• No se han encontrado resultados

“EL PILAR MÁS SÓLIDO DE LA CAMPAÑA”: MUJERES TIJUANENSES EN

In document UvA-DARE (Digital Academic Repository) (página 80-87)

LA VIEJA Y LA NUEVA INSURRECIÓN ELECTORAL EN TIJUANA ENTRE 1959 Y

“EL PILAR MÁS SÓLIDO DE LA CAMPAÑA”: MUJERES TIJUANENSES EN

El PAN se fundó en Baja California en 1947, ocho años después de que lo hiciera a nivel nacional. Siendo un partido conformado apenas por un puñado de militantes no deja de intrigar la cuestión de su permanencia y cohesión durante años de adversidad y franca violencia política. Las dificultades por las que atravesaban forman parte de los relatos de la militancia de viejo cuño: una constante que acompañaba la vida política de las militantes. Mary Sánchez (1996, p. 174), una de las más destacadas militantes de la vieja guardia panista, relata en sus Memorias algunas de sus impresiones en este sentido:

En 1958, cuando Zefe82 y yo ingresamos al Partido Acción Nacional, se consideraba un

verdadero delito pertenecer a él. Peor que delincuentes, éramos vejados, secuestrados,

79 En las primeras elecciones para gobernador del estado de Baja California, en 1953, el candidato de PAN obtuvo una

votación que representaría algo así como el .08% de los votos obtenidos por el candidato del PRI, Braulio Maldonado, quien gobernaría hasta 1958. Baja California, no obstante, encabeza la lista de los estados de “panismo duro” para el periodo 1961-1994, por el “número de votos emitidos para ese partido” y ocupa el primer lugar en el “Rango estatal de participación panista en elecciones de diputados federales” para ese mismo periodo (Loaeza, 1999, 100-103).

80 Baja California, sin embargo, ha dado un par de sorpresas en este sentido. La primera vez en 1988, cuando la

votación por Cuauhtémoc Cárdenas de la coalición de izquierda Frente Democrático Nacional (FDN) ganó más votos que el PRI y el PAN. El segundo momento en las recientes elecciones del 2 de junio del 2019, en las que fue el partido de izquierda del presidente Andrés Manuel López Obrador, Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), el partido que aventajó en la votación para la elección de gobernador y presidente municipal después de tres décadas de gobierno panista.

81 Javier Corral, electo gobernador del periodo (2016-2022) fue panista destacado durante las movilizaciones de la

década de los ochenta.

70

encarcelados, heridos de bala, hombres y mujeres brutalmente golpeados, quedando con las costillas rotas o enajenados por tanto golpe. Parecería un tema propio de una película de suspenso y horror, pero lo digo con verdad, porque esas experiencias nos tocó vivirlas.

El éxito del PAN en Tijuana y en el estado de Baja California se relaciona con el hecho de haber logrado generar cierta credibilidad como partido de oposición por su perseverancia en las luchas electorales y su posición independiente y crítica del proyecto económico y político del centro del país. Contó también a su favor la ausencia o ineficiencia de la izquierda como una alternativa de oposición (Hernández, 2001).

Un aspecto adicional, y central, sin embargo, consistió en la capacidad que el PAN desplegó para vincularse con las demandas de los sectores populares, y especialmente de los constantes nuevos pobladores de las colonias, generando liderazgos que mantuvieron vínculos cotidianos con la ciudadanía. La importancia relativa de la participación de las mujeres de las colonias populares en la defensa de sus condiciones de vida y vivienda ayuda a entender que buena parte de estos liderazgos hayan sido femeninos. Si bien puede tomarse en cuenta que, como se señaló en el apartado anterior, el PAN nacional se mostró abierto para aceptar su participación desde su fundación.

El entrelazamiento de un conflicto urbano popular con el calendario electoral propició entre 1958 y 1959 la vinculación entre el PAN –reitero, un partido caracterizado como de clases medias– con los pobladores de las colonias pobres de Tijuana. Propiciaba, además, la construcción de la carrera política de algunas de ellas, claro está, bajo los límites que imponía el régimen político y la misma estructura de género dominante, a la que el PAN no era ajeno.

