L A FIESTA DE MOROS Y CRISTIANOS EN LA HISTORIA POLÍTICA, SOCIEDAD, RELIGIÓN Y EDUCACIÓN
2.4.3 EL TEATRO Y AUTOS SACRAMENTALES LAS PROHIBICIONES DE CARLOS III.
El pueblo, sin distinción de clases, mostró en esta época una gran afición por la vida escénica. Existían cantantes y actores que eran populares y estimados. Las corridas de toros, pese al desagrado que la nueva dinastía mostró hacia ellas, era una de las fiestas destacadas por el pueblo llano junto con otras populares como las romerías, los carnavales, las fiesta de las cruces de mayo, las verbenas y las fiestas de moros y cristianos las cuales, durante el S. XVIII llegaron a su máximo esplendor. Pero, desafortunadamente, este siglo trajo consigo una sobreestimación de la cultura francesa y una infravaloración de nuestras propias tradiciones traída por la nueva monarquía.
Los ilustrados quisieron sacar a España de su estancamiento y convertirla en una nación moderna. Actuaron sin precaución, persuadidos de que la voluntad del poder bastaría para imponer los cambios deseados. Despreciaron a la muchedumbre, grosera e ignorante; se esforzaron sinceramente por asegurar el bienestar y la felicidad del pueblo, pero sin el pueblo, y si era preciso, en contra del pueblo.(...) Los reformistas otorgaban mucho interés al teatro. El teatro tiene una gran utilidad social, escribió Campomanes en 1766; bajo el pretexto de divertir, permitía al gobierno inculcar en los espectadores, a través de los actores, lecciones de virtud y civismo. Ahora bien, el teatro en España era una diversión popular.387 El público prefería obras espectaculares, llenas de intriga y suspense, con efectos
escénicos y la tramoya lo cual horripilaba a los reformistas que buscaban un tipo de teatro más pedagógico. El teatro al ser un espectáculo de masas, suponía, tal y como he dicho anteriormente, un instrumento ideal para aleccionar ideológicamente a amplios sectores de la población atribuyéndole una clara "función propagandista" según Maravall o "función divulgadora" tal y como lo define Domínguez Ortiz.388
La polémica en torno al teatro y su licitud moral tuvo tantos aspectos y tan reiterativamente renovados que puede afirmarse haber sido la controversia más agria y duradera de cuantas se han producido389 siendo atacado y, a su vez, defendido no pudiendo generalizarse para una orden religiosa en sí misma pues, a modo de ejemplo de dos dominicos, mientras que Acacio March de Velasco se quejaba en 1656 de la guerra que los predicadores hacían al teatro, José Alonso Pinedo predicó un sermón en
387 VALDERÓN,J., PÉREZ, J. y JULIÁ S.: Historia de España. Austral. Madrid, 2011. p. 357. 388
DOMÍNGUEZ ORTIZ, A.: "La España de Calderón", en Calderón. Actas del "Congreso Internacional sobre
Calderón y el teatro español del siglo de Oro", CSIC. Madrid, 1983. p. 19-35 y MARAVALL, J.A.: La cultura del Barroco. Ariel. Barcelona, 1980.
389
ROLDÁN PÉREZ, A.: "Polémica sobre la licitud del teatro: actitud del Santo Oficio y su manipulación." en Revista
el que afirmaba que los cómicos no se les debía dar la absolución ni la comunión ni sepultura sagrada."390
Los aspectos que influyeron en la controversia, según Roldán Pérez, A. fueron:
1. La previa existencia de un teatro pagano sobre el que inequívocamente había caído la condena de los Santos Padres.
2. El nacimiento del teatro al amparo de la iglesia; la representación en las iglesias y conventos, la asistencia de eclesiásticos y religiosos a las comedias.
3. El carácter vivo de la representación frente a la lectura.
4. El contenido del teatro en sus argumentos y añadidos (bailes, entremeses, etc.). 5. El juicio crítico del teatro como Arte.
6. La condición jurídica de los cómicos y la intervención de las mujeres en la comedia. 7. Los intereses económicos de los Hospitales.
