Muchos estudios científicos demuestran los beneficios del mind-fulness y el modo en que este no solo puede ayudar a superar dificultades (como la ansiedad, la depresión y el sufrimiento mental provocado por la enfermedad), sino también a mejorar nuestras vidas haciendo que nuestra concentración aumente, que nuestro ánimo sea positivo y que desarrollemos nuestra creatividad. No es sorprendente que vayan
aumentando el número de estudios científicos al respecto ahora que el mindfulness está arraigando en el mundo desarrollado.
El mindfulness se extrajo de su contexto cultural por primera vez a finales de la década de los 1970, cuando el doctor Jon Kabat-Zinn lo enseñó en la Facultad de Medicina de la Universidad de Massachusetts como un método para reducir el dolor físico y el sufrimiento. Desde entonces se ha demostrado que es una técnica muy efectiva para reducir el estrés. Los ensayos clínicos demuestran que las técnicas de meditación del mindfulness son tan eficaces como la medicación o la consulta para aliviar la ansiedad, el estrés y la depresión. Un programa estructurado conocido como terapia cognitiva basada en el mindfulness (MBCT) es en la actualidad uno de los tratamientos que más recomienda el Instituto Nacional de la Salud y la Excelencia en los Cuidados (NICE).5 El Mindfulness es un potente antídoto para la ansiedad, el estrés, la depresión, el agotamiento y el enfado.6 Provoca una mayor sensación de satisfacción y también puede reducir los patrones de comportamiento adictivos y autodestructivos, incluyendo el abuso de medicación o drogas y el consumo excesivo de alcohol.7 La reducción del dolor basada en el mindfulness (MBPM), el programa fundado por Vidyamala y que enseña Respira Vida Breathworks (véase «Recursos»), ha demostrado que mejora la gestión personal del dolor y mejora también la calidad de vida en todas las escalas medidas.8 Otra área en la que el mindfulness se revela poderoso es en el parto. Existen varios estudios que demuestran que usar el mindfulness para calmar el cuerpo y la mente en un momento de tanta intensidad proporciona unos resultados beneficiosos para la madre y el niño.9
El mindfulness también puede ser muy beneficioso para los niños y los adolescentes. Si alguna vez se ha necesitado que la gente joven aprenda a
cultivar la calma y la perspectiva, es en la actualidad, en este mundo tan rápido y digital en que vivimos. Una gran iniciativa, el proyecto británico «Mindfulness en las escuelas», enseña a los niños que se envíen los unos a los otros el mensaje «.b» durante todo el día. El punto («.») significa detente, y la «b» respira [breathe] y sé [be]. Es divertido, y a la vez les proporciona una base sólida: recordarles de vez en cuando que se detengan, respiren y sean.10
Pero ahí no termina todo. El mindfulness puede mejorar el trabajo de la memoria, la creatividad, el margen de atención y la velocidad de reacción. También refuerza la resistencia física y mental y la adaptación.11 Aumenta la materia gris de las áreas asociadas a la conciencia de uno mismo, la empatía, el autocontrol y la atención. 12 El mindfulness asimismo potencia la parte del cerebro que produce las hormonas del estrés y construye las zonas que mejoran el estado de ánimo y favorecen el aprendizaje.13
Por eso, en lugar de ocupar una parte de tu tiempo, el mindfulness no solo te lo devuelve (ayudando a tu mente a trabajar con mayor eficiencia), sino que también te ayuda a aprovechar el tiempo que pasas dedicada a otras cosas.
Lo que tiene de bueno es que puedes ser consciente, estar presente, en cualquier lugar. Solo hay que respirar. Puedes aprender, ahora mismo, a sentirte cómoda con tu cuerpo, conocer y comprender tu mente y amar tu corazón. No es difícil, enrevesado ni complejo. Te sentirás más feliz en tu propia piel, menos estresada, más confiada, más capaz y en paz contigo misma y con tu vida.
Este libro es una guía práctica para tomar las riendas de ti misma y volver a verificar el valor de ajuste de cada momento preciso; a encontrar ese saliente que hay tras la cascada, a descansar en las profundidades del océano, en lugar de dejarte zarandear por las olas de la superficie. Es un
manual para toda la vida; un amigo que puede ayudarte a conquistar lo que quieras, y cuando lo necesites. Encajará en tu vida y en tus prioridades actuales, así como en las futuras, a medida que estas vayan cambiando, y las seguirá trabajando durante años.
