La agresión tiene dos aspectos: por un lado está la agre sión destructiva marcada por el sentimiento de enojo eleva do a su máxima potencia y que se llama odio. Por otro lado se encuentra la agresión defensiva, que consiste en una fuerza positiva que debe ser utilizada para llevar a cabo algún tipo de acción o solución.
La agresión defensiva tiene lugar en el cerebro tanto ani mal como humano; su función es defender intereses vitales que se ven amenazados. Si la agresión humana se encontrara más o menos al mismo nivel que la de los mamíferos/sobre todo de nuestros parientes más cercanos, los chimpancés, nuestra sociedad sería más pacífica y menos violenta. Des graciadamente no es así.
La, historia de la humanidad es un eterno reporte de des trucción y crueldad, y la agresión humana parece ser mucho mayor que la de los animales, en especial la agresión des tructiva. Desde tiempos bíblicos, con Caín y Abel, hasta las noticias de ayer en la noche parece que somos la única espe cie que mata a sus semejantes.
Se ha observado que los animales se agreden y matan cuando se altera el equilibrio de su medio ambiente y social, por ejemplo, al meter varios animales en un espacio reduci do como una jaula.
La gran agresión del hombre no se debe a que tiene un potencial agresivo mayor, sino a que las condiciones que
provocan la agresión en los humanos aparecen con mucha más frecuencia que en los animales que viven en su hábitat natural.
Se dice que el hombre ha vivido en un gran zoológico y no libre en la naturaleza, lo cual fomentaría su desarrollo y bienestar.
Es un hecho que el hombre es el único que no usa su agre sión solamente para defenderse o para satisfacer sus necesi dades. El hombre puede ser destructivo. Ésta es la diferencia entre el primer tipo de agresión y la positiva, biológicamente adaptativa y al servicio de la vida.
La agresión positiva es una reacción a la amenaza de los in tereses vitales, es similar en animales y hombres; no es espon tánea ni aumenta por sí misma, pues es reactiva y defensiva; se dirige a triunfar sobre la amenaza, destruyéndola o hacien do a un lado la causa.
La agresión negativa, que se llama también crueldad y destructividad, no es una defensa contra la amenaza; es hu mana y socialmente maligna y destructiva, no sólo para el agredido, sino también para el agresor. Esta agresión nega tiva no es un instinto; es algo enraizado en la existencia hu mana y obedece al complicado aparato psíquico y algunos tipos de alteraciones, que frecuentemente tienen su origen en la infancia.
Los niños aprenden a manejar la agresión, así como a ex presarla en su casa a través del ejemplo y manejo que los pa dres hacen de su propia agresividad.
Alrededor de los dos años el niño empieza a manifestar su rabia por medio de los berrinches. Muy frecuentemente lo hace con ayuda de su cuerpo: golpea, patea y puede in cluso tirarse al suelo. El sentimiento que hay detrás de estas manifestaciones explosivas es simplemente el enojo, que él
146
siente en todo su ser. Si el niño pudiera explicar a sus padres estas reacciones, les diría: "Hago esto porque mi etapa de la vinculación ha terminando y ahora necesito separarme de ti, mamá. Para poder separarme es necesario que me permi tas estar en oposición tuya, que me enoje contigo, para que pueda sentir el nacimiento de mi fuerza de voluntad, expre sándote que mi voluntad es diferente de la tuya, y que por lo tanto no quiero hacer lo que tú esperas de mí. Y para que lo sepas, mamá, sólo viviendo los berrinches, que obviamente no son agradables ni para ti ni para mí, puedo llegar a formar lentamente mi identidad del Yo, la cual es absolutamente ne cesaria para que sea alguien en la vida, para que me sienta fuerte y bien plantado en el mundo"
Desgraciadamente los padres no están informados de lo importante y trascendental que es esta primera manifesta ción de rabia en sus hijos y su función de columna vertebral psicológica que tendrá durante toda la vida.
Los berrinches tienen una connotación negativa. Signifi can una gran vergüenza para los padres, por eso son fuerte mente castigados. El niño aprende muy temprano en la vida que el sentimiento de rabia es indeseable, no aceptado en la familia, ya que genera una avalancha del mismo sentimiento en los padres. En algunos casos es alejado a su cuarto bajo la consigna de que sólo podrá salir cuando ya no esté enojado. El mensaje oculto es: "Cuando sientes ira te alejo de mí, por que no eres digno de que yo esté cerca de ti, ni que te com prenda, te ayude a salir de ese estado y te quiera"
De esta forma el niño aprende que cuando siente rabia es malo, y lo mejor que puede hacer para no perder el cariño de sus padres es tragarse dicha rabia, dejarla adentro porque es más seguro. Además se le dice: "Tienes que controlarte, ser fuerte, los hombres no lloran"; cuando nos relacionamos sin
EL ABRAZO QUE LLEVA AL AMOR
poder expresar el enojo, se nos escapa la sensación cons ciente del amor.
