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UNIVERSIDAD NACIONAL DE TRUJILLO

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Academic year: 2022

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UNIVERSIDAD NACIONAL DE TRUJILLO

FACULTAD DE EDUCACIÓN Y CIENCIAS DE LA COMUNICACIÓN ESCUELA PROFESIONAL DE EDUCACIÓN SECUNDARIA

Trabajo de Suficiencia Profesional

para optar el Título de Licenciado en Educación Secundaria Mención Lengua y Literatura

AUTOR:

Br. Ninatanta Plasencia, Lucio Amando

TRUJILLO - PERÚ 2019

Opinamos sobre la ira en un poema

homérico

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DEDICATORIA

A Dios por brindarme el aliento de vida y por ser mi fuente de sabiduría.

A mi esposa por ser mi inspiración de cada día.

A mi familia, especialmente mi madre, por su ternura y estima.

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JURADO DICTAMINADOR

Dr. Villacorta Vásquez, Juan Amaro Presidente

Dra. Castañeda Azabache, Julia Sixtina Secretaria

Dr. Venegas Piminchumo, Cecilio Miembro

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AGRADECIMIENTO

Al ser que me brinda la vida. A ti mi Dios.

A mi esposa, que gracias a su ser es fuente de apoyo diario y amor incondicional.

A mis padres, por su confianza y lucha constante, ejemplo de vida.

A mi suegra, ser que por su laboriosidad y compromiso nos ayuda en el trajinar educativo y de superación personal.

(5)

ÍNDICE

DEDICATORIA ... ii

JURADO DICTAMINADOR ... iii

AGRADECIMIENTO... iv

ÍNDICE ... v

PRESENTACIÓN ... vii

RESUMEN ... viii

INTRODUCCIÓN ... 10

I. DISEÑO DE SESIÓN DE APRENDIZAJE IMPLEMENTADA ... 11

1.1 Datos Informativos ... 11

1.2 Aprendizajes Esperados ... 11

1.3 Enfoque Transversal ... 12

1.4 Estrategias metodológicas ... 12

1.5 Evaluación ... 19

1.6 Referencias Bibliográficas ... 19

II. SUSTENTO TEÓRICO CIENTÍFICO ... 21

2.1 Literatura griega ... 21

2.1.1 Generalidades ... 21

2.1.2 División y representantes ... 22

2.1.3 Períodos ... 23

2.1.3.1 Período Primitivo ... 23

2.1.3.2 Período Ático (Siglos V- IV a.C.) ... 28

2.1.3.3 Período Helenístico (328-146 a.C.) ... 34

2.2 Homero ... 36

2.2.1 Biografía ... 36

2.2.2 La cuestión homérica ... 37

(6)

2.2.3 El fondo histórico ... 39

2.2.4 La obra de Homero ... 41

2.3 La Ilíada ... 42

2.4 La Odisea ... 47

III. SUSTENTO PEDAGÓGICO ... 50

CONCLUSIONES ... 74

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ... 75

ANEXOS... 77

(7)

PRESENTACIÓN Señores Miembros del Jurado Evaluador:

En cumplimiento a lo dispuesto por la Facultad de Educación de la Universidad Nacional de Trujillo, en el reglamento de Grados y Títulos, con el fin de obtener el Título de Licenciado en Educación Secundaria con mención en Lengua y Literatura. Dejo a su consideración el presente diseño de actividades de aprendizaje en el área curricular de Comunicación para el quinto grado de la EBR denominado: “Opinamos sobre la ira en un poema homérico”.

Considerando que en el artículo 13 de nuestra Constitución Política menciona lo siguiente:

la educación tiene como finalidad el desarrollo integral de la persona humana. Ante ello es trabajo y dedicación constante del docente para lograr tal anhelo.

Agradezco desde estas páginas sus aportes y sugerencias a mi humilde trabajo, lo cual me servirá para mejorar y consolidar la labor docente tanto en aula como en la sociedad misma.

El Autor

(8)

RESUMEN

La presente sesión de aprendizaje tiene como referencia el estudio del famoso escritor griego Homero y su magistral epopeya “La Ilíada”. Se realizó la planificación de la misma en función de los problemas sociales que vive nuestro país, y como los receptores del aprendizaje eran estudiantes del VII ciclo de la EBR, adolescentes que se caracterizan porque en esta etapa toman decisiones respecto de su futuro, afianzan su pensamiento crítico y su metacognición y sobre todo reflexionan sobre las implicancias y consecuencias de sus acciones, era muy conveniente abordarlo y relacionarlo con la temática principal que presenta el canto 22 y toda la obra de la epopeya “La Ilíada”, la ira. Es por ello que se propuso como propósito opinar sobre este sentimiento. Tal como lo presentó Homero, la ira de Aquiles, la cual generó la muerte de Héctor y en consecuencia la derrota de los troyanos.

Y como vemos en la actualidad, esa misma ira, genera problemas humanos atroces, cuando no es controlada.

