• No se han encontrado resultados

2.5.1 EL ROMANTICISMO Y LA MAUROFILIA EL PAPEL DEL VIAJERO.

L A FIESTA DE MOROS Y CRISTIANOS EN LA HISTORIA POLÍTICA, SOCIEDAD, RELIGIÓN Y EDUCACIÓN

2.5.1 EL ROMANTICISMO Y LA MAUROFILIA EL PAPEL DEL VIAJERO.

Tal y como he expresado en el capítulo anterior, durante los reinados de Fernando VI y Carlos III resurgió y se fomentó un orientalismo español moderno diferente al existente durante el Medievo y Renacimiento.461 Con Fernando VI se produjeron las primeras excavaciones arqueológicas en la Alhambra mientras que, con Carlos III, la corte de este se llenó de sacerdotes maronitas libaneses con el fin de ser traductores de cuantos documentos existían. Es publicado entre 1760 y 1770 Bibliothca Árabico-Hispana Escurialensis escrito por Miguel Casiri. Es considerado como figura clave del orientalismo a José Antonio Conde quien estuvo, debido a su afrancesamiento, en pleno contacto con Silvestre de Sacy, padre del orientalismo moderno europeo, tomando partido por lo árabe: "Parece fatalidad de las cosas humanas que los más importantes acaecimientos de los pueblos, mudanzas de los imperios, revoluciones y trastornos de las más famosas dynastías hayan de pasar a la posteridad por las

sospechosas relaciones del partido vencedor."462 Un nuevo cambio se estaba

produciendo en la mentalidad europea y española hacia "el moro" y "lo moro". La visión de los países europeos había cambiado. Granada, último reducto musulmán de la Península Ibérica, con el Romanticismo, se convierte en la ciudad más islamizada de Europa siendo un punto de referencia y encuentro de escritores, artistas y músicos así como punto de interés de numerosos viajeros que recogían sus sentimientos, vivencias y sus conocimientos a través de diferentes géneros literarios. Granada fue uno de los escenarios más sugestivos para la imaginación romántica. Basta acercarse a las visiones orientales de Ingres y Delacroix, o de los españoles Fortuny, Rosales o Villaamil, para apreciar la dimensión plástica que los relatos de los viajeros románticos confieren a la

ciudad más islamizada de Europa.463

Castro Serrano, J. quien fue protagonista de todo lo acontecido en este periodo nos expone que:

Hallábanse entonces en la morisca Granada una porción de artistas a quienes los gobiernos de diversos países, y singularmente el de Rusia, habían mandado con pensiones para estudiar y reproducir ese arte de que no quieren desprenderse Moscow y Petersburgo. Habíalos entre ellos habilísimos, como Sorokin, que acertó a pintar los gitanos de la Alhambra y los interiores del Alcázar Real, de una manera que asombró a la Academia de Rusia, cuando verificó su regreso, después de haber sido admirado en las exposiciones de

461 MANZANARES DE CIRRE, M.: Arabistas españoles del S. XIX. IHAC. Madrid, 1972.

462 Cit. en LÓPEZ GARCÍA, B.: "Arabismo y orientalismo en España: Radiografía y Diagnóstico de un gremio escaso y

apartadizo"...op. cit. p. pp. 35-69.

463

VIÑES MILLET, C.: Granada y Marruecos: arabismo y africanismo en la cultura granadina. Legado Andalusí. Proyecto Sur Ediciones. Granada, 1995. p. 68.

Madrid y de Roma. Habíalos como Mikailoff, famoso copiante, a quien el emperador moscovita dio encargo de trasladar a los museos de su nación las grandes obras de Rafael que nosotros poseemos en Madrid. Habíalos como Owen Jones, el insigne arquitecto inglés que trazó y levantó el Palacio de Cristal de Sydenham después de haber dado a conocer al mundo las maravillas de la Alhambra. Había literatos como el barón Shack, que ha escrito en Alemania la historia literaria y artística de los árabes españoles; como el sabio Hübner, comisionado por el gobierno de Prusia para estudiar la epigrafía ibérica; músicos como Glinka, que bajo la influencia de los cantos populares de nuestra patria compuso la grande ópera rusa La vida por el Czar, pintores escenógrafos como Aranda, el primero de nuestro país, viajeros distinguidos como el príncipe Adalberto de Baviera; como el infante Luis de Braganza, hoy rey de Portugal; como el soldado de Crimea Liprandi (antes Espejo), hijo de Granada y que tuvo el cariñoso interés de visitar su tierra volviendo victorioso del Cáucaso.464

