• No se han encontrado resultados

Los vihuelistas

La guitarra de cuatro órdenes

II. Los vihuelistas

La escuela española de vihuelistas floreció durante el siglo xv y hasta el año cuando se publicó El Parnasso de Esteban Daza: 1576. Existe un manuscrito de piezas para vihuela compuestas por Antonio de Santa Cruz. Esta vihuela era de cinco órdenes y la música pertenece ya al repertorio de la guitarra barroca de cinco órdenes.

La vihuela alcanzó su pleno desarrollo durante el reinado de los Reyes Católicos, pero desgraciadamente no se ha descubierto, hasta la fecha texto alguno de música para vihuela anterior a la fecha en la que Luys de Milán dio a publicar El Maestro (1536). Es interesante notar que, hasta el momento, no hay ningún manuscrito de música del siglo xvi para vihuela (el manuscrito de Antonio de Santa Cruz data del siglo xvii). El gran músico ciego Antonio de Cabezón, así como Fray Tomás Luis de Santa María y Venegas de Henestrosa publicaron sus respectivos libros de música para “Tecla, Arpa y Vihuela” en tablatura para tecla.

36

Hist

oria de la guit

arra

Luys de Milán (Valencia, ca. 1500 - m. ?) De familia noble, nació probablemente a inicios del siglo xvi. Formó parte de la brillantísima corte valenciana del Duque de Calabria, don Fernando de Aragón y de Germaine de Foix. Vivió pues buena parte de su vida en Valencia, donde se publicó su primer libro (consagrado a sus composicio- nes para la vihuela), llamado El Maestro.

En el año 1561 publicó su segundo y último libro, El Cortesano, inspirado por Il Corteggiano del italiano Castiglione. En esa obra Milán explica lo que debía y lo que no debía de ser un gentilhombre. Milán fue un hombre de su tiempo, típicamente renacentista. Fue gran músico, gran poeta y amante de la vida refinada y sensual de las cortes. Murió probablemente poco después del año 1561. Se sabe que estuvo en Italia y en Portugal (El Maestro fue dedicado al príncipe y futuro Rey de Portugal, Juan III). Sus pavanas “al estilo italiano”, sus sonetos italianos y sus villancicos portugueses son el reflejo de esos viajes fuera de España.

Su música muestra una tremenda fuerza vital acoplada con un conocimiento perfecto de los

medios expresivos de su tiempo. Si fuera necesario expresar por medio de la música lo caballeresco...,

Grabado de El Maestro, Luis Milán. El texto que lo circunda reza:

El grande Orpheo / primero inventor / Por quien la vihuela (a)parece en el mundo / Si él fue primero / no fue sin segundo / Pues Dios es de todos /de todo hazedor.

bastaría con cantar y “tañer” el romance Durandarte.

El Maestro no solo es importante por ser la primera publicación de vihuela, sino también porque seguramente es una de las más idiomáticas e interesante de las colecciones de música para este instrumento. Contiene fantasías, tientos y pavanas para vihuela sola, así como villancicos en castellano y portugués sonetos en italiano y romances castellanos para voz y vihuela. A diferencia de los vihuelistas que publicaron posteriormente, todos ellos castellanos, Luys Milán no incluyó en El Maestro intabulaciones de obras polifónicas de otros autores. Como es sabido, fue en realidad Mudarra el primer vihuelista en darle en su publicación (Tres libros de música para Vihuela, Sevilla, 1546) una gran importancia a la intabulación de misas y motetes de compositores extranjeros sobre todo flamencos. Hay que pensar que la predilección del emperador Carlos V por la polifonía de Josquin, Gombert y otros grandes maestros le condujese a arreglarlas en tablatura, igual que posteriormente hicieron Valderrábano Pisador, Fuenllana, Daza y Narváez, que publicó en Los seys libros del Delphín... en 1538 incluso obras vocales de compositores flamencos, pero sobre todo se trataba de canciones. Milán en cambio desechó por completo la idea, no sabemos si porque ello era lo habitual en Aragón o porque así se lo dictó su propia personalidad como músico.

Para Milán, todas las piezas para vihuela sola de El Maestro son fantasías por “proceder de la fantasía e industria del autor que las hizo”. Las cuarenta fantasías emplean libremente una típica mezcla de homofonía y polifonía, y se caracterizan por la influencia de las técnicas improvisatorias. Las Fantasías XI y II son muy interesantes, puesto que combinan los pasajes de consonancias (acordes) con las notas rápidas (redobles), pasajes rápidos para la mano derecha, planteándose así algunos curiosos problemas de tempo. A este respecto Milán aseguraba que “para dar a esta música su natural hermosura no debe tenerse mucho respeto por el compás”.

