La visión de Arnheim
2.3. La construcción visual de la realidad social
Rubin nos recuerda que «los niños de todo el mundo, tanto en sociedades primitivas como sofisticadas, se ponen espontáneamente a trazar marcas y formas». Primero lo harán en el suelo o la arena y luego con materiales artísticos, peroel primer movimiento
de los niños para pensar es dibujar. «El arte es un camino natural para comunicar»,
concluye (Rubin, 2005). Nuestra naturaleza nos impulsa a crear visualizaciones. Pat Allen cree que hay una razón más poderosa para que las personas compartan sus imágenes creándolas para los demás:las imágenes son íntimamente singulares. Mientras que las palabras son más abstractas e intercambiables –aunque también revisten singularidad al ser pronunciadas o pensadas por uno y por otro porque asocian un mundo único–, las imágenes están más arraigadas a la configuración que cada uno les da. Al ver dos discursos de dos individuos distintos, las mismas palabras son prácticamente idénticas, salvo por el estilo manuscrito. Al oír las palabras suenan distintas por la voz. Pero los dibujos suelen ser radicalmente personales en todo.Cuando la persona dibuja
o pinta es casi imposible que haya dos creaciones iguales. Expresan con mayor
intensidad la singularidad y, por tanto, si la persona no la comparte con el mundo, el mundo se lo perderá, pues nadie lo va a hacer igual que tú. Como dice Allen, «tus imágenes son únicas e importantes y pertenecen al mundo» (Allen, 1995). No solo el individuo concibe imágenes únicas o mira de un modo singular las cosas, sino que hay cosas que solo pueden ser pensadas y expresadas mediante imágenes. Allen piensa que «el conocimiento que nos viene a través de las imágenes no nos puede llegar por ninguna otra vía» (Allen, 1995). El planteamiento de Allen no solo se reduce a que lo visual sea pensamiento, que haya partes de la realidad que solo pueden ser procesadas visualmente o que cada imagen creada sea radicalmente única y personal. Todavía más allá, para él,dibujar algo es amarloo al menos pensarlo compasivamente, porque uno participa en su recreación. La creación visual tiene una función de amor, es un modo de amar las cosas y, por tanto, debe ser hecha con atención y esmero (Allen, 1995).
Es cierto quelo visual está cargado de sentimiento. Una de las virtudes más señaladasdel Pensamiento Visual es que es capaz de unir el razonamiento abstracto
y el emocional,lo analítico y lo intuitivo(Collo, 2004). Aunque ya hemos aprendido de
Arnheim que la diferencia no es entre lo racional y lo emocional, porque la percepción es también razonamiento. Huss piensa que las imágenes no solo pueden ser descritas como unpunto de encuentroentre lo que él denomina lo cognitivo y la comprensión emocional, sino que también sonun punto de encuentro entre las construcciones personales y
universales, entre lo individual y lo culturalmente construido (Huss, 2013).Lo visual es un modo de cognición donde ideas y emociones piensan juntas creando nuevas ideas y nuevos sentimientos. Pero, además, lo visual es capaz de hacer emerger aquello
a lo que en un grupo o ambiente no ha sido posible dar palabras. A ese respecto, el uso de imágenes puede ayudar aencontrar formas de expresión a lo que no puede ser
verbalizadoo hecho explícito solo con palabras (Huss, 2013). La contemplación o
creación de lo visual hace emerger no solo lo no verbal de los otros, sino incluso sentimientos profundos de nosotros mismos que no hemos querido o podido expresar. Bruce Miller cree que esa es una de las principales claves para apreciar el poder de lo visual. En su opinión, si uno considera los orígenes y la práctica de la arteterapia, se da cuenta de que surgió y ha sido desarrollada en buena parte como alternativa a lo verbal, para que la gente que no puede decir –y decirse– ciertas cosas encuentre una vía paradecir lo indecible(Miller, 1984). Para Allen, «el dibujo es energía hecha visible. […] Pintar es permitir que los sentimientos se hagan visibles mediante colores. Mediante la pintura, llegamos a ver y apreciar tanto la singularidad como la riqueza de nuestros propios sentimientos y movimientos» (Allen, 1995).