En definitiva, Granada se convirtió, desde principios del S. XIX en lugar de tertulias literarias, culturales y artísticas existiendo un afán de recuperación de su pasado. Durante los años 30 del S. XIX comenzó a existir una revolución de viajeros que perfilaron la imagen de Granada. Por el año 1829 llega a Andalucía el prototipo puro de viajero romántico, escritor y reconocido historiador Washington Irving fascinado y atraído por el exotismo y la riqueza de la civilización árabe en España. Tres años antes, durante su estancia en París, se interesó por la obra de Ginés Pérez de Hita "Historia de las guerras civiles de Granada".465 Washington Irving escribió Historia de la Conquista de Granada y, tres años más tarde, Cuentos de la Alhambra.466

La supervivencia de la

obra irvingiana es cuestionada por Carrasco Urgoti, M. S.467

:

Si la Andalucía de Irving ha sobrevivido a los otros románticos acaso sea porque doña Antonia, Manuel y Dolores son parte tan esencial de ella como el picaresco Mateo Jiménez, que dio ocasión al autor de maravillarse ante la capacidad del pueblo bajo español para sentir las bellezas naturales y de confirmar su opinión de que nadie en el mundo conocía mejor que la gente pobre de España el arte de vivir de nada y sin hacer nada.

464

CASTRO Y SERRANO, J.: "El panteón de las Artes" en Cuadros contemporáneos. Imprenta Fortanet. Madrid, 1871. pp. 321 y ss.

465 Podemos considerar esta obra como uno de los libros que más han repercutido en las imaginaciones

prerrománticas de los europeos desde el siglo XVII idealizándose la figura del moro granadino. "El libro de Pérez de Hita deleitó a los neoclásicos españoles y el romanticismo descubrió en él nuevos valores poéticos" en CARRASCO URGOITI, M.S.: El moro de Granada en la literatura... Op. cit. p. 68.

466 Atendiendo al antropólogo González Alcantud, J.A.: "El trabajo de Washington Irving sobre la Alhambra tiene

mucho de elaboración nocturna, o en estado de ensoñación, y de aquí su vinculación con el mito.(...) En el caso concreto de los cuentos elaborados por Irving, quien ha explorado las tradiciones orales, pero también las literarias e históricas, el mito literario alhambresco ha conseguido un grado de canonicidad y universalidad a través de ellos, lo que le ha permitido convertirse en una piedra angular inamovible del imaginario orientalista hasta el día de hoy." en GONZÁLEZ ALCANTUD, J.A.: El mito de Al Ándalus. Orígenes y actualidad de una idea cultural. Almuzara. Córdoba, 2014. p. 113.

González Alcantud, J.A. expresa, atendiendo a esta cuestión planteada, que

Irving encuentra que el gusto por lo maravilloso no procede tanto de él, de su capacidad romántica de ensoñar, como del pueblo español mismo, al que hace depositario de esta cualidad. Entronca en este orden con la idea del buen salvaje, hasta el punto que se ha dicho que su Mateo Jiménez y los indios, presentes en su biografía de Colón, tienen este punto en común: encarnar la bondad natural. Esta es una opinión que compartirían viajeros anglosajones posteriores a Irving como Georges Borrow, quien considera que el pueblo español era depositario de grandes valores morales, que ya no poseían las clases altas del país. Esa creencia en la supremacía del pueblo en lo tocante a la fantasía y los valores morales es la que le permite a Irving entroncar narrativamente con el campo del mito. El mito, de orígenes populares, sin embargo, para conseguir su plena eficacia debe adaptarse a la literatura evasiva.468

Como viajero que fue, Irving recorrió numerosas localidades de la montaña granadina recogiendo la importancia que las representaciones de moros y cristianos

tenían en poblaciones y en la ciudad de Granada.469

A partir de los últimos años del reino de Fernando VII y con el inicio de la etapa isabelina, hubo un retorno de emigrados que ayudaron notablemente a liberalizar el ambiente. Es así cómo vuelve a Granada el escritor, dramaturgo y político Martínez de la Rosa quien contribuyó poderosamente a asentar lo oriental en la literatura española llegando a alcanzar la maurofilia literaria su momento culminante con el Romanticismo. Este granadino, durante su exilio al Peñón de la Gomera leyó también el libro de Ginés Pérez de Hita inspirándole para su tragedia Morayma.

