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Lindes, capitaciones y márgenes

En esta incipiente geografía, compuesta de límites virtuales, potenciales y reales, están surgiendo otras tres configuraciones. En primer lugar, hay regiones enteras que se encuentran de golpe en los márgenes de los grandes conjuntos territoriales antes delineados. Éste es el caso de los países en la región sudano-saheliana, conformada por pequeños Estados que suelen apoyarse en una diferenciación entre zonas de selva y sabanas. En ellos, a lo largo del siglo XIX, el comercio ambulante de artículos, la propagación de la fe musulmana y antiguas migraciones condujeron a una potente mezcla de poblaciones. Durante el periodo colonial, estos movimientos de población se reavivaron de acuerdo con una lógica diferente, a resultas de la cual se acen- tuaron las divisiones entre las sociedades costeras y las del interior. A fina- les del siglo XX, el área se caracteriza por una contracción en torno a las áreas urbanas más importantes, situadas a lo largo del Océano Atlántico. Estas áreas urbanas dominan un interior cuyas fronteras se sitúan con fre- cuencia más allá del marco estatal (como en el caso de Abidjan y Dakar).

Hoy en día, la oposición entre países de la sabana y países del litoral está adquiriendo nuevas dimensiones. Le ha seguido un proceso de amalgama- miento de grupos étnicos bajo la bandera del Islam. Organizadas en podero- sas redes, estas comunidades han sido capaces de amasar fortunas al margen

58 E. Dorier-Apprill, «Guerres des milices et fragmentation urbaine à Brazzaville», Hérodote, núm. 86-87, 1997, pp. 182-221; también, R. Bazenguissa-Ganga, «Milices politiques et bandes armées à Brazzaville», Les Cahiers du CERI, núm. 13, 1996.

del aparato estatal. Su extensión en la subregión y sus esfuerzos por conver- tir su poder mercantil en poder político dentro del marco de una sistema pluripartidista ha acentuado los debates relativos a la relación entre ciuda- danía y autoctonía. En otro plano, estamos asistiendo al surgimiento de ciudades o Estados que funcionan como centros de almacenaje y distribu- ción (como en el caso de Touba en Senegal o de Gambia), a partir de los cuales se tejen redes y se organiza el tráfico, con ramificaciones tanto regionales como internacionales.

Por último, la región que se extiende de Senegal a Liberia está plagada de conflictos aparentemente localizados cuyas causas y consecuencias están relacionadas con estructuras sociales e historias transregionales. Así es en Casamance, en Ginea-Bissau, en Sierra Leona y en Liberia. Estos conflictos tienen repercusiones en Guinea-Conakry, Senegal, Gambia y Costa de Marfil. La dinámica social en la subregión está todavía marcada por los acontecimientos del siglo XIX. En aquella época, una expansión migratoria de los fulani de oeste a este y, a continuación, hacia el sur desencadenó varias revoluciones marabúticas a escala regional.59 Los países ribereños estaban ocupados en aquel momento, como lo están ahora, por un conglo- merado de pueblos con estructuras de poder fragmentadas. La colonización detuvo el avance hacia el sur de los fulani, con el que pretendían hacerse con el control del tráfico de esclavos, fusiles, ganado y cereales. En la actualidad, las estructuras de poder cristalizadas a lo largo de este largo siglo están sien- do puestas de nuevo en cuestión.

Por otro lado, a resultas de los programas internacionales de protección del medio ambiente, existen territorios enteros que quedan fuera de la autori- dad estatal. No se trata sólo de que se utilice el pretexto de la protección de especies poco comunes para imponer imaginarios espaciales occidentales.60 Gestionados por organizaciones internacionales de protección del medio ambiente conforme al modelo de capitación, estos territorios tienen de facto un estatuto extraterritorial. Además, el desarrollo del turismo está llevando en casi todas partes a la creación de parques turísticos y reservas de caza.

Para finalizar, están las islas. Situadas en los márgenes del continente, se hallan todas ellas conectadas con una pluralidad de mundos de los que extra- en sus recursos básicos. En este sentido, constituyen un conjunto de intersec- ciones. Así pues, Zanzibar, como resultado de su historia, se encuentra en la

59 Boubacar Barry, La Sénégambie du XVe au XIXe siècle. Traite négrière, Islam, et conquête colonia- le, París, L’Harmattan, 1988.

60 Véase R. P. Neumann, «Primitive Ideas. Protected Area Buffer Zones and the Politics of Land in Africa», Development and Change, núm. 28, 1997, pp. 559-582.

La luz del sol cae sobre los edificios dorados que se desvencijan a lo largo del Malecón a medida que se desliza por la costa hasta introducirse en La Habana Vieja. Sentado sobre el muro de hormigón, miro fijamente al mar, hacia Miami, pensando en las generaciones que han llegado navegando a este puerto —los conquistadores españoles, los cargamentos de esclavos de África Occidental, los bucaneros británicos que arribaron para tomar la isla en 1762, las tropas estadounidenses que se presentaron en 1898, las tropas estadounidenses que aparecieron en ¿200..? Cette implacable blan- cheur [esa blancura implacable]: con el oleaje han ido llegando, ola tras ola, los conquistadores blancos, queriendo esta isla, objeto codiciado del deseo imperial.

Bajo bordeando el mar hacia La Punta, pensando en la historia de Cuba, otra larga lucha contra la opresión colonial y neocolonial, doloro- samente alineada con cada fase diferente y sucesiva de historia colonial e imperial. Casi todos los lugares en los que he estado desde que escri- bí White Mythologies [Mitologías blancas] me han hablado con la misma intensidad de historias de estas características. El libro me sumió en his- torias que he estado intentando reconocer, rescatar y reelaborar desde entonces. Conforman tipos diferentes de historia; pese a sus semejanzas, ninguna de ellas es reductible a otra, ni a un esquema único. Historias que pueden contarse de muchas formas, defenderse de diferentes maneras, meditarse desde distintas perspectivas. Cada vez que escribo sobre una, me encuentro en presencia de nuevas ausencias, cosas nuevas sobre las que no he escrito, nuevos giros y pasos conceptuales que es preciso dar. Escribir

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