37

Vihuela y guit

arra renacentist

as

Las seis pavanas de la colección también son consideradas como fantasías por Milán, que además les asigna un tempo moderadamente rápido. La Pavana IV es por ejemplo una danza vivaz de carácter, imitando un recurso muy poco utilizado en las pavanas del siglo xvi.

Es claro que estilísticamente Milán se diferencia bastante de los demás vihuelistas, y parece más interesado en el aprovechamiento de los recursos del instrumento que en adaptar en tablatura obras polifónicas ajenas. Incluso es posible que varias de las piezas de El Maestro sean en realidad improvisaciones escritas del más original e individual de todos los vihuelistas.

Luys de Narváez (Granada, ca. 1500 - m. ?)

Granadino y nacido entre los primeros años del siglo xvi, Narváez fue uno de los mejores músicos del “Siglo de Oro”. Escribió Luis Zapata en su obra intitulada Miscelánea: “… fue en Valladolid, en mi mocedad, un músico de bihuela llamado Narváez, de tan extraña habilidad en la música, que sobre cuatro voces de canto de órgano de un libro, echaba en la bihuela de repente otras cuatro, cosa –a los que no entendían la música– milagrosa y a los que la entendían, milagrosísima”. Narváez publicó la única colección de piezas, compuestas por él, que haya sobrevivido: en el año 1538, cuando era vihuelista del comendador de León, don Francisco de los Covos. Más tarde fue maestro de los niños cantores de la capilla del Príncipe don Felipe (el futuro Felipe II): por lo tanto se sabe que Narváez acompañó al Príncipe en sus viajes por Europa lo mismo que los demás músicos que formaban parte de la capilla del Príncipe, entre los cuales se encontraba Antonio de Cabezón.

La obra musical de Narváez fue publicada en un volumen llamado Los Seys Libros del Delphin de Música. Lo mismo que El Maestro, El Delphin de Música contiene piezas para canto y vihuela y para vihuela sola.

Se sabe que Luys de Narváez tuvo un hijo, también vihuelista, llamado Andrés. Algunos autores llegaron a escribir que Andrés de Narváez igualó a su padre, pero de sus obras no queda nada. Algunas obras de Narváez llegaron a otros países: en Inglaterra en algunos manuscritos de tablaturas de laúd y también en Francia, concretamente en Lyon donde algunos motetes suyos fueron publicados por Jacques Moderne en 1539 y en 1543. Narváez debió de morir hacia el año 1560.

Alonso de Mudarra (Sevilla, ca. 1510-1580)

Emilio Pujol, en su edición de las obras transcritas por él de Mudarra (Instituto Español de Musicología, Barcelona, 1949), nos da los siguientes datos sobre este vihuelista. No se sabe dónde nació, aunque puede haber sido en Sevilla pues el apellido Mudarra es corriente en Andalucía. Puede haber ocurrido su nacimiento entre los años 1505 y 1510, En la dedicatoria de su obra llamada Tres Libros de Música en cifra para vihuela, Mudarra escribe dirigiéndose a don Luys Zapata (quien fue el abuelo del antes citado autor de Miscelánea), que se había criado en el palacio de los duques del Infantado en Guadalajara. Se publicó su obra en Sevilla en el año 1546. El día 17 de octubre de 1546 se cita el nombre de Mudarra en las actas capitulares de la Catedral Hispalense como canónigo de la misma. El día 1 de abril de 1580, murió Mudarra legando todo o parte de sus bienes a la Iglesia. En resumen, se sabe muy poco sobre este músico genial. Una de las piezas que más se oyen en los modernos conciertos de guitarra, es su extraordinaria Fantasía que contrahace la Harpa en la Manera de Ludovico. En esta pieza aparece algo que falta por completo en los demás vihuelistas por geniales que hayan sido: el sentido del humor.

Enríquez de Valderrábano (Peñaranda de Duero, León, ca. 1500 - m. ?)

Casi nada se sabe sobre este vihuelista, autor de un libro de cifras para vihuela llamado Libro de Música de Vihuela Intitulado Silva de Sirenas. Se publicó en Valladolid en el año 1547. Emilio Pujol piensa que quizás nació Valderrábano durante el primer lustro del siglo xvi en Valderrábano de Valdavia, cerca de Valencia. Sabemos por el texto de la licencia concedida para que se publiquen sus obras, que Valderrábano era vecino de Peñaranda de Duero y que tardó doce años en escribir las obras que figuran en su libro. Lo cierto es que hasta la fecha no se había publicado ningún libro de música para vihuela tan extenso ni tan completo como lo es Silva de Sirenas. Valderrábano fue un excelente polifonista y el único que haya escrito obras para dos vihuelas.

