de la Universidad futuro
3.7. El sistema de bibliotecas
decir, con la RSU que se promueve desde organismos como la Asociación Colombiana de Universidades (ASCUN) y el Observatorio de RSU donde participa con otras universidades para realizar proyectos como la identifi cación del llamado estado del arte en tal sentido, actividades que sin duda son la cabal prolongación del espíritu de su fundador, pionero –insistamos por enésima vez– de la responsabilidad social universitaria.
Como si eso fuera poco, la USB entrega anualmente el Premio al Mérito Empresarial en la categoría de RSE, prueba de su alianza estratégica con el sector privado y sus otros grupos de interés.
José Consuegra Higgins era un bibliófi lo, amante de los libros. O un bibliómano, como todo intelectual que se respete. Su vida eran los libros, a través de los cuales veía el mundo, lo interpretaba y buscaba transformarlo especialmente con la educación, clave por excelencia –según decíamos atrás– del desarrollo.
La propia USB surgió en torno a su biblioteca, la suya, personal, que él donó al igual que el resto de fundadores, quienes creían con razón que lo más importante en la Universidad es el conocimiento, generado precisamente en la pasión por la lectura, por el estudio concienzudo de las obras de los más brillantes pensadores en la historia de la humanidad.
No concebían el mundo académico de otra manera, ni podían hacerlo.
Así nació lo que hoy se conoce como Sistema de Bibliotecas. Sí, nació en forma modesta, con libros regalados o prestados por los fundadores; luego, poco a poco, se amplió con las adquisiciones que fueron permitiendo los recursos propios (o sea, los excedentes que iban quedando en medio de la austeridad), y hasta con alguna donación que el Icfes –¡sorpresas del tiempo!– hizo en sus comienzos, acaso para ayudar a cumplir los requisitos legales de funcionamiento a esta nueva Corporación Educativa Mayor del Desarrollo Simón Bolívar, nombre de la USB en sus inicios.
Su mayor fortaleza, desde entonces, fueron las publicaciones sobre temas económicos y sociales, como era de esperarse con base en la formación y las hondas convicciones de El Maestro.
Y allí ha estado siempre, como también es obvio, la colección completa de la revista Desarrollo Indoamericano, creada –recordemos– en 1966, tras la histórica reunión de México que reclamaba a toda América Latina, con la voz autorizada de prestigiosos economistas de la región, la formulación de una Teoría propia, auténtica, para hacerle frente a la dependencia y el subdesarrollo estructural que aún padecemos.
Consuegra, claro está, era el fundador y director de la revista cuyos doce mil ejemplares se han distribuido sin ningún costo en numerosos países, especialmente en los centros universitarios, los cuales a su vez envían sus publicaciones en un intercambio que resulta de benefi cio mutuo, manifi esta la solidaridad indispensable en el campo académico y contribuye a mejorar en forma signifi cativa los recursos bibliográfi cos de la USB.
Y a medida que la Universidad crecía, dentro de aquel maravilloso proceso que describimos en las primeras páginas del presente libro, fue creciendo también el patrimonio bibliográfi co, repartido en las edifi caciones que iban apareciendo. Así, en la primera sede académica, nada menos que en su vieja casa republicana, se abrió la biblioteca especializada en Ciencias de la Educación, bautizada con el nombre de Francisco de Paula Santander, en honor al otro gran héroe de la independencia que, junto a Bolívar, sentó las bases jurídicas de la República.
La Casa de la Cultura, por su parte, albergó el Museo Bibliográfi co de Autores del Caribe, conformado por más de mil quinientos volúmenes, así como el Museo Bibliográfi co Bolivariano, con una cifra similar, el cual es también reconocido a nivel internacional, sobre todo entre los investigadores y organismos especializados en la vida y obra de El Libertador. El 21 de diciembre de 1984 se creó la Biblioteca Central
‘José Martí’, en honor al símbolo de la revolución cubana (cuyas obras completas fueron donadas, con un busto en su memoria, por el gobierno de la paradisíaca isla caribeña), que integra las colecciones bibliográfi cas de las facultades de Derecho, Fisioterapia, Enfermería, Psicología e Ingeniería, con varias bibliotecas satélites: en Derechos Humanos, Humanidades y Posgrados, también con sus colecciones especializadas.
Mantiene, como quería su fundador, la especialización en Ciencias Humanas y Sociales, pero también en áreas de la salud, publicidad y ventas, ingenierías industrial y de sistemas, entre otras, de acuerdo con los programas existentes en la USB, a cuya información sus numerosos usuarios –profesores, investigadores y alumnos– pueden acceder a través del portal del Sistema de Bibliotecas de la institución.
En cuanto a la hemeroteca, formada desde 1986, fue el origen del posterior Centro de Documentación e Información en Ciencias Sociales y Humanas, convertido con el paso del tiempo en uno de los mejores centros hemerográfi cos de la región Caribe, el cual se ha fortalecido en los últimos años con los modernos recursos que ofrecen las tecnologías de la información y las comunicaciones –TIC– desde su nueva sede, localizada en el segundo piso de la sede número dos.
En 1994, al aparecer nuevos programas académicos de pregrado y posgrado en el marco del Plan Trienal de Desarrollo Institucional, se promovieron las bibliotecas