A lo largo de un breve recuento de los acontecimientos que rodearon las elecciones municipales de Tijuana, se pueden observar momentos clave para la participación de las mujeres en el PAN y por tanto, de su papel en los episodios que antecedieron, y ayudaron a construir la apertura democrática. Cabe destacar que no se trata solamente de que las mujeres estuvieron presentes y activas en los acontecimientos, sino que su intervención partía de un contexto cultural de género específico, mismo que desempeñaba, por tanto, un rol específico. Cuando Ortega (1961) narra el momento de desánimo y temor entre los manifestantes que protestaban por el fraude electoral, enfatiza que una mujer los arengó desde la tribuna para que se mantuvieran en la lucha. Siendo la valentía y el arrojo atributos de la virilidad, su gesto implicaba un desafío ante el cual ningún hombre se atrevería a retroceder, a riesgo de conceder una renuncia a su hombría, lo cual sería inaceptable en el código moral entre los sexos vigente en aquellos años.

Un segundo momento en el que se feminiza la protesta tuvo lugar cuando se organizó un evento político a propósito del nacimiento del bebé de una madre encarcelada por su participación política. Acto que derivó en la redacción de una carta dirigida a la primera dama de la nación para solicitar su liberación. Este ejercicio de libertad e igualdad entre madres, ciudadanas y primera dama, llama la atención por la forma en la que la maternidad se politiza. La identidad de madres ofrece la opción de construirse a sí mismas como legítimas participantes políticas; es decir, como agentes morales (Davids, 2017, p.142; Davids y Venegas: 2017, p.104).

71 La mención en la crónica de Carlos Ortega (1961) de que “las jovencitas del PAN” fueron “el pilar más sólido de la campaña” da idea de la constancia de su trabajo político y de la importancia de una labor fundamental, aunque tal vez no precisamente espectacular.

Se registraron, no obstante, dos eventos por demás significativos en los que las mujeres participaron haciendo pública su participación y compromiso con la movilización colectiva y, por supuesto, imprimiendo con ellos un sello de género. En uno de ellos, tres mujeres encabezaron una manifestación de protesta portando la bandera nacional: cuadro emblemático que destaca la simbolización de la patria, tantas veces encarnada en el cuerpo femenino maternizado y, en este caso, mostrando a la Patria traicionada. El segundo evento tuvo lugar cuando las mujeres de la Sección Femenil del PAN convocaron a una manifestación de luto por los mártires caídos y para reclamar por el incumplimiento de las autoridades de la Constitución. Con este episodio se clausuró la protesta por la consumación del fraude y su secuela de asesinatos, heridos y encarcelamientos. A continuación, el momento electoral al que me refiero.

La historia, que culminó con estos dos eventos, empezó en 1958, cuando el PAN se insertó en uno de los más importantes conflictos de corte urbano popular de la época, atrayendo la simpatía y la confianza de los pobladores de las colonias pobres directamente afectados, así como de amplias capas de la población de la ciudad de Tijuana y del estado que reprobaban las acciones del gobierno. En términos generales, se trató del desalojo violento y arbitrario del entonces gobernador Braulio Maldonado contra los cinco mil colonos que habitaban dos millones de metros cuadrados de terrenos adyacentes al Río Tijuana. El plan del gobernador consistía en canalizar el río para convertir la zona adyacente en “bellos bulevares y hermosos jardines cubiertos de frondosos árboles” (Ortega, 1961, p.32). En los primeros meses de ese año se llevó a cabo el primer intento de desalojo con lujo de violencia, y a raíz de esto los vecinos entraron en contacto con militantes panistas y, así, con el único abogado que estuvo dispuesto a defenderlos: Salvador Rosas Magallón, uno de los fundadores del PAN en Baja California (López Ulloa, 2016). A pesar de haber conseguido un amparo que los protegía legalmente, la noche del 30 de diciembre de 1958 más de trescientos policías se lanzaron a ráfagas de ametralladora contra los hogares de los colonos. La primera casa a la que se dirigieron fue la de la familia Marín donde se encontraban los colonos líderes de la movilización de defensa, entre ellos, Rafaela Martínez Cantú,83 quien pronto se afiliaría al PAN en el que participaría activamente por décadas.