El docente a través de la sesión gestiona el aprendizaje conociendo aspectos generales de la literatura griega, datos biográficos básicos de Homero, luego arriba en un fragmento del canto 22 que se centra básicamente en la rabia o ira de Aquiles (“…tampoco puede haber entre nosotros ni amistad ni pactos…”). Todo este análisis permite que el estudiante tenga una opinión fundamentada sobre la ira enfocada en su contexto actual.

Palabras claves: Educación, Literatura griega, Obra de Homero, La Ilíada, Ira.

(9)

ABSTRACT

This lesson plan has like reference the study about the famous greek writer Homero and his amzing epopeya “La Iliada”. The planing carried out about social problems that our country lives and how the listener of the learning were students of vii cycle of the basic regular education, teenagers who characterize because in this stage the student takes decisions to the future, he studies his critical thinking and his own mental process and about whole he thinks about to get involve and as a result of his actions, it was a very good idea to talk about and to be connected to the main topic that show the 22 singing and whole the work of “La Iliada” epopeya, the angry. Therefore, that is the reason that I propose like purpose give an opinion about this feeling. Like Homero presented, the Aquiles’ angry, which it gave the Hector’s death and as a result the defeat of the troyanos. Actually, we can see, that same angry gives horrible human problems when it is not controlled.

The teacher through this lesson plan gives the learnings knowing general aspects of the greek literature, personal basic dates about Homero, after in an extract of 22 singing that focus in the aquiles’ angry (“…either can there are between us neither friendship nor pacts…”). Whole this analysis allows to the students have an important opinion about the angry focus in his actual context.

key words: Education, Greek Literature, Homero´s Work, La Iliada, Angry.

(10)

INTRODUCCIÓN

Inicio esta exposición con el pensamiento de Aristóteles: “Aquellos que educan bien a los niños merecen recibir más honores que sus propios padres, porque aquellos solo les dieron vida, estos el arte de vivir bien”. Interesante pensamiento que debería enmarcar el propósito de la educación peruana y el rol del docente.

Los constantes cambios del currículo, por un lado, generan inestabilidad y confusión y en su contraste expectativas sobre la metodología a trabajar. Pero dejando todo de lado es necesario precisar que, toda sociedad necesita educarse y por consiguiente mejorar su calidad de vida. Es por ello la importancia de trabajar arduamente en este fin social.

Como docentes, mediadores de aprendizajes para la vida, es vital el conocimiento teórico y práctico del Currículo Nacional, las teorías de aprendizaje, estrategias y la sesión en su conjunto.

El Trabajo de Suficiencia Profesional que presento en esta oportunidad consta de las siguientes partes: una sesión de aprendizaje estructurada según las disposiciones actuales, sustento teórico relacionado con la literatura griega y la vida y obra de Homero. Luego se presenta el fundamento pedagógico, que conlleva el estudio de las teorías de aprendizaje, los fundamentos del Currículo Nacional y otros insumos que forman parte de una secuencia didáctica.

Termino esta breve introducción con las palabras de Séneca: “Largo es el camino de la enseñanza por medio de teorías, breve y eficaz por medio de ejemplos”. Indudablemente el ejemplo es la acción más eficaz para que nuestros estudiantes logren sus competencias y por ende el perfil de egreso.

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I. DISEÑO DE SESIÓN DE APRENDIZAJE IMPLEMENTADA 1.1 Datos Informativos

1.1.1 Institución Educativa : C. E. E. Rafael Narváez Cadenillas 1.1.2 Grado y sección : 5° “A”

1.1.3 Nivel : Secundaria

1.1.4 Área curricular : Comunicación

1.1.5 Sesión de aprendizaje : Opinamos sobre la ira en un poema homérico.

1.1.6 Tema : La Ilíada de Homero

1.1.7 Tiempo : 45´

1.1.8 Fecha : Martes 24 de setiembre de 2019 1.1.9 Docente responsable : Lucio Amando Ninatanta Plasencia

1.2 Aprendizajes Esperados

Aprendizaje Esperado

Propósito de la Sesión: Se busca que los estudiantes opinen sobre la ira de un fragmento de la epopeya “La Ilíada”.

Competencia Capacidad Desempeño Campo

temático

Evidencia de aprendizaje Lee diversos

tipos de textos

escritos en lengua

materna.

Reflexiona y evalúa la forma, el contenido y contexto del texto.

Opina sobre el contenido, la organización textual, las estrategias discursivas, las representaciones sociales y la intención del autor en un fragmento del canto 22.

Homero y su obra: “La Ilíada”

(Fragmento del canto 22)

Propuesta de opiniones.

(12)

1.3 Enfoque Transversal

Enfoque Transversal Acciones Observables

Enfoque de Derechos El docente promueve oportunidades para que los estudiantes ejerzan sus derechos en la relación con sus pares y adultos.

1.4 Estrategias metodológicas Campo

temático Situaciones Estrategias / actividades Materiales

o recursos Tiempo

Homero y

“La Ilíada”

(Fragment o del canto 22)

I n i c i o

Problematización

- El docente da la bienvenida.

