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Como se mencionó en párrafos anteriores, todo cambio produce una resistencia inicial

debido principalmente a la amenaza de modificar las actuales formas de hacer las cosas, las

actitudes, las relaciones, la funcionalidad e incluso, la jerarquía institucional existente. De

hecho, implementar nuevas formas de trabajar causa incomodidad y aparece la resistencia. En

la consecución del cambio se pueden encontrar personas que se adaptan más fácilmente para

transformar sus esquemas que otras, hay quienes acogen los avances de buena gana, con

entusiasmo, también hay los que no se dan cuenta de lo que sucede hasta que les es

demasiado tarde para poder reaccionar.

Por tanto, es necesario prevenir todas las posibles reacciones e identificar las actitudes

de las personas que se verán envueltas en el proceso, de esta forma la toma de decisiones

podrán ser acertadas y reducir los riesgos de fracaso. El hecho es, reconocer las limitaciones

de la planeación y las limitaciones de los involucrados en el proceso.

Los trabajadores, por regla general, son quienes se encuentran en la línea de batalla,

mientras que los altos directivos consideran conocer el problema en su totalidad. La verdad es

que los directivos conocen parte del problema, mientras que los profesores, los de la línea de

batalla, tienen una visión distinta del problema, son ellos quienes enfrentan a diario la situación.

En este sentido, el cambio impulsado desde las directivas genera reacciones, que por norma se

convierten en problema la momento de intentar ejecutar una iniciativa unidireccional. Esto

Decisiones para la iniciación 1. Existencia y calidad de las innovaciones 2. Acceso a la información 3. Apoyo de la administración central

4. Apoyo del maestro 5. Agentes de cambio

externos

6. Presión/apoyo/apatía de la comunidad

7. Políticas nuevas – fondos (federales/estatales/locales)

8. Solución de problemas y orientaciones burocráticas

encuentran familiarizados con el trabajo cotidiano y a la vez cambiante al que se enfrenta el

docente. La resistencia es el resultado de la imposición de cambios en las áreas de trabajo

donde se involucra a los profesores, representada por la falta de motivación, compromiso y

dedicación al cambio.

Las modificaciones referidas a modelos de enseñanza o aplicación de nuevas técnicas,

metodologías o recursos, hacen referencia a una variación en la práctica educativa. Para Fullan

y Stiegelbauer (2000) la práctica educativa encierra tres componentes primordiales: a) el posible

uso de materiales nuevos o revisados; b) el posible uso de sistemas de enseñanza; y c) las

posibles alteraciones de las convicciones (supuestos y teorías pedagógicas o programas

particulares). Lo que implica además modificación en los conceptos y conductas para el

desempeño de los papeles (profesor, alumnos y administrativo), situación que habrá que seguir

en su desarrollo.

Un riesgo que puede surgir al momento de hacer innovación educativa o mejoras

organizacionales destinadas a un cambio, es la posibilidad de generar o encontrar en los

profesores un agotamiento de su labor docente, situación que se refleja en la actitud negativa

hacia la gestión de cambio, al trabajo por desempeñar. Este agotamiento suele reflejarse con

señales físicas o conductuales, tales como fatiga crónica, resfriados frecuentes, dolores de

cabeza, alteraciones gastrointestinales, disminución de la autoestima, conflictos familiares,

irritabilidad, enojo con los compañeros o con la institución, tendencia a relacionar el fracaso

culpando a los alumnos o al sistema, entre otros (Fullan y Stiegelbauer, 2000, p. 115). Por lo

que la innovación puede ser un arma de dos filos, la que lleva a la consumación y apoyo al

cambio y la que lleva a la negativa y entorpecimiento en el proceso de transformación.

Para los maestros el significado de cambio puede ser distinto de quienes pretenden

iniciarlo, en este sentido habrá que entenderlo desde los criterios que ellos utilizan para evaluar

una determinada iniciativa. Este significado que los maestros dan, se encuentra en función de

cambio en particular?” (Fullan y Stiegelbauer, 2000, p. 116)). Los maestros utilizan los

siguientes criterios: a) ¿El cambio aborda, potencialmente, una necesidad? ¿Estarán

interesados los estudiantes? ¿Aprenderán? ¿Hay evidencia de que el cambio funcione, es

decir, que produzca los resultados esperados?; b)¿Qué tan claro es el cambio en términos de lo

que tendrá que hacer el maestro?; c) ¿Cómo afectará personalmente al maestro en cuento a

tiempo, energía, nuevas técnicas, sensación de entusiasmo y competencia, e interfer3encia con

las prioridades existentes?; d) ¿Qué tan gratificante será la experiencia en términos de

interacción con los colegas y los demás? (Fullan y Stiegelbauer, 2000. p. 116).

Todas las organizaciones desarrollan sistemas sociales, lo que genera identidad,

relaciones, actitudes, creencias, diferencias, todos ello motivos que pueden complicar el

cambio. Por tanto, es necesario estar alerta en cuanto al posible conflicto que se genere entre

los empleados al momento de implementar una innovación en este sentido.

Los cambios deben de basarse en la motivación participativa de todos los involucrados,

ya sea como promotores, beneficiarios, partícipes o como sólo observadores del mismo. El

pensamiento sistémico funciona como un modelo integrador, ya que parte de una visión

holística para lograr una organización inteligente. El cambio efectivo en la escuela implica la

modificación conductual y cognitivo de los estudiantes, así como de los demás miembros de la

comunidad escolar. Para poder entender un cambio educativo, es necesario tener en cuenta

estos aspectos en los estudiantes y en los maestros, el proceso debe conjuntar a estos actores

ya que, al estudiante también se le pide una transición en el pensamiento y en la conducta