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El origen de una balada

In document Fabian Sanabria - Tiempos Para Planchar (página 123-126)

Cuando se estrenaba el 18 de enero de 1924, en el teatro Salón Apolo, la zarzue- la La leyenda del beso, sus autores no se imaginaban el éxito y júbilo que iba a suscitar entre los espectadores y el público internacional, debido a su magistral composición musical. Como parte de la trilogía Soutullo-Vert, La leyenda del beso era una de las piezas de oro del renacimiento de la zarzuela española (1920-1940), junto a otras obras como Los gavilanes, La linda tapada, La calesera, y La del soto

del parral y El último romántico, siendo éstas dos últimas las obras que comple-

taban la trilogía3. Reveriano Soutullo Otero y Juan Vert Carbonell, autores de la

música orquestal de la zarzuela, fueron probablemente el dúo de compositores más grande de toda España durante los años veinte, y aún son gratamente recor- dados, aparte de sus más de 31 composiciones conjuntas, por el genial Intermezzo de la zarzuela que aquí nos ocupa. El guión de la obra fue escrito por Antonio Paso Cano, Enrique Reoyo y Herrera y José Silva Aramaburu, quienes dieron una primera lírica a la música de la leyenda y así crearon una de las más bellas reconstrucciones del tema clásico del roman occidental: El amor-pasión desdichado

* Este artículo analiza la canción “Amor de hombre” del grupo vasco Mocedades, con

el fin de dar cuenta de las interpretaciones y evocaciones realizadas por varias mujeres mayores de cincuenta años y algunos jóvenes menores de dieciocho. Dicho estudio se hizo a la luz de ciertos conceptos planteados por autores como Michel Foucault, Roland Barthes, Jean Baudrillard y Denis De Rougemont, teniendo en cuenta que la canción estudiada representa una heterotopía tanto de desviación como de crisis, así como una forma de burla y aceptación social.

** Antropólogo de la Universidad Nacional de Colombia. 3 Véase La leyenda del beso (s. f. [documento en línea]).

(De Rougemont, 1959). La historia de Mario, un conde español, Amapola, una gitana que lleva una maldición en sus labios, e Iván, otro gitano que pretende el amor de Amapola, se entrelazan en un círculo amoroso. Los gitanos llegan a las tierras del conde que los acoge y se relaciona con ellos. En esos momentos fija su mirada en Amapola, la más bella de toda la caravana, y se enamora de ella a primera vista. Amapola era hija de una hermosa mujer, cuya vida fue arruinada por su belleza. Antes de morir, maldijo a su hija con un destino fatal: aquel que la bese estará condenado a morir. Empieza entonces un juego de seducción y pasión entre Mario y Amapola, mientras que Iván, un pretendiente de antaño de Amapola, arde en celos. Al final, en la fiesta de despedida de los gitanos, Mario logra aislar a Amapola y cumple su cometido de besarla. Momentos después, Iván aparece con un cuchillo dispuesto a matar a Mario, pero la vieja del grupo le pide que la profecía del beso se desarrolle. Amapola abandona a Mario junto con la caravana condenándolo a “morir de amor”.

De la zarzuela, el Intermezzo ha sido adaptado innumerables veces, aunque probablemente las dos más famosas son las transcripciones para música popular por parte del grupo Los Relámpagos4, y la adaptación del sexteto Mocedades5.

Este último es un grupo de origen vasco, formado en 1967 bajo el nombre de “Voces y guitarras”, influenciado por la música folklórica y las melodías de los Beatles. Para 1973 alcanzan su primer gran éxito al presentarse en el festival de Eurovisión del mismo año, tras ocupar el segundo puesto de la competición con su canción “Eres tú”6. Afianzado ya su primer sencillo, Mocedades se establece

como uno de los grupos más populares y sólidos de la música internacional del momento. El grupo empezó como un octeto pero su formación más conocida va desde 1974 hasta diez años después, como un sexteto conformado por: Amaya Uranga, Carlos Zubiaga, Izaskum Uranga, Javier Garay, José Ipiña y Roberto Uranga. Tal es la agrupación que canta “Amor de hombre” y que publica el disco del mismo nombre en 1982. Continuarán sacando discos y éxitos durante las siguientes dos décadas como “Colores” y “Sobreviviremos”. A la fecha el grupo

