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E XPLICACIÓN DE LA PERSPECTIVA ANALÍTICA

IV. ETAPA DE CONCLUSIÓN

1.5. E XPLICACIÓN DE LA PERSPECTIVA ANALÍTICA

En Reconstructing Argumentative Discurse (Van Eemeren et al., 1993), Grootendorst, Jackson, Jacobs y yo enfatizamos el hecho de que es crucial que las reconstrucciones propuestas en un análisis pragma-dialéctico estén realmente justificadas. Las transformaciones realizadas, que van más allá de una lectura ingenua del discurso, deben ser fieles a los compromisos que pueden atribuirse a los buenos fundamentos del orador o del escritor en cuestión. Sólo cuando éste es el caso, la reconstrucción puede resultar en una perspectiva analítica que constituya una base sólida para llevar a cabo una evaluación que determinará de manera justa qué falacias, si las hubiese, se cometieron en el discurso.

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21 Dado que la forma en la que se presentan los puntos de vista puede influir en el tipo

de respuestas que se esperan y el tipo de argumentos que pueden presentarse para apoyar estos puntos de vista, la elección de la forma de presentación puede tener una importancia estratégica. Volveré sobre este punto en el capítulo 4.

Las herramientas teóricas de la pragma-dialéctica para reconstruir un discurso argumentativo, y para explicar tal reconstrucción, consisten prin- cipalmente en el modelo para una discusión crítica, con las cuatro etapas del proceso de resolución de una diferencia de opinión. Además, éstas se acompañan de la especificación de los distintos movimientos argumentati- vos que son instrumentales en cada una de las etapas, la especificación de los tipos de actos de habla (elementales y complejos) a través de los cuales se realizan dichos movimientos, y las obligaciones derivadas —de acuerdo con la identidad y las condiciones de corrección— de la ejecución de estos actos de habla.22 Más aún, existen «reglas de comunicación» pragma-

dialécticas que combinan las perspectivas griceanas y searleanas en la co- municación verbal y en la interacción, las asociaciones y las conexiones a un nivel superior del discurso entre ciertos tipos de actos de habla en tér- minos de «pares de adyacentes» y «reparaciones», y la filosofía de la razo- nabilidad crítica detrás del modelo para una discusión crítica que indica qué es lo que significa actuar razonablemente en los intercambios argu- mentativos (Van Eemeren y Grootendorst, 1992a).

Los requisitos que un resumen analítico basado en un análisis recons- tructivo necesita satisfacer, tanto como sea posible, son, en primer lugar, economía, eficacia y coherencia. El requisito de la economía significa que el resumen analítico debe representar sucintamente sólo aquellos elemen- tos en el discurso que son vitales para resolver una diferencia de opi- nión. El requisito de la eficacia significa que el resumen analítico debe proporcionar una clasificación funcional de todos los elementos del discurso pertinentes para una evaluación justa. La exigencia de la coherencia impli- ca que el resumen analítico debe ofrecer una visión óptimamente consis- tente del discurso. En segundo lugar, el resumen analítico necesita satisfacer, en la mayor medida posible, los requisitos de realismo y buena justifica- ción. El requisito del realismo significa aquí que el resumen analítico debe ofrecer una representación del discurso que sea lo más plausible y creíble

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22 Para la distinción entre actos de habla elementales y complejos y los compromisos de-

rivados de la realización de estos actos de habla, véase Van Eemeren y Grootendorst (1984: pp. 19-46). Para la distinción entre las condiciones de identidad y corrección, véase Van Eemeren y Grootendorst (1992a: pp. 30-33).

que se pueda, lo cual significa que la representación propuesta debe tener sentido en relación con la realidad argumentativa en la que el discurso tie- ne lugar, y debe ser intersubjetivamente aceptable como una representa- ción probable de este discurso. El requisito de «buena justificación» signi- fica que el resumen analítico debe respaldarse por observaciones empíricas, pragmáticamente aprendidas, en lo que concierne al discurso que ofrece una explicación justificatoria del análisis que se proporciona.

En la explicación de la reconstrucción de un discurso determinado, dentro de un resumen analítico, el analista puede hacer referencia a diver- sas fuentes. En primer lugar, por supuesto, puede referirse al texto del dis-

curso (y los paratextos visuales del discurso, si los hubiere). El texto del

discurso es siempre la primera y la última fuente para justificar una recons- trucción. En su justificación, el analista tiene que referirse a pasajes del dis- curso que apoyen inmediatamente su análisis y, si es posible, debe señalar además ciertas propiedades estructurales y funcionales del discurso que también corroboren dicho análisis.

En segundo lugar, existe un contexto en el que aparece el pasaje del dis- curso que está siendo reconstruido. En lo que respecta al contexto, la fuen- te de justificación del analista puede ser el micro-contexto23 que está consti-

tuido por las partes del texto inmediatamente anteriores o posteriores al fragmento del discurso que se reconstruirá. El micro-contexto se define, a menudo, como contexto «lingüístico». La fuente de justificación del analis- ta también puede ser el contexto en un sentido más amplio. Por lo tanto, se refiere a las propiedades específicas de ambiente y situación —la «consti- tución»— en la que el pasaje reconstruido tuvo lugar (contexto medio),24 o

al género discusivo al que pertenece este pasaje (macro-contexto), u otros textos o eventos discursivos con los cuales el pasaje discursivo o el texto o discurso están conectados de alguna manera como un todo (contexto inter-

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23 Sin embargo, no es necesario señalar que, en particular, en el discurso argumentativo

oral, los llamados fenómenos paralingüísticos deben también tenerse en cuenta.