Luego establecen juntos los acuerdos de convivencia para el desarrollo de la presente sesión.

- Los estudiantes escuchan y observan el siguiente titular:

La Libertad: 100 policías y un helicóptero llegan a Trujillo para combatir criminalidad. En lo que va del año se han producido 108 homicidios en toda la región. (Fuente: El Comercio, 03 – 09 – 19)

¿Por qué en nuestra región se presentan estos episodios? ¿Por qué la ira del ser humano sobrepasa todo respeto a los derechos humanos? ¿Qué pasa cuando este ímpetu es

- Recurso verbal

- Hoja impresa

- Pizarra

10’

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desmedido? ¿En qué situaciones de nuestra vida la ira controló nuestro ser?

¿Cuáles fueron las consecuencias?

- El docente conduce las participaciones a la temática de una parte de la obra literaria “La Ilíada” y al propósito de la sesión.

Motivación

- El docente muestra una corta escena (los primeros 10 segundos) del encuentro entre Aquiles y Héctor, según la película “Troya”

dirigida por Wolfgang Petersen. (Anexo 1). Luego se plantean interrogantes como las siguientes:

¿Conoces cómo se llaman los protagonistas, según la película? ¿Qué opinas de lo realizado por el primer personaje? ¿Qué refleja su rostro? ¿Cuáles serían las posibles consecuencias de tal sentimiento?

Saberes previos

- Los estudiantes responden las preguntas a través de la técnica de lluvia de ideas.

- Laptop

- Proyector

- Ecran

- Parlantes

- Recurso verbal

(14)

 ¿Han leído la epopeya

“La Ilíada”?

 ¿Sabes quién es su autor?

 ¿Qué temas aborda?

Propósito

- El docente señala a los estudiantes el propósito pedagógico: opinamos sobre la ira en un fragmento de la obra “La Ilíada”.

Además, presenta el conocimiento y refiere por qué es importante.

- Seguidamente se informa sobre la competencia, capacidad y desempeño a evaluar.

D e s a r r o l l o

Gestión y acompañamiento de los aprendizajes

- El docente entrega la ficha de trabajo a cada estudiante, luego invita a formar equipos de dos integrantes según su ubicación.

Posteriormente leen la información proporcionada relacionada con el contexto histórico de la literatura griega, las referencias biográficas de Homero, su producción literaria e información relevante de la

- Recurso verbal

- Lapiceros

- Ficha de

trabajo 30’

(15)

obra “La Ilíada”, (ver Anexo 2). El docente acompaña, monitorea y retroalimenta la actividad.

- Al finalizar, el docente consolida el aprendizaje con la propuesta de preguntas dadas en forma aleatoria.

- En parejas, los estudiantes se disponen a completar en su ficha de trabajo un esquema, lo que reflejará la comprensión de lo leído y la puesta en práctica de la escucha atenta. El docente acompaña y retroalimenta.

- ¿En qué época y/o siglos aparece la figura de Homero?

- ¿Cuáles son las características especiales que presenta Homero?

- ¿Qué tiempo abarca “La Ilíada”?

- ¿Qué temas aborda

“La Ilíada”?

- Escribe el nombre de dos guerreros griegos.

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- Escribe el nombre de dos guerreros troyanos.

- Luego los estudiantes se predisponen a la lectura del fragmento propuesto en la ficha de trabajo. Se inicia activando estrategias antes de la lectura, como:

hipótesis del título, formato del texto y el contenido. Se trabajará un fragmento del canto 22. Los estudiantes participan con sus ideas y el docente guía cada una de ellas con la temática del fragmento.

- Posteriormente se activan estrategias durante la lectura. El docente y los estudiantes realizan una ojeada atenta y silenciosa hasta terminar el fragmento.

Durante el proceso, cada estudiante va subrayando los datos más importantes (personajes, lugares, acciones principales, palabras desconocidas, ideas llamativas). También releen algunas partes confusas para aclarar las

- Ficha de trabajo

- Proyector

- Laptop

- Ecran

- Recurso verbal

(17)

dudas. El docente monitorea y acompaña el proceso.

- Adicionalmente se presenta el video de la escena completa del encuentro entre Aquiles y Héctor.

- Se comenta lo observado y se relaciona con algunas partes del fragmento para una mejor comprensión.

- Ahora en cuartetos realizan el análisis de lo presentado dando respuesta a las preguntas planteadas. El docente acompaña, monitorea y retroalimenta.

- Los estudiantes en forma aleatoria responden algunas preguntas de nivel literal.

Luego, el docente entrega a cada equipo tarjetas para que plasmen sus opiniones, según lo planteado en la ficha de trabajo.

- Posteriormente cada equipo pega su tarjeta en la pizarra y un representante expone brevemente lo establecido.

El docente participa retroalimentando cada presentación.

- El docente guía la actividad para aplicar lo aprendido a

- Tarjeta

- Cinta adhesiva

- Recurso Verbal

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una situación concreta, por ejemplo: valorar la cultura griega, conocer los rasgos de la personalidad humana, aprender a controlar emociones, y gozarse con la finalidad estética de la literatura.

