Teoría de stakeholders, participación ciudadana
Capítulo 2 Participación ciudadana
1.
“Como cuando las cosas comenzaron a obsesionarse conmigo”
2.
“Madre con qué limpio estas manchas de
nacimiento
si tengo un rostro en las manos bordado
Padre no me enseñó a huir solo a quedarme quieta y no hacer ruido”
75
2.1 Relación Estado-ciudadanía
Hasta ahora el contexto político que conocemos está basado en una relación Estado-ciudadano muy superficial, pues se limita casi exclusivamente a la posibilidad de ejercer el derecho de voto por parte de los ciudadanos, pero como consecuencia de la crisis económica han surgido o han cobrado fuerza nuevos movimientos de la sociedad civil (antisistema, anticapitalistas, 15M, Occupy Wall
Street) y consecuentemente han surgido nuevos partidos políticos (Podemos y
Ciudadanos en España, Syrisa en Grecia y Livre en Portugal) que reclaman la necesidad de una verdadera democracia, es decir, otro modelo democrático/político en el que la ciudadanía tenga un papel más activo y un mayor poder de decisión.
Ahora el foco de atención de los medíos de comunicación son las asambleas ciudadanas para elegir los órganos directivos de Podemos, la consulta pública sobre la deuda griega o el referéndum de independencia de Escocia y al mismo tiempo, se multiplican las noticias en las que surgen términos como participación ciudadana y democracia participativa17 como sinónimos asociados a un sinfín de
otros términos como sociedad civil, empoderamiento ciudadano o democracia directa entre otros.
Los grandes pensadores contemporáneos reflexionan sobre el actual contexto social, económico y político. Así Zymunt Bauman (2014) en su libro “¿La riqueza de unos pocos nos beneficia a todos?” critica la distribución de la riqueza mundial, la utopía del crecimiento económico continuo y la inevitabilidad de la desigualdad social. Otros autores como Peter Sloterdijk (2014) van un paso más allá al
17 Existe un fuerte debate sobre el concepto <democracia participativa>, pues se considera que
cualquier sistema democrático se basa en la participación , en mayor o menor grado, de los ciudadanos. Así, dicho concepto no es m ás que un pleonasmo, pues los términos democracia y participación guardan una estrecha relación por lo que el adjetivo <participativa> no explica o ayuda a definir el término inicial. En este extenso debate se sigue el principio de <lo mejor posible>, muy común en el ámbito de las ciencias políticas, donde se utiliza el término democracia participativa al no encontrar otro término que exprese de mejor forma el mismo concepto.
76 proponer que los grandes productores de riqueza puedan decidir de forma voluntaria cuánto desean aportar a través de los impuestos al bienestar común18.
En el actual contexto sociopolítico existe un conjunto de premisas que son simultáneamente causa y efecto del clima de tensión e inestabilidad social actual. A continuación, y a modo de ejemplo, se enuncian algunas de ellas:
Descontento popular hacia el sistema político que se asocia a la corrupción y la injusticia social.
Desconocimiento general de las leyes y normas que componen el sistema democrático/político y las obligaciones, funciones y servicios de las instituciones públicas en todas sus vertientes desde los niveles más altos, como por ejemplo el Ministerio de Fomento, hasta una administración local de pequeña dimensión. La democracia como espectáculo de masas dependiente del
totalitarismo de la notoriedad y de la publicidad (Herman & Chomsky, 2003).
Los partidos son el principio y el centro del sistema político, transformándose en colectivos autocentrados, de este modo satisfacen sus propias necesidades en vez de tener en cuenta las necesidades de los ciudadanos (Barata & Carmo, 2015).
La dicotomía entre la igualdad social y la libertad individual, que caracterizan desde el inicio la izquierda y la derecha política, como perspectiva del futuro del estado y de la sociedad (Tavares, 2015).