El escritor desterrado halló un gran deleite en la lectura de esta obra, que le traía a la memoria su ciudad natal, y comprendió además que en ella podría hallar un argumento que, precisamente por ser conocido de todo el mundo, despertaría más que otro alguno la curiosidad y el interés del público.470

Martínez de la Rosa también tuvo un gran impacto, al igual que Irving, en la visión de las fiestas de moros y cristianos de Granada, que venían a vivificar en una serie de dramaturgia popular el enfrentamiento islámico-cristiano.471

468

GONZÁLEZ ALCANTUD, J.A.: El mito de Al Ándalus... op. cit. pp. 126-127.

469 Lo cual nos testifica la supervivencia de estas fiestas en poblaciones del Reino de Granada en las primeras décadas

del S. XIX.

470

CARRASCO URGOITI, M.S.: El moro de Granada en la literatura... op. cit. p. 171.

A mediados del S. XIX comienza a existir una cierta preocupación por la conservación y mantenimiento del patrimonio árabe granadino comenzándose, en 1844, la primera fase de reconstrucción de los edificios de la Alhambra pues, desde la estancia de las tropas francesas de Sebastiani, su estado de deterioro era preocupante tan bien es expresado por el arabista García Gómez, E.:

Si se me preguntara, en el puro aspecto plástico y sin tener en cuenta la conservación del monumento, qué inquilinos de los que la Alhambra ha tenido desde entonces casaban mejor con ella, no vacilaría en responder para entendernos, aunque la denominación fuese impropia: los gitanos. Es decir, las gentes humildes que la habitaban en los tiempos de Washington Irving, y que éste ha descrito. Yo prefiero, plásticamente, a todas las otras la Alhambra campamento del pueblo, que pintan los grabados extranjeros del 800, cuando entre las yeserías ahumadas y los azulejos desportillados, pasean la pana verde, la basquiña roja, la manta alpujarreña y el catite.472

A nivel universitario comienza también a existir una visión favorable de "lo moro". López García, B. argumenta que:

En el primer arabismo del XIX dominan las actitudes liberales en su oposición a una historiografía oficial conservadora. Desde Gayangos, hegelianos como Moreno Nieto, filokrausistas como Francisco Fernández y González, filoinstitucionistas como Eduardo Saavedra, contribuirán en su polémica con la escuela tradicional a imponer una visión favorable de nuestro pasado árabe. Prejuicios como el celo religioso o el desprecio racial habían hecho, junto con la ignorancia de la lengua, que los seguidores del Padre Mariana despreciaran las fuentes arábigas y marginaran todo lo relativo a la cultura árabe.(...) Los arabistas van a ser vistos por la vieja escuela historiográfica de la restauración como "ese escuadrón de modernos invasores de nuestra historia clásica.473

Afortunadamente la visión tradicional no perjudicó mucho pues, con Francisco Codera comenzó un periodo fructífero creándose la Escuela de Arabistas donde, no solo era importante el conocimiento de los manuscritos que habían perdurado, sino también de la realización de un trabajo pormenorizado, metódico, positivista y analítico. Surge la oposición entre "la vieja escuela historiográfica" y "la escuela moderna". En el discurso leído ante la Real Academia de la Historia en la recepción pública de don Francisco Codera y Zaidín el día 20 de abril de 1879, Vicente de la Fuente comenta: "La escuela

472 GARCÍA GÓMEZ, E.: Releyendo a Washington Irving. Silla del moro y nuevas escenas andaluzas. Buenos

Aires,1954. p. 23.