Nueve heridos de bala, numerosos golpeados a culetazos, que en su gran mayoría sufrieron fracturas, diez fincas arrasadas e incendiadas, y más de treinta detenidos fue el saldo de la noche de terror. Una vez cumplida su misión, los policías y las máquinas de la Constructora del Centro se retiraron, dejando tras de sí sólo ruinas humeantes (Ortega, 1961, p. 41).

La atmósfera de aquellos días fue sumamente tensa: apenas unos días antes, el 27 de diciembre, los panistas habían convocado a un mitin aprovechando la presencia en Tijuana de quien había

83 A ella debemos extensas entrevistas en las que narró momentos importantes de la historia del PAN tijuanense, y de

72

sido su candidato a la presidencia de la República en las elecciones de ese mismo año, Luis H. Álvarez.84 Cuenta Mary Sánchez que el presidente municipal de Tijuana negó el permiso para

celebrar el mitin, pero los convocantes siguieron adelante con la concentración. La policía intervino usando macanas y ostentando pistolas, de manera que los panistas decidieron cambiar el lugar de la cita. No pudieron, sin embargo, evitar que se desatara la violencia. El resultado consistió en varios panistas golpeados, heridos de bala y algunos policías descalabrados. Con la amenaza de los tanques de agua pestilente y los gases lacrimógenos, algunos empezaron a retirarse:

Cuando parecía que los panistas se iban derrotados, subió una mujer85 a la tribuna para

pedirles que resistieran, que siguieran dando la batalla, y así lo hicieron. Al calor del zafarrancho, varios jóvenes rodearon a una patrulla llena de panistas, a quienes bajaron del vehículo, para después voltear la patrulla y quemarla. Como a las siete de la noche terminó el zipizape y los policías se retiraron, dejando más de veinte heridos de bala y golpes. De los muchos detenidos sólo consignaron a nueve, dictándoles auto de formal prisión acusados de disolución social86, sedición, resistencia a la autoridad y de un rosario

más de mentiras (Sánchez, 1996, p. 182).

Al año siguiente, en 1959, se renovarían los cargos de gobernador y alcaldías. No fue extraño que el PAN recibiera apoyo importante de la ciudadanía y que se hubiera fortalecido con la llegada de nuevos militantes, especialmente de mujeres quienes, muy probablemente, simpatizaron con este partido a raíz del apoyo de sus militantes a los colonos de la Zona del río Tijuana.87 El

desprestigio del gobernador, Braulio Maldonado, fue también importante en la campaña exitosa que entonces tuvo el PAN. A su responsabilidad por la violencia política se le sumó la malversación de fondos del erario, el escándalo por la explotación de una zona de tolerancia88

cuyos ingresos desembocaban en la cuenta de una asociación a cargo de la esposa del gobernador, el Comité Pro Niñez Desvalida, y el asesinato del periodista que ventiló este asunto, Manuel Acosta Meza (Sánchez, 1996, p.176).

De la importancia de las movilizaciones a raíz del conflicto por la zona del río y el impacto que esto tuvo entre la población en general y los panistas en particular, es una muestra el hecho de que Salvador Rosas Magallón, personaje central en el apoyo a los colonos de la zona del Río, haya resultado electo candidato a la gubernatura del estado en la Convención panista del 5 de

84 Por cierto, chihuahuense, y personaje de especial relevancia en la historia del PAN y la transición a la democracia. 85 El autor no aporta datos sobre la identidad de esta mujer.

86 Este delito, el 145 del Código penal, surgió en 1941 bajo el gobierno de Ávila Camacho, se empleó como forma de

control político. Castigaba con prisión de 3 a 6 años a quienes alteraran el orden público. Se derogó en 1970 (Encinas, 2015).

