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De manera acertada Fullan y Stiegelbauer (2000) señalan que en el proceso de examinar

los escenarios individuales y colectivos, es necesario manejar tanto los ‘qué’, así como los

‘cómo’ del cambio y en este sentido los resultados se expresan desde el cumplimiento de

indicadores de la transformación del modelo educativo, es decir el qué del cambio. Para ello, se

establecieron una serie de indicadores que conjuntan aspectos del antes y después de la

transformación de modelos educativos.

Con el análisis de de las encuestas y entrevistas realizadas, ECME, EECME, EDAyJD,

intenciones, las actitudes, las aptitudes y las conductas, todo ello característico del cambio

educativo, y con todo, se observa el proceso mas no el evento del cambio (Fernández, 2001).

En este sentido, el análisis puede situarse en un antes y un después de la

transformación, como se muestra en las Tablas 17, 18 y 19 de tal forma que se facilita la

identificación de las mejoras producto de la transformación del modelo o, del estancamiento o

del empeoramiento producto del canje de TEBA a UED, intentando relacionar los sucesos con

las bases teóricas del cambio, de tal manera que se tiene el referente conceptual para cada

parte del proceso.

La educación impartida distaba de la calidad y eficiencias requeridas por la sociedad y

por la propia institución. Los materiales didácticos procedentes de Veracruz no se ajustaban al

currículo del COBAEM, trayendo consigo una sobrecarga en los docentes al intentar adecuar

dichos materiales a las necesidades curriculares propias, encontrando en el método

tradicionalista la forma de de escapar a la presión generada por la búsqueda de soluciones a

este específico problema. De igual forma, la carencia de materiales didácticos propios que

satisficieran las características del modelo TEBA. En este sentido, la necesidad de trabajo

conjunto entre los administradores y los docentes para encontrar soluciones a los problemas

planteados, por un lado, la gestión administrativa y por el otro, la elaboración de materiales

propios. Para ello era necesaria la participación de personal especialista en la elaboración de

materiales y la suficiencia de recursos financieros, todos ello, bajo un esquema de planeación

sistematizada.

De manera sobrada ha quedado claro que la modalidad TEBA no operó de una manera

adecuada, la degradación del modelo operativo a raíz del descuido de las autoridades y de la

pérdida de interés, agotamiento y apatía de los docentes, se hacen evidentes. El modelo

adoleció desde sus inicios de las adecuaciones básicas necesarias para su adaptabilidad a las

características propias del COBAEM, empezando por la incompatibilidad en los planes de

Tabla 17.

Indicadores de cambio 1

Indicador Telebachillerato UED

Eficiencia terminal No se cubría con los requerimientos.

No hay datos reales, solo estimados

del 54.2%.

Todavía no es posible hablar de

eficiencia Terminal, no hay

egresados. Material didáctico adecuado al currículo del COBAEM Procedentes de Veracruz, no

adecuados al currículo del

COBAEM.

Los materiales de la plataforma

tecnológica son tomados del CBM,

no adecuados al currículo del

COBAEM.

Materiales propios No había la posibilidad financiera

para hacerlos.

Se encuentra en construcción la

biblioteca virtual.

Operatividad del

modelo educativo

No operaba de acuerdo al modelo

del Telebachillerato. Se desvirtuó el

modelo educativo.

No operan de acuerdo al POUED.

Hay deficiencias de planeación y del

servicio. Sólo Infiernillo se acerca al

POUED.

Recursos para la

correcta

operatividad del

modelo

La falta de supervisión no permitió

percatarse de las necesidades. No

se destinaron los recursos

necesarios.

No fluyen los recursos a l velocidad

de las necesidades. Faltan equipos

de cómputo y espacios.

Satisfacción del

personal docente

Agotamiento de los profesores.

Apatía e insatisfacción.

Hay inconformidad, apatía y

agotamiento. No hay satisfacción

docente.

Roles del personal

docente

Se convirtieron en expositores del

conocimiento.

Son mediadores y facilitadotes,

tienen una función interactiva con el

Tabla 18.

Indicadores de cambio 2

Capacitación y

actualización

docente

No hubo actualización y había se

desconocía la operatividad del

modelo educativo.

Falta capacitación en el manejo de

las TIC y de formación

psicopedagógica.

Solución de

demandas

docentes

Las demandas por años fueron

ignoradas. Las respuestas se

alteraban a ajustaban a las

voluntades de directivos.

No se resolvieron las demandas.

Suficiencia de

docentes

capacitados

Falta de capacitación docente y falta

de docentes para cubrir los perfiles

requeridos.

Falta capacitación del personal

docente. Cubren materias que

escapan a su perfil.

Gran carga de

trabajo de los

docentes

Carga horaria excesiva. El

coordinador cumplía doble función:

administrativa y docente.

