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MURTA HUINCA

VIII. MARCO TEÒRICO

6. Educación nutricional y alimentaria

8.3. La variable Género

La Organización Internacional del Trabajo OIT, nos dice que “El análisis de género constituye el primer paso en un proceso de planificación, porque las actitudes, prejuicios y supuestos acerca de los roles que desempeñan las mujeres son verdaderos obstáculos que impiden la igualdad entre hombres y mujeres. Estos obstáculos son causados por la escasez de estadísticas desagregadas por sexo y por la ignorancia acerca de los roles que desempeñan las mujeres de su trabajo y de su aporte al desarrollo, que es difícil de evaluar y de medir “.

El análisis de género, nos plantea Patricia Bifani, es una metodología que documenta los roles que hombres y mujeres desempeñan en la sociedad y en un contexto dado. Así como las estructuras y procesos que sustentan esa división de roles y entramado de relaciones sociales entre ambos. Y señala que: una de las contribuciones del análisis de género es proveer información para la gestión de toma de decisiones y orientación para la acción acerca de los principales factores (sociales, económicos, legales, políticos, ambientales, demográficos, institucionales y culturales) que contribuyen a la falta de equidad entre hombres y mujeres, así como de la importancia relativa de estos factores es la creación y perpetuación de la desigualdad”75

Tomando el género como una categoría de análisis que tiene un carácter transversal y considerando que si hablamos de género estamos cuestionando el carácter fijo e inmutable de lo que hombres y mujeres son y de lo que unos u otros deben hacer en el hogar y en la sociedad en general, se está postulando que estas características y funciones son construcciones sociales y que por lo tanto pueden cambiarse. De allí entonces el potencial innovador que nos aporta el análisis de género, que desafía la asignación de roles y características fijas e inmutables que hasta hace poco se atribuían a hombres y mujeres en función de su sexo.

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La variable género es fundamental entonces para demostrar que en el tema de la agricultura familiar campesina, la tarea de cuidado, curación y conservación de las semillas la han realizado dentro de sus hogares las mujeres , y han sido ellas, las que han transmitido estos conocimientos y saberes de generación en generación.

A través de la historia han sido muchos los ejemplos que nos han dejado las mujeres de las distintas civilizaciones, razas y pueblos originarios del mundo acerca de la conservación e importancia que tenían las semillas para la alimentación y cultura de sus pueblos. En la prehistoria mientras los hombres de las cavernas cazaban, sus mujeres buscaban otras alternativas, recogiendo frutas, raíces, hojas y semillas. Así fueron ellas quienes inventaron la agricultura y aunque todos necesitamos alimentos actualmente no se da importancia a la agricultura familiar campesina, de la misma forma como no se da importancia a la mujer que la relaciona directamente con la sabia naturaleza. También es sabido como se ha producido sistemáticamente la marginación de la mujer en la sociedad a través de los tiempos y la invisibilización del género femenino en los análisis y cifras estadísticas que hablan de la participación en la producción y en el producto geográfico bruto PGB, de un país.

Por eso en esta propuesta de investigación las variables soberanía alimentaria, genero y cultura forman una trilogía, por decir lo menos interesante, en que la demostración empírica de esta unión, nos podrá hablar de que manera los hombres y mujeres participan de forma diferente en el proceso de producción agrícola en que el centro de atención es un producto alimenticio nativo: la papa de Chiloé.

El acto de cultivar la tierra está estrechamente ligado a la naturaleza y respecto a esta investigación puedo aseverar que las mujeres de las áreas rurales trabajan más que sus pares los hombres en las mismas comunidades agrícolas. Las faenas realizadas en su hogar y en el campo van desde cuidar y alimentar a las aves como gallinas, patos y gansos, cuidar las ovejas y cerdos, cocinar, lavar la ropa, amasar el pan, cuidar los hijos y mandarlos a la escuela, ayudar en la realización de las tareas, asistir a las reuniones de centros de padres, de las juntas de vecinos, hacer el aseo de la casa, acarrear el agua, limpiar el patio, cuidar el jardín, el invernadero y los árboles frutales.