- Se establecen conclusiones finales sobre Homero y su obra “La Ilíada”.

Cierre

Evaluación

- Se recoge cada tarjeta, luego se realiza una evaluación formativa en función de los desempeños establecidos. El instrumento de evaluación a utilizar será una lista de cotejo (ver Anexo 3)

Metacognición

- Se reflexiona con los estudiantes:

 ¿Qué aprendí del fragmento leído?

 ¿Creen que logramos el propósito de la sesión? Si – No ¿Por qué?

 ¿Qué opinión tengo ahora sobre la ira?

¿Cómo me siento? (ver Anexo 4).

- Lista de cotejo

- Recurso verbal

03’

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Tarea a trabajar en casa

- Pegan en su cuaderno 2 recortes periodísticos donde se plasme las consecuencias de la ira.

- Recurso verbal

02’

1.5 Evaluación

Propósitos de Aprendizaje

Compe-

tencia Capacidad Desempeño Técnica de evaluación

Instru- mento de

evalua- ción

Momento de aplicación

I D C Lee

diversos tipos de textos escritos en lengua materna.

Reflexiona y evalúa la forma, el contenido y contexto del texto.

Opina sobre el contenido, la organización textual, las estrategias discursivas, las representaciones sociales y la intención del autor en un fragmento del canto 22.

Ejercicios prácticos Observació n directa

Lista de cotejo.

X

1.6 Referencias Bibliográficas 1.6.1 Para el docente

Asociación Fondo de Investigadores y Editores (2008). Compendio Académico de Lenguaje y Literatura. Perú: Asociación Fondo de Investigadores y Editores.

Cáceres, J. Literatura Universal. La Victoria: Editorial Genio Estudiante.

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Fournier, C. y Gonzáles, J. (2002). Clásicos de la Literatura Universal. Perú:

Editorial International Thomson Editores, S.A.

Ministerio de Educación del Perú. (2016). Currículo Nacional de la Educación Básica. Lima.

1.6.2 Para el estudiante

Cáceda, R; et al. (2014). Literatura. Trujillo: Editorial Centro Papelero del Norte Cepunt (2005). Literatura. Trujillo: Centro Preuniversitario UNT.

Ministerio de Educación del Perú (2008). Comunicación 5. Lima: Santillana S.A.

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II. SUSTENTO TEÓRICO CIENTÍFICO 2.1 Literatura griega

2.1.1 Generalidades

A manera de introducción Quillet (1960) afirma lo siguiente:

La importancia de la literatura griega se acrece al considerar el número de siglos en que mostrado su vitalidad. Las obras más antiguas que poseemos datan probablemente del siglo X antes de Jesucristo; su grado de perfección nos induce a admitir una civilización y una literatura anteriores, que remontan seguramente al siglo XV (p. 332).

Se puede decir que la literatura griega corresponde al grupo de los pueblos de habla griega desde finales del segundo milenio A. C. hasta la actualidad. Se desarrolló como expresión nacional con escasas influencias exteriores hasta el periodo helenístico y tuvo un efecto formativo en toda la literatura europea posterior. Es así que:

El pueblo griego se caracterizó por ser muy conservador y fiel a sus tradiciones, por lo que al combinar la leyenda con los mitos formaron el eje sobre el que se desarrolló la poesía épica, la lírica y el teatro. Como en toda cultura, los griegos – a través de sus leyendas – quisieron manifestar sus orígenes, tal es el caso de la leyenda de Prometeo (Fournier & Gonzalés, 2002, pág. 72).

Los bardos o poetas de la Antigua Grecia compusieron canciones y poemas sobre las hazañas y aventuras de diferentes héroes. Ellos las recitaban en las fiestas con el acompañamiento de instrumentos musicales. Uno de los temas más populares fue la campaña griega contra Troya, ciudad de Asia Menor.

En alusión a ello Quillet (1960) afirma:

Las guerras eran frecuentes en la extremidad del Mediterráneo, en el punto de contacto de dos continentes, Asia y Europa. El relieve fragmenta cada región en cantidad de pequeños países aislados; las innumerables islas del mar Egeo tienen cada una de ellas su vida propia. Así se creó, en el territorio mismo de la raza griega, muchas pequeñas soberanías independientes, a veces rivales, a veces unidas contra el enemigo venido de Europa o Asia (pág. 333).

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Dos largos poemas, la Ilíada y la Odisea, narran esas hazañas. De acuerdo con las leyendas de aquellos tiempos, los cantos y narraciones fueron recolectados y perfeccionados por un famoso poeta ciego llamado Homero, que vivió de los siglos IX al VIII a. C.

La literatura griega comprende varias etapas que están relacionadas con el contexto histórico de Grecia. Indica su periodo de formación en el siglo VIII a.

C. hasta la época de las Guerras Médicas en el 499 a. C. Sus inicios se remontan a una base religiosa – como la mayoría de las culturas – que toma en cuenta los fenómenos de la naturaleza como punto de partida. Posteriormente, esa religiosidad se vuelca en busca de un dios protector, dando origen a los tótemes.