38

Hist

oria de la guit

arra

Una de las escasísimas referencias biográficas que nos han llegado de Enríquez de Valderrábano nos la proporciona Juan Bermudo que asegura que sirvió como vihuelista a Francisco de Zúñiga, cuarto Conde de Miranda. Según escribe Valderrábano en su Libro de música de vihuela Silva de Sirenas (Valladolid, 1547), “la diversidad de modos, melodías consonancias y ritmos en su justa proporción puede hallarse junta y más perfectamente en la vihuela que en cualquier otro instrumento. Porque en la vihuela está la más perfecta y profunda música, las consonancias más dulces y suaves que agradan al oído y agudizan el entendimiento”. Quizás por eso Silva de Sirenas contiene tan rico y variado repertorio dividido en siete libros en los que encontramos fantasías intabulaciones de motetes, diferencias, canciones españolas y extranjeras y piezas para dos vihuelas amén de fantasías y pequeñas piezas llamadas sonetos, cuyo nombre deriva no de los sonetos literarios, sino del diminutivo son, es decir, se trata de pequeñas melodías pensadas “para dar goze al espíritu”.

Diego Pisador (Salamanca, ca. 1508 - m. ?)

Diego Pisador nació hacia 1510 en el seno de una familia con cierto poder económico. Era hijo de Alonso Pisador y de Isabel Ortiz, cuyo padre Alfonso III de Fonseca se había distinguido por su generoso y entusiasta apoyo a la música. Diego Pisador tomó órdenes menores en 1526 pero abandonó su carrera eclesiástica ostentando el título de “mayordomo” de Salamanca desde 1532. Al morir su madre en septiembre de 1550, Diego quedó a cargo de todas sus posesiones pero su hermano denunció el testamento. No obstante, utilizó parte de los bienes maternos para financiar la publicación de su Libro de música de vihuela agora nuevamente compuesto (Salamanca, 1552), a pesar de la oposición de su hermano y su padre, quien en un principio se puso del lado de Diego para cambiar de opinión poco después.

Su Libro… fue dedicado por su autor al Príncipe don Felipe. Pisador tardó quince años en escribir y preparar su libro. Este fue publicado en Salamanca en el año 1552 a pesar de haberle sido otorgada la licencia dos años antes. En la última página de este se puede leer: “Hecho por Diego Pisador, vezino de Salamanca y impreso en su casa”.

En el prólogo de su obra Pisador advierte que “... en el libro puse muy gran diligencia y trabajo para que fuesse verdadero y con gran claridad sin confusión de glosas para que el que tañe pueda conoscer más fácilmente las bozes como van en la vihuela y las pueda cantar...”

En el Libro... hay algunas piezas originales de Pisador, aunque el mayor peso de la publicación recae en obras ajenas puestas en tablatura: motetes Jean Mounton, Cristóbal de Morales y Nicolás Gombert, canciones y romances españoles, canciones y villanesche de Vincenzo Fontana. Giovanni da Nola y Adrián Willaert, madrigales de Jacobus Arcadelt y Constanzo Festa y, sobre todo, ocho misas de Josquin, virtualmente completas. En el prólogo, Pisador explicaba que la profunda admiración que sentía por la música del gran polifonista flamenco le llevó a no alterar, en lo posible, las composiciones originales del maestro.

La altura musical de Pisador ha sido a veces discutida (indudablemente, era un músico aficionado), pero varias de sus piezas merecen, por su emocionante sobriedad y simpleza, un lugar en cualquier antología vihuelística. Es el caso de Decidle al cavallero que, directamente basada en la canción de Gombert, Madona malavostra, en la que cita una villanesca de Vincenzo Fontana, o la Pavana muy llana para tañer, un arreglo también muy sencillo del tema que en Italia se conocía como La cara cosa.

Miguel de Fuenllana (Madrid, ca. 1525 - ¿Valladolid?, ca. 1579)

Miguel de Fuenllana fue el autor de Orphénica Lyra, la mayor colección de música para vihuela. Nació a principios del siglo xvi en Navalcarnero, próximo a Madrid, y murió probablemente cerca de 1568. Ciego desde su infancia, al parecer Fuenllana fue un consumado virtuoso que, según Juan Bermudo, una vez tocó para él en una vihuela “destemplada”, es decir, utilizando una afinación inusual. En agosto de 1553, cuando Fuenllana recibió la licencia para imprimir su libro de tablaturas, el compositor se hallaba en la corte de Felipe II, a quien dedicó su obra. Años más tarde, desde 1552 a 1568, serviría a Isabel de Valois, tercera esposa del emperador, recibiendo un salario anual de 50,000 maravedíes.