Continua la carga horaria excesiva,

se agregan nuevas actividades que

acrecientan su trabajo.

Satisfacción de los

estudiantes

Insatisfacción de los estudiantes,

percibían la falta de capacitación y

preparación de los maestros.

La nueva modalidad no cubre sus

expectativas.

Rol del estudiante Pasivos, receptores de exposiciones

de conocimiento.

El estudiante de acuerdo al POUED

adquiere una mayor participación y

es el centro del proceso enseñanza

aprendizaje.

Roles del personal

administrativo

El coordinador con doble función,

administrativa y docente, además de

no contar como figura administrativa

reconocida.

Continúa la dicotomía del

coordinador, se reparte entre

docente y administrador. No figura

Tabla 19. Indicadores de cambio 3. Suficiencia de personal administrativo Incertidumbre en el personal de

apoyo. Carencia de personal de

apoyo. Los requerimientos no fueron

cubiertos.

Se mantiene el mismo personal de

apoyo.

Continuidad de

quienes toman

decisiones

El cambio de directivos, una

constante en la dirección del SEAD.

Los cambios en los administradores

y administrativos es una constante.

Estructura

operativa

No había una estructura operativa. La estructura no favorece la figura

del coordinador.

Certidumbre legal No había certidumbre legal, se

dependía del desvío de recursos y

no se figuraba en la estructura

operativa del COBAEM.

No hay certidumbre legal, continua

La falta de supervisión originó que quienes toman decisiones no se percataran de de la

modalidad y de sus docentes, relegando a los TEBAS al abandono y a la consecuente falta de

recursos. Con ello, el deterioro y la pérdida de los insumos propios de la modalidad, televisión y

vídeo casetera, como recursos tecnológicos, eliminando con esto la posibilidad de seguir

operando de acuerdo al modelo, a más de la calidad de los materiales audiovisuales

procedentes de Veracruz.

De los TEBAS no se cuentan con datos estadísticos fiables que permitan determinar la

eficiencia terminal; sin embargo, de acuerdo al PFT, se estima una eficiencia del 54.2% durante

los 10 años de trabajo en los TEBAS.

Por su parte, la situación docente no era nada alentadora. Los docentes presentaban

indicios de agotamiento en su labor (Fullan y Stiegelbauer, 2000), situación que se generó

desde la misma puesta en marcha de los TEBAS como modelo piloto y que se continuó durante

los 10 años de existencia de la modalidad, quedando en el modelo piloto que dio inicio.

Agotamiento docente por la falta de equipo propio y adecuado para la práctica de acuerdo al

modelo operativo; por la sobrecarga horaria, en donde los docentes impartían hasta 9

asignaturas por semestre, cubriendo materias que escapaban de sus perfiles profesionales. En

este mismo rubro, los docentes mostraban un descontento con la institución y, específicamente,

con los mandos medios inmediatos, situación que se demuestra en la solicitud de cambio de

modalidad, queriendo transitar hacia el modelo escolarizado. Esta misma situación de

insatisfacción con la organización afectó de manera directa la investigación ya que denotó

reiterada apatía de los docentes en su participación al contestar la ECME si consideramos que

sólo seis de los 20 asesores que forman la planta docente de los TEBAS. Por tanto, no es

posible hablar de satisfacción del personal docente. El trabajo docente se volvió rutinario, la

modalidad perdió esencia y se condujo hacia una escuela expositiva, en donde los docentes

En este contexto se agrega las quejas que los docentes hacen en referencia a la falta de

capacitación y actualización para la modalidad en la que se encontraban inmersos, señalado en

el documento PFT. Esta falta de preparación y actualización, condujo a la formación de

docentes apáticos y conformistas, trajo consigo vicios y, todo ello en su conjunto, condujo al

declive de la modalidad.

Hay que establecer la indiferencia administrativa al no solventar las demandas de los

docentes en los momentos en que se requerían, demandas por años solicitadas y la inexistente

supervisión. Durante años las demandas de los docentes se alteraban o se ajustaban a las

voluntades de los directivos.

Un punto de referencia más que dio cabida al declive de la modalidad se encuentra

anclado en la capacidad de sus docentes. Los TEBAS carecían de docentes capacitados para

hacer posible la operatividad del modelo educativo, no conocían el modelo del telebachillerato.

En parte por la falta de capacitación y en parte por el movimiento del personal docente.

Por su parte los estudiantes mostraban cierto grado de insatisfacción del trabajo que se

realizaba en los TEBAS. En su mayoría los estudiantes reconocieron que los docentes no

contaban con la preparación necesaria para el manejo de la modalidad y reconocieron la falta

de materiales didácticos. En general, los TEBAS no cubrían las expectativas de los estudiantes.