El carácter marcadamente apolítico de algunos movimientos sociales, que reclaman soluciones a un sistema político en el que no creen. La neutralidad de dicha posición solo permite criticar el sistema sin aportar una línea de actuación concreta (Zizek, 2013).
18 Aunque, en un primer momento, los dos ejemplos arriba mencionados parecen hacer referencia
únicamente al sistema económico, ambos proponen una reflexión sobre el universo social que resulta de las decisiones tomadas en el ámbito político.
77 Las cuestiones anteriormente mencionadas conforman un universo de opiniones, muchas veces contradictorias, que provocan una falta de credibilidad en el sistema político y, consecuentemente, generan una atmósfera de desconfianza ante las perspectivas e imposibilidades de futuro.
Tras estas reflexiones sobre el contexto sociopolítico, se intentará definir el modelo político en el que nos encontramos: la democracia19. El término
democracia representa un conjunto de conceptos dispares difíciles de concretar. Es fácil afirmar, por ejemplo, <que a partir de determinado año se pasó a vivir en democracia>o incluso <que el sistema político actual no es una democracia real>. El problema surge cuando se intenta definir el término, pues muchas veces tiene más la apariencia de un ideal que de un hecho concreto. El presente estudio no es el lugar adecuado para profundizar en las diferentes acepciones del mismo, por ello solamente se definirá de forma genérica el sistema político conocido como democracia representativa. En este sistema cada ciudadano representa un voto; y el resultado de una votación es la elección de una lista de representantes políticos de entre un conjunto finito de posibilidades. De ese modo un grupo limitado de personas representa la mayoría de la sociedad y la diversidad de opiniones queda salvaguardada por su representación en órganos de gobierno y/o legislativos como los Plenos Municipal o el Congreso de los Diputados. La democracia se caracteriza también por establecer unos derechos y deberes fundamentales, normalmente reunidos en la constitución, como el derecho a voto, el derecho a la cultura o la libertad de prensa.
Aunque las diferentes democracias se asemejan mucho entre sí por el hecho de cumplir las características anteriormente enunciadas, existen diferencias entre ellas. Así, un estado donde hay poca participación de los ciudadanos (no votan por recelo o por desinterés) o con grandes desigualdades socioeconómicas, se suele denominar de <baja intensidad> (Amín, 2001). Por ello, se puede decir que no solo interesa alcanzar un conjunto de derechos, sino conocer en qué medida se cumplen. Este hecho lleva a centrar el tema en aspectos concretos y en el grado o intensidad del sistema democrático con el fin de mejorarlo. La cuestión central sería: ¿Cómo hacer una democracia más democrática? No existe una respuesta única para esta cuestión, sino un conjunto de hipótesis. La mayoría de las veces es necesario tener en cuenta todas ellas o por lo menos varias de ellas
78 de forma simultánea, pues la democracia es un sistema complejo que incluye diversas variables.
La mejora democrática se puede alcanzar con una distribución lo más equitativa posible del poder en sus diversas formas o aceptaciones. Sobre las dinámicas de poder en la sociedad se puede decir, de forma general, que hay tres entidades que se relacionan a través del intercambio ya sea económico, de información, de poder legal, etc. (fig. 11).
Figura 11 - Principales entidades que conforman el actual contexto relacional del Estado
Las relaciones entre estas tres entidades son tan estrechas y el efecto que una entidad tiene sobre otra es una realidad tan compleja que con frecuencia es imposible de descifrar. Una empresa del sector privado pone a la venta un producto o servicio que los ciudadanos pueden comprar o no. El éxito de una empresa depende en principio de su volumen de ventas, pero en él influyen también las leyes comerciales y políticas económicas (leyes de defensa del consumidor, políticas contra los monopolios comerciales, cargas fiscales…) reguladas por los poderes públicos. Cada vez más, principalmente desde la crisis de 2008, hay un mayor control sobre la actuación de las empresas. Lo mismo sucede con los servicios públicos. Conceptos como calidad, sostenibilidad y transparencia están a la orden del día. El sector público está constituido por personas que han sido elegidas para ocupar un determinado puesto, cargos de libre designación, personas nombradas para realizar funciones de gestión u otros cometidos específicos y una gran mayoría de trabajadores con funciones técnicas
Estado
79 u operacionales que entraron en la función pública a través de un concurso público. Al hablar de la gestión pública nos referimos a políticas, servicios y actividades que son financiadas total o parcialmente por fondos públicos.
