De sus etapas como solista, con las orquestas ya mencionadas y con las de Hugo Baralis, Osvaldo Manzi, Héctor Stamponi,
FLOREAL RUIZ
S
i bien Floreal Ruiz hizo conocer su voz clara y con una afinación perfecta en la orquesta de Alberto Mancione, fue sólo cuando empezó a cantar con Alfredo De Angelis, en 1943, que el público lo transformó en otro de los ídolos del pentagrama tanguero. Hizo sus primeras artes en su barrio, Flores, alternando el canto con su trabajo de repartidor de leche y de pan, con serenatas que daba junto con su amigo y vecino, Hugo del Carril.Había nacido el 29 de marzo de 1916, hijo de José Ruiz y Rosa Raimundo. El padre era un anarquista, que le había puesto de nombre a su primera hija Fraternidad.. No se sabe por qué Floreal se salvó de ser bautizado con algún nombre que respondiera a las conviciones políticas paternas, no así su hermano más chico, al que llamaron Libertario. Como su padre no quería saber nada con el tango, se presentó en concursos organizados por Radio Fénix y Radio Prieto con los seudónimos de Fabián Conte o Carlos Martel. Ganó en uno de ellos, lo que le posibilitó su ingreso en la orquesta de José Otero, de la que luego paso a la de Alberto Mancione.
En 1941 comenzaron los éxitos, al ser requerido por Alfredo de Angelis, para formar dupla con Julio Martel. Fue Alberto Marino quien convenció a Aníbal Troilo para que lo incorporara a su orquesta, cuando Fiorentino decidió alejarse para intentar su propio destino. Allí se inició su consagración definitiva, merced a un repertorio elegido sabiamente, conformado no sólo por tangos sino también por valses y milongas, que Floreal interpretó magistralmente. Primero compartió el cartel con Alberto Marino, y más adelante con Edmundo Rivero.
Luego de cuatro años con “Pichuco” pasó a cantar con Francisco Rotundo, un músico de buenos recursos económicos, que se dió el gusto de contratar a los cantores que él quería, como lo hizo con Enrique Campos, Carlos Roldán, Julio Sosa y otros. En su momento se dijo que su buena situación se debía a que se casó con Juanita Larrauri, una cantante que luego incursionó en política, y llegó a ser senadora por la provincia de Emtre Ríos por el peronismo, la misma idea que defendía su marido, lo que le habría permitido lograr favores y buenas contrataciones para su orquesta. Cierta o no la sospecha, lo sugestivo fue que cuando en 1955 cayó el gobierno peronista, Rotundo disolvió su orquesta.
El paso de Floreal Ruiz a la orquesta de Francisco Rotundo fue por motivos muy especiales, y no porque quisiera abandonar a “Pichuco”. Su familia estaba pasando, por motivos de salud, por una situación económica muy delicada, y la única manera de llevar una solución era pasar a la orquesta de Francisco Rotundo, quien le aseguró un ingreso mensual de 3000 pesos moneda nacional, más 100.000 pesos al contratarlo. Ese dinero le permitió indemnizar a Troilo y al sello RCA Víctor, donde estaban grabando, y con gran éxito, por rescindir el vínculo que lo ligaba con ellos. El ingreso que le aseguró francisco Rotundo era significativamente superior al que lograba con “Pichuco”.
Como dijimos, Rotundo un día decidió disolver su orquesta, y entonces Floreal Ruiz pasó a ser el cantor de José Basso, con quien logró resonantes éxitos, a través de sus ocho años de permanencia en esa orquesta, y de los 40 temas que juntos grabaron. De la orquesta de José Basso se desvinculó pata tentar suerte como solista, acompañado por Jorge Dragone primero y por Carlos Galván después. Luego de una amplia y exitosa gira por Colombia, le confió su acompañamiento a una orquesta dirigida por Osvaldo Requena.
Familiarmente era conocido como “Piruco”, pero fue precisamente durante esa gira por Colombia donde surgió el cariñoso apodo “Tata”, el que lo identificó definitivamente en el ambiente tanguero. El inspirasdor fue Mario Bustos, quien también integraba la delegación. A Floreal Ruiz lo habían elegido para que manejara el
dinero del grupo. Un día, Mario Bustos necesitaba un adelanto a cuenta, y dijo: Voy a pedirle a Tata Dios que me afloje unos pesos, y de allí en más Floreal pasó a ser para siempre el “Tata”.
Su carrera fue triunfal, hasta que su salud le jugó una mala pasada, justo con lo que él más ponía para cantar, el corazón, fundamentalmente por los excesos en las comidas y por su fuerte adicción al tabaco, ya que llegó a fumar hasta cuatro paquetes de cigarrillos por día.
Se cuenta que José Soler, técnico de la empresa grabadora Odeón, le preguntó un día por qué estaba tan deprimido. Se enteró entonces que el médico le había prohibido seguir cantando. Muy triste le dijo: Si dejo de cantar me muero. Y al poco tiempo murió.
Compuso La cuadrera, Mundana, Ranchito criollo, Sedas, Solo, Tu beso y nada más, Te quiero por buena, Tengo miedo de encontrarte, Una copa, nada más, Yo sé cuánto te quise, Y no tenés perdón.
En total realizó 148 grabaciones, con Alfredo De Angelis, Aníbal Troilo, Francisco Rotundo, José Basso, y como solista. En el sello Microfón con Osvaldo Requena, en RCA Víctor con la Orquesta Típica Porteña, dirigida por Raúl Garello, y en Alanicky, con Jorge Dragone. Lo recordamos con: A quién le puede importar; Ausencia; Barrio de tango; Buenos Aires conoce; Bien criolla y bien porteña; Cuándo volverás; Como aquella princesa; Cimarrón de ausencia; Corazón de papel; Cada día te extraño más; Divina; Desencanto; De todo te olvidas; Destellos; El motivo; El cielo en tus ojos; La noche que te fuiste; Los mareados; La luz de un fósforo; Muchachos, yo soy de Boca; Madre del alma mía; Mañana zarpa un barco; Melenita de oro; Mimí Pinsón; María; Mocosita; Perfume de mujer; Romance de barrio; Siempre vos; Sueño de juventud; Sur; Toda mi vida; Trenzas; Tristeza marina; Tu pálida voz; Tu recuerdo y nada más; Toda mi vida; Triste comedia; Una canción; Valcesito amigo; Y no tenés perdón; Y no puede ser; Yuyo verde.