Israel se halla hoy en una buena posición para revertir la polí- tica desarrollada durante decenios de separar Gaza de Cisjordania y cumplir con un gran acuerdo de alto el fuego por primera vez. La amenaza de democracia en el vecino Egipto ha disminuido, al menos temporalmente, y la brutal dictadura militar egipcia del general Abdelfatah al-Sisi es un bienvenido aliado para Israel a la hora de mantener el control de Gaza.
El Gobierno de unidad palestino puso fuerzas de la Autoridad Palestina formadas por Estados Unidos a controlar las fronteras de Gaza; al mismo tiem- po, posiblemente la gobernabilidad se desplazó a manos de la Autoridad Palestina, que depende de Israel para su supervivencia y sus finanzas. Puede que, en esas condiciones, Israel piense que hay poco que temer de una forma de autonomía limitada para los en- claves que les quedan a los palestinos.
También hay algo de verdad en la observación del primer mi- nistro Netanyahu: «Muchos elementos de la región comprenden hoy que, en la lucha que los amenaza, Israel no es un enemigo sino un socio.»10 No obstante, Akiva Eldar, desta- cado corresponsal diplomático de Israel, añade que «todos esos “muchos elementos de la región” también comprenden que no se atisba en el horizonte ningún movimiento diplo- mático valiente y amplio sin un acuerdo sobre el establecimiento de un Estado palestino basado en las fronteras de 1967 y una solución justa y acordada al problema de los refu- giados». Eso no está en los planes de Israel, señala.11
Algunos periodistas israelíes bien informados, en especial el columnista Danny Rubinstein, creen que Israel está preparado para revertir el rumbo y reducir su asfixia de Gaza.
Veremos.
La historia de estos últimos años sugiere otra cosa y los pri- meros signos no son favorables. Cuando terminó la operación Margen Protector, Israel anunció su mayor apropiación de tierras de Cisjordania en treinta años, casi cuatrocien- tas hectáreas. Radio Israel informó de que la apropiación era la respuesta al asesinato de los tres adolescentes judíos por parte de «militantes de Hamás». Un niño palestino fue quemado vivo en represalia por los asesinatos, pero no se entregó ni un palmo de tierra israelí a los palestinos; tampoco hubo reacción cuando un soldado israelí asesinó a Jalil Anati, de diez años, en una tranquila calle de un campo de refugiados cerca de Hebrón y luego se alejó en su jeep mientras el niño moría desangrado.12
Anati fue uno de los veintitrés palestinos, entre ellos, tres ni- ños, que las fuerzas de ocupación israelíes mataron en Cisjordania durante el ataque a Gaza, según estadísticas de la ONU. Hubo también más de dos mil heridos, el 38 % por fuego. «Ninguna de las personas que mataron estaba poniendo en riesgo las vidas de los soldados», informó el periodista israelí Gideon Levy.13 Nada de eso provoca ninguna reacción, igual que no hubo reacción cuando Israel mataba, en promedio, más de dos menores palestinos por semana durante los últimos catorce años. Al fin y al cabo, son no-personas.
Se afirma habitualmente, en todos los bandos, que, si el acuer- do de dos Estados muere como consecuencia de la toma de tierras palestinas por parte de Israel, el resultado será un Estado al oeste del río Jordán. Algunos palestinos aceptan ese resultado pensando que en ese caso podrían llevar a cabo una lucha por la igualdad de derechos civiles, como en la Sudáfrica del apartheid. Muchos comentaristas israelíes advierten de que el «problema demográfico», derivado de que la natalidad árabe es mu- cho mayor que la judía y de que disminuye la inmigración judía, debilitará su esperanza de un «Estado judío democrático».
Aunque están muy extendidas, tales convicciones son dudo- sas. La alternativa realista al acuerdo de dos Estados es que Israel continuará llevando a cabo los planes que ha estado poniendo en práctica durante años, tomando lo que hay de valor en Cisjordania, al tiempo que evita las concentraciones de población palestina y echa a los palestinos de las zonas que está integrando en Israel. Eso debería resolver el temido «problema demográfico».
