1 CONOCIMIENTO, INNOVACIÓN Y CREATIVIDAD
9 Hacia las Sociedades del Conocimiento (2005), por ejem plo, es uno de los documentos que establece el término
planteado como sociedades y no sociedad en singular.
con tendencia a modificar el comportamiento de un perceptor pasivo; comunicar, la interre- lación de mensajes relacionales, dialogales y socializantes entre interlocutores igualmen- te habilitados para una libre y simultánea recepción/emisión. Si la información tiende a disociar y jerarquizar los polos de la rela- ción, la Comunicación tiende a asociarlos; solo la Comunicación puede dar nacimien- to a estructuras sociales”. Los documentos de consenso de la sociedad civil adoptaron la fórmula sociedades de la información y la comunicación, para demarcarse de la visión tecnocéntrica presente en el discurso oficial, sin perder la referencia al tema de la Cumbre. Se podría considerar que esta opción fue un gesto importante en el contexto de la CMSI, pero no deja de ser una formulación cargada para el uso corriente.
El concepto de sociedad de la información, nacido bajo los cánones de la globalización neoliberal, sobrentiende que en adelante se- rán las denominadas revoluciones tecnológi- cas las que determinen el rumbo del desa- rrollo; los conflictos sociales serían cosa del pasado. Por lo mismo, se asume que este concepto no es el más adecuado para califi- car las nuevas tendencias de las sociedades, ni mucho menos para describir un proyecto contrahegemónico de sociedad. Se propone por lo tanto que, más allá de debatir lo apro- piado de tal o cual término, lo fundamental es impugnar y deslegitimar cualquier término o definición que refuerce esta concepción tec- nocéntrica de la sociedad (Burch, 2005).
No es la intención en esta definición de una postura teórica proponer una fórmula alterna- tiva, sino, más bien, presentar criterios para alimentar el debate aún vigente. Primero, se adopta la noción de que cualquier referencia
PRIMERA PARTE [ 1 ] Conocimiento, innovación y creatividad
a sociedades debe hacerse en plural, recono- ciendo la heterogeneidad y diversidad de las sociedades humanas. Ello implica también reafirmar el interés de que cada sociedad se apropie de las tecnologías para sus priorida- des particulares de desarrollo y no que deba adaptarse a ellas para poder ser parte de una supuesta sociedad de la información predefi- nida. Segundo, es necesario afirmar también que cualquier definición que use el término sociedad no puede describir una realidad cir- cunscrita solo a Internet o a las TIC. Internet puede ser un nuevo escenario de interacción social, pero esta interacción está estrecha- mente integrada al mundo físico y los dos ámbitos se transforman mutuamente. Por úl- timo, la necesidad de promover un proyecto de sociedad donde la información sea un bien público y no una mercancía; la comunicación, un proceso participativo e interactivo (Finque- lievich, 2000; Burch, 2005); el conocimiento, una construcción social compartida, no una propiedad privada; y las tecnologías, un so- porte para todo ello, sin que se conviertan en un fin en sí.
En relación con el desarrollo del concepto respecto del rol en las ciudades, es necesa- rio en primer término asentar que se asume que el papel de las ciudades en el desarrollo económico está en evolución (Polèse, 2001). Desde los comienzos de la revolución indus- trial, las ciudades han sido esenciales para la realización de ganancias de productividad (gracias al comercio y la aglomeración) en la producción de bienes. Las ciudades existían desde antes de la revolución industrial como centros de innovación, creación artística y generación de ideas. Muchos acentúan el acuerdo en que ésta es la verdadera esencia de la ciudad (Hall, 1999). Siguiendo la afirma-
ción de Polèse (2001), se puede asumir que las ciudades están regresando a su función primaria como centros de civilización e inno- vación. Las ciudades en los países desarro- llados están perdiendo su funciones industria- les (Ingram, 1998); se observa una tendencia similar en la mayoría de las grandes ciudades latinoamericanas (Polèse, 1998).
