En los momentos que ella como mujer asume una realidad producto de sus decisiones, donde elije para vivir su condición de mujer y de madre, ella manifiesta sentirse muy bien, de vuelta a la casa dejando su vida desordenada, con el apoyo del papá de sus hijos.” Me siento muy bien, yo diría que lo mejor que pudo pasar porque yo llevaba una vida desordenada, ahora sé que está el apoyo del papá, sé que está con ellos, en cuanto a cómo me siento yo, me siento bastante bien, a veces me da un poquito de mal genio como porqué tengo que pasar por esto pero trato más bien de esperarlo y más bien decir: no, tengo que cambiar y tengo que hacerlo por los niños y porque yo necesito cambiar, porque también quiero que me vean desde otro punto de vista, no como me veían, como a esa mujer que tenía una vida vuelta nada. No, no quiero eso, y por mis hijos.”
Estas manifestaciones de sentirse muy bien podrían leerse como manifestaciones ambivalentes de sus sentimientos respecto a la relación que tiene en su sistema de pareja y en su sistema de relación con sus hijos, pues con ellos manifiesta estar muy bien, y en cuanto a su convivencia de pareja su relato es de continuo maltrato.
PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA
129
FP acentúa la observación de la terapeuta en cuanto a su tristeza y revela que se siente no vista ni reconocida en su voluntad de cambio, ni en su hacer diario, como si diera lo mismo hacer o dejar de hacer, siente que no es reconocida ni validada por su pareja, quien la trata con indiferencia, invisibilizandola.” A ver, porque de pronto lo poco que he hecho, no sé si es que no lo veo o algo pasa, pero yo he hecho cosas y siento que como que no le gusta nada de lo que yo hago, nada de lo que yo digo le gusta, a veces estamos en la casa y dentro de la pieza es una cosa y estamos afuera y es otra, entonces es un cambio de que, a veces está bien, a veces está mal, entonces eso me duele pero a veces no le digo nada.”
Aparece una historia de adolescencia, de trabajo en su casa paterna, de la libertad en un marco de aparente normalidad en un contexto de vida rural, de familia y de colegio, de un noviazgo antes de encontrar a quien es su pareja, con quien se formalizó una relación en medio de estar terminando bachillerato, de conformar una convivencia por estar en embarazo, y seguir en el colegio, de encontrarse en una interacción con un hombre mayor que ella y que además tenía el problema de consumo de alcohol. Una relación difícil y luego una secuencia de separaciones y de infidelidades y de tener dos hijos con él, una historia en una relación compleja en la que parece ella no tener claro muchas cosas con respecto a lo que quiere con su pareja.” Yo si reconozco que me gustaba ir de pronto ir a una fiesta, que nunca nos dejaban ir solas porque siempre estaban mi papá y mi mamá ahí, vamos pero vamos con ustedes, nunca nos dejaron ir a un paseo, nunca lo hacía porque para ellos no estaba bien, siempre nosotros permanecíamos de la casa al estudio y así, a nosotros nos mantenían trabajando después de que
PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA
130
salíamos de estudiar nos tocaba ir a trabajar, a rociar o a los que hubiera que hacer, nos tocaba levantarnos a las cuatro de la mañana a ordeñar y llevar leche, o sea no era que nosotros viviéramos en un…, si teníamos muchos compañeros que los dejaran ir a fiestas que de pronto conseguían novios, yo tuve un novio cuando tenía 15 años y duré con él hasta que cumplí 18 años, no fue sino ese novio que tuve, yo no llegué a tener más novios”. Al escuchar esta narrativa nuevamente se sigue confirmando que FP es una mujer con una historia un poco corta y cerrada en un mundo reducido en cuanto a relaciones con otras personas, ya que su vida se circunscribe a su familia de origen , a una historia de estudiante que parece percibirse en un pasado casi lejano, a una relación con una pareja de la cual tiene dos hijos y a estar en un contexto rural. Esto comparado con la historia que cuenta su pareja a cerca de su vida, con una diferencia de edades entre los dos de 20 años.
FP en su expresión sobrepasa la verbalización de su historia, reconoce mucho dolor por lo que su pareja cree o piensa de ella, se habla a sí misma y se mira con capacidad, con valor para cambiar y con recursos para tener motivos por los cuales ser feliz “En estos momentos me siento bien doctora, bien porque quiero cambiar y lo voy a poder hacer; me da un poquito de tristeza que Luis no crea en mí, claro que eso me duele y a veces me pongo a llorar, me da tristeza, me da dolor pero al mismo tiempo digo: por el día de hoy voy a ser feliz así Luis esté de mal genio, así Luis me diga lo que me diga voy a tratar de no pararle bolas y lo voy a hacer, y he tratado de hacerlo”.
PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA
131
De alguna manera su juventud y los riesgos que asume FP, la colocan también en una actitud de valor y de capacidad de lucha, de fuerza ante la vida y con la motivación de ver a sus hijos bien y que ellos en futuro conozcan otra historia de ella, esa historia que la posicione como una mujer que tuvo la capacidad de transformarse . La esperanza de FP se ancla en sus niños, no quiere ser señalada, quiere otra imagen de sí misma, que el cambio logrado sea el que impere para ser valorada por su pareja y por sus hijos, sabe que lo logrará porque otras mujeres con experiencias similares lo han logrado.” Más que todos los niños, porque yo veía que los niños, conmigo no estaban así muy bien que digamos. Y también por mí porque no quiero vivir esa vida donde todo el mundo me señale, donde todo el mundo me trate como si fuera lo peor, pero sobre todo por los niños doctora”.
El proceso de FP en pareja y el análisis de sus narrativas no se pueden ver de manera desligada a lo que ella mostró en el proceso de grupo, FP en el grupo fue la participante más constante desde el principio hasta el final, allí como mantuvo una narrativa mediante la cual mostraba sus capacidades para salir adelante, para entregarlo todo como madre en pro de sus hijos, también dejaba ver una mujer que para cumplir el rol materno necesitaba del apoyo del padre de sus hijos y era constante la demanda ante esta situación, reclamando apoyo económico. Narraba de manera reiterativa todos los tipos de maltrato a los cuales su pareja la había sometido al convivir juntos, separarse y volver a convivir con él por segunda vez. Su evolución individual en el proceso de grupo se enfatizó en los cambios en la relación con sus por sus hijos, transformándose su narrativa en comprensión y buen trato, lo cual ella lo veía reflejado en el
PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA
132
cambio de comportamiento de sus hijos, como madre afirmaba que para los niños era mejor estar con el padre.
La transformación de su narrativa en este sentido se mantuvo con respecto a su rol de madre; en el proceso de pareja se destacó como logro que al volver a la relación con su esposo por tercera vez, hallaba un cambio que era el bienestar de sus hijos. Como mujer y en cuanto a la percepción sobre sí misma, se veía capaz de enmendar sus errores y proyectarse a futuro con otra imagen la cual sus hijos la recordaran como una persona que subsanó sus errores. Como pareja su narrativa fue un poco ambivalente tanto en el proceso de grupo como en el de pareja, sus emociones no eran claras en cuanto a su relación, se mantenía oscilante entre verse amiga o pareja de LP, reconocer sus errores y seguir aguantando todo tipo de maltrato, o verse como una víctima y encarcelada considerando a su pareja como su verdugo. Así la situación de este caso se considera que la mayor transformación se dio al pasar del lugar de la queja a asumir las condiciones que le otorgaba la opción de volver por tercera vez a una vida de pareja, al tomar la decisión de que esto era lo más conveniente para sus hijos.