8. La fluctuante intervención regia sometida a las presiones de Obispos y Corregidores, dictámenes y memoriales.
9. La repercusión moral que el teatro ejerce sobre el público.
10. La inercia de los argumentos, que se reiteran para circunstancias diversas, prolongó la polémica innecesariamente.391
Atendiendo a Domínguez Ortiz plantea el problema del teatro de una manera acertada:
Hay aquí, pues, una serie de cuestiones que interesan a historiadores, sociólogos, teólogos y críticos literarios y que , sin embargo, ha merecido hasta ahora muy poca atención. Lo que suele llamarse la batalla del teatro se refiere a los aspectos estéticos, a la lucha entre los partidarios del antiguo teatro español y los neoclásicos apoyados por los gobernantes. Pero hubo otra batalla de índole política y con indudable trasfondo anticlerical, a la que aquí vamos a referirnos. Fue la conducida por Aranda y Campomanes durante varios años en defensa del teatro en general, como diversión loable y necesaria escuela de virtudes ciudadanas que debía depender sólo de la autoridad civil, actitud que tenía que conducir a un choque con obispos y regulares. Choque previsto y quizás buscado por aquellos dos hombres, cuyo talante anticlerical se hallaba exacerbado a raíz del Motín de Esquilache y contaba con el apoyo del monarca, convencido de la participación de los jesuitas y de otros elementos de la Iglesia en unos sucesos que habían puesto en peligro su autoridad y su corona.392
390COTARELO y MORI: Bibliografía de las Controversias sobre la licitud del teatro en España. Madrid,1904.p 426,
463-497.
391
ROLDÁN PÉREZ, A.: "Polémica sobre la licitud del teatro: actitud del Santo Oficio y su manipulación"... op. cit. p. 64.
Durante el S. XV- XVI, el teatro era un recurso utilizado en zonas reconquistadas ya que servía como medio para adoctrinar. "Como esta tardanza impide la evolución normal del teatro en España, los escritores profesionales pudieron desarrollar primitivas formas del teatro medieval (moralidades y milagros) hasta alcanzar una nueva forma de teatro aplicando la alegoría."393
Nació el auto sacramental el cual comienza conectado a obras relacionadas con el ciclo de la Navidad y el Corpus siendo su máximo exponente Calderón de la Barca. Esta pieza teatral debía eludir a la Eucaristía pero, tal y como expresa María Prados, J.394 "en un buen número de casos la exaltación apoteósica del sacramento solo aparecía al final de la obra, mientras que el resto se dedicaba a otras cuestiones en las que a menudo aparecían hechos y personajes históricos(...)." La defensa de la religión, de la monarquía y de la Inmaculada Concepción fueron argumentos utilizados para los autos.
La devoción pública, en estos siglos, solía estar bajo la supervisión de los obispos, aunque también en este terreno desempeñaría un papel el Santo Oficio, que contribuyó a reprimir los excesos devocionales, luchando, por ejemplo, contra la credulidad ante las apariciones de la Virgen. Las peregrinaciones y las celebraciones de algunas fiestas, como la del Corpus, estaban reguladas por el obispado. Sin embargo, las obras escritas, como, por ejemplo, el texto de los autos sacramentales debían recibir normalmente la aprobación del Santo Oficio, lo que a veces desencadenaba conflictos con los autores. El tribunal no dudó en desentenderse inmediatamente de la controversia surgida en torno a la moralidad del teatro y la necesidad o no de prohibirlo.395
Miguel de Cervantes fue una de las personas que hizo una crítica inteligente a partir de uno de sus personajes de El Quijote donde se queja de la inexistencia de una censura civil previa para el teatro.396 El deseo del autor tres años después, en 1608, se
393
www.unav.edu/centro/griso/files/file/materiales_docentes/El_auto_sacramental.pdf. p. 13
394 PRADOS, J.M.: "Los autos sacramentales y la monarquía española." en Actas do II Congreso Internacional, coord.
Fauxto Sanches Martins, Porto, Universidade de Porto. Faculdade de Letras. Departamento de Cièncias e Técnicas do Patrimonio, 2003. p. 325-336.
