Transparencia Eficacia y
3.3 Ejemplos de estudios de stakeholders/P.C
3.3.4 La participación ciudadana en la gestión bibliotecaria
Los ejemplos antes indicados son solo una breve muestra de las prácticas participativas en la gestión bibliotecaria. Podrían haberse mencionado otros ejemplos, como la Biblioteca Central de Helsinki cuyo plan arquitectónico fue seleccionado por los ciudadanos de la ciudad entre un conjunto de posibles planes. Para conocer otros proyectos participativos en las bibliotecas puede
43 Foros públicos – calendario de encuentros con el vecindario de la biblioteca para la evaluación del
plan estratégico. http://www.imcpl.org/strategicplan/files/strategicplan_branch_visit_calendar.pdf
44 Borrador del plan estratégico que fue sometido a la evaluación en los foros públicos.
147 consultarse el artículo de Pacios Lozano (2003) titulado “La participación de los ciudadanos en las propuestas de futuro de la biblioteca pública”, en el que se reúnen un conjunto de iniciativas llevadas a cabo en un amplio conjunto de bibliotecas y el artículo “Stakeholders o cómo aplicar la teoría de los grupos de interés en las bibliotecas públicas” (Ríos Hilario & Sousa Guerreiro, 2015), donde se explica cómo utilizan la teoría de los stakeholders para crear sus planes estratégicos las bibliotecas de Toronto y Washington
Los ejemplos antes mencionados son diferentes aunque comparten algunos puntos que permiten considerarlos como prácticas participativas. Todos tienen en cuenta los ciudadanos en la gestión de la biblioteca, pero aún más importante es que todos intentan crear espacios de diálogo y consenso entre la biblioteca y la comunidad. En ningún caso se pretende que los ciudadanos gestionen de forma integral los centros, sino que lo que se busca es crear un pensamiento colaborativo que satisfaga las necesidades y expectativas de la ciudadanía o al menos que el trabajo que desarrollan dichas instituciones pueda servir de la mejor manera posible a la comunidad.
Las tres bibliotecas gestionan todo el proceso: planifican las diferentes fases, convocan a los ciudadanos, seleccionan las técnicas a utilizar, forman a los participantes en dichas técnicas, seleccionan los temas generales que se van a tratar, recogen los datos y redactan los informes finales y/o planes estratégicos. El principal cambio es que la definición de políticas y objetivos ya no se encuentra en las manos de los bibliotecarios, sino que esa responsabilidad la detentan los ciudadanos. Los bibliotecarios, como especialistas y cuadros técnicos de la administración del Estado, tienen la función de diseñar las mejores estrategias y facilitar las herramientas y conocimientos necesarios a los ciudadanos para que estos aporten una opinión informada, siempre teniendo como objetivo el bien- común.
En este punto es vital la formación/información sobre las especificidades tanto de las instituciones como de las técnicas participativas, como se constata en las charlas inaugurales sobre el papel social de las bibliotecas y la importancia de la participación ciudadana que antecedieron a la reunión con los stakeholders en la Bellinghan Public Library; o todo el esfuerzo de la London Public Library en mantener informados a los ciudadanos tanto en lo que se refiere a concepto básicos de las técnicas participativas y la planificación estratégica como en los avances de las diferentes reuniones a través de las redes sociales, página web y
148 de su boletín mensual (fig. 30). Dichas estrategias de información/formación permiten transmitir los valores fundamentales de la biblioteca, es decir, aquellos que caracterizan a la institución y que aquí se denominaron<valores barrera> como puede ser el papel social de la biblioteca, incluir la comunidad en la gestión o contribuir a la formación continua de los ciudadanos.
Figura 30 - Boletín mensual de actividades (London Public Library, 2014)
En lo relativo a las técnicas participativas, se podría decir que las bibliotecas mencionadas utilizan tres niveles de técnicas de participación/relación. En un primer nivel, todas las bibliotecas recurren a la encuesta (telefónica, digital o en papel) tanto a usuarios como a no-usuarios. En dicho nivel se intenta conocer en qué punto está la biblioteca y lo que esperan los ciudadanos de ella. En los tres casos se utilizan métodos de selección probabilísticos, en los que todos los individuos de un universo tienen la misma probabilidad en ser seleccionados. Eso permite contraponer una información más general con la información recogida en grupos específicos o stakeholders. Se busca hacer un contrapunto entre los grupos seleccionados por la institución y los auto-seleccionados (porque se relacionan con la biblioteca o tienen un interés específico) con una visión más general de la sociedad. Además los diferentes métodos responden a cuestiones
149 distintas. La encuesta generalmente trata de definir lo que es o debería ser la biblioteca, mientras que las técnicas con mayor nivel de participación buscan recoger ideas concretas, propuestas de mejora y recomendaciones objetivas que permitan desarrollar medidas que pueden ser llevadas a la práctica. Además de la encuesta se incluyen en las técnicas de este nivel también las vías generales de comunicación (teléfono, correo electrónico y redes sociales).
En un segundo nivel están las técnicas de relación con un grupo limitado de ciudadanos o representantes de asociaciones locales como las reuniones con los stakeholders, los grupos de discusión o los análisis colaborativos. Se podría decir que dichas técnicas son el eje central en la recolección de información ciudadana, pues al contar con un grupo más reducido todo el proceso es más fácil de gestionar y como los miembros son convocados por la biblioteca, pues son stakeholders o comparten intereses con la institución, las reuniones pueden seguir una línea más objetiva y las conclusiones son más concretas y de posible aplicación.