Erikson (1974) describe el manejo de los berrinches en la tribu sioux:
"Cuando un niño sioux tenía un ataque de rabia, se le fa jaba hasta el cuello y se le depositaba en la cuna de madera. No podía expresar su rabia mediante los habituales movi mientos violentos de los miembros. No quiero dar a enten der que ese tipo de cuna o el fajamiento ajustado constituyan restricciones crueles. Por el contrario, al principio son, sin duda, elementos firmes y cómodos, que hacen sentir al niño como en el vientre, sirven para envolverlo y mecerlo y facili tan su transporte mientras la madre trabaja.”
Lo que el niño no comprende y siente como una injusticia es cuando la rabia está autorizada en los padres, pero no está permitida si la manifiesta él. Lo que entonces sucede puede generar una tragedia más adelante. Los niños guardan o re primen la rabia sentida hacia sus padres día tras día, año tras año, y más adelante no sólo guardan rabia, sino que ésta se convierte en odio.
Cuando esto sucede, los niños viven una lucha interna, ya que las mismas personas a las que aman y necesitan tanto son al mismo tiempo odiadas. Para que los padres y el mun do externo lo noten, empiezan a desarrollar síntomas o focos rojos, con los que avisan que sus necesidades emocionales no están siendo debidamente atendidas ni satisfechas por los padres.
Algunos síntomas pueden ser: inquietud, jalarse el pelo, falta de control de esfínteres , conducta retraída o conducta agresiva en la escuela, entre otros.
En los grupos sociales marginados de nuestra gran ciu dad de México, el nivel de agresión reprimida en los niños es
148
El manejo de la agresión y la rabia
muy grande debido a la ignorancia de los padres y al nivel de maltrato con que viven. Esos niños, así como muchos otros de niveles sociales superiores, no tienen permiso de decir a sus padres: "Me enoja mucho que me regañes frente a mis i amigos; que me castigues cuando mi hermano tuvo la culpa; me da mucho miedo que me pegues” Los padres sienten esto como falta de respeto o educación y pueden reaccionar con más agresión.
El mundo interno de estos niños cuando llegan a la ado lescencia es de una profunda tristeza, que necesitan cubrir con una coraza para poder "funcionar” en el mundo. Esa coraza se llama rabia y les da la sensación de ser fuertes, de estar protegidos ante nuevas agresiones, y les asegura que la tristeza de su infancia quedó bien escondida y protegida para qúe nunca nadie pueda volver a lastimarlos.
Estos niños abandonan frecuentemente su hogar, pues se sienten más seguros fuera de él, pero la cantidad de agresión que traen dentro de ellos tiene que salir de alguna manera. Llevada a su máxima expresión se llama delincuencia juvenil y pone a las autoridades frente a un dilema: ¿estos niños de- ; berían ir ala cárcel o a alguna institución correctiva?
Mary Main y Carol George (1985) reportan sus observa ciones y descubrimientos en un centro de cuidados diurnos, en un impresionante recuento de testimonios de cómo los abúsos -por ejemplo, ser repetidamente golpeado según el humor de los padres- deforman la tendencia natural del
.!
niño hacia la empatia. Hay casos de niños que a los dos años y medio exhiben los impulsos de uña bestia cruel y sádica.
En la relación de pareja la rabia reprimida es la peor ene miga de quienes se quieren. Los va distanciando poco a poco, la frialdad entre ellos aumenta, así como la incapacidad de hablar para procesar los sentimientos en cuestión. Entre
otras cosas, termina frecuentemente con su sexualidad. Otra de las consecuencias de la rabia reprimida son las enfermedades psicosomáticas: gastritis, colitis, migraña y cáncer, entre otras. Podemos decir entonces que la rabia es el sentimiento más difícil de manejar de manera adecuada entre los seres humanos. En muchos casos cuando esto no se logra y la expresión es peligrosa, la persona puede terminar en la cárcel.
Por lo que hemos expuesto, podemos asumir que los seres que viven dentro de la cárcel guardan en su interior un niño pequeño profundamente lastimado por sus padres o por su medio ambiente.
El manejo y la expresión de la rabia están directamente relacionadas con la relación y comunicación que los hijos tienen con sus padres, el manejo que éstos tienen con su propia agresión, así como la forma en que la vivieron con sus propios padres. El padre que la reprime porque eso aprendió no va a tolerar que sus hijos la expresen; el padre agresivo o maltratador, que también la reprime en sus hijos, generará hijos que tratarán a los suyos de la misma manera.
La televisión invita a los niños a imitar conductas agresi vas. Ellos se sientan pasivamente frente al televisor y obser van con gran atención escenas agresivas y violentas; desde las caricaturas para los más pequeños hasta películas donde el personaje agresivo es al mismo tiempo el héroe atractivo y simpático, presentado como alguien maravilloso y digno de imitar.