Para el estudiante el ingresar a los TEBAS significaba mejorar su nivel de conocimientos o, en

su defecto, terminar el nivel medio superior para continuar con una carrera profesional; sin

embargo el estudiante se convirtió en un receptor de una exposición de conocimientos, sin que

se percate de la veracidad de lo que recibe. El estudiante en los TEBAS tenía un papel pasivo

dentro del contexto en el que se desenvolvía.

Desde el punto de vista administrativo la figura del coordinador no figuraba dentro del

organigrama del COBAEM, de hecho, aunque en diferentes momentos se realizaron

organigramas del SEAD y se incluía a los coordinadores de los TEBAS, éstos no eran

con horas clase frente a grupo, el nombramiento de coordinador se realizaba en base a sus

H/S/M, sin que por ello se excluyera de su responsabilidad académica y sí, se agregaba la

responsabilidad administrativa del centro. En este sentido los coordinadores administraban al

centro educativo a la par de impartir clase. Como resultado de esta dualidad, la labor

administrativa y la labor docente de los coordinadores, provocaba descuido de la labor docente

y mal funcionamiento de la labor administrativa a consecuencia de la carga de trabajo

resultante. A esto, se agrega las limitadas plazas administrativas con las que contaban los

TEBAS, una secretaria y en algunos casos un intendente o velador, que tan solo en Nuevo

Urecho pertenecían directamente al personal del COBAEM, mientras que en los demás era

pagado por las presidencias municipales (Tumbiscatío, Nuevo Urecho y Tafetán) o contratados

bajo el esquema de obra terminada (Infiernillo). Por consiguiente, no había una estructura

operativa de los TEBAS (COBAEM, 2004-a).

Fullan y Stiegelbauer (2000) señalan la necesidad de la continuidad de quienes toman

decisiones, de la permanencia en el escenario y de la influencia que estos actores tienen para

el desarrollo de proyecto de cambio. En este sentido, los cambios de directores de área y de

jefes de departamento durante los 10 años de vida de los TEBAS, ha sido una constante. Por

ende, el TEBA subsistió por la voluntad de quienes se han encontrado al mando en la dirección

del SEAD y en Dirección General. Aquí mismo cabe mencionar que la subsistencia de los

TEBAS se debió al desvío de de recursos de otras entidades educativas, en virtud que no había

partida presupuestal destinadas para ellos, por lo que no había certidumbre financiera que

apoyara el desarrollo de la modalidad, ni mucho menos certidumbre política ya que los TEBAS

no constituyen una influencia representativa en el COBAEM.

Por su parte, las UED no pueden ser evaluadas o medidas de acuerdo a la eficiencia

terminal porque aún no terminan un ciclo de estudios completo, sino que se encuentran

Las UED trabajan actualmente con una plataforma tecnológica del CBM, la que no se

ajusta al currículo del COBAEM, además de no contar con los materiales didácticos de apoyo

de la propia institución, esto es, la biblioteca virtual se encuentra en construcción y desfasada

de las necesidades didácticas. Sin embargo, cabe señalar, que estas dos herramientas se

apegan al cambio en las formas de trabajar y que es una de las características en los procesos

de cambio (Senge et al., 2000). En la misma línea, el COBAEM se encuentra en construcción

de los materiales propios (biblioteca virtual), trabajando con los materiales del CBM.

Por otro lado es necesario señalar que las UED no traban en conformidad con el POUED

en el cual fueron concebidas. Se puede decir que la UED que más se apega al POUED es

Infiernillo, quien trabaja por medio de bloques de materias, mientras que Tafetán, Nuevo

Urecho, Tumbiscatío y Bellas Fuentes se encuentran trabajando basados en el programa

general del COBAEM, por materias semestrales. Sin embargo, las UED de Tafetán y Bellas

Fuentes no cuentan con Internet y las tres restantes Infiernillo, Tumbiscatío y Nuevo Urecho,

presentan muchas fallas en el servicio. Las asesorías a distancia solo operan en Infiernillo y en

parte de las asignaturas de Tumbiscatío de acuerdo al elaboradote del POUED.

De acuerdo a la jefa del departamento de planeación, las UED cuentan con el apoyo

financiero necesario; sin embargo los resultados que arroja la EECME subraya la carencia de

equipos de cómputo y de espacios apropiados para el nuevo modelo educativo. En este sentido

los recursos fluyen, mas no a la medida de las necesidades (Fullan y Stiegelbauer, 2000).

Desde una perspectiva operativa las UED mantienen la misma estructura que tenían los

TEBAS, un coordinador, tres docentes de contenido y un asesor de paraescolares, por lo que

continua la sobrecarga horaria de los docentes.

