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Los Vigilantes

In document El modo emulacion hoy en dia (página 48-51)

Como es el caso de los Diáconos, es conveniente ocuparse de ci rtas materias preliminares que afecten a ambos Vigilantes antes de considerar sus deberes por separado.

A pesar de su rango relativamente alto entre los oficiales de una Logia, los Vigilantes tienen deberes rituales perceptiblemente menos onerosos que l s de los Diáconos, y mucho menos onerosos que los del Maestro. Sería aconsejable bien, si no han sido aconsejados en tal sentido con anterioridad, que utilicen el espacio de respiro que estos dos cargos proveen para aprender el trabajo del Maestro.

Es el Maestro y sus dos Vigilantes quienes gobiernan la Logia, y como tales los tres tienen derecho de atender a las comunicaciones trimestrales de la Gran Logia y, en un Área Metropolitana, Provincial o Distrital, también las reuniones de la Gran Logia Metropolitana, Provincial o Distrital. Al hacerlo, los Vigilantes deben utilizar los collarines y las joyas de sus cargos respectivos. Deben tomar en cuenta, sin embargo, que éstas son las únicas ocasiones en las que se permiten hacerlo fuera de su propia Logia.

En cada ocasión (excepto una) que el Maestro malletea (sea en Logia o en el refrigerio) los Vigilantes repiten su golpe o golpes. Cuando lo hacen, deben esforzarse en mantener su ritmo tan fielmente como sea posible , y también en mantener la misma pausa entre sus respectivos golpes. Los únicos golpes dados por el Maestro que no se repiten son los golpes dobles que él da para convocar al Guarda Templo Externo.

Los Vigilantes deben recordar que, como el Maestro, acceden y dejan siempre sus pedestales en sentido de las agujas del reloj. Así el Segundo Vigilante accede por el lado este y sale por el lado oeste, mientras el Primer Vigilante e tra por el Sur y sale por el Norte.

Los principales deberes rituales de los Vigilantes están en la apertura y el cierre de la Logia y en la examinación de candidatos, así como sus deberes especiales en la ceremonia de Exaltación. La apertura de la Logia en los tres grados es directa, al igual que el cierre en el primer y segundos grados, y las únicas materias a las cuales es necesario atraer la atención es que los Vigilantes no deben olvidarse de acostar o levantar sus columnas cuando el ritual así lo requiere, u olvidarse de seguir la guía del Maestro cuando se dan los golpes “silenciosos”. El cierre el tercer grado es, sin embargo, más difícil, y como se omite con frecuencia en una Logia privada, siendo a cambio la Logia reasumida en un grado más bajo, vale la pena describir del procedimiento aquí detalladamente.

Cuando el Maestro pide que los secretos le sean comunicados, los Vigilantes, todavía manteniendo el signo, dejan sus pedestales. El Segundo Vigilante espera al lado del suyo, mientras que el Primer Vigilante avanza hacia el este. Cuando el Primer Vigilante llega a su altura, el Segundo Vigilante se traslada al piso de la Logia y avanza en línea con él, preferentemente sin ocasionar que altere su ritmo. Es responsabilidad del Primer Vigilante seleccionar el punto exacto en el cual habrán de detenerse antes de dar vuelta hacia adentro para ponerse frente a frente. Esto debe ser un punto relativamente equidistante entre el pedestal del Maestro y la Mesa del Secretario. Deben evitar estar parados demasiado lejos entre sí, pues pueden verse forzados a perder el equilibrio durante la comunicación del f.ps o f.

Los Vigilantes deben recordar que en lo que sigue el oficial menor comunica los secretos al mayor, y por lo tanto el último no debe anticipar los movimientos del anterior. Habiéndose detenido, dan vuelta hacia adentro y se colocan en posición. El Segundo Vigilante toma entonces un paso adicional y extiende su mano al Primer Vigilante. Entonces da la g.p. que conduce del segundo al tercer

grado., misma que el Primer Vigilante devuelve; el Primer Vigilante debe esperar que la g.p le sea comunicada antes de que ajuste su propia mano. Levantan sus manos derechas en alto, y el Segundo Vigilante susurra la p.p. Se sueltan, volviendo inmediatamente a posición y al signo. El Segundo Vigilante toma entonces otro paso corto y da los primeros tres signos de tercer grado. Habiendo recuperado, comunica el f. ps. o. f. Una vez más, el Primer Vigilante debe esperar para recibir cada uno el Segundo antes de darlo por sí mismo. El Segundo Vigilante susurra la palabra y se sueltan, volviendo directamente a posición y signo. El Segundo Vigilante saluda, gira, preferiblemente (pero no necesariamente) por la derecha, y retorna a su pedestal. Mientras tanto el Primer Vigilante llega a la línea central de la Logia, gira hacia al este y, sin esperar que el Segundo Vigilante llegue a su pedestal, toma inmediatamente posición y se dirige al Maestro. Entonces comunica los secretos, tal y como le fueran comunicados a él, salvo que las palabras se dan en voz lta. Se sueltan, y retornar a posición y al signo. El Primer Vigilante saluda, gira (preferiblemente por la derecha) simultáneamente con el Maestro, y vueltas a su pedestal.