Esa primera etapa es el fiel reflejo de esa sociedad incipiente, donde el aspecto religioso se convierte en uno de los factores fundamentales de la unidad nacional de Grecia, es decir, confluyen en el nacimiento de la lírica y del teatro con esas características. (…) Se caracteriza también por el predominio de la poesía épica, la cual es difundida a través de la vía oral (Fournier & Gonzalés, 2002, pág. 73).

2.1.2 División y representantes

Período Contexto histórico Autores y obras

Jónico o arcaico (s.

VIII a. C. – s.

VI a. C.)

Formación

- Sociedades aristocráticas - Economía agraria.

- Guerras médicas.

- Inicio de la expansión y colonización.

- Esclavismo.

Épica

- Homero (s. IX a. C. – s. VIII a. C.) La Ilíada, La Odisea.

- Hesiodo (Beocia s. IX a. C. – s.

VIII a. C.) La Teogonía.

Lírica

- Safo (Lesbos 620 a.C. – 523 a.C.) Monodia, Oda a Afrodita.

- Píndaro (Tebas 522 a. C. – 448 a.

C.) Epinicios (canto coral).

Ático o Clásico (s. V a. C. – s. IV a.

C.)

Apogeo

- Expansión industrial y comercial de Atenas.

- Sociedades democráticas.

Tragedia

- Esquilo (Eleuss 525 a.C. – 456 a.

C.) La Orestíada, Las suplicantes,

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- Siglo de Pericles (s. V a.

C.).

- Expansión militar y política: Carlo Magno.

- Florecimiento de la dramática, filosofía, historia y oratoria.

Los persas, Prometeo encadenado, Los siete contra Tebas.

- Sófocles (Colona 495 a. C. – 406 a. C.) Áyax, Antígona, Las Traquíneas, Edipo rey, Edipo en Colona, Electra.

- Eurípides (460 a. C. – 406 a. C.) El Cíclope, Medea, Hécuba, Andrómaca, Las troyanas, Las bacantes.

Helénico (328 a. C. – 146 a.

C.)

Decadencia - Etapa alejandrina

- Difusión de la cultura griega.

- Integración con Oriente.

- Conquista Romana (200 a.

C.)

Comedia

- Aristófanes (450 a. C. – 335 a. C.) Las nubes, Las avispas, Las aves, Las ranas, Los caballeros.

- Menandro (343 a. C. – 293 a.C.) El Arbitraje.

- Teócrito (Alejandrina 316 – 260 a.

C.) Idilios (poesía campestre).

- Plutarco (historia).

Nota: tomado de (Paredes, 2006, pág. 51) 2.1.3 Períodos

2.1.3.1 Período Primitivo

Los escritos del periodo primitivo de la literatura griega son, casi en su totalidad, textos en verso.

a. Poesía épica

Los primitivos habitantes de Grecia, los pueblos de las civilizaciones egea y micénica, poseyeron una literatura oral compuesta en su mayor parte por canciones que hablaban de las guerras, las cosechas y los ritos funerarios. Los helenos se apropiaron de estas canciones en el segundo milenio A. C. y, aunque no se conserva ningún fragmento, los cantos de los aedos dedicados a los héroes prefiguran la poesía épica (Fournier & Gonzalés, 2002, pág. 84)

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La vida en la ciudad y especialmente la llevada en el campo, sugieren una atmósfera propicia para que las canciones en torno a la naturaleza o a los dioses se originen con facilidad. Es así como los griegos incursionan en ese tan ancestral modo de componer: la épica (Fournier

& Gonzalés, 2002, pág. 84)

La épica griega tiene sus inicios con poemas pastoriles y canciones;

sin embargo, con Homero es cuando tiene su principal punto de partida, específicamente con las grandes epopeyas griegas, La Ilíada y La Odisea. Ambas tienen un fondo histórico innegable, aunado a una gran invención literaria (Fournier & Gonzalés, 2002, pág. 84) La épica griega alcanzó su máximo esplendor con la Ilíada y la Odisea de Homero, aunque se cree que puede ser obra de una sucesión de poetas que vivieron a lo largo del siglo IX A. C. Versos escritos en dialecto jónico con mezclas eólico, mostraron perfección hexámetros dáctilos lo que indica que los poemas son la culminación, más que el principio, de una tradición literaria. Los poemas épicos homéricos se difundieron en las recitaciones de cantores profesionales que, en sucesivas generaciones, alteraron el original, actualizando el lenguaje.

Esta tradición oral se mantuvo durante más de cuatro siglos.

Otros acontecimientos míticos y heroicos que no se celebran en la obra homérica o que no se narran en su totalidad, se convirtieron en el argumento de varios poemas épicos posteriores, algunos de cuyos fragmentos se conservan. Un grupo de estos poemas épicos, compuestos entre 800-550 A.C., por un número indeterminado de poetas conocidos como poetas cíclicos, tratan de la guerra de Troya y la expedición de Los Siete contra Tebas.