En un tercer nivel se encuentran otras técnicas como los foros o asambleas públicas, en los que los ciudadanos participan libremente e incluyen normalmente un espectro social más amplio. Exceptuando la Biblioteca Pública de Bellinghan las demás (London e Indianápolis) sí utilizaron este tipo de técnicas en la fase final de sus planes estratégicos para recoger el sentir general de la comunidad y encontrar la mejor forma de expresar los objetivos estratégicos antes de redactar el plan final.
En las tres bibliotecas analizadas la opinión de los ciudadanos es utilizada para trazar las líneas generales de actuación, pero los objetivos concretos son definidos por los bibliotecarios, aunque tengan en consideración la información aportada por la comunidad. Los objetivos estratégicos fueron elaborados por los bibliotecarios, tal vez con la intención de proteger o mantener esos <valores barrera> de la institución. Dicho esto se hace referencia al plan estratégico de la Washington Public Library, en la que los objetivos fueron definidos en las reuniones con los stakeholders, primeramente se hizo una tormenta de ideas donde se recogieron un conjunto amplio de posibles objetivos para finalmente seleccionar los tres objetivos que los stakeholders consideraron más importantes.
En este punto se puede reflexionar sobre si las técnicas participativas deben contar con los stakeholders o con la comunidad en general. Como se señaló
150 anteriormente las tres bibliotecas analizadas utilizaron técnicas de distintos niveles con el propósito de relacionarse tanto con la comunidad en general como con los grupos de interés de la biblioteca. Así es necesario tener presente que las técnicas principales son las del segundo nivel, las que se relacionan con los stakeholders. Aunque se debe aclarar que en estos casos concretos, exceptuando la biblioteca de Bellingham, se utiliza una acepción amplia del concepto de stakeholders. Es decir, se incluyen tanto los grupos que de alguna forma se relacionan con la biblioteca, como aquellos que tienen objetivos afines a los de la institución. Por ejemplo la Indianápolis Public Library convocó los grupos de interés para definir los temas sobre los que los grupos de discusión trabajarían posteriormente. Para los nueve grupos de discusión se convocó a grupos y asociaciones de la ciudad que trabajaban dichos temas, sin la obligatoriedad de que tuviesen una relación real con la biblioteca, es decir, fuesen o no stakeholders de la misma. No se debe olvidar que en una perspectiva amplia del concepto de stakeholders se incluyen también aquellos grupos o personas que en un futuro – por tener objetivos afines o compartir alguna línea de trabajo – puedan tener una relación con la biblioteca. Igualmente es preciso aclarar que las técnicas participativas permiten también crear nuevas relaciones.
Por último se debe señalar que las tres bibliotecas ya tienen un cierto recorrido en la relación con su comunidad, es decir, trabajan en una dinámica de participación ciudadana. Además realizan un gran esfuerzo para documentar todo el proceso de gestión con la intención de realizar una evaluación posterior y permitir la reproducción de los logros alcanzados en un futuro teniendo de esta forma presentes los conceptos de eficacia y eficiencia. También se puede observar el esfuerzo de dichas bibliotecas en la divulgación por diversas vías del trabajo realizado aportando datos relativos a aspectos políticos, técnicos y económicos con el fin de alcanzar la transparencia institucional.
3.4 Conclusiones del capítulo
Para finalizar el presente capítulo se resumen las principales ideas enunciadas en él.
En primer lugar se indicaron los cuatro ejes del cambio en el sector público, que están interrelacionados:
151 Eficiencia y eficacia.
Las instituciones deben procurar cumplir sus objetivos y además hacerlo de la mejor manera posible.
Conocer lo que desean los ciudadanos.
Todos los servicios públicos deben conocer lo que desea de ellos la ciudadanía, dentro de sus funciones particulares, para alcanzar la eficiencia.
Participación ciudadana.
Una de las posibilidades de conocer la opinión de la comunidad son las técnicas participativas, en las que el poder y la toma de decisiones es compartida por los ciudadanos y el Estado.
Transparencia.
Para que los ciudadanos puedan opinar sobre los servicios públicos necesitan estar informados, para eso la institución debe permitir el acceso a los documentos que describen sus políticas y modelos de gestión.
En segundo lugar se reflexionó sobre cómo estos cuatro ejes – tomando como centro y punto de partida la participación ciudadana – afectan a la gestión bibliotecaria, y se comentaron algunas características de lo que se denominó biblioteca-red:
La biblioteca-red intenta ver el tejido de relaciones desde una nueva <cosmovisión>, en la que ya no es el centro del universo relacional, sino solo un nodo más en el entramado de los diversos actores sociales.
Lo que define la biblioteca-red es que sus valores son producto de la relación con la comunidad, es decir, son los ciudadanos quienes determinan lo que debe ser la organización.
La biblioteca-red, puede tener <valores barrera> que son valores máximos que confieren identidad a dicha institución, son más estables y perdurables que los demás valores y asimismo permiten evaluar y/o jerarquizar los mismos.
152 También se reflexionó sobre la vigencia de las bibliotecas públicas como instituciones promotoras de la alfabetización informacional, punto clave para la creación de una sociedad democráticamente activa y que puede constituir uno de los <valores barrera> de las bibliotecas-red.
Finalmente se presentaron tres ejemplos de metodologías participativas en la creación de los planes estratégicos de bibliotecas públicas y se intentó mostrar cómo se traducían en la práctica los puntos arriba mencionados.