Pero primero eres tú quien debe dar el paso inicial. Suele ser lo más difícil, pero te lo mereces. Tú lo vales. Así es como se despliega tu yo auténtico. Hazte un regalo: regálate el momento presente.
Veamos la experiencia de Gill.
Gill, cuarenta y dos años
Cuando cumplí los treinta, mi vida era fantástica, aunque iba muy atareada. Vivía en Londres, mi trabajo empezaba a despegar y mi vida estaba llena de cosas que me gustaban, incluyendo el hecho de ser madre soltera. En ciertos aspectos, tenía una vida excitante, muy interesante... ¡Y no me preocupaba nada! Ahora bien, era consciente de que mi cabeza no paraba de dar vueltas, tenía muchísima actividad, y corría el riesgo de ir desquiciada por la vida. Puedes llegar a sentirte tan atrapada en tu propia vida que te vuelvas una persona irreflexiva e insensible, porque en realidad no te fijas en los demás. En esa época fue cuando descubrí el budismo. Solo cuando empecé a practicarlo fui consciente del fenómeno. Seguí la doctrina: la verdad, la precisión, cómo contempla la mente el budismo, y descubrí que las herramientas y la práctica resultaban eficaces y útiles. Casi de inmediato me sentí mejor, más tranquila, más consciente; y me di cuenta de que eso era bueno, y de que quería más.
A partir de entonces mi viaje fue gradual, pero cuando miro hacia atrás puedo ver que la manera de relacionarme conmigo misma y con los demás cambió mucho, y que puedo abordar con sensibilidad, ecuanimidad y calma casi todas las situaciones que se me presentan.
Tengo un puesto de trabajo que requiere un perfil maduro. Trabajo en una organización internacional sin ánimo de lucro. Son varias las personas que están a mi cargo y trato con muchos accionistas influyentes. En mi vida laboral siempre estoy conociendo gente con necesidades y preocupaciones importantes que precisan de mi ayuda o que están acostumbradas a poder funcionar de una manera determinada. Con mi técnica del mindfulness empatizo con ellas, conecto con ellas. El mindfulness me da una capacidad enorme de enfrentarme a esas situaciones con la mente clara, de escuchar a la gente atentamente y de fijarme en lo que está sucediendo, en lugar de inventarme una historia
basándome en mis interpretaciones subjetivas. También me ayuda a mostrarme cálida con las personas, para así poder transmitirles que me interesan de verdad. Quizá la situación exija que tenga que darles una información dolorosa o difícil (no voy a estar diciéndoles que sí todo el rato). De todos modos, la gente suele decirme que soy una persona muy tranquila, con independencia de lo que esté sucediendo. Suelen preguntarme cuál es el truco, pero… ¡a eso no se puede responder fácilmente! Es el resultado de muchos años de práctica.
Por otro lado, me siento mucho más feliz, y confío más en mis reacciones emocionales ante los demás. Tengo más confianza en mí misma. Tengo muchísima más confianza en mis motivos. Y eso significa que, cuando regreso a casa por la noche, tengo la sensación de que he sido honesta conmigo misma, que no me he dedicado a cultivar esa actitud de «ojalá hubiera dicho eso» u «ojalá hubiera tenido suficiente confianza para ser más sincera en esa conversación». Teniendo en cuenta todo lo dicho, el mindfulness me ayuda a detectar con mayor rapidez cuándo no he sido sincera, u honesta, al hablar con alguien.
En general la gente es buena, y quiere que la gente esté bien y sea feliz.
Somos muchos los que a menudo luchamos contra sentimientos que contradicen esta actitud. Y resulta muy beneficioso darnos cuenta de que, en general, nuestra mente es compasiva y amable.
Como les pasa a las personas con una mente muy activa, siempre me esfuerzo en quedarme muy quieta sentada sobre un cojín para meditar. Con los años, sin embargo, he descubierto que tengo la cabeza más relajada que antes. Vivo mejor el momento presente, me centro en lo que estoy haciendo. La meditación también me ha ayudado a ser así en otras facetas de mi vida; y ser así en otras facetas de mi vida me ha ayudado también con la meditación.
2.
L
«El camino del mindfulness es el siguiente: no importa lo que hagas, sé consciente.» Profesora budista de meditación DIPA MA1