El análisis económico convencional considera que un precio es “eficiente” si maximiza el bienestar social, entendido éste como la suma del excedente del producto y del excedente del consumidor. Comparar distintas situaciones de bienestar social comporta escoger la situación socialmente preferible en la que al menos un agente económico mejora y ninguno empeora (principio de Pareto).
Si algo caracteriza a la industria farmacéutica, al margen de la fuerte intervención por parte de la administración, son los elevados costes hundidos (costes irrecuperables) a los
que tiene que hacer frente y que, juntamente con la industria aerospacial y armamentística, los productos de marca y los programas informáticos, la sitúan entre las industrias con más costes hundidos. Estos costes hundidos hacen referencia a la inversión en I+D previa a la fabricación del producto y que la empresa espera recuperar mediante un precio de venta del producto superior al coste marginal de producción. En caso de no hacerlo, no estaría dispuesta a seguir investigando y comercializando nuevos productos.
Estos costes hundidos se entienden como una cantidad fija que la empresa quiere recuperar y que es independiente del número de mercados en los que decide comercializar su producto; cuantos más mercados opere y más unidades venda, más deprisa recuperará los costes hundidos y empezará a generar un excedente para la empresa.
En este punto, las preguntas que se plantean son las siguientes:
• ¿Qué es mejor para la empresa, establecer una política de precio único para todos los mercados o practicar la discriminación de precios entre mercados?
• ¿De qué forma se recuperarían más rápidamente los costes de I+D y las empresas tendrían incentivos para comercializar productos innovadores, con precio uniforme o con discriminación de precios?
• ¿En qué situación se maximizaría el bienestar de la sociedad?
Parece claro que la empresa recuperará más rápidamente los costes hundidos cuantas más unidades venda, y venderá más si está dispuesta a comercializar también el producto en los países de precios bajos, siempre y cuando el precio en estos países esté por encima del coste marginal de producción. Esta recuperación de costes también beneficia indirectamente a los países que tienen precios elevados (los países ricos) ya que no tendrán que sufragar los costes hundidos soportados por el de precios bajos o podrán beneficiarse de una mayor capacidad investigadora de la industria farmacéutica. De esta forma, el caso general abogaría por la discriminación de precios en detrimento del precio único siempre que se cumplieran las dos condiciones que establece la teoría económica en cuanto a la segmentación de mercados:
(a) Los mercados están claramente definidos, hecho que sí ocurre con los mercado farmacéuticos ya que cada país establece su propio sistema de regulación y financiación de los medicamentos; y
(b) No existe reventa entre los distintos mercados en el sentido de que los productos destinados para un determinado mercado no se acaban comercializando en otro, es decir, no existe el comercio paralelo.
Según el economista Frank Ramsey12-13, si se cumplen las condiciones anteriores de segmentación de mercados, se maximiza el bienestar social en distintos mercados cuando el margen de beneficios que se añade al coste marginal de producción para determinar el precio de laboratorio es inversamente proporcional a la elasticidad precio de la demanda. Es decir, siempre se fija un precio por encima del coste marginal para
recuperar los costes hundidos, pero este margen es inversamente proporcional a la sensibilidad de la demanda de dicho mercado. Formalmente sería la siguiente expresión:
(pi – CMg) / pi = (1/εi) · [λ / (1+λ)]
donde pi es el precio del mercado i, CMg el coste marginal de producción, εi la
elasticidad de la demanda en el país i y λ un parámetro que no varía entre los distintos países/mercados nacionales y que reflejaría el volumen de I+D que la empresa desea recuperar comercializando el producto. Obsérvese que cuando λ es igual a cero el precio es igual al coste marginal.
A continuación se incluye una ilustración numérica del argumento de Ramsey. Se trata de comparar los resultados del establecimiento de un precio único con el que resultaría de aplicar los precios de Ramsey, y observar como se modifica el excedente del consumidor y el excedente del productor. El ejercicio requiere introducir supuestos específicos respecto a la función de demanda de medicamentos en los mercados considerados, que a efectos de simplificación limitamos a sólo dos, aunque las conclusiones se pueden generalizar para n mercados.
