La valoración de los servicios de los ecosistemas y la toma de decisiones

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METAS ESTRATÉGICAS

META 7. Asegurar la adecuada comunicación, educación y participación de los grupos de

2. Zonas de Infraestructura Verde para la restauración ('R'), que comprende los

4.3.5 La valoración de los servicios de los ecosistemas y la toma de decisiones

La Estrategia de la Unión Europea sobre Biodiversidad para 2020, aprobada en 2011 marcaba entre sus objetivos el “Mantenimiento y restauración de los ecosistemas y sus servicios” (Objetivo 2), cuya Acción 5 consistía en “Mejorar el conocimiento de los ecosistemas y los servicios de los ecosistemas en la UE”, y la reciente aprobación de su actualización de aquí a 2030 reitera su importancia mediante la creación de un Plan para la Recuperación de la Naturaleza y una propuesta de recuperar ecosistemas degradados, además de cartografiar y evaluar los ecosistemas y lograr su buen estado, de modo que puedan ofrecer servicios como la regulación climática y del agua, un suelo sano, la polinización o la prevención de catástrofes y protección frente a ellas.

La toma de decisiones públicas, en cuanto que pueda afectar a la conservación de la biodiversidad o los ecosistemas, puede también beneficiarse de contar con información acerca de la valoración para los seres humanos de los servicios de los ecosistemas. Esta valoración puede centrarse en los aspectos físicos de los ecosistemas para recoger así su valor funcional (valoración biofísica), en los aspectos relacionados con la provisión de servicios culturales (valoración sociocultural) o en el equivalente monetario de los servicios percibidos por los seres humanos (valoración económica).

El valor económico de los servicios de los ecosistemas es una representación en unidades monetarias (euros) de los beneficios que los seres humanos obtienen de éstos, tanto valores de uso como de no uso en los elementos que percibimos. Estos valores, agregados adecuadamente, dan lugar al concepto de valor económico total (VET). Los valores de uso (abastecimiento, regulación y culturales) provienen del hecho de que los ecosistemas suministran directa o indirectamente servicios (o proporcionan la opción de suministrarlos), mientras que los valores de no uso (también los culturales) se relacionan con el beneficio que perciben los seres humanos simplemente por saber que el ecosistema, o un elemento de él, existe y que será conservado. En España han proliferado en las últimas dos décadas diversas publicaciones y estudios sobre la valoración económica de los servicios de los ecosistemas. En nuestro país los esfuerzos de valoración de servicios de los ecosistemas se han aplicado fundamentalmente en espacios naturales protegidos y ecosistemas y servicios específicos.

A nivel nacional se han realizado varios estudios de valoración de los servicios de los ecosistemas. El primero de ellos fue el estudio de “Valoración de los Activos Naturales de España” (VANE) desarrollado por el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino (actual MITERD) y el Grupo Tragsa con el objetivo de valorar los activos naturales de un territorio que componen el capital natural y establecer los modelos físicos para valorarlos. Por otro lado, el

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Tercer Inventario Forestal también realiza una valoración económica de las masas forestales, estimando el valor económico total de la superficie forestal de España en 202.804,1 M €. Posteriormente, se ha llevado a cabo el estudio de “Valoración económica de los Servicios Suministrados por los Ecosistemas de España” (EMEC) enmarcado conceptual y metodológicamente en el proyecto “La Economía de los Ecosistemas y la Biodiversidad” (TEEB en sus siglas en inglés). Inspirado en ideas de la Evaluación de Ecosistemas del Milenio, esta iniciativa tiene como objetivo dar a conocer el valor económico de los servicios de los ecosistemas y proporcionar las herramientas metodológicas necesarias para contabilizar correctamente este valor. Concretamente, este estudio se basa en la identificación de los servicios de los ecosistemas prioritarios para su valoración económica y evaluación bajo las dimensiones biofísica, económica y social, mediante tres técnicas distintas de valoración: mercados, meta-análisis y modelos de elección. Se identifican 12 servicios de los ecosistemas, tres de abastecimiento (1. Alimentos, 2. Agua y 3. Acervo genético) cinco de regulación (4. Regulación climática, 5. Depuración hídrica, 6. Control de la erosión, 7. Control de perturbaciones naturales y 8. Control biológico) y cuatro Culturales (9. Recreativo o turismo, 10. Conocimiento local, 11. Sentimiento espiritual y 12. Disfrute estético), de los que realiza una valoración a nivel global para España.

Según dicho estudio, todos los servicios de los ecosistemas evaluados con modelos de elección resultaron ser relevantes; destacando la calidad del agua y la satisfacción por conservar la biodiversidad, seguidos del mantenimiento del acervo genético, el conocimiento ecológico local y por último el control de la erosión. Además, según el estudio la valoración con técnicas de mercado de la producción agrícola de España, pone de manifiesto una fuerte polarización entre valor económico y nivel de productividad por una parte y valor natural o ecológico por otra, lo que indica que el actual modelo productivo agrario está mayoritariamente intensificado y no integra la gran potencialidad ecológica de estos territorios. A pesar de todo, existen algunas zonas agrícolas en España con un alto valor económico y ecológico, que representan un claro modelo a estudiar, replicar y extender a otras zonas del territorio.

La valoración económica de los servicios de los ecosistemas y su consideración en la toma de decisiones favorece a un diseño de políticas socioeconómicas y ambientales que contribuyen a un mayor bienestar, con una mayor producción de externalidades positivas y una reducción de las externalidades negativas. Sin embargo, para que la valoración económica sea objetiva, precisa y útil es necesario que se produzcan avances en la valoración de los servicios de los ecosistemas, en su integración en las cuentas nacionales y en la toma de decisiones políticas y económicas.