Entre los poetas épicos conocidos, casi todos posteriores, se cuentan Pisandro de Rodas, autor de la Heracleia, que trata de las hazañas del héroe mitológico Hércules; Paniasis de Halicarnaso, que escribió una obra también llamada Heracleia, de la que sólo se conservan algunos fragmentos, y Antímaco de Colofón o Claros, autor de la Tebas y

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considerado fundador de la llamada escuela de poesía épica.

Antímaco influyó poderosamente en los poetas épicos alejandrinos posteriores.

b. Poesía Lírica

El dístico elegíaco se popularizó en toda Grecia durante el siglo VII A. C. y se utilizó en composiciones de todas clases, desde canciones fúnebres a canciones de amor. El primer autor conocido de elegías fue Calino de Éfeso. Otros famosos poetas elegíacos primitivos fueron Tirteo de Esparta, Mimnermo de Colofón, Arquíloco de Paros, Solón

—el primer poeta ateniense— y Teognis de Megara.

Al enfrentarse al acervo lírico griego, la producción poética griega entre los siglos VII y IV a. C. es, por lo tanto, sumamente amplia. (…) Para los griegos, en cambio, el significado del término era un canto acompañado por la lira o la flauta y que abarcaba géneros poéticos que, en lo relativo a su construcción métrica y a su representación social, se distinguía con precisión: la elegía, el yambo, la mélica, los poemas monódicos, los corales, las odas y los epigramas, entre otras formas de las mayores libertades métricas, que respondieron a la diversidad de la inspiración subjetiva, pues ya no bastaba con el hexámetro para la expresión de todos los temas que suponía la lírica (Martínez, 2008, págs. 38-39)

Se cree que el creador del verso yámbico fue Arquíloco, que lo utilizó ampliamente en sátiras mordaces. Solón y muchos otros poetas también lo usaron en poemas reflexivos. Puesto que representa los ritmos de la antigua habla griega con mayor fidelidad que ningún otro metro, el verso yámbico empezó a emplearse también en el diálogo de las tragedias, en la forma de trímetro yámbico. Las fábulas de Esopo se escribieron originalmente en trímetros yámbicos, aunque los textos que han llegado hasta nuestros días datan de mucho tiempo después.

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La lírica, propiamente dicha, procede de canciones acompañadas de la lira, y en la antigua Grecia había dos tipos principales, la personal y la coral.

La lírica personal se desarrolló en la isla de Lesbos. El poeta y músico Terpandro, que había nacido en Lesbos pero que vivió casi toda su vida en Esparta, está considerado como el primer poeta lírico griego porque fue el que antes compuso música y poesía. La mayor parte de sus poemas eran nomos o himnos litúrgicos en honor de Apolo, y cantados por un solo intérprete acompañado de la lira.

Después de Terpandro aparecieron en el siglo VII a. C. los grandes poetas de Lesbos. Estos poetas fueron únicos en su trabajo. Los poemas líricos de Alceo, inventor de la estrofa alcea, hablan de temas políticos, religiosos e intimistas. Safo, la poetisa más importante de la antigua Grecia, creó la estrofa sáfica, aunque escribió también en otras formas líricas. Sus poemas de amor y amistad se encuentran entre los más apasionados y mejor trabajados de la tradición occidental. Los poetas lésbicos, así como varios poetas líricos posteriores de otras ciudades griegas, compusieron en dialecto eólico.

En el siglo VI A. C., el poeta Anacreonte escribió alegres poemas sobre el vino y el amor en varios metros líricos; sus obras posteriores, similares en tono y tema, se conocen como anacreónticos. También escribió dísticos (pareados) elegíacos, epigramas y poemas en metros yámbicos.

La lírica coral surgió en el siglo VII A. C. obra de poetas que escribieron en dialecto dórico, dominante en la región de Esparta, y que se utilizó incluso en épocas posteriores cuando los poetas de otros lugares de Grecia adoptaban este género lírico. Los poetas espartanos fueron los primeros en escribir de esta forma canciones para celebraciones públicas religiosas. Más tarde lo hicieron para celebrar

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triunfos personales, como, por ejemplo, una victoria en los juegos olímpicos.

Taletas, que viajó de Creta a Esparta para sofocar una epidemia con himnos corales a Apolo, fue probablemente el primer poeta lírico coral. Le siguieron Terpandro, que escribió tanto poemas líricos intimistas como corales; Alcmán, autor sobre todo de partheneia, es decir, himnos procesionales corales cantados por un coro de doncellas y de carácter parcialmente religioso, de tono más ligero que los himnos a Apolo; y Arión, posible creador del ditirambo (forma poética en honor a Dioniso) y del estilo trágico, que se utilizó ampliamente en el drama griego.

