PERSONAJE - Moisés
No hay ningún documento en Egipto que hable de Moisés, a pesar de que su nombre es egipcio y tiene el mismo compuesto que Tutmosis y Ramsés, que significan “engendrado por…” el dios de las primeras sílabas del nombre. El texto de Éxodo y Deuteronomio se presenta como una biografía de Moisés, que comienza con su nacimiento y termina con su muerte. Sin embargo, el relato está lleno de tradiciones legendarias de la Antigüedad: el niño desvalido y amenazado que se convierte en una gran figura (Hércules, Edipo, Rómulo y Remo, Jesús), el niño salvado de las aguas (Sargón de Akkad), la figura del legislador en el proceso de constitución del una nación.
La propia narración procede de múltiples tradiciones acumuladas con incoherencias, lagunas y redundancias, y carece de referencias a otras culturas de la época.
Es muy difícil rastrear en la historia un personaje de este calibre, que posiblemente resuma en una figura la actividad de diversas personas: líder, juez ideal, administrador legal, negociador, fundador del culto y profeta. Esto hace que sea el personaje más veces mencionado en toda la Biblia.
Moisés, con lazos en ambas comunidades, se presenta como mediador, primero, y como libertador, después. Su casamiento con una madianita (pueblo de camelleros del desierto) es indicio de esa posición intermedia entre el mundo sedentario de la tierra cultivada y el mundo nómada del desierto. En un determinado momento, este personaje se solidariza con los extranjeros que huyen de Egipto y se erige en su guía.
Todo el relato de las negociaciones de Moisés con el faraón y la intervención divina con las plagas tiene sentido en la tradición cúltica del rito de la pascua, un rito nomádico, rústico y agrario, en el que los panes ácimos y el cordero pascual se revisten de una explicación histórica.
En la institución del culto se pueden apreciar tradiciones acumuladas, como la de que sólo Moisés podía tener contacto con la divinidad y ser su intérprete ante el pueblo. En Ex 24, 9-11 sube al monte con tres acompañantes y setenta ancianos que celebran un banquete en honor de Dios al que pueden ver. Se trata de un rastro de una tradición antigua de un ritual periódico.
Las tradiciones jurídicas de la ley de Moisés son de fecha tardía, aunque el “libro de la alianza” (Ex 20,23 – 23,19) parece ser la más antigua compilación legal israelítica, con claras raíces en las culturas semíticas mesopotámicas. Kadesh es asociado en la Biblia con el desierto de Zin. Es un importante cruce de comunicaciones entre la vía que une Egipto y Edom, y la que enlaza el golfo de Áqaba con el Negev. Allí era posible residir largo tiempo y acceder a la tierra cultivable del norte. Era la etapa decisiva antes de la ocupación del país y allí debieron coexistir los grupos tribales, todavía no unificados, que compartieron sus tradiciones y sus experiencias en el desierto.
Desde el punto de vista de la historia de la religión, el monte de Dios supone un cambio en el proceso de la sendentarización. Hasta entonces se habla del “Dios de Abraham”, porque Dios se relaciona con un individuo allí donde éste se encuentre, sin embargo no hay ninguna referencia al “Dios de Moisés”. En este momento Yahvé empieza a tener una manifestación vinculada a un lugar, algo nuevo para determinados grupos tribales. Algunos estudiosos llevan a la zona de Kadesh la localización de ese monte, que se pudo convertir en lugar de peregrinación, siendo incluidos puntos de la ruta en la tradición del éxodo.
OTRAS FUENTES - La ley mosaica y el Código de Hammurabi
La legislación del pueblo de Moisés que se describe en el Pentateuco tiene muchos puntos de contacto con la compilación de leyes que hizo el sexto rey de la dinastía amorrita de Babilonia: Hammurabi. Este monarca, que unificó y dio estabilidad a los pueblos de la media y baja Mesopotamia entre 1792 y 1750 a.C., mandó grabar estelas de diorita negra con una recopilación legal. Una de ellas se conserva en el Museo del Louvre.
Hammurabi realizó un esfuerzo compilador que contrasta con el desorden de la ley mosaica, que en el proceso de ser fijada por escrito sufrió modificaciones y adiciones. Otras diferencias son la impronta religiosa que tiene la ley del Pentateuco y el menor desarrollo social que refleja, además de ser más severa que la mesopotámica.
Similitudes se encuentran en el tratamiento de la esclavitud como modo de redimir deudas, la admisión de la poligamia para conseguir descendencia y la severa penalización del adulterio, además de que la pena de muerte es el castigo más usual para los delitos más graves. En cuanto a las herencias, el
hijo preferido por encima del hijo primogénito en una disposición legal extensamente desarrollada.
Artículo 8: Si un señor roba un buey, un cordero, un asno, un cerdo o una
barca, si lo robado pertenece a la religión o al Estado, restituirá hasta treinta veces su valor; si pertenece a un subalterno lo restituirá hasta diez veces. Si el ladrón no tiene con qué restituir, será castigado con la muerte. (Ver: Ex 21,37).
Artículo 57: Si un pastor no se ha puesto de acuerdo con el propietario de un
campo para que su rebaño paste en la hierba, […] el pastor dará al propietario del campo veinte gur de grano por cada bur. (Ver: Ex 22,4).
Artículo 117: Si un señor ha sido apremiado por una deuda y ha dado por la
plata y entregado a servicio a su esposa, su hijo y su hija, durante tres años trabajarán en la casa de su comprador y acreedor; al cuarto año recobrarán su libertad. (Ver: Dt 15,12-18).
Artículo 145: Si un señor tomó en matrimonio a una esposa principal y ella no le
dio hijos, y él se propone tomar en matrimonio a una concubina, ese señor puede tomarla en matrimonio y hacerla entrar en su casa. Esa concubina no tendrá la misma categoría que la esposa principal. (Ver: Gn 30,3).
15. El Hierro I en el Próximo Oriente
La transición del Bronce Reciente al Hierro I en Palestina está marcada por una continua agitación, de forma que no siempre es fácil asignar la destrucción de ciudades a un fenómeno concreto.
Por un lado estaban las oleadas migratorias habituales de hapiru u otros nómadas, incluidos los hebreos, que solían carecer de ajuar de objetos hechos en materiales perdurables y que absorbían la cultura cananea preexistente, que es la que se encuentra en las excavaciones. Por otro están las incursiones de Merneptah en toda la región en torno a 1230 a.C. y las incursiones de los Pueblos del Mar hacia 1200 a.C.
Hasta su desaparición en torno a 1200 a.C. el imperio hitita controlaba la producción del hierro, que fue desplazando al bronce en la fabricación de utensilios y armas, hasta que en el siglo X a.C. era el principal metal para la fabricación de puntas de arado, hoces y armas.