La nueva economía basada en la infor- mación implica movimiento de personas e ideas, o como afirma Polèse (2001:10), “(…) en la nueva economía todo es zumbido”. Los costos del movimiento de personas e ideas son tan importantes ahora como nun- ca. Contrariamente a lo que se suele creer, las nuevas tecnologías de la información no reducen la demanda por la interacción cara a cara. Es evidente que los contactos elec- trónicos y personales son complementos, no substitutos (Gaspar and Glaeser, 1998; Hall, 1999). Prueba empírica de esta afirmación es el rápido incremento de los viajes aéreos de negocios (Polèse, 2001). “El encuentro personal para lograr acuerdos financieros o políticos sigue siendo una condición indis- pensable, sobre todo cuando hay necesidad de observar discreción absoluta en caso de toma de decisiones en las cuales va de por medio el riesgo de la competencia” (Castells, 2013:12). Esta creciente demanda por con- tactos en persona se debe también al hecho de que las economías nacionales están pa- sando de una producción estandarizada (bie- nes) a una producción de bienes y servicios cada vez más basada en la información y la creatividad. En la mayor parte del mundo in- dustrializado, los sectores de más rápido cre- cimiento son los servicios a las empresas, así como la industria del espectáculo y los me- dios de comunicación; esto es igualmente el
PRIMERA PARTE [ 1 ] Conocimiento, innovación y creatividad
caso de gran parte de Latinoamérica y Asia del Este. La industria del espectáculo y de los medios de comunicación incluye actividades tales como producción de películas, progra- mas de radio y televisión, video clips, impre- sión y publicación, telecomunicaciones, ani- mación por computadora, Internet, así como toda una serie de actividades en el campo del arte y la creación artística. Los servicios a las empresas incluyen servicios intermediarios como asesoría técnica, consultoría, servicios informáticos, administración, contabilidad, diseño, marketing, servicios financieros, etc. Las actividades de las oficinas centrales, na- cionales o regionales, forman igualmente par- te de esta categoría. Estas actividades varia- das (y en evolución constante) forman parte de lo que se denomina hoy en día la nueva economía de la información, basada en la producción, la transformación y el intercam- bio de información.
Las actividades que abarca esta nueva economía son muy sensibles al tamaño y a la estructura urbana y tienden a concentrar- se en unas pocas ciudades (generalmente las más grandes) y a formar agrupamientos en unas pocas áreas, generalmente en el centro (Hall, 1999). Las personas en estas actividades se reúnen en oficinas, estudios, restaurantes, hoteles, etc. Las empresas y la gente se agrupan para acercarse lo más po- sible al zumbido definido por Polèse, para así maximizar sus oportunidades de conseguir la última y la mejor información. El nuevo de- safío es fomentar condiciones que permitan a la gente conocerse e interactuar eficiente- mente, y en forma agradable, por supuesto. Si el zumbido es suficientemente intenso, se formarán agrupaciones competitivas de em- presas y trabajadores (Polèse, 2001). Como
lo observa Glaeser (1998), compartir un lugar común de trabajo es hoy en día la determi- nante más importante del agrupamiento in- dustrial.
En relación con la experiencia de habitar en esta era de la información, mediada por la tecnología de la comunicación (corriente eléc- trica, radio, teléfono, imágenes, publicidad), cuyo efecto es una forma mecánica y externa de ser, la experiencia del habitar en los cen- tros urbanos actuales invierte la forma empá- tica y transitiva del habitar en la ciudad. “El espacio ya no está dado o manipulado, sino que tiene necesidad de ser habitado, de ser adquirido y revestido de significado a través de una mediación tecnológico-comunicativa que nos imponga una perspectiva” (Di Felice, 2012:126). A partir de mediar, nace un espa- cio-artefacto, tecnológicamente reforzado por el sujeto que hace del habitar una experiencia de desplazamiento, no solo en sentido geo- gráfico sino, y sobre todo, con la difusión de los medios, a nivel electrónico-cognitivo (Di Felice, 2012). En este sentido, las pantallas cinematográficas, la pantalla del televisor y las ondas de radio se transforman en espa- cios metaarquitectónicos habitables que di- funden culturas y prácticas sociales hasta hoy inéditas; “(…) el espacio metropolitano hecho de calles, edificios y plazas, una vez atrave- sado por los hilos de antenas y de conexiones eléctricas, proyecta la experiencia del habitar más allá del territorio y hacia metageografías electrónicas fluctuantes. Un habitar, en suma, que va más allá del sentido del lugar, en es- pacios mediáticos externos, extracorpóreos y mecánicos” (Di Felice, 2012:137).