Entre los grandes escritores posteriores de poemas líricos corales se encuentran el poeta siciliano Estesícoro, contemporáneo de Alceo, que introdujo la forma ternaria de la oda coral, consistente en series de grupos de tres estrofas; Íbico de Reggio, autor de un largo fragmento que se conserva de una oda coral ternaria y de poemas líricos personales eróticos; Simónides de Ceos, cuya lírica coral incluye epinicia, u odas corales en honor de los vencedores en los juegos olímpicos, encomia, o himnos corales en honor a personas concretas, y cantos fúnebres, además de poemas líricos personales que incluyen epigramas; y Baquílides de Ceos, sobrino de Simónides, que escribió epinicios, de los que se conservan trece, y ditirambos, cinco de los cuales han llegado hasta la actualidad.

La lírica coral alcanzó su apogeo hacia mediados del siglo V a. C. en las obras de Píndaro, que escribió muchos poemas de este género en todas las formas, incluyendo himnos, ditirambos y epinicios. Se conserva cerca de la cuarta parte de su obra, principalmente epinicios con la estructura triádica creada por Estesícoro. Las tragedias de la época incluyen muchas odas corales importantes (Fariñas, 2002) A manera de resumen expresamos lo que dice Quillet (1960) la poesía lírica cantada con acompañamiento de la lira y a veces también de

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danzas, esta se desarrolla con un brillo excepcional entre los siglos VII y VI. Pero la mayoría de las obras se han perdido y solo quedan varios nombres y algunos fragmentos. Más personales que los poetas épicos, los líricos expresan sus propios sentimientos, muy variados según la nacionalidad y la personalidad del poeta. (pág. 336).

Además, podemos agregar lo que proponen Fournier y González (2002) en función a la lírica:

La poesía lírica era siempre cantada y acompañada del instrumento musical llamado lira. Por esta razón, también es conocida como poesía mélica. Dentro de esta poesía existían dos tipos: la individual, aquella dedicada a cantar sentimientos personales, y la coral, dedicada a cantar los sentimientos colectivos. Alceo y Safo sobresalieron dentro de la poesía individual.

2.1.3.2 Período Ático (Siglos V- IV a.C.)

El drama se desarrolló en Atenas durante el siglo VI A. C. En su forma primitiva, consistió en un coro de hombres que cantaban y bailaban odas corales. Más tarde, se añadió un actor que dialogaba con el coro.

a. La Tragedia

El origen del teatro surge como una necesidad de expresión ritual, religiosa, para el hombre primitivo, y a esta necesidad no escapa el pueblo griego.

El teatro tiene sus orígenes en Grecia (Atenas) con el culto al dios Baco o Dionisio, dios del vino. Se celebraba con cantos llamados

“ditirambos”, los que llegaron a adoptar el nombre de tragedia. Nace como una evolución de la poesía lírica. Surge por ver representados sus mitos, más que por diversión o por espectáculo (Fournier &

Gonzalés, 2002, pág. 74)

La tragedia, tal y como hoy se la conoce, se cree que fue creada en el siglo VI a.n.e. por el poeta ateniense Esquilo, que introdujo el papel de un segundo actor, aparte del coro. Sus tragedias, cerca de 90, versan

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sobre temas tan excelsos como la divinidad y las relaciones de los seres humanos con los dioses. Únicamente siete de sus obras han llegado hasta hoy, entre ellas Prometeo encadenado, que narra el castigo de Zeus al titán Prometeo, y la Orestiada, trilogía que retrata el asesinato del héroe griego Agamenón por su mujer, el de ésta por su hijo Orestes y el posterior destino de Orestes.

El segundo de los grandes trágicos griegos fue Sófocles. La admirable construcción de sus tramas y la manera en que sus temas y personajes despertaban al mismo tiempo piedad y temor, llevaron a Aristóteles y a otros críticos griegos a considerarle como el mejor autor de tragedias.

Su Edipo rey constituye un epítome del género trágico. De las más de cien obras que escribió Sófocles, sólo se conservan siete tragedias, una obra satírica y más de mil fragmentos. Fue el primero en introducir el tercer actor en la escena, innovación que más tarde adoptaría Esquilo.

Eurípides, coetáneo de Sófocles, fue el tercer gran autor de teatro.

Escribió cerca de 92 obras, de las que se conservan 17 tragedias y una obra satírica completa, Los cíclopes. Se le considera más realista que sus predecesores, especialmente en la agudeza psicológica de sus personajes, por lo que para algunos críticos es el dramaturgo griego más moderno. Entre sus obras principales sobresale Medea, cuyo argumento gira en torno a la venganza llevada a cabo por la hechicera Medea contra su marido Jasón; e Hipólito, que trata del amor de Fedra por su hijastro Hipólito y su destino tras ser rechazada (Fariñas, 2002).

Fournier y González (2002) afirman:

El teatro griego contaba con los siguientes elementos: la orquesta – lugar donde se ofrecía el incienso para el dios Baco –; el proscenio o plataforma, donde se llevaba a cabo la acción teatral – estaba ubicado muy cerca de la orquesta –; la escena, la cual era una tienda de tela – lugar de donde salían los actores para la representación – y servía para que se cambiaran y se maquillaran los actores; y el coro, compuesto por doce o quince personas.

