Por fin, su cara se vuelve hacia la puerta, mos trando un perfil dolido.
IMPORTANCIA DE LAS NOCIONES DE CONFLICTO Y DE PELIGRO
Todos nos hemos topado con ese tipo de personas a quienes todo le “va bien” siempre: la pareja, el trabajo, los hijos, la vida...Personalmente, confieso que esas personas me fastidian un poco: por un lado no les creo, y por otro lado me aburren. Obviamente no les puedo decir: «Estoy seguro que hay algo que no te va tan bien, algo que funciona mal o que necesita arreglo», entre otras cosas, porque parecería que estoy deseando que les vaya mal. Quizás haya algo de cierto en eso, por esa perversidad que tenemos todos y que hace que nos fascinen los males ajenos. Pero lo cierto es que el diálogo tiende a ser limitado porque de alguna manera, como diría Simone de Beauvoir, “la gente feliz no tiene historia”.
Es que nos interesa el peligro, el conflicto; necesitamos que las personas estén amenazadas o en lucha para que nos llamen la atención. Un amigo que tiene con- flictos con su esposa y “corre el peligro” de divorciarse (¡o de no divorciarse!) nos interesa más que alguien para quien todo marcha sobre ruedas. Tenemos curiosi- dad por saber cómo va evolucionando su conflicto, si está más o menos cerca del peligro, si saldrá vencedor o vencido.
Exactamente lo mismo sucede con los personajes. Para suscitar interés, suelen tener que encontrarse amenazados o en conflicto. Lo que quizás haya que definir en este punto es qué se entiende por “conflicto” y por “peligro”. Están las evi- dencias: un abogado se empeña en defender a un condenado a muerte a quien cree inocente y debe combatir contra todo un sistema legal = conflicto. Una mujer llega a una casa donde ignora que se esconde un sanguinario criminal = peligro. Pero no necesariamente tiene que existir un grado de dramatismo tan concreto ni tan mayúsculo. Si ampliamos las definiciones de las palabras “conflicto” y “peli- gro”, se amplía a su vez el espectro de intensidades dramáticas que podemos manejar.
Podemos definir el peligro como la inminencia de algo nefasto que está (o puede estar) por ocurrir. Esto puede ir desde el descubrimiento de una mentira de un niño y el consiguiente enfado de la madre hasta una muerte atroz. La percepción
del peligro no tiene que ver tanto ni solamente con las consecuencias visibles o previsibles de una situación sino con el marco dramático. Si lo que está en juego para ese niño si se descubre su mentira logra implicar emocionalmente al especta- dor, éste se identificará con el peligro. Definida así, la idea de peligro es también válida para una comedia. Si un hombre tiene oculto el cadáver de su mujer asesi- nada detrás de un diván en el salón y vienen a visitarlo sus suegros, el efecto puede ser muy cómico, pero la comicidad se verá potenciada por el factor de suspenso, que es lo que genera la presencia de un peligro. En Misterioso asesinato en Man- hattan (Manhattan Murder Mystery), Woody Allen crea un gran suspenso y sen- sación de peligro en una comedia desopilante.
En cuanto al conflicto, podemos extender su significado más allá de la idea de combate, enfrentamiento, disputa, para definirlo como todo lo que represente una ruptura o una disociación con respecto a la normalidad. Si un hombre se desnuda en una playa nudista, obviamente no se produce ninguna ruptura. Si se desnuda en una playa normal, puede haber fricción y un comienzo de conflicto (mayor o menor según el tipo y la localización de la playa). Pero si lo hace en una oficina de correos en hora punta, indudablemente dará lugar a “conflictos”. Una vez más: no forzosamente tendrá que tratarse de encontronazos con la policía o con otras per- sonas, sino que el acto en sí ya es una situación de conflicto – y por ende desperta- rá interés incluso antes de que veamos las consecuencias. Si cuando uno camina por la calle dos hombres entablan una pelea, dejará de lado sus cavilaciones y su aten- ción se dirigirá hacia la disputa. Puede limitarse a un intercambio de insultos o ter- minar en puñaladas y sangre, y el dramatismo no será el mismo, pero se tratará de todos modos de una ruptura de la normalidad. De hecho, el peligro y el conflicto se entrecruzan: una situación de conflicto generará un peligro, y el peligro es de por sí una forma de ruptura de normalidad, o sea una manifestación de conflicto. Este esquema es válido para todo tipo de película, desde las más industriales hasta las más autorales. El tratamiento cinematográfico puede cambiar radical- mente, pero el muy autoral Bruno Dumont no vacila en plantear un conflicto tan fuerte como la investigación del asesinato y la violación de una niña en La huma- nidad (L’humanité), ni el igualmente autoral Jim Jarmusch el descubrimiento por parte de un Don Juan cincuentenario de que posiblemente tenga un hijo, sin tener la menor idea de quién puede ser la madre entre sus numerosas ex amantes, como sucede en la película Flores rotas (Broken Flowers).
Dije arriba, al dirigirme imaginariamente a una de esas personas que afirman no tener problemas en la vida, que debía haber algo que necesitaba ser arreglado. Según David Mamet, la tarea del dramaturgo consiste en crear factores perturba- dores y describir el intento de restaurar el orden. Si ese orden logra o no restaurarse depende del tipo de película que se esté encarando, del tema que se trate o de las intenciones del guionista. En Caja de música (Music Box) de Costa Gavras, el
“ZONAS ERÓGENAS” DEL GUIÓN 91
padre ejemplar de Jessica Lange es acusado de ser un ex nazi autor de crímenes atroces. Aparece así (o mejor dicho el guionista, Joe Eszterhas, introdujo) en la vida de la mujer un fuerte factor perturbador. Durante la película, se buscará res- tablecer el orden, vale decir, conocer la verdad. Al descubrir Lange, con creciente pavor y contra sus más fervientes anhelos, que las acusaciones son fundamenta- das, se restaura el orden por un lado al disiparse la duda, pero la vida de la mujer zozobra y su futuro plantea un nuevo y enorme conflicto: ¿cómo convivir con esa terrible realidad? Se introduce un desorden que termina ordenándose para plante- ar un nuevo desorden. Sería concebible comenzar la historia en el punto en que la mujer descubre el pasado de su padre y explorar sus tentativas de restablecer el orden desde allí13.