473

LÓPEZ GARCÍA, B.: "Arabismo y orientalismo en España: Radiografía y diagnóstico de un gremio escaso y apartadizo"...op. cit. p. 35-69.

moderna ya se sabe que está por el moro, o como ahora se dice, por el árabe."474 Un episodio histórico que influyó notablemente en la visión del "moro" fue la Guerra de África de 1859-1860 la cual, a su vez, fomentó la creación de numerosas fiestas de moros y cristianos. El

exterior se significó por la intervención en México y Santo Domingo, la Guerra del Pacífico contra Chile y el Perú, donde nada se les había perdido y, sobre todo, en el cercano norte de África, donde las plazas de soberanía venían sufriendo ataques marroquíes.475

r una parte, al periodista y escritor granadino Pedro Antonio de Alarcón que actuó como cronista diario de los hechos que iban aconteciéndose en el campo de batalla; por otro lado, la Diputación de Barcelona comisionó al pintor catalán Mariano José María Bernardo Fortuny y Marsal para que fuera cronista gráfico de la contienda convirtiéndose tanto el éxito; y, también el Ministerio de Fomento encargó a Emilio Lafuente y Alcántara un trabajo donde escribiera los aspectos culturales y artísticos de Marruecos que finalmente fue de África, Fortuny se afincó en Granada la cual, junto con la Alhambra, le sirvieron de inspiración puesto que eran lo más cercano a lo que vio y vivió en Marruecos.476

Tres libros son a destacar de esta campaña y guerra:

- Historia de la Guerra de África, escrito por Rafael del Castillo en 1859.

- Diario de un testigo de la Guerra de África, de Pedro Antonio Alarcón, en 1859.

- La campaña de Marruecos. Memorias de un médico militar, de Nicasio Landa, en 1860.

Atendiendo a la explicación dada por Ana Rueda, del Castillo:

474 Discursos leídos ante la Real Academia de la Historia en la recepción pública de don Francisco Codera y Zaidín el

día 20 de abril de 1879. Madrid, 1879.

475

El siguiente artículo que expongo explica detalladamente aquellos aspectos que influyeron notablemente en la recuperación de numerosas fiestas de moros y cristianos desaparecidas a finales del S. XVIII principios del XIX. RUIZ en FARUA, nº 14. Diputación de Almería. Almería, 2011.

476

Incluye, entre otros documentos históricos, las partes militares de O'Donnell. Estos constituyen una prosa rigurosamente limpia de elementos superfluos al dato militar. Su inserción en el discurso de del Castillo, no obstante, se pone al servicio de una epopeya con la que el historiador pretende recuperar la gloria épica de la Reconquista como proyecto del nacionalismo español.", en cuanto al diario del accitano, soldado y cronista Pedro Antonio de Alarcón argumenta que "su deuda con el orientalismo suspende el anclaje histórico de dicha guerra hasta convertirla en una guerra eterna, iniciada hace siglos entre la reza íbera (activa y potente) y la árabe (briosa pero degenerada) que se bate en el campo del honor. En cuanto tal, su discurso acusa el mismo celo por el decoro nacional que del Castillo, y se cimenta en las mismas estrategias escriturarias: orientalización e invisibilidad.(...) Landa ofrece un emotivo cuadro de la guerra. Su mirada ética se posa n los cuerpos heridos con el celo profesional de quien no hace distingos entre rangos militares, ni entre moros y cristianos.(....) Desde sus ojos de médico, la acción militar más brillante es la que más sangre ahorra. Su dolor ante las víctimas de la guerra lo separa de la aséptica prosa de los partes del ejército de O'Donnell (por ejemplo, el cómputo de los muertos) y de las exaltadas odas alarconianas al heroísmo español o a los moros de romancero que yacen en el campo de batalla en poses estatuarias.477

La Guerra de África supondrá un estímulo, a su vez, para los estudios de árabe. Pues,

al calor del espíritu patriótico el Gobierno envió a Marruecos (R.O. de 30 de octubre de 1859) a Emilio Lafuente Alcántara con la misión de localizar cuantos documentos relativos a la historia patria y a sus largos siglos de convivencia con los musulmanes pudieran hallar allí.478