La mayor parte del trabajo de los Vigilantes consiste en examinar al candidato. Esto es bastante directo, pero los guardas deben considerar lo puntos siguientes. Primero, la mayor parte de sus preguntas se dirigen al candidato propiamente dicho, aun cuando las respuestas pueden ser dictadas por el Diácono, y por lo tanto el Vigilante debe mirar al candidato mientras habla, y no al Diácono. En segundo lugar, el Vigilante debe tomar posición antes de recibir la G. y P. de cualquier grado, pero el Primer Vigilante no necesita tomar posición antes de recibir la g.p. y p.p. En tercer lugar, como en el cierre de tercer grado que se cierra, el Vigilante debe esperar que el candidato de la g.p antes de que él la devuelva.

Cuando se explica la Plancha de Trazar en la ceremonia del segundo grado, los Vigilantes se mantienen de pie en sus lugares de modo que puedan golpear en el momento apropiado.

En la ceremonia de Exaltación, los Vigilantes tienen a su cargo al candidato por un periodo de tiempo. Cuando son convocados por el Maestro, cada uno toma el emblema de su cargo de su lugar en su pedestal, y avanzan juntos al este, esp rando el Segundo Vigilante que el Primer Vigilante llegue a su altura, como en el cierre de tercer grado. Aunque ambos tendrán que caminar sobre el a…d mientras avanzan juntos, deben evitar caminar en la t…a propiamente dicha. Entonces golpean ligeramente con el interior de la mano simultáneamente al Diácono correspondiente en la parte interior del hombro y avanzan a los espacios creados por los Diáconos al hacerse a un lado. La línea formada así se debe mantener momentáneamente, y por lo tanto no deben comenzar a asir al candidato hasta que los Diáconos hayan girado hacia fuera para retornar a sus lugares.

Cada Vigilante toma entonces uno de los brazos del candidato, y el Segundo Vigilante le ordena cruzar el pie derecho sobre el izquierdo. En lo que sigue, los Vigilantes deben estar atentos para sincronizar sus acciones con las palabras del Maestro, y el Segundo Vigilante no debe olvidarse de recordar al candidato, si es necesar o, volver a cruzar sus pies en los momentos apropiados. Cada uno de los Vigilantes alternadamente, después de que haya manejado su emblema necesitará disponer de él temporal ente. Un bolsillo puede ser un lugar conveniente, pero existe el riesgo de que el Vigilante se olvide de que está allí; Puede ser mejor meterlo debajo de la correa del delantal. Cuando el candidato es acostado, el Segundo Vigilante debe susurrarle para que permanezca rígido. Para mantener el control apropiado sobre el candidato y para reducir al mínimo el riesgo del accid nte es aconsejable que cada Vigilante agarre la muñeca del candidato con su propia mano externa, mientras desliza su mano interna sobre del brazo del candidato para soportarlo por el hombro. Habiéndolo acostado, dejando sus manos a los costados, cada uno toma posición más allá de la cabecera de la t…a, preferiblemente apenas al oeste del a…d.

Cada Vigilante, cuando se le piden esforzarse para levantar al candidato, avanza por la ruta más corta a un punto a la altura de la rodillas del candidato, vueltas, pisando a través de modo que esté a horcajadas del candidato, y levanta la mano derecha del último cerca de cuatro pulgadas con su propia mano izquierda para apli ar la g…. Habiendo resbalado, baja entonces la mano del candidato suavemente a su costado, retrocede, retorna a su lugar por la ruta más corta, gira y da a su informe al Maestro. Cuando el candidato es levantado, los

Vigilantes asisten en la elevación, y no hará daño una advertencia al Segundo Vigilante en este punto para que permanezca rígido. Es responsabilidad del Primer Vigilante asegurar que la mano y brazo izquierdos del candidato estén correctamente ubicados una vez que haya sido levantado. Los Vigilantes retoman sus asientos cuando se les instruya hacerlo, no olvidándose de reponer los emblemas respectivos de sus cargos.

Como a veces algunos Francmasones mayores se permiten un excesivo bochorno por la perspectiva de que el trono de un Vigilante quede temporalmente vacante, es apropiado dejar en claro que en el modo de Emulación no hay necesidad de llenar el trono de un Vigilante si él lo deja temporalmente para realizar una labor específica (excepto, por supuesto, ocupar otro trono o cargo momentáneamente), a condición de que permanezca dentro de la Logia. Un momento de reflexión demostrará que esto está efectivamente prescrito en el ritual del tercer grado.

Los Vigilantes tienen poca parte que cumplir en los deberes procedimentales de la Logia, y la única observación que yo haría es que no se ponen de pie en las “Puestas de Pie”. Si hay una procesión saliente, tomarán sus lugares en la según lo establecido por el Maestro de Ceremonias, pero deben detenerse ante el pedestal del Maestro para permitir que el Maestro de Ceremonias escolte el Maestro a su lugar detrás de los Diáconos, antes de cerrar la procesión.

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