24 El «meso» contexto es también conocido como contexto «extra-lingüístico», pero es-

te contexto extra-lingüístico incluye también lo que yo denomino «macro-contexto» y con- texto «interdiscursivo». En estos contextos, los fenómenos lingüísticos también desempe- ñan un rol fundamental.

discursivo o contexto intertextual).25 El contexto, en este último sentido,

puede, por ejemplo, ser una fuente decisiva a la hora de justificar la cons- trucción del «óptimo pragmático», ya que permite explicitar una premisa implícita.26

En tercer lugar, hay inferencias que el analista puede hacer mediante la realización de determinadas operaciones discursivas, que pueden ser una fuente de justificación particular para entender qué está sucediendo en el discurso. Además de las referencias del analista a las operaciones discursi- vas que implican externalizar la reconstrucción de un proceso de razona-

miento lógico, en el cual él señale ciertas presuposiciones o implicaciones

de lo que se dijo en el discurso, sus referencias a las operaciones discursivas también podrán involucrar reconstrucciones de inferencias pragmáticas apoyadas en el sentido común, tales como cuando uno señala inconsisten- cias pragmáticas en el discurso, o implicaturas, en el sentido griceano.

En cuarto lugar, hay información de fondo que el analista puede utilizar como fuente para justificar su análisis. El analista puede remitirse a los antecedentes generales para justificar su reconstrucción de un pasaje del discurso. Además, el analista debe remitirse al conocimiento de las reglas generales y las regulaciones que, en determinadas sociedades, resultan per- tinentes a la hora de arribar a un entendimiento de determinado pasaje. Tal conocimiento previo de fondo, que comparten los miembros de una socie- dad, por ejemplo, ejerce un papel fundamental en la reconstrucción del de-

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25 El análisis de la Apología de Guillermo de Orange, por ejemplo, en la que Orange de-

fiende la revuelta holandesa contra el rey Felipe de España, sólo puede explicarse si se tiene en cuenta que la Apología es una respuesta al Edicto de Prohibición de Felipe (Van Eemeren y Houtlosser, 1999b y 2000b). Wodak distingue «interdiscursividad» de «intertextualidad» (2009: pp. 39-40). En su uso, la intertextualidad se refiere a «la vinculación de todos los tex- tos con otros textos, tanto en el pasado como en el presente» (p. 39), mientras que la inter- discursividad indica «que los discursos orientados a los mismos temas están relacionados entre sí de diversas maneras» (p. 40).

26 El contexto se entiende, a veces erróneamente, como algo estático, pero en la prácti-

ca el micro-contexto en particular cambia continuamente durante un intercambio argumen- tativo, porque los participantes en el intercambio remodelan el micro-contexto en cada mo- vimiento argumentativo que hacen. Véase el capítulo 4.2 en el apartado «Perfiles dialécticos».

sarrollo de una argumentación como «Bart no puede estar en la piscina, porque no trajo su traje de baño», donde el analista —tanto como el desti- natario— pueden hacer referencia a la regla de que en las piscinas públicas los hombres deben vestir trajes de baño y al hecho de conocer que, en ge- neral, uno sólo posee un traje de baño (lo cual puede no ser cierto en cier- tas circunstancias generales, pero sí significativo de acuerdo a determinado conocimiento previo). En muchos casos, el analista también puede hacer referencia a los antecedentes específicos como fuente de justificación para su reconstrucción. Tales antecedentes específicos pueden ser de distinto ti- po. Pueden consistir en información privilegiada, como que Bart acaba de comprar un traje de baño nuevo, información que sólo está disponible para aquellos que están familiarizados con el tema que nos ocupa, llámense ami- gos, parientes, colegas u otras personas que están al corriente respecto a eso. Los antecedentes específicos también pueden consistir en información

de expertos que algunas personas tienen por su formación especial en lo

que atañe al tema o campo del saber en cuestión en el discurso. Formas es- peciales de información de expertos son las informaciones etnográficas, que pueden ayudar a un analista cuando las peculiaridades culturales desempe- ñan un papel en la comprensión del discurso, y la información de expertos

sobre el discurso argumentativo, que se utiliza cuando los teóricos de la ar-

gumentación se refieren a su conocimiento de los patrones convencionales y las estructuras que se desarrollan en el discurso argumentativo para apo- yar su comprensión de determinados aspectos del discurso. El analista puede, por ejemplo, hacer uso de su experiencia como un teórico de la ar- gumentación al sostener que una pausa prolongada ante un punto de vista puede interpretarse como un indicador de desacuerdo, y el uso de la ex- presión «dejando de lado esto» como un indicador de una estructura de argumentación múltiple.

Todas estas fuentes pueden, en mi opinión, utilizarse como recursos pa- ra dar una explicación justificada de una reconstrucción del discurso ar- gumentativo con la ayuda de instrumentos de análisis pragma-dialécticos. En la mayoría de los casos, el analista puede explotar estos recursos en la for- ma que considere más pertinente, sin ser necesariamente una fuente supe- rior frente a las otras, lo cual conlleva que el analista, a fin de cuentas, esté de acuerdo con una posible interpretación del discurso que es plausible y

creíble (Van Eemeren et al., 1993: p. 44). Sin embargo, en muchos casos y, sin dudas en los más problemáticos, el analista tiene que referirse a una combinación de fuentes. Si esto sucede, él deberá asegurarse de que las dis- tintas fuentes a las que se refiera efectivamente se refuercen mutuamente y no provoquen resultados inconsistentes.27

1.6. OBTENCIÓN DE UN MEJOR CONTROL DE LA REALIDAD ARGUMENTA-

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