La relación Estado-ciudadanos se traduce básicamente en que la ciudadanía elige por votación los altos cargos de la administración pública y estos dan cuenta de su trabajo a través de un conjunto de informes sobre los servicios. Para la mayoría de la población resulta difícil, sino imposible, comprender la verdadera dimensión de los datos presentados en estos informes. Por ello, desde hace algunos años se crearon leyes de transparencia con el objetivo de hacer más sencillo el acceso y la comprensión de los informes sobre servicios públicos. Se puede decir que no existe una verdadera relación Estado-ciudadanía y que esta se intenta hacer a través de un conjunto de documentos que son difíciles de entender o que interesan poco a los ciudadanos. En algunos casos, los servicios públicos cuentan con la opinión de los ciudadanos, recogida normalmente a través de encuestas, para la evaluación y/o mejora de los servicios. Aun así no se puede hablar realmente de relación, pues los ciudadanos no tienen ningún control o posibilidad de actuar en los servicios públicos. El ciudadano solo podría participar si la entidad le da la oportunidad de hacerlo. Además, en el caso de que desee conocer algún detalle, o pedir la revisión de un informe que no le parezca correcto, el ciudadano no suele saber dónde debe recurrir y las vías legales son procesos complejos y lentos. Esto hace que de facto sea el Estado el que detente todo el poder, dejando únicamente a los ciudadanos la posibilidad de informarse de sus acciones y decisiones. Aunque la mayoría de los servicios públicos tengan entre sus objetivos el de <conocer las necesidades y expectativas de los usuarios> o <conocer su entorno>; la capacidad de intervención de los ciudadanos es mínima tanto a nivel nacional como a nivel local. Lo único que pueden aportar a la gobernanza es su voto, o su opinión cuando les es solicitada sin saber en qué medida los gobernantes o directivos la tendrán en cuenta.
Ejemplo de la falta de relación efectiva entre el Estado y los ciudadanos fueron las manifestaciones contra la guerra de Irak repartidas por todo el mundo que los gobernantes ignoraron alegando diversos motivos como la falta de representatividad de dichos movimientos o que la defensa nacional y la lucha contra el terrorismo estaban por encima de la opinión de la sociedad.20
20No se pretende en el presente trabajo tomar una posición en las medidas contra el terrorismo. Se
80 La cuestión central es cómo resolver la falta de conexión entre la sociedad y los órganos públicos de poder, es decir, como pueden los ciudadanos intervenir en los servicios públicos para que estos ayuden a solucionar los problemas de la comunidad y tengan en cuenta las necesidades de la misma. Esto no significa que la democracia no sea necesaria o importante, sino que “debe ser reinventada” (Zizek, 2013, p. 121); o como señala el filósofo y sociólogo Edgar Morin (2011, p. 63):
“habría que concebir y proponer las diferentes modalidades de democracia participativa, sobre todo a escala local. Sería útil despertar a los ciudadanos y fomentar su interés, necesario para la regeneración del pensamiento político que, a su vez, regeneraría las vocaciones militantes para hacerse cargo de los grande problemas.”
En resumen se trata de encontrar otras formas complementarias a la democracia representativa, con el fin de solucionar algunas de las limitaciones que caracterizan dicho sistema. Así, en los apartados siguientes se buscará definir la participación ciudadana a través de la comparación con el sistema representativo señalando sus diferencias y similitudes.