RELACIONES ENTRE ESPAÑA E IRLANDA: UNA LARGA HISTORIA
2. CONTEXTO HISTÓRICO DE IRLANDA
2.3. Siglos XVIII y
Con la llegada de los Borbones al trono español la mayoría de los irlandeses afincados en España optaron por apoyar a Felipe V y adaptarse a las exigencias de la nueva Casa Real. En esta época ya no eran considerados extranjeros y habían alcanzado una doble identidad, irlandesa en origen y española en la forma18. Entre los más importantes de este siglo está Ricardo Wall (1694-1777), embajador español en Londres, Secretario de Estado y Ministro de la Guerra y de Indias, que favoreció el ascenso de muchos irlandeses a puestos de mando y fomentó la creación de los tres regimientos de Irlanda, Ultonia e Hibernia19. Uno de sus protegidos fue el General Alejandro O'Reilly (1722-94), quien llegó a Capitán General de Andalucía y Mariscal de Campo; otros fueron Gonzalo O'Farril (1754-1831), ministro de la Guerra con Carlos IV y Presidente del Consejo de Fernando VI; el controvertido cónsul Carlos McCarthy20; y Bernard Ward, cuya póstuma Proyecto económico (Madrid: Ibarra, 1779) es considerada la obra de política econó- mica más importante del siglo XVIII.
La Guerra de la Independencia contra las tropas francesas puso a prueba a los irlandeses “es- pañoles”, que debieron elegir entre la fidelidad al país o a los Borbones. Figuras importantes de este período fueron el I Duque de Wellington (1769–1852), general de origen anglo-irlandés considerado uno de los mejores militares de la Historia, admirado como héroe también en España 21; el militar liberal luego fusilado Luis de Lacy (1772-1817), el héroe Teodoro Reding (1755-1809), el general Joaquín Blake y Joyes (1759-1827) presidente del Consejo de Regencia, Jefe del Es- tado Mayor destituido por liberal, o el gobernador de Cádiz Félix Jones (1789-¿?).
negra, Madrid: Swan, 1986, p. 368. Juderías conoció bien las relaciones hispanoirlandesas, como muestran los artículos que publicó en el periódico “El Debate” de 27 de abril y 1 de mayo de 1918 sobre la batalla de Kinsale.
18“Confundimos, a menudo, lo que es la identidad propiamente dicha y lo que son procesos de identificación e insistimos en que ambos, aunque puedan ser manipulados, son –o deberían ser- permanentes” BRUBAKER & COOPER, Beyond Identity (2000) citado por T. Herzog (2013), p. 26. “[…] En España e Hispanoamérica de aquel pasado ser irlandés ope- raba probablemente dos presunciones: la una que se trataba de un católico; la otra, que era extranjero. Y sin embargo […] muchos no lo eran cuando a ellos o a los demás les venía bien. ¿Puede la Monarquía Hispánica ser comprendida no como el antecedente del estado nación (español) sino como un conjunto de comunidades a las que las personas se so- metían (o no), voluntariamente (o no)…?”. HERZOG, Tamar. “Los irlandeses en la Monarquía Hispánica: un recorrido largo y complejo”. En: GARCÍA HERNÁN, E.; LARIO DE OÑATE, M.C. (eds.) La presencia irlandesa durante las Cortes de Cádiz en España y América, 1812: política, religión y guerra. Valencia: Albatros, 2013, p. 27. Sobre el tema de identidad e integración ver RECIO MORALES, Óscar, “Irish émigré group strategies of survival adaptation and in- tegration in seventeenthand eighteenth-century Spain”, en: O’CONNOR, Thomas & Mary Ann LYONS (eds.). Irish Communities in Early Modern Europe. Dublin: Four Courts Press, 2006, pp. 240-266.
19GOIG-O’DONNELL DURAN, Luis. Militares y unidades irlandesas en España, en: Revista de Historia Militar 30 (1986) pp. 11-48. Ver también HENRY, Gráinne, The Irish Military Community in Spanish Flanders 1586- 1621.Dublín: Irish Academic Press, 1992.
20 Nombrado cónsul por Wall en 1760, era un comerciante asentado en Bilbao. Fue recusado por Esquilache, hasta que hiciera frente a un crédito (102.000 reales) que le había hecho la Real Hacienda. Se ordenó su detención y el secuestro de sus bienes y solo evitó la prisión al acogerse a sagrado en una iglesia madrileña. VILLAR GARCÍA, M.B.; PEZZI
CRISTÓBAL, P. (Eds.), Los extranjeros en la España moderna, Actas del I Coloquio Internacional celebrado en Málaga del 28 al 30 de Noviembre de 2002. Málaga, 2003, p. 743.
