andar en bicicleta.
A muchos padres les cuesta trabajo aceptar la manera en que sus hijos viven la sexualidad, algo que sencilla mente es parte de la vida.
Con frecuencia los padres entienden el interés de sus hi jos hacia la sexualidad en forma equivocada, creen que lo que al niño le interesa es el acto sexual. En realidad su inte rés es distinto: prefieren saber cómo funciona su cuerpo que saber cómo realizan sus padres el acto sexual.
La edad adecuada para informar a los niños sobre temas de sexualidad es cuando hacen preguntas. En esta fase quie
ren saber por qué los niños tienen pene y las niñas no, cómo crecen los bebés dentro de la madre y cómo salen, por qué mamá tiene senos, o por qué el padre tiene vello y un pene tan grande.
Nuestra explicación deberá ser clara, pero no necesita ser detallada: “Cuando un papá y una mamá quieren tener un bebé, una célula (o semilla) del cuerpo de papá se une a una cé lula del cuerpo de mamá y un bebé empieza a crecer. Cuando el bebé es suficientemente grande sale por la vagina” Se puede hacer un dibujo o usar una muñeca para la demostración.
Nuestras respuestas deben ser cortas y satisfacer al niño. Al poco tiempo, volverá con esa u otras preguntas adicionales.
En esta fase los niños preguntan muchas cosas, su interés está dirigido al cuerpo humano y al mundo que los rodea; sus preguntas no tienen que ver con un interés erótico. Cuando preguntan cómo se hace un bebé, tiene para ellos la misma importancia que la pregunta cómo se hace un auto o cómo crece una flor, entre otras.
Surge también un gran interés respecto a las diferencias del cuerpo entre niños y niñas. En ocasiones se enseñan unos a otros sus diferencias, o pueden llegar a explorarlas jugando al doctor.
En este juego no hay ninguna satisfacción sexual; lo único que quieren satisfacer es su curiosidad.
Muchos adultos, al darse cuenta que sus hijos juegan al doctor o exploran los genitales de su amigo o amiga, reac cionan con un fuerte impacto o inquietud y tienen la certeza de que su hijo es un degenerado sexual. Estos padres segura mente lo regañan, castigan o humillan cuando lo encuentran jugando algo que es completamente inofensivo.
De esta forma generan en él miedo y la sospecha de que algo no está en orden en sus genitales. El castigo, en lugar de
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calmar su curiosidad, la aumenta, y así los niños empiezan a tener una actitud desviada y anormal sobre el tema.
Si los padres encuentran a su hijo en interacción con otros niños realizando este tipo de juegos sexuales, primero debe rán conservar la calma, lo ayudarán a vestirse y le ofrecerán otra actividad. Más tarde, cuando estén solos podrán decirle: “Veo que te interesan los cuerpos de los otros niños. Voy a explicarte las diferencias"
Es aconsejable que los padres busquen algún libro de orientación sexual para niños, pues puede serles de gran ayuda explicarles por medio de imágenes que los niños están hechos de un modo y las niñas de otro. Esto los tranquiliza considerablemente, ya que la sexualidad explicada y enten dida disminuye la necesidad de actuarla. Muchos padres se sienten ayudados y apoyados con los libros, ya que pueden “superar" la timidez y la confusión que sienten cuando ha blan con sus hijos de temas de sexualidad y reproducción.
¿Qué debemos pensar de un niño que no hace preguntas? Todo depende de la edad, ciertos niños son más curiosos por naturaleza que otros. Además, quizás fueron desanimados muy temprano por los padres y eso les basta para saber que no obtendrán respuesta, así que se abstienen de hacer preguntas.
Es peligroso reprimir la curiosidad de los niños reaccio nando como hemos mencionado, porque de esta forma los padres se convierten en la causa de su falta de interés general a lo largo de su vida.