Estas políticas básicas han estado en funcionamiento desde la conquista en 1967, siguiendo un principio enunciado por el entonces ministro Moshe Da- yan, uno de los líderes israelíes más solidarios con los palestinos. Informó a sus colegas de partido de que deberían decirles a los refugiados palestinos en Cisjordania: «No tene- mos ninguna solución, continuaréis viviendo como perros; quien quiera puede irse y ya veremos adónde lleva este proceso.»14 La recomendación era lógica dentro de la concep- ción predominante articulada en 1972 por el futuro presidente Jaim Herzog: «No niego a los palestinos un lugar, posición u opinión en todas las cuestiones [...]. Pero, desde lue- go, no estoy preparado para considerarlos socios en sentido alguno en una tierra que se ha consagrado a nuestra nación durante miles de años. Para los judíos de esta tierra no puede haber ningún socio.» Dayan también llamó a que hubiera un «gobierno perma- nente» (memshelet keva) de Israel sobre los Territorios Ocupados.15 Cuando Netanyahu expresa la misma posición hoy, no está pisando terreno virgen.
Durante un siglo, la colonización sionista de Palestina ha ac- tuado, básicamente, según el principio pragmático de hechos consumados discretamente sobre el terreno, que, al fin y al cabo, el mundo aceptaría. Ha sido una política muy exito- sa. Todo hace pensar que persistirá mientras Estados Unidos proporcione el necesario apoyo militar, económico, diplomático e ideológico. Para aquellos que se preocupan por los derechos de los palestinos maltratados, no puede haber prioridad más alta que traba- jar para cambiar la política de Washington; no es una fantasía.
Notas
1. Shavit, Ari, «The Big Freeze», Ha-Aretz, 7-10-2004.
2. Zertal, Idith y Eldar, Akiva, Lords of the Land: The War for Israel’s Settlements in the Occupied Territories, 1967—2007, Nation Books, Nueva York, 2007, p. xii.
3. Naciones Unidas, «United Nations Relief, Works Agency for Palestine Refugees Copes with Major Crises in Three Fields of Operations, Commis- sioner-General Tells Fourth Committee», comunicado de prensa, 29-10-2008,
http://www.un.org/press/en/2008/gaspd413.doc.htm.
4. Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, «Security Coun- cil Calls for Immediate, Durable, Fully Respected Ceasefire in Gaza Leading to Full With- drawal of Israeli Forces», comunicado de prensa, 8-1-2009, http://www.un.org/press/en/2009/sc9567.doc.htm. [Versión en castellano de la resolu- ción 1860, 2009: http://www.un.org/es/comun/docs/?symbol=S/RES/1860(2009).]
5. Kershner, Isabel, «Gaza Deaths Spike in 3rd Day of Air As- saults While Rockets Hit Israel», The New York Times, 10-7-2014.
6. Harel, Amos; Issacharoff, Avi; Cohen, Gili; Sommer, Alli- son, Kaplan, y agencias de noticias, «Hamas Military Chief Ahmed Jabari Killed by Israe- li Strike», Ha-Aretz, 14-11-2012.
7. Reuters, «Text: Cease-Fire Agreement Between Israel and Hamas», Ha-Aretz, 21-11-2012.
8. Thrall, Nathan, «Hamas’s Chances», London Review of Books, 36, núm. 16, 21-8-2014, 10-12.
9. Harel, Amos, «Notes from an Interrogation: How the Shin Bet Gets the Low-Down on Terror», Ha-Aretz, 2-9-2014.
10. Eldar, Akiva, «Bibi Uses Gaza as Wedge Between Abbas, Hamas», Al-Monitor, 1-9-2014.
11. Ibídem.
12. Levy, Gideon, y Levac, Ariel, «Behind the IDF Shooting of a 10-Year-Old Boy», Ha-Aretz, 21-8-2014.
13. Levy, Gideon, «The IDF’s Real Face», Ha-Aretz, 30- 82014.
14. Zertal, Idith y Eldar, Akiva, Lords of the Land, op. cit., p. 13.
15. Chomsky, Noam, Deterring Democracy, Hill and Wang, Nueva York, 1991, p. 435. [Versión en castellano: El miedo a la democracia, Crítica, Bar- celona, 1992].