21Dirigió las fuerzas aliadas durante la Guerra de la Independencia española, expulsando al ejército francés de la Penín- sula y llegando a invadir el sur de Francia; tras la huida de Napoleón de Elba tuvo que regresar para derrotarlo en la batalla de Waterloo y enviarlo al exilio permanente en Santa Elena. Fue primer ministro en dos ocasiones y apoyó el Acta de emancipación católica que garantizaba los derechos civiles para los católicos del Reino Unido liderada por Daniel O'Connell (1776-1847), antiguo alumno del colegio de irlandeses de Douai, en Flandes.
“Los periódicos revisados han puesto de manifiesto la importancia de Wellington en esos años de la historia de España y el gran protagonismo que tuvo por sus acciones bélicas […] dejando constancia de su rectitud, seriedad y exigencia como profesional del ejército […] se ensalzan sus cualidades […]. El aspecto negativo […] es su nacionalidad […y] el hecho de habérsele otorgado un enorme poder dentro del ejército español […lo que se] entendió como un desprecio a los propios militares españoles”. LARIO DE OÑATE, M.C.; María VÁZQUEZ AMADOR. “La figura de Wellington a través de la prensa gaditana (1810-1814)”. En: GARCÍA HERNÁN, Enrique; LARIO DE OÑATE, M.C., (eds.,) Op. cit., pp. 76-77.
El episodio constitucional de 1812 en Cádiz tuvo asimismo participantes irlandeses, con di- putados como Santiago Key (1772-1821) que fue vicepresidente y secretario de las Cortes por Canarias y Rector de la Universidad de Sevilla; Juan Bernardo O'Gavan (1728-1858) fue vice- presidente de las Cortes, vicario de La Habana y auditor del Tribunal Apostólico de la Rota; Ramón Power y Giralt (1775-1813) fue Capitán General de Puerto Rico; el puertorriqueño De- metrio O'Daly (1780-1837); y Enrique O'Donnell (1769-1834), Capitán General de Cataluña22. Es interesante la figura del sacerdote valenciano Joaquín Lorenzo Villanueva (1757-1837), di- putado por Valencia con gran importancia en la Iglesia española de finales del Antiguo Régimen y protagonista en los debates religiosos constituyentes. La invasión francesa lo sorprendió en Alcalá de Henares y luchó en la defensa de Madrid hasta la llegada de José Bonaparte. Gran co- nocedor de Irlanda, país al que se exilió tras residir en Londres, murió en Dublín y sus restos re- posan desde entonces en el cementerio católico de Glasnevin23.
Muchos irlandeses lucharon en y administraron la América colonial, e incluso fueron líderes independentistas. Destacan el liberal Juan O'Donojú (1762-1821) gobernador de Nueva España y Ministro de la Guerra; Ambrosio O´Higgins (1720- 1801) gobernador y Virrey del Perú, padre del héroe de la independencia de Chile Bernardo O'Higgins (1778-1842); el almirante argentino Guillermo Brown (1777-1857), el ilustrado cubano de origen extremeño-irlandés J. Bernardo O'Gavan y Guerra (1782-1838); James Florence Burke (1771-¿?) militar y espía que actuó en la independencia del Virreinato del Río de la Plata; el aventurero mercenario George Dawson Flinter (m. 1838), etc24.
Hubo ascenso social a través de profesiones como la banca, la administración pública y las artes. Un grupo de médicos irlandeses tuvo un papel destacado en la medicina española de prin- cipios del siglo XVIII: Julián O’Callaghan, Sebastián Creagh, Juan Higgins, Diego Purcell, Bar- tolomé O’Sullivan, Timoteo O’Scanlan, Nicolás O’Kane y Martin O’Cuillinan son los más representativos25. Otra forma de integración fue el matrimonio de las jóvenes de origen irlandés con miembros de la burguesía y la nobleza españolas, gracias a su capital social y cultural26. Sin embargo, hombres de estado y militares como los citados Ricardo Wall y Alejandro O’Reilly re- cibieron críticas por ser considerados extranjeros.
Los comerciantes irlandeses se beneficiaron de su ciudadanía española, confirmada por los Borbones en 1701. El más notable de la burguesía del comercio fue José Blanco White (1775-
22 GARCÍA LEÓN, José Mª. Los diputados de origen irlandés en las Cortes de Cádiz. En: GARCÍA HERNÁN, E.; LARIO DE OÑATE, (eds.) Cit. supra, p. 45.