El arte permanece como una de las más misteriosas actividades(Freeman &
Parsons, 2001). Parte de la realidad está y estaráincodificada(Darroch-Lozowski, 1999), pero lo visual nos dice gran parte de ella, aunque incluso no sepamos darle palabras a aquello que ya vemos. El arte y, en general, la creación de imágenes tiene capacidad pararelacionarnos inteligiblemente con lo que permanece oculto, lo inesperado, lo
que todavía está en la frontera, lo que da miedo decir de otra forma, lo que solo
puede ser vislumbrado intuitivamente o aquello para lo que nos quedamos sin palabras. La habilidad de los dibujos para llevar a la superficie pensamientos y sentimientos no pronunciados es algo muy comprobado por losarteterapeutasdurante décadas (Kearney & Hyle, 2004).Pintar nos ayuda a mirar de frente aquello para lo que es difícil
hallar palabras. Lo visual da acceso a lo infinito y lo oblicuo de maneras que el lenguaje
no puede (Miller, 1984).Lo visual es anticipatorio: es capaz de ayudarnos a anticipar mundos que pueden ser posibles (Schwartz & Heiser, 2006). A veces es la única forma que tenemos de relacionarnos con lo liminar, oblicuamente, de soslayo, refiriéndonos a ello con un medio tan ambiguo e indeterminado como la imagen. Tras estudiar diversas experiencias de pintura colectiva, Paolo Knill concluye que los espacios imaginarios que pinta el arte comunitario a menudo reflejan lo impredecible, lo inesperado. Pero va más allá. Crear juntos no solamente hace decir lo que de otra forma no decimos, sino que creamos junto con aquellos con los que no solemos estar. La gente se comunica con aquellos con quienes normalmente tiene poco contacto o no se atreve a relacionarse (Knill, 2011).
El arte comunitario es un puente(Knill, 2011). Puede ser una importante avenida
de comunicación y expresión (ILUSTRA CIÓN6),especialmente cuando las palabras
fallano son insuficientes (Liebmann, 1984). Las imágenes visuales son capaces de
trabajar simultáneamente en varios niveles de comprensión, conciliar ideas que aparecen como distantes o contradictorias (Miller, 1984), unir lo que la gente está sintiendo con ideas más abstractas o formales. Allí donde hay grupos que están distantes o incluso ya no pueden comunicarse o pensar juntos sin que prenda el conflicto, las imágenes creadas
juntos suscitan empatía donde no llegan las palabras. Lo visual crea espacios transicionales alternativos para redefinir significados y comprensiones comunes. Frente al espacio en el que las palabras aparecen como tierra quemada, lo visual creaespacios para
redefinir los significados.Esto se muestra especialmente útil entre grupos enfrentados
por el conflicto y que se juntan a negociar. Mediante creaciones visuales «cocreadas»,
emociones que son extremadamente negativas pueden llegar a ser sublimadas y simbolizadas, siendo así conjuradas. Las personas y grupos, enfrentadas a aquello que
no se atreven a decir a los otros ni a sí mismos, comienzan a pensar donde quizás no habían puesto ninguna luz. De igual modo, no solose pronuncian los conflictos para
los que todas las palabras están quemadassino que, sobre todo, lo visual es capaz de
hallar similaridades allí donde todos querían ver diferencias (Huss, 2013). Huss concluye que «las imágenes son usadas para crear comprensión emocional y cognitiva, así como empatía hacia el “otro” o la población más débil» (Huss, 2013). En su experiencia,las
artes son especialmente útiles paraalentar o generar proyectos de reconciliación
entre grupos después de enfrentamientos violentos. Las imágenes ofrecen alternativas
narrativas a los discursos de la estigmatización, el odio y la violencia; permiten situar un mensaje distinto en medio de discursos que saturan y bloquean los espacios sociales.
