LA SALUD AMBIENTAL Y LABORAL La salud ambiental, por Lin Nelson La salud laboral por Regina Kenen Adaptado por Gloría Bonder, con la colaboración de
LA PROTECCIÓN DE LAS MUJERES EN EL TRABAJO
Muchas veces resulta difícil distinguir entre protección y discriminación en el ámbito laboral. Por ejemplo, después de la Segunda Guerra Mundial, muchos estados de Norteamérica, intentando proteger a la mujer del esfuerzo excesivo, aprobaron leyes que limitaban el número de horas que ésta podía trabajar, el peso que podía cargar y el horario nocturno. El resultado fue la pérdida de puestos de trabajo en beneficio del hombre.
Durante los años 80, muchas compañías instituyeron políticas que prohibían tener hijos a las mujeres que tra- bajaban en áreas peligrosas para causar riesgo a los fetos. La razón que dieron fue por demás "generosa": consideraron necesario "proteger al niño que aún no ha nacido pero las mujeres fueron despojadas de las oportunidades de trabajo recién adquiridas.
No es casualidad que dichas políticas no se implemen- taran en compañías o instituciones que emplean fuerza de trabajo mayoritariamente femenina como los hospitales o la
industria electrónica. Cuando los investigadores descubrieron que los gases para la anestesia provocaban abortos espontáneos, las autoridades hospitalarias no les prohibieron la entrada a las empleadas mujeres a las salas de operaciones, por el contrario, crearon dispositivos que eliminaban el problema.
La dificultad para percibir la diferencia entre protección y discriminación puede llevarnos a aceptar situaciones extremas como las siguientes:
Estoy muy contenta porque ya dejé atrás la edad de tener hijos y, por lo tanto, puedo seguir trabajando en esa despreciable atmósfera contaminada.
En verdad somos privilegiadas por poder tener la oportunidad de experimentar con tantas enfermedades incapacitantes, las cuales una empresa menos codiciosa nos hubiera prohibido.
Las políticas de exclusión ignoran el hecho de que durante la mayor parte de sus vidas las mujeres no están embarazadas, y que muchos contactos peligrosos que son perjudiciales para el feto, también lo son para el adulto. El obstaculizarle a la mujer el acceso a empleos, en lugar de mejorar las condiciones de trabajo, desvía la energía y la atención del problema principal: la necesidad de proteger a todos los trabajadores de los riesgos para su salud reproductiva y de su salud en general. La presencia de las mujeres en el ámbito laboral puede ayudar a crear conciencia de estos riesgos.
En mi trabajo como técnica de servicio en campo, 3 mujeres se embarazaron el año pasado y de inmediato fueron transferidas a otros empleos dentro de la misma compañía durante el transcurso de su embarazo. Sus médicos, 3 distintos, recomendaron que se tomaran estas precauciones debido a los fuertes solventes que utilizaban en la limpieza.
Tanto los hombres como las mujeres han discutido ciertos síntomas que creen tienen relación con sus empleos. En 9 años que llevo aquí, ésta es la primera vez que se le da importancia a esta cuestión.
En 1991, el Sindicato de Trabajadores de la Industria Automotriz de los EEUU, apoyado por una coalición de grupos de trabajadores ambientalistas y de mujeres, ganó un caso en la Corte Suprema con respecto a los derechos de las mujeres trabajadoras y su salud. La llave del triunfo fue la Política de Protección al Feto (PPF) del Presidente Johnson. La empresa Controls (fabricantes de baterías) fue declarada culpable de violar los Derechos Civiles de 1964. La mayoría interpretó esta decisión como un éxito de la PPF y sentó precedentes jurídicos en la lucha por una mayor protección de las trabajadoras.
Los EEUU es uno de los pocos países industrializados que no reconoce el derecho a tener unos meses de licencia por parto, ni una compensación en efectivo. Sin embargo, en este país existe el Proyecto Derecho de las Mujeres/ ACLU que brinda asesoramiento sobre este tema y la ley de Derechos Civiles. Esta legislación utiliza la figura jurídica "incapacitadas por embarazo" porque la expresión "incapacidad" es un término
que legalmente se interpreta como la imposibilidad para trabajar. Por ello, las mujeres embarazadas deben ser tratadas de la misma manera que los trabajadores que han sufrido un ataque al corazón o algún accidente.
Cuando estás embarazada es más necesario aún evitar cualquier riesgo potencial. Si estás afiliada a un sindicato, es probable que exista alguna reglamentación sobre el período de maternidad y post parto. Infórmate acerca de tus derechos y hazlos respetar. Cuando esta situación no se encuentre específicamente legislada, una posibilidad es pedir un traslado a un puesto más seguro con el mismo salario, prestaciones y antigüedad. Los representantes de la empresa, por lo general, insistirán en retirarte el salario, pero tal vez tengas ciertos derechos como un cambio de tareas. Si no existieran puestos de trabajo sin riesgo dentro de la compañía, tal vez sea necesario que dejes de trabajar en ese lugar.
En tu país, ¿protege la legislación laboral, específi- camente a la mujer embarazada y al recién nacido? En caso negativo, ¿existe alguna legislación jurídica similar a la de los EEUU, en cuanto a la incapacidad por embarazo? ¿A dónde puedes recurrir? ¿Cuáles son tus derechos? ¿Está incluido en el Derecho Civil o en el Derecho Laboral? Averigualo en tu sindicato y difunde esta información entre tus compañeras.