23Capellán de honor, predicador de S.M., Canónigo de Cuenca, Penitenciario de la Real Capilla, Caballero de la Orden de Carlos III, miembro de la Real Academia de la Lengua –de la que fue bibliotecario- y de la Real Academia de la His- toria, autor de Phoenician Ireland,con la que -sin alinearse con el mito milesio- quiso probar que muchos topónimos y la religión anterior al Cristianismo en Irlanda provenían de una colonia fenicia en la isla; colaboró con su hermano Jaime para el Viage literario a las iglesias de España(Jaime fue redactor de las sesiones de las Cortes) y escribió además opús- culos diversos como los relativos a la polémica que mantuvo junto a Vicente Salvá contra Antonio Puigblanch (ambos exalumnos de la Universidad de Alcalá), quien los acusaba de ser malos gramáticos y de “estar siempre templando gaitas”. Ver PUIGBLANCH, Antonio. Opusculos gramatico-satiricos contra el Dr. D. Joaquin Villanueva,Londres: Guillermo Guthrie, p. XCVI. Ver RAMÍREZ ALEDÓN, Germán. “Joaquín Lorenzo Villanueva and Ireland”. En: GAR- CÍA HERNÁN, E., LARIO DE OÑATE, Carmen (eds.) Op. cit., p. 244. Ver también LLORÉNS, Vicente.Liberales y románticos: una emigración española en Inglaterra (1823-1834).Madrid: Castalia, 3ª ed. 1979, pp. 27-28. Ver también SUÁREZ, Federico, Las Cortes de Cádiz, Madrid: RIALP, 1982.
24TÉLLEZ ALARCIA, Diego. “Los huesos de O’Donojú, Campbell, O’Higgins y Brown: los héroes irlandeses en el proceso de construcción de identidades nacionales en Latinoamérica”. En: GARCÍA HERNÁN, E., LARIO DE OÑATE, Carmen (eds.) Op. cit., p. 137.
25WHITE, Michael. “The role of Irish doctors in eighteenth-century Spanish medicine”. En: DOWNEY, Declan M. & Julio CRESPO MACLENNAN, eds. (2008), pp. 149-211.
26PÉREZ TOSTADO, Igor, “Ireland and Iberia: An Introduction”. Irish Migration Studies in Latin America, 5:2 (July 2007), pp. 93-95.
1841) escritor, poeta y teólogo, pionero del anticlericalismo español exiliado desde 1810 en Ir- landa e Inglaterra27. España atrajo incluso a protestantes caídos en desgracia, como James Butler (1665-1745)28. Políticos como el senador norteamericano Thomas FitzGerald (1796-1855), el Capitán General de Mallorca Patrick Lawless o Laules (1676-1739), el diplomático e historiador dominico Daniel O’Daly (1595-1662), el militar, líder político y primer ministro Leopoldo O’- Donnell (1809-1867), la familia Kindelán, firmas mercantiles de Cádiz29, Sevilla, Málaga y Te- nerife, así como bodegas de Jerez de la Frontera (Garvey, Osborne y O´Neill). Una lista exhaustiva de militares, funcionarios, docentes, religiosos, comerciantes, políticos y profesionales de origen irlandés activos en territorio español sería interminable y excede el objetivo de este trabajo.
2.4. Siglo XX
El pueblo irlandés consiguió al fin un principio de autonomía con la Third Home Rule Act (1914), pero fue suspendida hasta que terminase la Primera Guerra Mundial. En el conflicto Ir- landa apoyó a las fuerzas británicas y aliadas con más de 200.000 hombres; los más nacionalistas -la Irish Republican Brotherhood- rechazaron intervenir y organizaron una insurrección armada contra el dominio británico, el Easter Rising (1916) que declaró la independencia. La rebelión fue sofocada con dureza y sus líderes ejecutados, lo que tuvo gran repercusión e inclinó a la opi- nión pública del país a favor del levantamiento. Hubo un intento de enviar soldados y armas en su apoyo desde Alemania30.
Después de las elecciones generales de diciembre de 1918 setenta y tres de los ciento seis parlamentarios electos de Irlanda se negaron a ocupar sus escaños en la Cámara de los Comunes británica, y establecieron un parlamento irlandés que en enero de 1919 emitió una declaración de independencia y proclamó la República de Irlanda, en reafirmación del levantamiento de Pas- cua de 1916. Esto condujo a la Guerra de Independencia Irlandesa (1919-1921) que terminó con el Tratado Anglo-Irlandés dividiendo la isla entre el Estado Libre Irlandés31formado por veinti- séis provincias y el de Irlanda del Norte con seis. Un sector contrario a su firma, liderado por Éamon de Valera32, inició la Guerra Civil Irlandesa (1922-1923).