El resultado final de la valoración económica es una magnitud monetaria que trata de representar la utilidad de los servicios que proporciona un ecosistema. En cierto modo ello se asemeja a las características de los precios a los que se pueden intercambiar mercancías en los mercados, pero con la gran diferencia de que los servicios de los ecosistemas generalmente no se intercambian ni se valoran en los mercados. Este objetivo de querer convertir a magnitudes monetarias servicios que no se intercambian a precios de mercado genera diferentes conflictos, que deben afrontarse de la forma más adecuada posible si se pretende que la valoración económica de los servicios de los ecosistemas sea una herramienta útil para la toma de decisiones. En concreto, los principales conflictos aparecen en tres planos principales: conceptual (el concepto de valor económico no tiene un contenido claro cuando se trata de elementos ambientales), informativo (la información disponible no necesariamente es suficiente para computar un valor adecuado para la toma de decisiones) e instrumental (los

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métodos de valoración y de agregación disponibles pueden no ser todo lo precisos que sería deseable).

Sin perder de vista estos posibles conflictos, para obtener el valor monetario total (VET) de los servicios de los ecosistemas pueden utilizarse métodos basados en el valor de mercado, en preferencia revelada o en preferencia declarada:

- Los métodos basados en el valor de mercado (principalmente precios de mercado, costes evitados, costes inducidos, coste de reposición y función de producción) se apoyan en datos de precios o costes conocidos del mercado para cuantificar el valor de la aportación de servicios ambientales (vía precios en caso de conservación, vía costes en caso de deterioro).

- Los métodos basados en preferencias reveladas se basan en funciones de demanda, que incluyen entre sus argumentos tanto servicios de los ecosistemas como bienes y servicios producidos en los mercados (precios hedónicos y coste de viaje), lo que permite obtener una estimación del valor de aquéllos en relación (de complementariedad o de sustitución) con los costes o precios de éstos.

- Los métodos basados en preferencias declaradas (modelos de elección y valoración contingente) se apoyan en la valoración que las personas declaran atribuir a los servicios de los ecosistemas.

El valor de mercado y la preferencia revelada pueden ser adecuados, por tanto, para estimar valores de uso, y las preferencias declaradas resulta especialmente indicada para tratar de cuantificar valores de no uso, completamente ajenos a los mercados.

Es importante tener en cuenta que la valoración económica de los servicios de los ecosistemas es significativa, aunque no sea totalmente precisa. La utilidad de una valoración puede ser alta, aunque existan imprecisiones, que en ocasiones se manifiestan en forma de diferencias con otras valoraciones realizadas en otros contextos, y ello por varias razones:

- Las valoraciones adaptadas al contexto pueden ser más útiles para las necesidades de un estudio concreto, aunque sean diferentes de otras valoraciones estimadas para otros contextos (y, consecuentemente, su transferibilidad será más limitada).

- Diferentes contextos de toma de decisiones políticas pueden requerir distintos niveles de precisión. Para un contexto “amplio”, por ejemplo de concienciación, puede ser suficiente con una estimación general.

- Las estimaciones están relacionadas con el horizonte de planificación correspondiente, de forma que cuanto más amplio sea el plazo considerado menor será el nivel de precisión alcanzable.

- La agregación de información puede reducir la precisión de las estimaciones.

Es importante que la metodología de valoración esté suficientemente aceptada y asentada. Ello no sólo contribuye a la aceptabilidad y la usabilidad de las valoraciones realizadas, sino que además permite la elaboración de meta-análisis, la construcción de bases de datos de resultados y la posible transferencia de los mismos. También es deseable que los estudios incluyan o permitan un análisis de sensibilidad para reflejar de forma más completa la fiabilidad de la información.

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En ese contexto se hizo un análisis de metodologías disponibles para valoración económica de determinados servicios de los ecosistemas en la tercera fase del proyecto de Evaluación de Ecosistemas del Milenio en España (EME, 2016), y la valoración económica utilizada es una combinación de varias metodologías dependiendo del tipo de servicio.

Como ejemplos a nivel regional, en paralelo a la Evaluación de los Ecosistemas del Milenio en Andalucía se inició el proyecto de investigación "Valoración de la renta y el capital de los montes de Andalucía (RECAMAN)", cuyo propósito es la estimación de la renta social que generan los montes andaluces, ya sea con origen en la gestión pública o privada. El proyecto se basa en la teoría del valor económico total mediante sistemas de cuentas agroforestales. RECAMAN dio continuidad a las valoraciones económicas integrales de los ecosistemas forestales andaluces, realizadas en 2002 y 2007. La actualización realizada en el año 2007 sitúa el valor de la renta anual de los montes andaluces en más de 607 millones de euros, de los cuales un 55% corresponden al valor de los servicios de los ecosistemas que prestan sin aprovechamiento directo (30% a la renta productiva y 15% al uso recreativo).

En cuanto al medio marino, el proyecto LIFE Posidonia realizó una valoración de los servicios de los ecosistemas que proporciona este hábitat, que abarcan desde el abastecimiento de recursos pesqueros al control de la erosión y sedimentación, así como la regulación climática y de gases y al uso turístico-recreativo. Según los resultados obtenidos, cada hectárea de pradera produce, al menos, 40.000 euros anuales, lo que implica que los beneficios socioeconómicos asociados a la Posidonia en Andalucía podrían superar los 250 millones de euros anuales.

A nivel municipal también se han desarrollado metodologías específicas, por ejemplo con el estudio “Valor del Bosque Urbano de Madrid” por el Ayuntamiento de Madrid, mediante la herramienta i-Tree Eco diseñado por el servicio forestal del USDA, donde se trata de valorizar sus efectos en la calidad del aire, reducción de la contaminación y salud ciudadana.

4.4 Cambio climático y el desarrollo de la Infraestructura Verde

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