Con la victoria en Castillejo y la ocupación de Tetuán no sólo se empezó a festejar el hecho en sí. Se organizaron grandes desfiles y surgieron incluso barrios, como es el ejemplo del barrio de Tetuán en el norte de Madrid. Pero además, surgen

numerosas obras teatrales, entre las que destacamos94

:

- La toma de Tetuán. Drama patriótico en tres actos y en verso. Original de Antonio Enrique de Zafra. Estrenada en el Teatro de Villanueva de la Habana (Cuba) el 8 de marzo de 1860. La obra, en su dedicatoria al Excmo. Sr. Capitán General D. sencilla composición ha sido inspirada por el triunfo

477 RUEDA, A: "El enemigo invisible de la Guerra de África (1859-60) y el proyecto histórico del nacionalismo

español: Del Castillo, Alarcón y Landa." en The Colorado Review of Hispanic Studies. Vol. 4, 2006. pp. 147-167.

478

LÓPEZ GARCÍA, B.: "Arabismo y orientalismo en España: Radiografía y diagnóstico de un gremio escaso y apartadizo"... op. cit. p. 35-69.

- Un soldado voluntario, la toma de Tetuán. Apropósito en dos actos, de Juan Landa. Estrenada en el teatro del Circo Barcelonés la noche del 25 de febrero de 1860.

- La toma de Tetuán. Improvisación lírico-bilingüe en un acto y en verso. La acción se desarrolla en el partido de San Esteban de la huerta de Valencia en febrero de 1860 y hace referencia a cómo viven los valencianos las noticias que desde Marruecos llegan sobre la toma de Tetuán.

Hubo representaciones en Madrid, Barcelona, La Habana y en Valencia, entre otras ciudades. En Granada, por ejemplo, los ambientes literarios se ven igualmente impelidos a celebrar la victoria en la Guerra de África con la organización de actos

populares.479 Se crean Asociaciones como Sociedad Histórico y Filológica de Amigos del

Oriente por Fernández y González en 1860 o la Sociedad Unión Hispano-Mauritánica donde surgió la revista "La Estrella de Occidente" y un Boletín. Se otorgan premios a estudios.480

En 1873 se crean los Congresos de Orientalistas. En esta fecha la escuela hispana de estudios árabes estaba asentada en dos focos principales, Madrid y Granada. Mientras tanto, en Andalucía y, especialmente, en Andalucía Oriental vivía, por entonces, un trasfondo de convulsión social y, fundamentalmente, económico. La vida en tierras granadinas es descrita por Augusto Pérez Perchet de la siguiente manera:

Pacífica, sin movimiento, sin animación, sin industria, su existencia sorprende y contrasta con la vida de trabajo y laboriosidad de algunas otras provincias españolas... Las artes, inagotable fuente de riqueza y felicidad arrastran pobre existencia en Granada. No turba el silencio el golpe del martillo que da forma al hierro modificándolo y adaptándolo á los usos de otras industrias. No sube por los aires el humo de las chimeneas, ni ruje el agua bajo la presión de las ruedas dando acción a las fábricas donde el trabajo arroja a los mercados sus productos distintos que nacen, crecen y se perfeccionan con el auxilio de millones de obreros, poderosas palancas de la sociedad, que moralizan y ennoblecen al pueblo con su ejemplo y sus virtudes.481

479

Es así como surgen y/o se recuperan muchas de las representaciones de moros y cristianos en localidades del antiguo Reino de Granada que, tras la prohibición durante el reinado de Carlos III habían quedado en el olvido o en el recuerdo de sus habitantes. Solo pocas habían seguido festejándose a lo largo del S. XIX y algunas habían sido creadas o recuperadas posteriormente a la Revolución Francesa (episodio que también marcó un sentimiento patriótico nacionalista en un momento de auténtico desmoronamiento y crisis). A ello hay que añadir la visión del moro y del pasado musulmán a lo largo del S. XIX, donde el arabismo y la maurofilia durante el Romanticismo trajo consigo el amor a lo popular y a las tradiciones caballerescas cristianas que estaban recogidas plenamente en estas fiestas, por lo que era necesaria una revisión de los textos.

Documento similar