27 “Al redactar su Autobiografía entre 1830 y 1832, el escritor José María Blanco Crespo, más conocido como Blanco White, hijo de irlandés y española, recordaba a su familia, en un memorable pasaje, como «una pequeña colonia irlandesa, cuyos miembros siguen conservando la lengua y muchas de las costumbres y aficiones que su fundador trajo a España»”. BLANCO WHITE, José María, Autobiografía,citado por BOLUFER PERUGA, Mónica, “Irlandeses en España. Los Trenor y otros más”. En: PONS PONS, Anaclet (redactor),Trenor. La exposición de una gran familia burguesa: [catálogo de exposición],Valencia: Universidad de Valencia, 2009, p. 165. “Tal vez no sea descabellado sugerir que esas familias, esas «pequeñas colonias irlandesas» a la vez estrechamente conectadas y abiertas a otros lazos, fueron un vivero. Allí for- maron sus ambiciones algunos hombres y mujeres que compartieron, salvando todas las distancias, un cierto espíritu in- quieto y emprendedor en los negocios y en la vida intelectual y política española de los siglos XVIII y XIX”, Ibid. p. 198. 28Segundo Duque de Ormond, luchó en la batalla de Boyne a las órdenes del rey Guillermo y combatió en España, (ba- tallas de Cádiz y de Vigo). Miembro del Consejo Privado del Reino Unido y Lord diputado de Irlanda, fue juzgado por traición por su apoyo a la Revuelta Jacobita de 1715, sus propiedades confiscadas y se estableció en España, donde se mantuvo cerca de la corte y gozó de una pensión de la corona.
29“El mito de Cádiz como el Dorado comercial y como fuente de beneficios mercantiles […] nace en la segunda mitad del siglo XVII […] Los extranjeros acudían a Cádiz atraídos por el inagotable mercado de los inmensos territorios de la América colonial española”. CARRASCO GONZÁLEZ, Mª Guadalupe. “Negocios de extranjeros en Cádiz. Belli & Cía. y Brachi & Cía.: dos razones para un mismo negocio (1689-1699)”. En: ARANDA PÉREZ, Francisco José (coord.).
La declinación de la Monarquía Hispánica en el siglo XVII: Actas de la VII reunión científica de la Fundación Española de Historia Moderna. Cuenca: Universidad de Castilla-La Mancha, 2004, pp. 571-572.
30Roger Casement (1864-1916) diplomático del Foreign Officede origen irlandés, consiguió armas que llevó desde Ale- mania en submarino, pero fue descubierto, juzgado por traición y ajusticiado.
31República de Irlanda desde la Constitución de 1948. 32De padre español, Vivion Juan de Valera o Valero.
Por su parte, la Guerra Civil española (1936-1939) fue seguida desde Irlanda con atención. Inicialmente la población, de mayoría católica, apoyó al bando nacional y un grupo de voluntarios integró la Legión Española que se unió a las tropas de Franco33. Los partidarios de la República española fueron menos en número, pero más comprometidos; sus voluntarios formaron la co- lumna James Connolly de las Brigadas Internacionales que participó y tuvo muchas bajas en ba- tallas importantes de la guerra.
La segunda mitad del siglo XX en España e Irlanda se caracterizó por la progresiva integra- ción tras su ingreso en la Unión Europea, con un intervalo de trece años, para unirse al denomi- nado “grupo de países pobres” junto a Grecia, Italia y Portugal34. En las últimas décadas Irlanda y España han seguido trayectorias muy parecidas de crecimiento sostenido; las dos han pasado de una emigración endémica a tener las cifras más altas de inmigración de la U.E.
Otro tema que ha unido a España e Irlanda a finales del siglo XX han sido los conflictos na- cionalistas del Úlster y del País Vasco. El enfrentamiento entre nacionalistas y unionistas irlan- deses durante el período conocido como the Troubles(1968-1998) terminó con el Acuerdo de Viernes Santo, en cuyas negociaciones el sacerdote Alec Reid tuvo un importante papel e intentó llevar su experiencia a los vascos, por lo que recibió el premio de la Fundación Sabino Arana. Más recientemente, en los años previos al cese de la actividad armada de ETA del año 2011, va- rios irlandeses participaron como observadores.