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TRANSGRESIÓN Y EMPODERAMIENTO “CAPOTEANDO SITUACIONES PARA SEGUIR HACIENDO LO QUE CREO Y LO QUE SIENTO QUE DEBE SER”:

In document UvA-DARE (Digital Academic Repository) (página 124-127)

LA FACETA DE LA FAMILIA ACTUAL COMO ESPOSAS Y MADRES

TRANSGRESIÓN Y EMPODERAMIENTO “CAPOTEANDO SITUACIONES PARA SEGUIR HACIENDO LO QUE CREO Y LO QUE SIENTO QUE DEBE SER”:

JOSEFINA SÁNCHEZ DE GAYTÁN

En el extremo contrario, Josefina Sánchez de Gaytán, de Ciudad Juárez, enfrentaba una situación adversa, especialmente por la oposición de su pareja para que ella participara en el partido. Con 45 años, ama de casa y madre de dos hijos, Josefina llevaba la agenda del candidato a la presidencia municipal de la ciudad, Francisco Villarreal, en la campaña electoral de 1992. Prueba, sin duda, de la confianza que se supo ganar entre la élite partidaria a lo largo de sus ocho años de militancia. Votó por el PAN en 1983, pero su primer acercamiento al partido tuvo lugar en 1984, cuando Francisco Barrio gobernaba la ciudad. Acudió a un desayuno político al que la invitaron algunas de sus vecinas panistas del INFONAVIT San Lorenzo139, donde habitaba, y desde

ese momento, se “involucró” con el partido. Empezó repartiendo un periódico (Avances), y por las noches acudía a un curso intensivo de doctrina panista. Asistía también a desayunos en los que se abordaban temas que le resultaron de interés. Le gustó la doctrina panista porque:

[…] de alguna manera, sin saber que era la doctrina del partido […] yo lo vivía, y se me hizo fácil, no me la sé de memoria [la doctrina] pero sé […] lo básico, lo fundamental; y ya desde entonces no he dejado de participar, no he dejado de estar activa desde entonces. Y he hecho de todo, de todo. […] De alguna manera somos mil usos las señoras de aquí, del partido,140 a todas las actividades que el partido necesite, nos involucran, y no está de

más decirlo: siempre hemos respondido muy bien (Josefina Sánchez de Gaytán, Ciudad Juárez, 1992).141

Llama especialmente la atención la idea que Josefina expresa al inicio. Cuando afirma que ella vivía los principios del partido sin saberlo, parece indicar que no tuvo que apropiarse de algo que le resultara ajeno. Así, el tránsito de lo privado a lo público no implicó para ella la dificultad de aceptar algo que no le fuera familiar y, por tanto, adquirido como natural: parte de un habitus. Aunque Josefina no se extiende en el contenido de los principios, uno se inclina a pensar, como lo señalan otras militantes como Toñita Reta, que se trata de nociones que atañen a la vida privada: “[...] la dignidad de la persona, el respeto hacia el individuo, los derechos que tenemos como personas libres […] y que están dentro de la familia.” Sin duda, principios propios de la democracia liberal.

Así, entre los mil usos de la participación de las mujeres, y de Josefina misma, se cuenta la labor de inculcar a los suyos la identificación que ella expresa entre sus principios de vida y los principios partidarios. Ejercer desde su rol de madre/esposa la tarea de naturalizar, de normalizar: tal como aparece expresado en el apartado anterior. Para Josefina, la transmisión de

139 Una de las unidades habitacionales para trabajadores que fueron construidas, sobre todo, durante la década de los

ochenta en Ciudad Juárez. Su construcción ofreció un paliativo importante al problema de la vivienda de las obreras de la industria maquiladora y sus familias.

140 Cursivas LVA.

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sus convicciones partidarias (que ella identifica como algo que vivía, aun antes de saberlo: un

habitus incorporado como natural) ha estado plagado de dificultades, en contraste con su exitosa

labor como voluntaria en el trabajo social, vecinal y partidario: “[…] Yo he batallado muchísimo, ser profeta en mi misma tierra”. Ha ganado, sin embargo, algunas batallas. De su hija de 17 años, nos dice que ya la ve participando más conscientemente en el partido, no solamente por “andar en la bola”, como cuando se puso de moda, en las anteriores elecciones, apoyar a un candidato joven, Javier Corral(gobernador electo del Estado de Chihuahua de 2016 a 2022). Y en relación con el ámbito de la parentela, las cosas tampoco han sido fáciles. Incluso para ella misma, quien se autocensura por su incumplimiento en este papel femenino de mantener la unidad del sentimiento familiar (Bourdieu, 1999, p.132).142

[…] lo que sí les agradezco a mi familia es que yo no estoy llevando vida familiar desde hace como tres años, porque todo gira alrededor del partido. Está mal tanto así,143 pero

así es, y ya la familia comprendió; ya saben que nunca me van a ver en una fiesta, y el día que voy pegan de gritos (Josefina Sánchez de Gaytán, Ciudad Juárez, 1992).144

Pero ahí también ha hecho trabajo político: durante la campaña electoral de 1992 (cuando se realizó la entrevista) Josefina logró, por primera vez, contar con la aceptación de tres personas de la familia para que la apoyaran como representantes del PAN en las casillas. Con su marido, sin embargo, no ha habido progreso alguno:

[…] es bien feo, pero ni modo, él ya no me da mi dinero desde que participo más en política, nada, él compra todo, él paga los recibos, la escuela, todo porque él me quiso detener con eso, no dándome dinero. [...] para mis gastos personales sí me da: que, para zapatos, pero que me dé para que gaste y eso no, y yo ya no le pido, yo empecé a vender galletas, hacer pasteles para traer mi dinero, para pagar mi cuota en el partido y que la cooperación de gasolina y todo eso, porque nos cuesta participar, entonces él: ¿qué estás loca? todavía te vas todo el día, y ¿quieres que te dé para que pagues cuotas? ¡Ya no te voy a dar dinero, o dejas el partido! ¡híjole se me hizo bien feo!, – pues nada más me traes el mandado –, le hice la lista y me llevó el mandado, él nada, agarró muy serio y hasta la fecha son como tres años que no me da ni un cinco, no me falta la comida ni a los niños (Josefina Sánchez de Gaytán, Ciudad Juárez, 1992).

Josefina formaba parte de Promoción Política de la Mujer; cuando narraba las dificultades para extender la doctrina y atraer mujeres al partido, mencionaba entre los obstáculos, la maternidad y la edad de los hijos. Cuestión que trae a colación su propia experiencia como madre/esposa y militante:

142 A las mujeres, señala Bourdieu en el texto referido, incumbe, muy especialmente la labor de mantener las relaciones

con su propia familia y la de su cónyuge, mediante visitas, correspondencia, comunicaciones telefónicas. […] creación continuada del sentimiento familiar.

143 Nótese la autocensura.

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LVA […]: ¿En tu experiencia personal qué es lo que te ha mantenido en el partido? Josefina: [...] en que creo firmemente que debo seguir participando, en que las cosas deben de cambiar y de que el PAN sea el medio para que la situación cambie, a pesar de muchas cosas que le pasan a uno en su vida familiar y que tiene uno que ir capoteando todas estas situaciones para seguir haciendo lo que creo y lo que siento que debe de ser, pues a pesar de todo, de todas las circunstancias (Josefina Sánchez de Gaytán, Ciudad Juárez, 1992).

Capotear145 es la expresión coloquial que utiliza Josefina para expresar lo que aquí se ha descrito

como las negociaciones, las prácticas y los discursos que forman parte del repertorio de confrontación femenino. Estrategias que se aplican para ejercer la capacidad de decisión y de acción: la agencia del sujeto, en palabras de Giddens (2004, p.16). El término es también una de las claves para entender cómo es que Josefina ha ido atrayendo a sus hijos al partido, cómo ha ido convenciendo a sus familiares de que colaboren con ella cuando se encuentra en campaña, cómo ha ido conciliando el mundo privado y el de la esfera pública, aunque no siempre haya tenido el éxito esperado (Giddens, 1995, p.254).

Por lo demás, así como Carmen Sánchez incursionó en su independencia y su agencia manejando el negocio familiar de la gasolinería, Josefina se vio orillada por la restricción y el castigo económico de su pareja para desarrollar una actividad económica propia que le ha dado cierto grado de autonomía e independencia. Al lado de su actividad en el partido, se identificó como “ama de casa: vendo comida viernes, sábado y domingo”.

Se trata de casos que ilustran bien parte de las tensiones de dos tiempos o temporalidades empalmadas El tiempo de Carmen parece ubicarse en un ámbito familiar/cultural de signo modernizador que permite la inversión de roles del pacto sexo/género. El de Josefina, por el contrario, apunta a un tiempo en el que el marido puede usar su rol de proveedor para presionar a la mujer para que deje el partido y regrese a casa. No obstante, Carmen apela a la tradición para justificar su “nuevo” papel, mientras que Josefina se autocensura, pero mantiene su activismo y se gana su propio pan trabajando los fines de semana.

Los relatos de Carmen y Josefina llevan a pensar en la pertinencia del señalamiento de Bourdieu, citado más arriba, que alude a la familia como un campo de relación de fuerzas, como un ámbito de poder. Como se puede observar, sus relatos documentan sobre los mecanismos de los que ellas echan mano para ejercer su capacidad de acción y decisión. En ocasiones más cerca de la resistencia frontal, pero a menudo con la intervención de buenas dosis de complacencia, acatamiento y docilidad frente a los integrantes de su familia, y el marido en particular. Un juego de equilibrios que, sólo en casos extremos asume frontalmente el conflicto. Hasta donde se puede ver, gana la intención de no dar una batalla frontal que amenace la masculinidad y, por el contrario, dé a los hombres su lugar. Modelo no tan alejado del que mostraban las pioneras

145 Capotear significa dar pases al toro con el capote. En sentido figurado, entretener a alguien con evasivas o engaños

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panistas de los años cuarenta que, en el diseño de la mujer azul, señalaban que irían a las urnas

serenas y femeninas.

Por lo demás, su labor en la normalización/naturalización de su práctica política aparece en sus relatos en más de un sentido: cuando cuentan de su labor en casa y en el partido (dimensión práctica) y cuando sugieren la construcción de esta labor de normalización en la entrevista misma (construcción subjetiva y simbólica). Es decir, la entrevistada parece tratar de conciliar su vinculación política con un discurso tradicionalmente aceptable.

LA MATERNIDAD EN EL CENTRO: “YO QUIERO QUE MIS HIJOS

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