Los compañeros de trabajo a menudo piensan que los riesgos reproductivos son sólo un problema de las mujeres. Es necesario educarlos para que se den cuenta de que están
equivocados. Las mujeres no somos indispensables en el trabajo, de la misma manera que los varones no son indispensables en la familia. Las condiciones laborales deben permitirnos ser tanto personas que trabajan como madres.
Mujeres en acción
Las mujeres trabajadoras tenemos una larga historia de luchas por defender nuestras condiciones de trabajo. Seguramente puedes indagar acerca de la historia del movimiento de la mujer en tu país. Conversa con tus compañeras, pregunta en la organización o en algún grupo de mujeres activistas, ellas sabrán informarte. Los siguientes son algunos ejemplos de la lucha de la mujer en los EEUU.
► En 1909 miles de mujeres de la industria textil se
lanzaron a la huelga en Nueva York para protestar por las condiciones laborales en los talleres y los bajos salarios.
► En 1940, las obreras de los molinos Lowell lucharon
contra las tareas peligrosas.
► En 1943, en la tabacalera de Carolina del Norte, 200
mujeres de color se "sentaron frente a sus máquinas" como protesta por la muerte de una compañera en el trabajo. Ellas consideraron que esa muerte era producto de tantos años de exposición al calor, al polvo y al ruido excesivo.
► En 1979, las operarias de una granja de pollos de
Mississippi organizaron una huelga para mejorar sus condiciones de trabajo y la protección de su salud.
El proceso de organización de las trabajadoras, en par- ticular, en torno al problema de la salud y la seguridad, a menudo, se inicia de manera informal. Una mujer que
trabajaba como cajera en un banco importante de Boston se puso en contacto con una filial de la organización Mujeres Trabajadoras debido a su preocupación por el ruido de las impresoras de su equipo de trabajo. Sus 6 compañeras se reunieron para discutir el problema con el grupo "De 9 a 5" y encontraron varias soluciones que presentaron a su supervisor. En principio él se opuso, pero ellas insistieron y la compañía adquirió las cubiertas necesarias para reducir el ruido. Dijo una mujer. "Aunque esto parezca pequeño, para nosotras es un gran paso. Hemos comenzado a discutir las cosas que nos preocupan y ahora nuestro supervisor está nervioso pensando que podemos pre- sentarles nuevas demandas".
Otra mujer testificó: Trabajo como impresora, soy la única mujer entre 6 hombres. Uno de ellos comenzó a tener las manos y los brazos rojos, inflamados y agrietados. Todos sabíamos que su sufrimiento era consecuencia de las substancias químicas que usaba en el trabajo. Nos enteramos de que se podía adquirir a bajo costo un equipo que evitaba hacer su tarea a mano, pero él estaba jugando al "muy macho" y no quería quejarse. Yo lo animé a que hablara, porque más tarde o más temprano otra persona tendría que reemplazarlo. En un grupo COSH conseguí un libro sobre substancias químicas y con los compañeros de trabajo descubrimos que las usadas allí provocaban dermatitis y graves daños al hígado cuando la exposición a sus efectos era continua. Nuestro compañero se quejó, pero no obtuvo ninguna respuesta. Nosotros nos enojamos muchísimo por esto. En solidaridad abandonamos las tareas y seguimos
leyendo el libro. El jefe nos vio y al día siguiente nos informó de que ya había ordenado el equipo que queríamos. Fue muy emocionante colaborar por primera vez en un problema laboral.
Lo más efectivo es organizar, siempre que se pueda, un comité de seguridad y salud de los trabajadores para que funcione con continuidad en vez de responder únicamente a emergencias. Este organismo puede realizar acciones preventivas, sacando a la luz problemas potenciales antes de que ocurra un accidente. Este comité también está facultado para dirigirse a los directivos de una empresa para concertar soluciones o llamar su atención cuando rehusan escuchar.
Veamos otro ejemplo: Yo trabajaba en un supermercado envolviendo la carne picada detrás del mostrador, y luego la entregábamos a los clientes. El plástico viene en un rollo muy grande que cortamos del tamaño necesario por medio de un alambre caliente. Muchas trabajadoras estábamos sufriendo ataques de asma y acné bastante severos. El comité de salud y seguridad se reunió y acordó que los problemas se originaban en los vapores que emanaba el plástico en contacto con la varilla caliente. Hablamos con el supervisor y sencillamente nos contestó:—No se preocupen, señoritas, todo está en sus cabezas—Nosotras nos enojamos y decidimos actuar. Planeamos que un domingo cuando concurría muchísimo público, nosotras los atendiéramos con mascarillas. Los clientes nos observaban muy asustados. Entonces, el supervisor se dio cuenta de que íbamos en serio
y que le convenía reunirse con nosotras y discutir cómo resolver la situación.
El comité de salud y seguridad es muy efectivo como parte de un sindicato. Por disposición de las leyes la com- pañía tiene que negociar con él sobre la salud y la seguridad laboral. Los comités pueden conseguir información, acercarla a los compañeros, ayudarnos a establecer prioridades, formar líderes y estimular la constancia para lograr que las cosas cambien. Además somos menos vul- nerables: los empresarios no nos pueden acusar tan fácil- mente de "agitadoras" y hostigarnos por ello, o incluso despedirnos.
Una de las mejores épocas de mi vida fue cuando fuimos a la huelga. Éramos una gran familia. Nunca me he sentido tan libre como cuando tomé partido sobre lo que consideraba correcto.
Nuestro trabajo tiene más impacto en nuestra salud física y mental del que imaginamos. Participar en acciones dirigidas a mejorar las condiciones de trabajo es una forma más con la que contamos las mujeres para adquirir control sobre nuestras propias vidas.
Capitulo 13