87 Conviene recordar que son las mujeres quienes tradicionalmente actúan en defensa de de su vivienda. Por otra parte,

la obtención del derecho al sufragio femenino en 1953, pudo haber influido también en el incremento de mujeres en la política y el PAN en particular.

73 abril de 1959. 89 Es interesante, del mismo modo, que líderes de colonos, como Rafaela Martínez

Cantú, haya figurado como candidata a regidora de la planilla para el gobierno municipal de Tijuana: como se señaló antes, el PAN propició liderazgos entre la población de las colonias populares en conflicto.

El proceso electoral de 1959 en Tijuana y Mexicali, esta última ciudad capital del estado de Baja California, fue todo un emblema de autoritarismo y de la represión abierta que aplicaba el gobierno contra la oposición política de esos años.90 El recuento de detenidos, golpeados,

encarcelados y muertos durante ese año estuvo a la orden del día durante la campaña, la jornada electoral y las movilizaciones de protesta postelectorales. Durante la campaña, por ejemplo, se publicó en el periódico Reportaje (sin firma)91 que Rosas Magallón y otros “prominentes panistas”

fraguaban una rebelión armada contra las autoridades constituidas. Sin mencionar el lugar concreto, se aseguraba que el candidato a la gubernatura por el PAN tenía un arsenal completo en la colonia Libertad de Tijuana, que incluía ametralladoras y cañones ligeros, y que cerca de Ensenada se entrenaba a los milicianos que se enfrentarían al ejército” (Ortega, 1961, p.68). Poco antes de la jornada electoral el licenciado Carlos Pineda, coordinador de la campaña del PAN, fue secuestrado del hotel en el que se encontraba hospedado. Golpeado y torturado “confesó” que el PAN:

[...] tenía un ejército listo para tomar el poder en Baja California, acampado en la Sierra Rumorosa, y que en la bahía de Ensenada estaba sumergido el submarino atómico “Nautilius”92, cargado de armamento destinado a los panistas. Así, un día antes de las

elecciones, el gobernador en funciones anunció, a través de la prensa local y de la capital de la República, que había descubierto un complot, para hacer estallar un movimiento de rebelión en Baja California (Ortega, 1961, p.162).

Las mujeres panistas no estuvieron a salvo de la represión. Ortega narra que una de ellas, María del Refugio Hurtado, embarazada, fue detenida en un mitin llevado a cabo en Ensenada en junio. Su hija nació en la cárcel a fines de julio de 1959 y el acontecimiento se convirtió en un mitin de denuncia festiva. A pesar del envío de una carta firmada por centenares de mujeres solicitando

89 Salvador Rosas Magallón obtuvo 155 votos contra 14 de Rafael Rosas y 19 de Zeferino Sánchez Hidalgo.

(Hernández, 1999).

90 La década de los cincuenta han sido señalados como los años dorados del autoritarismo mexicano (Aguilar y Meyer,

1989). La represión contra las movilizaciones sociales y el sindicalismo que no se alineaba al PRI era castigado con lujo de violencia y mano dura. Un ejemplo puede bastar: a los líderes ferrocarrileros Demetrio Vallejo y Valentín Campa se les mantuvo en la cárcel por diez años a partir de 1958; el crimen fue encabezar una huelga.

91 Ortega (1961) no da la referencia completa del periódico Reportaje.

92 La historia del “Nautilius”, también es narrada por Sánchez (1996, p.209). Ciertamente descabellada, esta historia

cobra sentido en el contexto de la Guerra Fría que se vivía en aquellos años y, por consecuencia, en el uso de la propaganda política que alertaba sobre rebeliones “comunistas” en la región desde la primera mitad de la década de los cincuenta, como ocurrió en la campaña que provocó la destitución de Jacobo Arbenz en Guatemala (1954). Recuérdese que el triunfo de la Revolución cubana tuvo lugar justamente el 1 de enero de 1959, a mediados de ese año se llevaba a cabo la primera invasión a la isla, a través de la Legión Anticomunista del Caribe, comandada por el dictador de la República Dominicana y los Estados Unidos.