Todos estos elementos penetran en el mundo interno del niño y en algún momento tienen que salir. Una educadora que asistió a un curso que di en Alemania platicaba que los lunes eran un día especialmente difícil, pues los niños esta ban más inquietos y agresivos debido a la cantidad de horas
150
que habían estado frente a la televisión el fin de semana. Jirina Prekop (2007) propone las siguientes reglas a los pa
dres para el manejo de la rabia y la agresión en sus hijos: • La agresión en los niños no debe ser castigada con nalga
das, golpes o aislamientos en un cuarto. No debemos conti nuar la herencia que recibimos.
• Todos los miembros de una familia tienen derecho a expre sar su rabia; incluso los niños pueden o deben tener la ini ciativa de decir a sus padres lo que les enoja para liberarse de ésta.
• Dicha forma de vivir la rabia debe ser mostrada vivencial- mente a los niños.
• Cuando los padres tienen una discusión entre ellos, pueden tenerla en presencia de los niños, pero con la condición de que la terminen y se separen reconciliados. No hay que te ner miedo de afectar a los niños con esto; es importante que aprendan que una pareja puede enojarse y pelear sin el temor de que pueda ser catastrófico; lo más importante aquí es la reconciliación.
• La rabia debe ser expresada en forma verbal y con la gar ganta; se vale chillar, reprochar y hasta gritar; no se vale pe gar ni morder.
• Cualquier pleito debe terminar en reconciliación.
Muchos padres que han asistido al curso CIF han encon trado en los "mensajes claros" una forma útil y eficaz para poner en palabras su rabia, logrando que sus hijos entiendan sus necesidades y cambien la conducta que molesta o enoja a los demás.
El resultado más satisfactorio de esta técnica de comuni cación es ver que también los hijos son capaces de expresar
EL ABRAZO QUE LLEVA AL AMOR
su rabia verbalmente, ya que ésta es la forma más madura que tienen los seres humanos para liberarse sanamente de la rabia. Esta técnica les proporciona una estrategia de comuni cación que les dará seguridad el resto de su vida.
Otra forma efectiva con la que los padres pueden liberarse de su rabia, al mismo tiempo que ayudan a sus hijos a libe rarse de la suya, es creando un espacio para la descarga física no destructiva: la Terapia de Contención. Esta forma es espe cialmente útil cuando los niños guardan rabia reprimida de meses o años anteriores y, como consecuencia, la relación con sus padres ha sido profundamente afectada.
En un contacto corporal cercano los padres dejan salir toda su rabia manifestándola verbalmente al hijo y ejercien do fuerza física para no soltarlo. A través de esta fuerza libe ran su energía agresiva para poder sentir posteriormente el amor. El niño por su parte, quiere liberarse del abrazo que le resulta intolerable en ese momento. Las palabras lo ayudan a exteriorizar y liberarse de todo su sentimiento de rabia
se sobreentiende que las reglas permiten gritar y luchar,
pero no las expresiones físicas agresivas como pegar, pelliz car, morder, jalar el pelo, escupir y patear. Lo maravilloso de esta explosión de rabia es lo rápido que se realiza si los padres la han adoptado como una forma de vida con sus hijos en ese tipo de situaciones, ya que inmediatamente después ambos son capaces de volver a sentir el amor que estaba oculto.
Una madre me platicaba que cuando su niña pequeña es taba en su etapa de berrinches y sentía que la rabia la inva día de manera incontrolable, corría a pedirle que la abrazara. Esta niña había descubierto muy pronto que podía contar con su madre cuando se sentía impotente ante sus propios impulsos agresivos.
Las emociones como el amor, el miedo, la rabia, por citar
152
E l manejo de la agresión y la rabia
sólo algunos, tienen también su base o asiento a nivel neu rològico, en el sistema límbico. Para manejarlas y expresar las de manera adecuada, lo esencial es estar consciente. La consciencia hace que la corteza cerebral procese las emocio nes adecuadamente.
No es un proceso fácil, pues frecuentemente las emocio nes aparecen disfrazadas; por ejemplo, la persona que se en cuentra en proceso de duelo no reconoce que bajo la tristeza esconde rabia hacia el muerto porque se fue. El padre que grita furioso al hijo que atravesó la calle sin fijarse, aunque expresa enojo, lo que tuvo realmente fue miedo de que el auto lo atropellara.
La consciencia es una habilidad esencial, porque nos per mite ejercer cierto grado de control, no para reprimir sino, como escribió Aristóteles, para estar enojado con la persona indicada, en el momento indicado, en la medida indicada, por la razón adecuada y en la forma adecuada.
Esto, por supuesto, no es fácil. Algunas emociones son más problemáticas para manejarlas que otras. Queda claro, sin embargo, que la rabia es la más difícil de todas. Hay for mas corporales con las que se puede procesar la adrenalina: a través del ejercicio, del deporte, de las técnicas de relaja ción o la vieja, pero efectiva técnica, de contar hasta diez.