Cuando la mujer por diversas circunstancias o por opción personal es la jefa del hogar, a esas faenas ya anteriormente descritas, se agregan entre las otras: cortar la leña, gestionar los préstamos para los abonos, fertilizantes y semillas en este caso de las papas, preparar los suelos, sembrar, aporcar y desmalezar la tierra, cosechar las papas y comercializarlas. También se debe agregar el lavado e hilado de lana de oveja, la confección de prendas en lana y artesanías en cestería, cerámica, madera, etc. confección de licores y mermeladas y si seguimos sumando, podemos agregar que muchas mujeres pertenecen a algún grupo social ya sea de carácter etario o por rubro de producción.

Frente a la situación agrícola vemos que la mujer en Chiloé esta de forma permanente asumiendo las llamadas “necesidades prácticas de género” ya que estas las perciben y las solucionan directamente las mujeres, por ejemplo los problemas sanitarios, de agua, de salud, de vivienda y de educación, aunque hombres y mujeres chilotes lo enfrentan juntos es la mujer la que lo percibe más directamente y la que trata rápidamente de solucionarlo acercándose por ejemplo al colegio, el consultorio o la municipalidad, en cambio el hombre sale a su trabajo fuera de la casa y espera que la mujer arregle los problemas que cree son tareas de la mujer. En este caso la satisfacción de estas necesidades son vistas como posibles de ser mejoradas a través de intervenciones de corto plazo. Las llamadas necesidades estratégicas de género, surgen del análisis de la posición de “subordinación de la mujer”, con respecto al hombre en la sociedad. Y se mide entre otros indicadores por la desigual situación de salarios entre hombres y mujeres, por la discriminación laboral, por la situación de vulnerabilidad frente a la violencia doméstica, sexual y laboral, también frente a la pobreza, en el plano profesional y político, etc.

En general la mujer chilota dista mucho de superar las necesidades estratégicas de género, vive haciendo mil cosas, pero su posición de igualdad frente a su par, no existe. No es materia de este análisis, pero la situación de subordinación social está marcada y claramente diferenciada entre los hombres y mujeres que viven su situación en forma silenciosa, sufren de violencia doméstica y sexual, el maltrato y la discriminación se diferencia según el grado de educación que existe en los hogares, y para agravar esta situación las empresas que han llegado a instalarse, con manga ancha para los sectores empresariales y condiciones laborales precarias para los trabajadores, perpetúan esta

discriminación bajo un sistema laboral claramente estratificado para hombres y mujeres.

Superar este estado de subordinación significa un cambio de posición en el hogar, la comunidad o la sociedad respecto a la división sexual del trabajo, acceso y control de los recursos y al poder de decisión. Pero como las necesidades estratégicas son específicas de cada contexto y menos visibles que las necesidades prácticas, son las más complejas de superar en el corto y mediano plazo. Tenemos que en Chiloé, por ejemplo, las mujeres cada año y en aumento están saliendo desde sus hogares al mundo laboral asalariado, siendo ellas las más minuciosas y pacientes para el trabajo en serie, en las salmoneras, son las mayormente expuestas a las condiciones de frío extremo en su lugar de trabajo, y no por eso son las mejor pagadas y las mejor tratadas.

Vemos entonces que en la actualidad se produce una situación de “doble discriminación”, y se triplica la carga de explotación hacia las capacidades que desarrolla la mujer desde su espacio tradicional privado y su espacio recién asumido público. Ya que por un lado las mujeres cumplen con las condiciones concretas de lo que significa su experiencia vital y sus necesidades prácticas de género, pero a la vez se profundiza la situación de subordinación desde el espacio público y laboral. No ha habido entonces un programa coherente de políticas públicas que conduzcan a una intervención social y económica de mediano y largo plazo para provocar cambios de conductas, actitudes y comportamientos de todos los estamentos de la sociedad.

En el transcurso de esta investigación “La papa Nativa de Chiloé, un ejercicio práctico de Soberanía Alimentaria”, hemos visto, a través de las conversaciones con los distintos grupos y las entrevistas en profundidad, que las mujeres chilotas cumplen con los roles tradicionalmente asignados, pero además han asumido por opción personal y por un tema cultural y comercial las tareas de labranza propia de la producción de las papas. Esto como veremos fundamentado más adelante y según sus propios testimonios, porque los hombres no valoraban este producto, por considerarlo poco productivo y comercial. Pero han sido ellas las que le han dado un vuelco a la valorización cultural de las papas nativas al conservarlas aún con la oposición de los hombres, al otorgarle un valor agregado a la comercialización, difundiendo las cualidades de estos tubérculos y con la creación de diferentes recetas que han permitido rescatar la papa nativa de Chiloé del olvido en que se encontraba.