4 Una versión instrumental de esta canción se puede encontrar en internet: www.youtube.

com/watch?v=vGrI5ocGDf4

5 La canción es visible en internet: www.youtube.com/watch?v=tg5C1KxKq54

6 La presentación en el festival de Eurovisión está disponible en internet: www.youtube.

aún se encuentra activo, realizando giras y componiendo música, si bien ha ha- bido ciertos cambios en su “alineación dorada”7.

Amor de hombre, la canción de la que hablaré en este artículo, conjuga el famoso Intermezzo de la zarzuela con una lírica compuesta por el sexteto como monólogo de despecho, declaración de un amor no satisfecho por parte de Ma- rio una vez que Amapola ha partido. Más allá de la importancia de la melodía en Iberoamérica, tanto entre amantes de la zarzuela como de la música de los 70 y 80, existen ciertas peculiaridades que me llevan a hablar de ella. La prime- ra es la lírica que el mismo grupo ha construido para su canción y que no solo causó revuelo entre los que la escucharon por primera vez en 1982, sino que les ocasionó un pleito legal con los escritores de la zarzuela. La segunda es la adap- tación musical misma, donde a la trágica música del Intermezzo de la zarzuela se le añaden unos adagios más alegres, sobre todo en el segundo coro, ayudados por la dulzura que proveen los violonchelos y violines que acompañan al grupo. También se incluyó un coro que canta y acompaña a una mezzosoprano y, una cadencia que si bien conserva alguna melancolía, es mucho más pegajosa, viscosa y, si se quiere, feliz, pues una de las pautas generales de las canciones populares es tratar el sentimiento trágico de la vida alegremente: hacerlo pegajoso, bailable y, sobre todo, sociable y etílico.

La última razón es que el Intermezzo es el preludio a la última escena del segundo acto, momento que comienza cuando Iván intenta asesinar a Mario y culmina cuando Amapola rechaza a este último, a pesar del beso recién compar- tido por las vicisitudes que su madre sufrió así como por el llamado de su gente, cumpliendo así la fortuna que escenas atrás estaba predicha: su amor apasionado habría de ser una desdicha. Resolución y fundamento del amor-pasión que De Rougemont (1959) elabora y que Jean Baudrillard (2000: 117) retoma, si bien indirectamente: “la sublimidad del amor reside en la anticipación de su propia muerte. El amor-pasión solo puede realizarse en este vértigo anti-erótico, anti- natural, que nunca es una manera de vivir”. Tal es el pathos de la canción. Todos esos elementos se conjugan expresando no la voz de Amapola sino el dolor, el despecho de Mario una vez los gitanos han partido.

Por último, la razón por la cual escribo sobre la canción de Mocedades y no de Los Relámpagos, es por las connotaciones temporales y amorosas que conlleva. Mocedades, en tanto uno de los más populares grupos de música de los años setenta

y ochenta en Colombia, es todavía recordado entre nuestras madres, tías, abuelas y sus amigas de diferentes maneras, no tanto como el destello de un tiempo pasa- do o anhelado, sino recordado incesantemente por haber sido más vigoroso, más sencillo, diferente y amable, utilizando algunas de las expresiones que las mujeres con las que hablé usaron para referirse a dicha época. No es una melancolía por un pasado que no se puede recobrar, simplemente es el eco de un tiempo diferente, otra época. Parafraseando al antropólogo francés Marc Augé (1997), Mocedades, como parte de un movimiento musical es una ruina que se visita para experimentar el tiempo en sí, o, en este caso, un conjunto específico de memorias que conforman un tiempo que ya pasó, pero que se revive a través de la melodía pues transporta a un momento y espacio otro del que deriva su importancia.

In document Fabian Sanabria - Tiempos Para Planchar (página 123-126)