395
KAMEN, H.: La Inquisición Española... op. cit. p.432-433
396 - En materia ha tocado vuestra merced, señor canónigo- dijo a esta sazón el cura, que ha despertado en mí un antiguo rencor que tengo con las comedias que ahora se usan, tal, que iguala al que tengo con los libros de caballerías; porque habiendo de ser la comedia, según le parece a Tulio, espejo de la vida humana, ejemplo de las costumbres e imagen de la verdad, las que ahora se representan son espejo de disparates, ejemplos de necedades e imágenes de lascivia. Porque, ¿qué mayor disparate puede ser en el sujeto que tratamos de salir un niño en mantillas en la primera escena del primer acto, y en la segunda salir ya hecho un hombre barbado? y ¿qué mayor que pintarnos un viejo valiente y un mozo cobarde, un lacayo retórico, un paje consejero, un rey ganapan y una princesa fregona? ¿Qué diré, pues, de la observancia que representan, sino que he visto comedias que la primera jornada comenzó en Europa, la segunda en
hizo realidad a través de las Ordenanzas Primeras del Teatro siendo cometido del Consejo Real a través del Juez Protector de teatros hasta 1725 donde Felipe V promulga una Real Cédula donde se señalan las condiciones con que se han de representar las comedias: "primero vistas, leídas, examinadas y aprobadas por el Ordinario, para que así se eviten y no se representen las que tuviesen alguna cosa contraria a la decencia y modestia cristiana."397
Durante el reinado de Felipe VI se agudiza el problema . Esta censura dura hasta 1758 originándose la Real Orden del 6 de febrero de dicho año en la que se dice:
Que a los comisarios de comedias, teatros y representaciones (y a V.I. en calidad de Corregidor, y no como superintendente de sisas) es a quien toca le mando y gobierno de cuanto a ellas pertenece(...) que antes se examinen del censor, revisor y fiscal, correspondiéndoles también el nombrar en sus vacantes y practicar los medios que les parezca para precaver que no tengan palabras ni acciones de mal exemplo.398
Entre las causas principales fueron el cambio de la cultura española donde los eruditos toman como ejemplo los modelos de naciones extranjeras como Francia y la contraponen a la barbarie del pueblo español, crédulo y lleno de supersticiones, por lo que el teatro, el único medio para educarlo, debe ser reformado.399
Años más tarde, en 1765, aparece la Real Cédula de 11 de junio prohibiendo la representación de autos sacramentales y comedias de Santos.
Asia, la tercera se acabó en África, y aun, si fuera de cuatro jornadas, la cuarta acababa en América, y así se hubiera hecho en todas las cuatro partes del mundo? Y si es que la imitación es lo principal que ha de tener la comedia, ¿cómo es posible que satisfaga a ningún mediano entendimiento que, fingiendo una acción que pasa en tiempo del rey Pepino y Carlomagno, al mismo que en ella hace la persona principal le atribuyen que fue el emperador Heraclio, que entró con la Cruz en Jerusalén, y el que ganó la Casa Santa, como Godofre de Bullón habiendo años infinitos de lo uno a lo otro; y fundándose la comedia sobre cosa fingida, atribuirle verdades de historia y mezclarle pedazos de otras sucedidas a diferentes personas tiempos, y esto, no con trazas verosímiles sino con patentes errores, de todo punto inexcusables? Y es lo malo que hay ignorantes que digan que esto es lo perfecto, y que lo demás es buscar gollerías. Pues, ¿qué, si venimos a las comedias divinas? ¡Qué de milagros falsos fingen en ellas, qué de cosas apócrifas y mal entendidas, atribuyendo a un santo los milagros de otros! Y aun en las humanas se atreven a hacer milagros, sin más respeto ni consideración que parecerles que allí estará bien el tal milagro y apariencia, como ellos llaman, para que gente ignorante se admire y venga a la comedia; que todo esto es en perjuicio de la verdad y en menoscabo de las historias, y aun en oprobio de los ingenios españoles; porque los extranjeros, que con mucha puntualidad guardan las leyes de la comedia, nos tienen por bárbaros e ignorantes, viendo los absurdos y disparates de las que hacemos(...).Y todos estos inconvenientes cesarían, y aun otros muchos más que no digo, con que hubiese en la corte una persona inteligente y discreta que examinase todas las comedias antes que se representasen; no sólo aquellas que se hiciesen en la corte, sino todas las que se quisiesen representar en España; sin la cual aprobación, sello y firma ninguna justicia de ese lugar dejase representar comedia alguna.(...)CERVANTES, M.: Don Quijote de la Mancha... op. cit. p.316-317.