«Las imágenes son narrativas sociales desafiantes», dice Huss (2013). Efectivamente, las imágenes son capaces de enseñarnos muchas cosas a la vez que pueden ser tanto ideas muy poderosas como problemáticas. Perolas imágenes nos dan
una alternativa en esa situación de estancamiento o abuso, otra forma de mirar que invoca una nueva comprensión, de un modo en que las palabras a veces ya no
pueden hacerlo (Marion & Crowder, 2013). Los grupos que antes solo veían lo suyo han tenido que dibujar un marco que incluye a todos y da espacio a lo compartido, o al menos sitúa a las partes y apartados en el conjunto de la totalidad de lo que ocurre y puede ocurrir (Rhyne, 1987). Las representaciones se disponen abiertas a diversas interpretaciones –no tienen una única, sino que aceptan muchas, que nunca las agotan, sino que siempre cabe otra interpretación– y asíabren un espacio para lanegociación
intersubjetiva de los significados(Bazerman, 1994). El arte grupal crea mayores niveles
de creatividad y los grupos, al aprender de cómo han realizado la obra común, pueden hacerse más democráticos, compartiendo el poder y también las responsabilidades (Liebmann, 1984). Al pintar o dibujar juntos,los miembros de los grupos pueden
probar nuevos papeles, diferentes a los que normalmente desempeñan, conocer
cómo los demás reaccionan ante esos nuevos comportamientos y actitudes a los que no estaban acostumbrados y verse reconocidos, o incluso animados a proseguir esas nuevas formas de presentarse en público. Es lo que Liebmann llamala capacidad derole-
modellingde la creación visual colectiva. A través de la mirada compartida a las
imágenes que se han creado juntos, entre los creadores comienzan a aparecer nuevas facetas y actitudes mutuas que antes les parecían impensables o impracticables (Betensky, 1987).Los dibujos grupales puedencatalizar el desarrollo de recursos y
habilidades que permanecían latentes(Liebmann, 1984). Plantearnos el interrogante
de¿qué es lo que vemos?frecuentemente actúa como catalizador, piensa Betensky (1987). Los participantes ven plasmados en las imágenes los componentes formales de los fenómenos de una formamás clara y articulada, y relacionada con la interacción que han tenido durante la realización artística. La objetivación de una creación común, la exteriorización de los sentimientos y pensamientos y la propia colaboración hacen que las creaciones visuales susciten la superación delautocentramiento. A fin de cuentas, una creación visual grupal es algo único y singular, que genera ideas pero que sobre todo posee unafuerte carga afectiva(Brandt, 1995), lo que lleva a reposicionamientos emocionales de fuerte impacto. En el curso de los proyectos de arte comunitario, los participantes «asumen responsabilidades frente a su trabajo artístico desde el comienzo y participan activamente en el proceso intelectual y artístico de superar las dificultades que aparecen en las interacciones entre ellos mismos y los otros» (Betensky, 1987).El arte
comunitario es un modo de adentrarnos por caminos inexplorados de nuestra imaginación colectivay «comenzar a permitirnos ser más flexibles, aprender cómo ver
más opciones. El mayor problema de la mayoría de nosotros es que dejamos que el miedo ponga freno a la imaginación antes incluso de que ella comience siquiera a ponerse a crear» (Allen, 1995).
La creación colectiva de imágenes ayuda a combatir la sensación de soledad al experimentar trabajos que ha sido posible realizar solo con una construcción comunitaria.Las creaciones visuales grupales ayudan a pasar del yo al
nosotros(Knill, 2011). Crear murales grupales, por ejemplo,refuerza los sentimientos de universalidad y apoyoentre la gente (Wadeson, 2000). Crea lazos incluso donde los
traumas los rompen o nos impulsan al aislamiento. Las experiencias traumáticas no tienen necesariamente por qué romper comunidades, sino que el arte puede ser un medio de encontrarnos incluso con aquellos de los que estábamos desconectados y así crear vínculos (Klingman, Shalev & Pearlman, 2000). «El particular poder de las artes expresivas en el campo del cambio social es ayudarnos a encontrar nuestra habilidad para construir mundo unidos» (Levine, 2011). Las imágenes creadas actúan como espejo de aquello que no veíamos (Simon, 1992) y,frente a lo abstracto que nos conduce a
idealizaciones peligrosas o a la ignorancia del otro, el arte creado en común siempre es concreto(Rubin, 2005). Al relacionarse unos con otros no solo con signos
abstractos sino manejando materias y herramientas físicas y reales (Dake, 2005), sobre un espacio que verdaderamente existe y todos podemos mirar y tocar juntos, «recuperamos nuestra capacidad para ser efectivos en el mundo, algo que habíamos perdido en la situación de indefensión en la cual nos encontramos» (Levine, 2011). Levine ha comprobado queel arte común es una experiencia afectivo-sensorial que
da a los participantes experiencia de sus propias capacidadesde acción. Y lo logra
porque nos afecta a través del cuerpo y las emociones. La creación artística grupal nos proporcionaexperiencias querestauran en nosotros el sentimiento de estar realmente
vivos(Levine, 2011). Lo visual genera creaciones tangibles y que, además, las personas
pueden ver una y otra vez (Liebmann, 1984). Klingman, Shalev & Pearlman observaron cómo esa perdurabilidad en el tiempo no solo nos hace recordar sino que, en el caso del grafiti, el muro se convierte en un diálogo continuo por las sucesivas intervenciones en una creación que nunca llega a terminar del todo (2000). Aunque las creaciones visuales finalmente suelen recibir, formal o informalmente, un nombre propio, su significado suscita una interpretación continua (Brandt, 1995).