En lo referente a la satisfacción del personal docente en torno a la adopción de la

modalidad UED se observa, de acuerdo a la ECME, que hay cierto grado de descontento entre

los profesores. Por un lado reconocen las virtudes de la modalidad y se percatan de estar al día

retos de la nueva modalidad. En este planteamiento no es posible hablar de una satisfacción de

la planta docente dado que persisten sus problemas de sobrecarga de trabajo y de adecuación

de los materiales didácticos ya que nuevamente no se apegan al currículo del COBAEM. Esto

trae consigo una resistencia al cambio (Fullan y Stiegelbauer, 2000; Senge et al., 2000; Senge

et al., 2002, Luecke, 2003 y Rovirosa, 2005) toda vez que los docentes no encuentran una

mejoría en su situación particular, por lo que no se perciben beneficios den el cambio de

modalidad educativa.

Si bien el profesor cambia su rol de transmisor y expositor de conocimientos al de un

interlocutor y conductor del conocimiento en coordinación con el asesor virtual, los asesores

reconocen no contar con la capacitación necesaria para poder desempeñares correctamente.

El POUED contempló una serie de cursos encaminados a la capacitación del personal

docente y alumnos hacia el nuevo modelo educativo; sin embargo se reconoce por parte del

principal elaborador del POUED, la falta de capacidad de los docentes para el manejo de las

herramientas tecnológicas propias de las UED.

Las UED no son la respuesta a las peticiones hechas por los docentes de los TEBAS, de

acuerdo a la ECME, las UED no resuelven el problema planteado durante el encuentro PFT y

que es expuesta de igual forma en el análisis de la modalidad telebachillerato hecho por Péres y

Alva (2004). Aunque el ex director general manifiesta la necesidad de esperar resultados de las

UED para poder determinar si fueron o no la respuesta a las necesidades planteadas y por su

parte el director del SEAD menciona no hablar de triunfalismos, para los jefes de DAA y DAE no

hubo respuesta a las demandas docentes.

En un sentido estricto, las UED constituyen el punto a donde se desplazó la carga

(Senge, 1998) del problema real presentado en los TEBAS, en este sentido la solución

tecnológica sustituyó la solución real que en parte lo constituye el incremento de un docente y la

descarga horaria del coordinador. Este desplazamiento de carga disminuye la impresión del

desplazamiento ha provocado resistencia al cambio y puede estar focalizado en los líderes

locales quienes reconocen el desplazamiento y no la solución a la verdadera problemática de

los centros educativos (Fullan y Stiegelbauer, 2000 y Senge et al., 2000).

En cierto modo se presenta un agotamiento y una resistencia en lo profesores al mismo

tiempo. Un agotamiento por las múltiples actividades del trabajo diario y la sobrecarga horaria y

una resistencia al no querer ser parte de los que ‘saben’ el manejo de las tecnologías, lo que

significaría cambiar los roles y los modelos mentales.

En su mayoría los docentes continúan impartiendo hasta nueve materias, de las cuales

muchas escapan a su perfil profesional, continuando como la bola de nieve que recaerá en la

deficiencia de aprendizaje de los estudiantes conforme la bola de nieve crezca, y al final, habrá

la necesidad de replantear el modelo nuevamente. En todo este proceso no es observable una

experiencia motivadora para los docentes, una experiencia motivadora que conduzca a un

cambio exitoso, una experiencia que imprima en los docentes el deseo de innovar.

Por su lado los estudiantes se encuentran entusiasmados con el uso de las TIC en el

nuevo modelo educativo; sin embargo la principal preocupación manifiesta en la EECME, es la

adquisición de nuevos conocimientos. De igual forma, los estudiantes reconocen que las UED

no trabajan en conformidad con el curso de introducción, reconociendo la falta de capacidad de

los docentes y la carencia de espacios adecuados.

Si bien el POUED propone poner al estudiante en el centro del proceso enseñanza

aprendizaje, es explícito en la EECME que sus expectativas no son cubiertas, esperan docentes

que capaces de conducirlos en la adquisición de nuevos conocimientos y que, en la mayoría de

los casos, han de servir para ingresar a un nivel superior. Este requerimiento no es posible

cubrirlo con los docentes faltos de capacitación y cubriendo áreas que escapan a sus perfiles

profesionales.

Por otro lado la figura del coordinador no cambia, mantiene su dicotomía de actividades

motivador que mueva a los coordinadores a ser entusiastas promotores del cambio. La figura

administrativa que debiera estar frente al cambio y ser impulsor del mismo, se encuentra

apático al no encontrar beneficios que redunden en su satisfacción personal, situación contraria

a lo deseable de los procesos de transformación (Fullan y Stiegelbauer, 2000). De igual forma el

personal administrativo de apoyo a la coordinación se mantiene, bajo la misma perspectiva

estructural y contractual, dependiendo de las voluntades de las presidencias municipales o de

las raquíticas posibilidades de los presupuestos de cada UED.

En lo referente a la continuidad de quienes toman decisiones el COBAEM recientemente