39

Vihuela y guit

arra renacentist

as

Como otros vihuelistas, Fuenllana debió financiar él mismo los costes de la publicación de Orphénica Lyra, lo que explica que fuera él quien recibiera, y no el impresor, la licencia real para obtener derechos del libro durante 15 años. Más de la mitad de la obra contiene, como era costumbre entre los vihuelistas, arreglos sencillos de movimientos de misas, motetes, madrigales, villancicos, ensaladas y otras piezas, de compositores como Josquin, Morales, Verdelot, Guerrero

o Vázquez, en su mayor parte sin mucho añadido de ornamentos o disminuciones,45 que “ocultan

la sustancia de la música”.

El estilo de Fuenllana, consistentemente polifónico, de texturas muy ricas y trabajadas, evidencia la influencia de otros autores (Fuenllana confiesa que si algunas de sus Fantasías poseen algún “olor a compostura” se debe a que con gusto ha estudiado y tañido muchas obras de excelentes maestros). Su libro incluye un prólogo de “avisos y documentos”, en los que ofrece consejos para interpretar su música, explicando algunos rasgos idiomáticos del instrumento, como los redobles (pasajes rápidos), e insistiendo en la necesidad de limpieza (claridad y transparencia) al tañer la vihuela.

Fray Juan Bermudo, escribe en su Tratado de Instrumentos que Fuenllana era entonces “músico de la Señora Marquesa de Taripha (op., cit., lib. it. cap. XXXV, fol. XXX). Esto debió de ser bastante tiempo antes del año 1555 pues las obras de Fuenllana, reunidas en un volumen llamado Orphénica Lyra, fueron dedicadas al Príncipe Felipe. Es de pensar que cuando Fuenllana publicó su libro (en 1554) estaba ya al servicio del Príncipe –o a punto de hacerlo–. En la dedicatoria, Fuenllana escribió:

“... Y puesto que a la bondad divina, por oculto juyzio suyo le plugo desde mi infancia privarme de la luz corporal...”, por lo que sabemos que Fuenllana también fue ciego (como Antonio de Cabezón).

La obra de Fuenllana reunida toda en su Orphénica Lyra es, y con mucho, la más extensa de cuantas conocemos. Consta en parte de obras compuestas por otros autores y arregladas para canto y vihuela o para vihuela sola por Fuenllana. Esto ocurre en las obras de todos los vihuelistas salvo las de Milán quien, por su rango, se podía dispensar de todo conformismo. En sus fantasías, Fuenllana demuestra ser un polifonista extraordinario: quizás fue el mejor contrapuntista de cuantos se consagraron a la vihuela. Murió posiblemente en Valladolid, hacia 1579.

Esteban Daza

Nada se ha sabido hasta hoy de la vida de este vihuelista castellano, natural de Valladolid, aparte de lo que leemos en su obra, y esto no es precisamente gran cosa. “Seré breve lo más que pudiere, porque no podré decir tanto que otros no lo hayen tratado”.

Su interesante Libro de música en cifras para vihuela, intitulado El Parnasso (Valladolid, 1576), es el último publicado entre los que componen la serie dedicada a la vihuela, aparecido justo veintidós años después del anterior, y se diferencia de los otros en que parece presentar un repertorio más ajustado a los gustos del público burgués que a los del cortesano. Impreso por Diego Fernández de Córdoba, “impresor de Su Magestad”, con los mismos tipos que sirvieron seguramente para la edición del libro de Pisador, a juzgar por la semejanza de caracteres y de ciertos detalles en la ornamentación, y dedicado “al Ilustre Señor, el Señor Licenciado Hernando Hábalos de Sotomayor, del Consejo Supremo”, el tratado de Daza está dividido en tres partes o libros, comprendiendo el primero veintidós fantasías originales sobre melodías gregorianas, que son sin duda las obras en las que el autor muestra su mayor arte; el segundo, transcripciones de motetes de diversos autores con textos en latín; y el tercero, un romance, tres sonetos, una canción castellana, doce villanescas, ocho villancicos y dos canciones francesas. Sorprende, sin embargo, que el abundante material empleado por Daza es el mismo que figura en el Cancionero Musical de la Casa de Medinacelli, lo que ha hecho suponer que el vallisoletano pudo estar al servicio de los duques de aquel nombre. Diez años después de publicado E1 Parnasso verá la luz el primer tratado para guitarra que se conoce, el de Joan Carles Amat.

40

Hist

oria de la guit

arra