74

su liberación a la primera dama, señora Eva Sámano de López Mateos, María del Refugio (Cuquita) y su hija no salieron hasta que el nuevo gobernador, Eligio Esquivel, ordenó su liberación varios meses más tarde.

Al referirse al trabajo organizativo y de propaganda, destaca la creatividad que desplegaron los y las militantes para obtener recursos, así como para hacer visible y espectacular el emblema del PAN. Lo pintaban una y otra vez (porque lo borraban) sobre el Cerro Colorado y lo “incendiaron” una noche antes del día de las elecciones. También elevaban por el cielo enormes cometas de papel blanquiazules:93 “[...] todo el pueblo de Baja California estaba siendo

adoctrinado por las jovencitas del Sector Femenil del Partido.” (Ortega, 1961, p.130). “Si los jóvenes bajacalifornianos demostraron patriotismo y afán de servicio, las muchachas del Sector Femenil, realizaron una labor menos espectacular, pero igualmente efectiva, constituyeron, quizá, el pilar más sólido de la campaña” (Ortega, 1961, 136). Ellas, nos dice, convencían a las amas de casa de que debían tomar parte activa en la lucha cívica, entregaban folletos con la plataforma del PAN y les indicaban la forma de votar por el Partido. La plataforma, conformada por diez puntos, pedía entre ellos: “Una política electoral limpia, en la que se acate la voluntad del pueblo, libremente expresada.” (Ortega, 1961, p.159). Esta demanda hace evidente la ausencia de reglas democráticas en los comicios y la determinación del panismo por colocar este asunto en el centro.

La ciudad de Tijuana, ocupada por el ejército días antes de las elecciones y patrullada por los militares durante la jornada electoral se declaró en estado de sitio ocho días más tarde. Una semana después de la toma de posesión del nuevo gobernador Eligio Esquivel (noviembre, 1959), quien obviamente había sido candidato del PRI, el conflicto postelectoral continuaba: los panistas anunciaron que realizarían una “manifestación muda” en la ciudad de Tijuana como protesta por el fraude electoral. El gobierno municipal (todavía al mando del alcalde saliente) respondió con una violenta represión que dejó un muerto y 28 heridos hospitalizados, incluidas las tres mujeres que encabezaban el contingente con la bandera nacional. Probablemente este hecho motivó a las mujeres a convocar a otra manifestación de protesta, tres días después (el 11 de noviembre). La presidenta de la Comisión Femenina Regional, Estela Escobar de Bobadilla, firmaba el comunicado dirigido al presidente municipal de Tijuana:

Por medio del presente escrito, vengo a poner en conocimiento de usted que la Sección Femenina del Partido Acción Nacional habrá de celebrar una manifestación, para expresar nuestro luto por los mártires caídos por las balas asesinas de la policía el pasado domingo, y para conquistar el sagrado derecho de reunión que la Constitución consagra en su artículo noveno, y que aquí es letra muerta. La manifestación será callada, completamente pacífica; y aunque nuevamente se ametralle al pueblo, no se contestará a la violencia con la violencia, conforme es la norma de nuestro Partido (Ortega, 1961, p. 234).

75 Para los panistas las elecciones fueron escandalosamente fraudulentas. Observa Mary Sánchez en sus Memorias (1996, p.196): “Qué decir del día de las elecciones: robo de ánforas, padrón alterado, votos de los muertos, brigadas volantes votando de casilla en casilla, no nos entregaban la documentación al cierre de las casillas; en fin, todas esas malas artes de que se vale el PRI – gobierno para obtener sus triunfos.” Convencida de que, de haberse respetado el voto, el PAN habría ganado, sin duda alguna. Imposible saberlo con certeza. Lo que sí parece claro es que se

In document UvA-DARE (Digital Academic Repository) (página 80-87)

Outline

Documento similar