397 COTARELO y MORI: Bibliografía de las Controversias sobre la licitud del teatro en España... op. cit. p. 622-640-
641.
398
COTARELO y MORI: Bibliografía de las Controversias sobre la licitud del teatro en España... op. cit. p. 654.
Por el señor D. Manuel de Roda se me ha comunicado la resolución de S.M., del tenor siguiente:
Ilustrísimo Señor; Noticioso el rey de la inobservancia de la Real Orden en que el religiosísimo celo del señor Don Fernando el VI prohibió la representación de santos y teniendo presente S.M. que los autos sacramentales deben, con mayor rigor, prohibirse, por ser los teatros lugares muy impropios y los comediantes instrumentos indignos y desproporcionados para representar los Sagrados misterios de que tratan, se ha servido S.M. de mandar prohibir absolutamente la representación de los autos sacramentales y renovar la prohibición de comedias de santos y de asumptos sagrados bajo título alguno, mandando igualmente que en todas las demás se observen puntualmente las prevenciones anteriormente ordenadas para evitar los inconvenientes que pueden resultar de semejantes representaciones. Y de orden de S.M. lo participo a Vuestra Señoría para su inteligencia y cumplimiento.
Dios guarde a V.S. muchos años como deseo. Aranjuez a 9 de junio de 1765.=Manuel Roda.400
Estas prohibiciones, junto con la de cofradías e impedimentos de bailes y representaciones en procesiones y atrios de las iglesias influyó notablemente en las fiestas de moros y cristianos que se vieron reducidas en gran número desapareciendo en ciudades grandes y solo conservándose en pueblos y aldeas las cuales estaban unidas a las fiestas patronales, donde a los simulacros se les unía la importancia de las milicias comenzándose a llamar "soldadescas" que originarían, ya en el S. XIX, el nacimiento de las comparsas.
Si estas prohibiciones y acontecimientos históricos-sociales influyeron en las fiestas de moros y cristianos, por el contrario, durante los reinados de Fernando VI y Carlos III resurgió y se fomentó un orientalismo español moderno diferente al existente durante el Medievo y Renacimiento.401 Con Fernando VI se produjeron las primeras excavaciones arqueológicas en la Alhambra mientras que, con Carlos III, la corte de este se llenó de sacerdotes maronitas libaneses con el fin de ser traductores de cuantos documentos existían. Es publicado entre 1760 y 1770 "Bibliothca Árabico-Hispana Escurialensis" escrito por Miguel Casiri. Es considerado como figura clave del orientalismo a José Antonio Conde quien estuvo, debido a su afrancesamiento, en pleno contacto con Silvestre de Sacy, padre del orientalismo moderno europeo, tomando partido por lo árabe: "Parece fatalidad de las cosas humanas que los más importantes acaecimientos de los pueblos, mudanzas de los imperios, revoluciones y trastornos de las más famosas dynastías hayan de pasar a la posteridad por las sospechosas relaciones del
400 Archivo Municipal de Madrid. cit. en COTARELO y MORI: Bibliografía de las Controversias sobre la licitud del teatro en España... op. cit. p. 65.
partido vencedor."402
Comienzo de una escuela que perdurará a lo largo del S. XIX e influirá en el resurgir de las fiestas de moros y cristianos después de su desaparición en numerosas localidades y de las ciudades.
2.4.4.- LAS FIESTAS DE MOROS Y CRISTIANOS. UN ANTES Y UN DESPUÉS.