En la era de la información y de las tec- nologías de la comunicación, no estamos presenciando el apocalíptico anuncio que
PRIMERA PARTE [ 1 ] Conocimiento, innovación y creatividad
pregonaba la desaparición de las ciudades o la terminación de la distancia como muchos afirmaban y afirman, sino que nos encontra- mos más bien en una intensa ola de urbani- zación, no presenciada anteriormente en la historia del ser humano (Castells, 2013). Hay una concentración cada vez más acentuada de población y actividades de zonas urba- nas. Ante la realidad multiforme en la era de la información, actores de todos los países tratan a su vez de prevenir riesgos, de estu- diar y proponer alternativas, vivir y promover la complejidad rechazando las lógicas de en- cerramiento en una concepción monolítica de las sociedades del mañana. Queda claro en- tonces que no se puede hablar de una socie- dad de la información como autonomía uni- versal estática, sino sociedades, plurales, en movimiento, emergentes, cambiantes. Estas sociedades, como las palabras que las sos- tienen, no nos han sido dadas para digerirlas o asimilarlas, sino para construir y resignifi- carlas continua y colectivamente. La infor- mación y sus tecnologías no pueden hacer las veces de un proyecto común y global. El proyecto reside en lo que haremos de la infor- mación, los riesgos y las potencialidades que le son inherentes. El desafío marcado para el concepto radicará en ver si es posible dejar expresarse y aumentar la creatividad, hacer circular los conocimientos, abrir los patrimo- nios de saberes a las sociedades todas en su conjunto, mestizar las culturas, respetando al mismo tiempo su diversidad, proteger y pro- mover las libertades, no embargar la palabra. Es necesario crear un entorno propicio para que se desarrolle el deseo de comunicar, de ser y de hacer juntos y de poner la informa- ción al servicio de una dinámica de paz, de respeto y de solidaridad, al servicio de las so- ciedades de los saberes compartidos.
1.3 SOCIEDADES DEL CONOCIMIENTO El conocimiento ha ocupado siempre un lugar central en el crecimiento económico y en la elevación progresiva del bienestar so- cial. La capacidad de inventar e innovar, es decir, de crear nuevos conocimientos y nue- vas ideas que se materializan luego en pro- ductos, procedimientos y organizaciones, ha alimentado históricamente al desarrollo; en todo tiempo han existido organizaciones e instituciones eficaces en la creación y difusión de conocimientos. Las actuales y emergen- tes sociedades del conocimiento conforman un círculo que autores como Finquelievich (2014) adjetivan como virtuoso, en el cual el progreso del conocimiento y las innovaciones tecnológicas, mutuamente determinados, producen más conocimiento en el mediano y largo plazo. En consecuencia, la producción de conocimiento, y de las prácticas socia- les, económicas y políticas que se basan en él, atraviesan una aceleración considerable (Unesco, 2005). Sin embargo, las herramien- tas facilitadas por las tecnologías de informa- ción y comunicación son una condición nece- saria pero no suficiente para el proceso social y político en el desarrollo estas sociedades. La idea de la sociedad de la información se basa en avances tecnológicos. Pero el concepto de sociedad del conocimiento engloba dimensiones sociales, éticas y políticas mucho más amplias. Existe una multitud de estas dimensiones, que excluyen la idea de un mode- lo único y listo para usar, dado que semejante modelo no consideraría la diversidad cultural y lingüística vital para que los individuos se sientan en casa en un mundo cambiante. Varias formas de conocimiento y cultura en- tran siempre en la construcción de cualquier sociedad, incluyendo a aquéllos fuertemente influenciados por el progreso científico y la tecnología moderna. Sería inad- misible encarar una revolución de información y cono- cimiento que conduzca –a través de un determinismo
PRIMERA PARTE [ 1 ] Conocimiento, innovación y creatividad
tecnológico estrecho y fatalista- a una única forma po- sible de sociedad.
Unesco, 2005: 17 Las cuestiones relativas a la información y el conocimiento no están aisladas de otras estrategias nacionales (Finquelievich, 2014). Su naturaleza transdisciplinaria, que une las disciplinas técnicas a la economía y a las ciencias sociales, las hace transversales a otros temas (e-gobierno, e-salud, educación, seguridad, infraestructuras de telecomunica- ciones, etc.), así como a un alto número de actores sociales: gobierno, empresas, univer- sidades, organizaciones no gubernamenta- les (ONG), entre otros. En consecuencia, los temas de las aún jóvenes sociedades de la información y el conocimiento son también la base de las transformaciones de la organiza- ción social y económica de los países en los que se inscriben (Finquelievich, 2010).
Como expresa el documento elaborado por Unesco (2005), la noción de sociedad del conocimiento fue utilizada por primera vez en 1969 por un universitario, Peter Drucker10, y
luego en la década de 1990 fue profundizada en una serie de estudios detallados publica- dos por investigadores como Robin Mansell o Nico Stehr11. Esta noción nació a finales de
los años sesenta y principios de los setenta, casi al mismo tiempo que los conceptos de Sociedades del Aprendizaje y de Educación para todos a lo largo de toda la vida. La no- ción de sociedad del conocimiento (knowled- ge society) aparece con fuerza hacia finales