Se supone que los costes hundidos que trata de recuperar la empresa ascienden a 500 unidades monetarias y que el coste marginal del producto es de 5 unidades monetarias. Las funciones de demanda son q1=50-p1 para el mercado 1, y q2=50-2p2 para el mercado 2. Como puede observarse, cuando el precio es cero los dos mercados consumen la misma cantidad. Sin embargo, la demanda del mercado 2 es más sensible al precio (elástica) que la de 1.
Los resultados en cuanto a precio de venta del producto, cantidad vendida en cada mercado, excedente del consumidor (EC), excedente del productor (beneficios empresariales) y excedente social (la suma de los dos excedentes anteriores) derivados de establecer un precio único y un precio discriminatorio aparecen en la tabla 2 y el gráfico 1.
Tabla 2.
Comparación de los resultados derivados de la aplicación hipotética de un precio único frente a precios de Ramsey en un modelo de dos países
Precio único P1=P2=13 Precios de Ramsey P1=15; P2=9 Q1=37 Q2=24 Q total=61 Q1=35 Q2=32 Q total=67 EC1=684 EC2=144 EC global=828 EC1=612 EC2=256 EC global=868 Beneficios1=300 Beneficios2=200 Beneficios1=365 Beneficios2=135
Beneficios totales=500 Beneficios totales=500 Excedente social=1328 Excedente social=1368
Comparando ambas situaciones, se constata que el excedente social es mayor cuando el productor practica la discriminación de precios, que cuando establece un precio uniforme en ambos mercado. Lo mismo ocurre con el nivel de producción y el excedente global de los consumidores. Obsérvese como los beneficios globales son iguales en los dos mercados, por lo que al productor le sería indiferente una u otra forma de fijación de precios (siempre recupera los costes hundidos de 500 unidades monetarias). En nuestro ejemplo, lo único que disminuiría con la discriminación de precios sería el excedente del consumidor en el mercado 1.
Gráfico 1.
Resultado de establecer un precio único y precios de Ramsey.
PRECIO UNICO
13
DISCRIMINACIÓN DE PRECIOS: PRECIOS DE RAMSEY
15
PAIS RICO
PAIS POBRE
37 24
PAIS RICO PAIS POBRE
9
El establecimiento de un precio internacional único de un producto bajo patente puede ser el resultado de la decisión de una multinacional farmacéutica de comercializar un medicamento innovador a un precio determinado, sin contemplar la posibilidad de hacerlo por debajo del mismo. En el marco de la Unión Europea, y también dentro de la economía global, dos factores adicionales contribuyen a la uniformidad de precios entre mercados (o que éstos converjan dentro de una franja muy estrecha)14-15. Estos dos factores son:
(a) la amenaza de elevados volúmenes de importaciones paralelas que se van a perpetuar en el tiempo o, mejor dicho, las estrategias de fijación de precios por parte de las empresas farmacéuticas para impedirlas, hecho que ocurre cuando el diferencial de precios entre mercados es ínfimo y;
(b) la fijación de precios por parte de las autoridades sanitarias nacionales en función del precio ya existente en otro u otros mercados que se toman como referencia. La regulación nacional o la práctica establecen a menudo que el precio nacional de un medicamento se calculará como el precio medio en determinados mercados o que el precio no puede ser superior al de determinado mercado (es lo que se conoce como “precio promedio”). Esta práctica está muy extendida dentro de la Unión Europea. Se considera que Alemania, el Reino Unido, Francia y Dinamarca son los únicos países que no establecen el precio de un medicamento a partir de los de los otros países. Los demás usan directa o indirectamente el preciopromedio16.
En general, podemos afirmar que el precio uniforme es la forma menos eficiente de recuperar los costes hundidos y, en definitiva, de fomentar el desarrollo de fármacos innovadores por parte de las empresas farmacéuticas. La discriminación de precios entre mercados y la restricción o control de la libre circulación de fármacos dentro de una determinada área económica (comercio paralelo) se dibujan como alternativas para fomentar el bienestar social.