• No se han encontrado resultados

E NCUENTRO LA VIDA TAN BELLA !

In document Rezar 15 Días Con Etty Hillesum (página 59-65)

Hay aquí unos despojos mortales en la cama que son conocidos (...) ¿Se espera de mí que tenga un rostro triste o de circunstancia? ¡Pero no estoy triste! Querría juntar las manos y decir: “Hijos míos, estoy llena de felicidad y de gratitud, encuentro la vida tan bella y tan plena de sentido. Pero sí, bella y plena de sentido, en el mismo momento en que estoy a la cabecera de mi amigo muerto – muerto demasiado joven—y cuando me preparo a ser deportada de un momento a otro hacia regiones desconocidas. Dios mío, estoy tan agradecida por todo.” (206)

Es como una pequeña ola que irrumpe cada tanto en mí y me reconforta, aun después de momentos difíciles: “¡Sin embargo, cuán bella es la vida!” Es un sentimiento inexplicable. No encuentra ningún apoyo en la realidad que estamos viviendo en este momento. ¿Pero no existe otra realidad además de aquella que nos ofrece el diario y en las conversaciones irreflexivas y exaltadas de gente enloquecida? Está también la realidad de esta pequeña flor y aquella del vasto horizonte que terminamos por descubrir más allá de los tumultos y el caos de la época (221).

Encuentro la vida tan bella. ¿ acaso es un estribillo cantado

por un impulso de convicción forzada? ¿Una fórmula conjuratoria? ¿Un slogan martillado para convencer a quien lo dice de su eficacia? ¿O acaso una suerte de pensamiento positivo practicado para ilusionarse sobre una vida “no más bella que eso” en realidad? No. Nada de todo eso. Y siendo más que un refrán querido para Etty, será necesario que para hablar de eso encontremos palabras matizadas y respetuosas.

Lo que Etty llama, con una emoción cargada de ternura, su

58

poder leer hasta la última página la vida de ese gran descifrador, buscador y descubridor de Dios. La pérdida de aquel que tanto contaba para ella podría aniquilarla. No la aniquila. Encuentra, por el contrario, a Etty en una llamativa disposición de paz y de gratitud. Etty hace una confesión tan insólita como irrefrenable:

encuentro la vida tan bella y rica de sentido. Este credo no es una

certeza intelectual. Un impulso interior que va creciendo y se afianza en ella con el paso del tiempo, aún en el momento de prueba de la partida del amigo, un sentimiento de la belleza indestructible de la vida.

Sin embargo, en el exterior, la cruda realidad está allí, con un horror impresionante que parece contradecirla. Encuentro la vida tan bella. ¿Etty está ciega a esta realidad? ¿se hace una ilusión? ¿ O bien, tiene un secreto que nos haría felices conocerlo? Un esbozo de respuesta está, quizá, en esa maravillosa breve frase tomada de sus notas: Hemos pasado delante de jeringuillas, de

rositas y de centinelas alemanes. La mirada panorámica de Etty

considera lo real en su conjunto. No excluye nada, ni exagera nada. ¡Y de golpe la palabra centinelas nos haría casi creer en una nueva esencia floral!

Muy pronto en su diario, Etty dirá que un poema de Rilke es

tan real, tan importante como un muchacho que cae de un avión, no

para despreciar el valor de la vida humana, sino como una invitación a no privilegiar la parte trágica u oscura de lo real a expensas de la parte luminosa, ni tampoco lo contrario.

La vida forma un todo, no es necesario querer separar los elementos. Etty nos dice una idea querida que enuncia de manera paradojal en estos términos:

La vida es bella y plena de sentido en su absurdidad, por difícil que sea ubicar un lugar para todo y asumirla integralmente en su unidad; así la vida, de una manera o de otra, forma un todo perfecto (...) cuando el conjunto se pierde, todo se vuelve arbitrario (149).

59

No entendamos mal. Para Etty no es cuestión de adornar la realidad ni de negar su dureza para defenderse de ella. Todo lo que ocurre le concierne y su manuscrito está plagado de referencias a miles de exacciones y vejaciones que les fueron relatadas o que ella ha tenido que sufrir. Por ejemplo, no poder subir más a un tranvía o sentarse con un amigo en la terraza de un café en una bella jornada soleada. Plenamente humana, Etty encierra duramente y en todo su ser fatiga, angustia, tristeza, enfermedad.

