RESUL TADOS
RESULTADO DE VARIOS ESTUDIOS QUE APLICAN EL TR COMO PRUEBA DIAGNOSTICA DEL CANCER DE PROSTATA
Edad Númem pacientes Tan detección VPP tumores local. (%) Bretton et al. (1994> 40-89 <64) 1.027 1,1 % 14% nc Chadw,ck eta!. (1991) 55-69 407 0,2 % 8% 100 % Chodak et al. (1984) 45-80 811 1,4 % 26% 45 % Chodak et al. (1989> 45-86 2.131 1,7 % 25% 69 % Drago eta!. (1992) 55-70(64) 1.940 2 % 27 % nc Faul (1982) > 45 255.000 0,8 % 17% nc Fmhmuller (1991) >45 1.341.833 0.1 % 7% nc GBbersten <1971) >45 5.866 1,3 % nc nc Gusufsson et al. (1992) 66-70 1782 2.4 % 22% 52% lma¡ et al. (1988) >60 5.302 1 % 10 % 52% Jenson et aL (1960) >46 4.367 0,8 % nc nc Lee et al. (1988> 60-86 (65) 784 1,3 % 34% nc Metifin etal. (1991) 55-70 (63) 2.425 1,4% 22% 84% Moon et aL (1991) 40-59 414 0,2 % 3 % 100 % Muelleret al. (1988) 40-79 4.843 2,5 % 39 % 63% Richie et al. (1993) 50-96 <63) 6630 2,2 % 15 % 98%
En nuestra serie de pacientes de los 94 participantes con TR positivo presentaban CP 21, por lo que el Valor predictivo de la serie fue del 22%. Estos resultados son similares a los obtenidos por Chodak en 1989, Gustaffson en 1992 y Mett]in en 1991.
DISCUSION Otro de los factores limitante a la hora de usar el ‘IR como única prueba de diagnóstico del CP es la baja tasa de detección alcanzada. En la tabla presentada en la página anterior esta tasa de detección oscila entre el 0,1 % de la serie de Frohmu¡ler al 2,5 % de la serie de Muelleret. En nuesta serie, 12 de los 34 tumores hubieran sido obviados si se hubiera utilizado el TR como única prueba diagnóstica. Es decir habríamos dejado de diagnosticar el 35,3% de los tumores, La tasa de detección alcanzada por esta prueba fue del 0,82
%.
La capacidad del TR para detectar CP clínicamente localizados es escasa. Stamey y cols)47 demostraron tumor extracapsular en un 18 % de los pacientes cuyo volumen turnoral medido en la pieza de biopsia era inferior a 3 cc. frente al 79% de los tumores que medía más de ese tamaño. Es posible que la detección de tumores con bajo volumen y con alta probabilidad de ser órgano-confinados sea difícil de conseguir usando únicamente el ‘IR. En nuestro estudio sólo el 50 % de los tumores diagnosticados (11/22) por TR fueron clínicamente localizados frente al 58% de la serie global. Estos resultado se corroboran al analizar trabajos de otros autores tales como Lee154 quien demostró que el IR detectaba únicamente el 41 % de los tumores que ecográficamnete tenían un tamaño inferior a 1,5 cm de diámetro.
En resumen y de lo anteriormente comentado se puede deducir que el ‘IR, como método aislado de diagnóstico presenta varios inconvenientes, fundamentalmente su baja tasa de detección y el escaso porcentaje de tumores localizados. Esto puede deberse a su incapacidad para detectar lesiones de pequeño tamaño y a que sólo explora parte de la glándula. Sin embargo es la prueba más específica que podemos utilizar en el diagnóstico del CP. En nuestro estudio la especificidad de la prueba es del 97 %, es decir solo 72 de los 2.656 participantes sin CP presentaron un TR positivo. Si a esto sumamos que tres tumores con PSA inferior a 4 ngr/ml. fueron detectados por IR, se puede concluir que debido a ser un método diagnóstico rápido y fácil de realizar se puede incluir como prueba diagnóstica asociada para la detección del CP.
DISCUSION
LA ECOTR EN EL DIAGNOSTICO DEL CI>
La ECOTR es capaz de detectar lesiones no evidenciadas por el IR. Si a esto sumamos el hecho de que la mayoría de los CP detectados por TR son visibles ecográficamente se ha planteado la posibilidad de usar este método diagnóstico como prueba inicial para evaluar a la población en el diagnóstico del CP’25. Watanabe y cols.2~4 usaron este procedimiento para el Screening del CP en una población de 1.396 varones alcanzando una
tasa de detección de sólo el 0,6 %. Sin embargo el equipo utilizado estaba dotado de una sonda de 3,5 M.I-Iz. por lo que su sensibilidad puede estar muy sesgada.
La interpretación de los datos referentes al uso de la ECOTR en el diagnóstico del CP
han de ser evaluados de forma cuidadosa. Esto es debido a que la prueba se indica cuando el varón presenta una prueba previa anormal. Es decir, solo realizamos el procedimiento diagnóstico a aquellos que presentan un TR o un PSA alterado. Por este motivo los resultados se han considerar sumatorios a los de las anteriores pruebas y nunca comparables con las mismas. En nuestra serie hemos realizado ECOTR a 300 participantes; al diagnosticar 34
tumores la prevalencia de la enfermedad (denominador necesario para evaluar la eficacia de una prueba diagnóstica) es del 11,3 % en este subgrupo, muy superior al 1,26 % del grupo
total de la población estudiada. Los datos son pues solo comparables con los de la DPSA calculados en el mismo grupo poblacional. De los 89 pacientes con Ecografia positiva sólo en el 20 (22%) se diagnóstico CP. El valor predictivo positivo es pues igual al del ‘IR (22%) pero con la salvedad antes mencionada de que el ‘IR se realiza a toda la población y la ECOIR a un grupo seleccionado. Con la Ecografia se habrían dejado de diagnosticar 14 de los 34 tumores de la serie (42%). Esto trae consigo que la sensibilidad sea baja, del 59%. La especificidad es así mismo baja, del 74 %.
DISCUSION El escaso valor de la ECO’IR en nuestra serie de pacientes se confirma por el hecho de que de los pacientes con CP y ‘IR negativo, sólo en 3 la ECOTR fue sospechosa de tumor. Este dato informa sobre el escaso beneficio marginal de esta última prueba. Si a esto le
sumamos que la Ecografia es una prueba costosa, que requiere un proceso de aprendizaje importante, podemos concluir que su uso se limita a auxiliar al ecografista a la hora de realizar biopsias de la zona prostática.
DISCUSION