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La organización comunal

In document Interiores Pedagogía de la comunidad Ba (página 152-154)

Ahora llega un recurso por parte del gobierno, hablemos de Oportunidades y, eso rompe la comunidad…

Sergio García La organización de las comunidades iñ bakuu tiene ciertas semejanzas y también diferencias; la forma de estructurar los flujos de comunicación no es homogénea, sin embargo, el sentido de ésta tiene el mismo horizonte: la asamblea como espacio colectivo decisorio, el sistema de cargos desde la con- cepción de que manda quien obedece, o más bien, mandar obedeciendo, y el trabajo comunal que ayuda a superar las necesidades materiales.

A pesar de una larga historia de resistencia cultural, las comunidades y pue- blos de Abya Yala están siendo avasallados por los programas asistenciales del Estado mexicano desde una lógica perversa; esto es lo que deduce Sergio García:

…yo siento que ahorita hay una debilidad, (…) los programas estatales y federales han tratado de corromper esa unidad que venía antes, ¿por qué? Porque ahora llega un recurso por parte del gobierno, hablemos de Oportu- nidades… la gente se ha hecho muy irresponsable… y eso rompe la comu- nidad (Entrevista, 16/09/11).

La ruptura de la comunidad es una de las consecuencias de la puesta en marcha de las políticas públicas asistencialistas de acción afirmativa, esto genera

dependencia de las personas a partir de recibir apoyos económicos y, por lo tanto, propicia irresponsabilidad con su propio futuro; lo que se transmuta en la pérdida de la autonomía alimentaria e incide en su relación con la co- munidad.

Al ser individualizados los apoyos, se particularizan las necesidades y por tanto, las expectativas; se propicia la conformación de una mirada sobre sí mismo, de su cuerpo (Uzín, 2008: 3), por encima de la comunidad y formas de relación con la otredad, la preeminencia del sujeto individual sobre el co- lectivo; se afianza la idea de consumo como medio para llegar a ser; de esta manera, se destruye la comunidad de sentido y sentido de la comunidad con sus vínculos y reciprocidades, en aras de poner en marcha políticas compen- satorias generadas por la desigualdad social estructural.

Estas políticas públicas como formas de asistencia están pensadas en dos vertientes, a saber: la activación del mercado con una mirada capitalista y como políticas de control para generar consenso sobre sus políticas económicas a ni- vel país, políticas de un Estado depredador de las conquistas sociales históricas. Aun en este contexto, la resistencia cultural persiste, los dispositivos so- ciales heredados se replican en los distintos comités de programas como Oportunidades, 70 y más y otros; y los procesos de aprendizaje como sujetos comunalitarios continúan:

…estando fuera, así como espectador (…), pues uno nada más está viendo lo que hacen, cuando la autoridad ya llega en su mero puesto, entonces ahí va conociendo cuáles son sus responsabilidades, hasta el más mínimo deta- lle, yo pienso que todos aprenden; (…) que todo eso se va aprendiendo pues, tanto a organizar, a mandar también… (Entrevista, 18/05/12).

A contracorriente de la formación académica, la formación comunalitaria tiene el sentido de colectividad, de necesidad mutua, de congruencia entre enunciación y acción: “…no es importante el grado de estudios, eso sale so- brando pues… si no está inmerso en la comunidad; puede ser licenciado, doc- tor, médico… definitivamente, entonces aquí lo importante es estar inmerso

en todo y contribuir” (Entrevista, 16/09/12). Cuando se cumple con el cargo se contribuye y se aprende a superar conflictos, se forma el carácter, la templanza; enfrentar los problemas aporta experiencias, pero la búsqueda de alternativas enseña, forma y conforma al sujeto comunal; así lo menciona don Pablo:

…me fui guiando, cuando a mí me empezaron a dar los servicios como aquél que ya sabe… primero me dieron… ocho años de comisariado, enton- ces sólo había representante, (…) de ahí me fui haciendo, fui aprendiendo las cosas, cómo es ir la oficina de Oaxaca, ir a México, no había mucho carro, entonces me fui ideando cómo se hace, cómo se defiende, cómo se habla, cómo se presenta… (Entrevista, 05/04/10).

Entonces, el cargo es un espacio para desarrollar al sujeto y potenciarlo; la carga del cargo propicia la capacidad reflexiva cuando hay que solucionar el problema, se lleva a cuestas la responsabilidad de superar las situaciones de conflicto para que la comunidad salga avante.

…me dieron muchos servicios, (…) como que aquél ya sabe, me quedé fir- me, vaya… no me dejo como quiera, ni debo gritar como cualquiera, así como estuve ahí tres años, (…) el que manda son los papeles, uno confronta las cosas, qué dice el mío y qué dice el tuyo, si anda mal algo, nos ganan, se nos echan encima (…); para todos los servicios hay que pensar, cómo se va hacer, para que no fracase uno… (Entrevista, 05/04/10).

Así, el cargo ayuda a la funcionalidad comunitaria, pero también forma al sujeto en cuanto a su carácter, su sentido de responsabilidad; en habilidades del pensamiento, potencia su capacidad argumentativa, reflexiva y estratégica para organizar las actividades y alternativas para canalizar las inquietudes; en lo social, le aporta elementos para mirarse como integrante de una colectivi- dad, aprende a dialogar, a escuchar, a trabajar en equipo, a coadyuvar en la cohesión comunitaria; en lo identitario, fortalece su sentido de pertenencia a un colectivo, es decir, lo configura como sujeto nosótrico.

In document Interiores Pedagogía de la comunidad Ba (página 152-154)

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