Las imágenes crean lugares comunes y proporcionan metáforas del cambio para ayudar a las personas a moverse en una dirección compartida(Fryrear &
Corbit, 1989). Al poner en un punto lo que somos y en otro a dónde queremos llegar, crean untimeline(Schroder, 2005) o unpath of change(Fryrear & Corbit, 1989) que está visualmente ante los ojos del propio grupo, siendo este capaz de tomar conciencia mediante esatransición visual(Fryrear & Corbit, 1989) entre dos puntos o estados y crear juntos un plan práctico para recorrerla (Schroder, 2005).Las creaciones visuales
grupales nos hacen más flexibles y reflexivos como colectivo, permiten contemplar al
pensamiento en acción y transformación física de las cosas. Permite que el grupo adquiera nuevas competencias o sea consciente de las que posee. Las imágenes nos llevan a estar más cerca del mundo, pero también nos llevan más allá de sus constricciones hacia otras posibilidades:closer and beyond the world(Schwartz & Heiser, 2006). Los procesos de creación visual común producen una voluntad de imaginar posibilidades que todavía no se dan. Nos hacen capaces de explorar, reconocer y aceptar las múltiples perspectivas y alternativas que las personas y el mundo ofrecen (Haynes & Murris, 2012). El arte no solo las describe, sino que incluso permite celebrarlas (Eisner, 1998). El Pensamiento Visual crea experiencias y obras que generan aprendizaje de nuevos diagnósticos y caminos y nuevos liderazgos para recorrerlos:learning and
leading(Hyerle, Alper & Curtis, 2004). El ejercicio social de Pensamiento Visual es una
celebración.
El Pensamiento Visual no es arteterapia, pero ambos tienen una raíz común: la imagen como fenómeno cognitivo. El amplio desarrollo de la arteterapia ha depositado un aprendizaje que nos ayuda a descubrir las posibilidades del Pensamiento Visual. Especialmente resalta la idea de Rudolf Arnheim de la creación artística y de los facilitadores para crearlas como ánimo y animadores. Él, que sufrió persecución y exilio, nos habla de «el arte como auxilio en tiempos de aflicciones, como un medio para comprender las condiciones de la existencia humana y para hacer frente a los aspectos intimidantes de esas condiciones; para la creación de un orden con sentido que ofrezca un refugio en la inmanejable confusión de la realidad que nos circunda» (Arnheim, 1990). En el pensamiento de Arnheim,la creación visual aparece como medio para la
inspiración, resiliencia, refugio y sentido de las personas cuando las circunstancias les son adversas. La arteterapia –definida, según Dalley (1984), como el uso del arte y
otros medios visuales con fines terapéuticos– surgió precisamente en el contexto hospitalario de los estadounidenses retornados de la Segunda Guerra Mundial con serios problemas mentales (Hinz, 2009). A partir de esas primeras experiencias, quien es considerada la fundadora de la arteterapia, Florence Cave, en su pionero libro de 1951,The artist in each of us, ya hablaba de «el poder alentador del arte». Individuos y grupos usan el arte y las imágenes como un modo de experimentar y reforzar sus convicciones y hallar inspiraciones nuevas que les den aliento para superar las dificultades. «The image is reemerging to take its central place in the healing process», señalaba Baron al final de la década de los 80 (1989). Ese poder inspirador y alentador de las imágenes es capaz de transformar la desesperación en esperanza. Así lo narra Landy cuando da cuenta de su experiencia tras los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos: «Igual que el alcalde de Nueva York llamó a los artistas a construir un memorial que fuera edificante para una ciudad y nación heridas, la creativa arteterapia llama a que salga el artista que hay en cada persona para crear una forma que consuele, que transforme la desesperación en esperanza» (Landy, 2002).