Pero precisamente porque es humana, Etty descubre también progresivamente que se desliza en todo lo que ella vive

una pizca de eternidad gracias a la cual se siente en solidaridad con

las multitudes a través del espacio y del tiempo. El frío o el calor, los experimenta en unión con los otros, consciente de ocupar su lugar en el inmenso fluir de la Vida. Esta conciencia es más que un simple contacto momentáneo. Es una mirada capaz de distinguir en todo, comprendiéndolo dentro de la dificultad cotidiana, la emergencia de un sentido que “vuelve a vincular”(re-liga) a los hombres más allá de sí mismos. ¿No es acaso, según una etimología posible, la esencia de la experiencia “religiosa”?

¡Qué bella es la vida!: este leitmotiv aparentemente tan simple se ensancha y se enriquece de una sustancia más y más densa a medida que Etty progresa. Se amplifica creciendo hasta volverse un murmullo ensordecedor. Galileo de rodillas, obligado a abjurar de su tesis sobre el heliocentrismo había murmurado:

Eppur, si muove! –y sin embargo, se mueve. Así Etty, acorralada

hasta el espanto insiste en decir: Sin embargo, qué bella es la vida. Fuerza indestructible que hasta el fin la impulsa a decir este refrán, hasta hacerlo la firma de su vida.

Justo cuatro semanas antes de su deportación, cuando no tenía más casa que un catre de hierro sobre un pedazo de tierra

encerrado por rejas, Etty había experimentado la necesidad de

explicarse sobre este tema. Escuchando a veces decir que ella ve

siempre el lado bueno de las cosas y saca la mejor parte de todo,

60

lo que ella quiere decir: Nunca he tenido la impresión de deber

forzarme para ver el lado bueno de las cosas, todo es siempre perfectamente bueno, tal cual existe. Toda situación, por deplorable que sea, es un absoluto, y reúne en sí lo bueno y lo malo (313).

Tulipanes, girasoles, gladiolos, orquídeas, narcisos, las flores abundan en Etty. “El arte supremo de un escritor no está en olvidar, borrar el problema volviéndose hacia las flores, sino extraer de lo peor un perfume” escribe Philippe Jaccottet. Etty seguramente hubiera suscripto estas palabras. Pero ella va más lejos. Anémonas, rosas, geranios, lirios, ciclámenes, las flores brotan tanto bajo su pluma, para invitarnos a agudizar nuestros sentidos hasta percibir que toda la belleza y la bondad que nos ofrece la vida está allí para solicitar nuestra adhesión a ella. Si la fealdad y el mal existen “bello y bien”, no nos pueden impedir este injerto de la vida en nosotros más que si le damos el poder para eso.

El 22 de julio de 1942, a pesar de la lluvia, las ampollas en los pies, el peso del día, Etty se acercó a una carretilla de un florista y allí compró un gran ramo de rosas. Muchos me dicen: ¿Cómo

puedes todavía soñar con flores? escribe al día siguiente. La

respuesta de Etty, vasta y simple a la vez, oculta más allá de las palabras, lo íntimo de las profundidades de su ser: orientación consentida y renovada sin cesar, de su libertad hacia la Vida...

Ya he sufrido mil muertes en mil campos de concentración (...) De un modo o de otro, ya sé todo. Y sin embargo, encuentro esta vida bella y plena de sentido. A cada instante (140).

* * *

Vivir en este mundo es hermoso y bueno a pesar de lo que los humanos nos infligimos mutuamente (202). ¡Grito del corazón y

61

¡Cómo podemos ejercitar nuestra mirada para descubrir esta belleza y esta bondad, a pesar de que no todas circunstancias nos llevan al reconocimiento!

Así como Etty se acerca a un vendedor de flores, ¿qué gesto concreto y simple, en este sentido, me es posible hacer hoy?

63

D

ÍA

12:

In document Rezar 15 Días Con Etty Hillesum (página 59-65)