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Frente a la escena se encontraban las graderías para que el público pudiera presenciar el espectáculo; estas eran en forma escalonada. Otro de los elementos teatrales era la plataforma móvil sobre ruedas para los movimientos escénicos o tramoya (pág. 75)

En cuanto a la tragedia Fournier y González (2002) afirman: El eje central de la tragedia griega giraba en torno del anaké, es decir, el destino, frente al cual los héroes no podían hacer nada, ya que todo estaba predestinado, de esa manera, a un desenlace fatal o trágico (pág.

76).

Resumiendo, se puede decir que los principales poetas trágicos son los siguientes: Esquilo, quien compuso setenta tragedias de las que fueron coronadas cincuenta y dos. De todas ellas no han quedado sino siete:

Las suplicantes, Los Persas, Los siete contra Tebas, Prometeo encadenado, La Orestiada, trilogía que comprende Agamenón, Las Coéforas y las Euménides.

También se menciona a Sófocles, quien nació en Colona, a principios del siglo VI. Sus obras se calculan en un ciento cuyo material, como en la obra de Esquilo, está tomado de la leyenda heroica. De toda su obra solamente siete piezas han llegado hasta nosotros: Ayax, Edipo Rey, Antígona, Electra, Las Traquinenses, Filoctetes, Edipo en Colona. Se afirma que, su elegancia, su mesura, la nobleza y la vivacidad de su estilo, todo contribuye a hacer de Sófocles, al igual que Platón, el tipo más puro del ideal ático.

Y no podemos dejar de mencionar a Eurípides, se cree que nació en Salamina. En cuanto a su obra parece ser que hizo representar noventa y dos obras. Solo han quedado unas veinte, de mérito muy desigual (Quillet, 1960).

b. La Comedia

Quillet (1960) afirma: sus orígenes de la comedia se encuentran en el culto de Dionisios. Las numerosas fiestas a que daban motivo los

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trabajos de la vendimia y la elaboración del vino, se celebraban con banquetes. La palabra comedia es de la misma raíz griega que significa banquete. Después de los alegres festines los convidados se lanzaban a través de la ciudad o de los campos, cambiando dichos y bromas a veces bastante licenciosos. Asé se esbozaron las escenas cómicas, no faltaba sino organizar una intriga, combinar un conjunto de hechos que diera la unidad correspondiente a la acción para que fuera creada la comedia. Es evidente que, en este aspecto, la comedia ya existía en el siglo IV (págs. 339 - 340)

Uno de los más grandes poetas cómicos fue Aristófanes, cuya primera comedia, Daitaleis, hoy perdida, data del 427 a.C. Empleando la sátira dramática, ridiculizó a Eurípides en Las ranas y a Sócrates en Las nubes. Estas obras representan la antigua comedia de la literatura griega.

La comedia griega posterior se divide en dos grupos, la comedia media (400-336 a.C.) y la comedia nueva (336-250 a.C.). En la media, ejemplificada por las dos últimas obras de Aristófanes, La asamblea de las mujeres y Pluto, ambas escritas entre 392 y 388 a.C., la sátira personal y política se reemplaza por la parodia, la ridiculización de los mitos y la crítica literaria y filosófica. Los principales autores de la comedia media fueron Antífanes de Atenas y Alexis de Thruil. Sólo se conservan fragmentos de sus obras.

En la comedia nueva, la sátira se sustituye por la comedia social, con tramas y personajes cotidianos y familiares, y temas de amor romántico. El principal autor de esta comedia nueva fue Menandro, cuya influencia alcanzó a los dramaturgos latinos de los siglos III y II a.C., sobre todo a Plauto y Terencio. Se conservan una obra completa de Menandro, El tacaño, y fragmentos de otras (Fariñas, 2002).

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c. La Historia

Quillet (1960) afirma: hemos visto nacer la historia al mismo tiempo que la filosofía, con el espíritu crítico. Pero se resiente largo tiempo de sus orígenes: la epopeya fue la forma primitiva de la historia, la que convenía a un pueblo amante de la poesía y de lo sobrenatural, crédulo e ignorante. Los primeros historiadores conceden ancho campo a lo maravilloso. Además, no ven en su asunto sino un motivo de narración.

No buscan la explicación de los hechos, sino que colocan las causas en el orden sobrenatural. Con ellos la historia es puramente narrativa, poco científica, y así fue como la enfocó Heródoto (pág. 341).

El primer historiador griego, Heródoto, escribió una crónica de las guerras persas (500-449 a.C.) en dialecto jónico. Su principal obra, Historias, es apreciada por su rica información sobre la Grecia antigua, así como por su estilo sugestivo. Tucídides fue el primer gran escritor ático de prosa, y con su Historia de la guerra del Peloponeso se ha ganado el título de primer historiador crítico.

Las principales obras literarias del historiador y soldado Jenofonte fueron Anábasis, un relato de los mercenarios griegos que trataron de escapar de Persia; Memorabilia, una refutación de los cargos aportados contra Sócrates, junto con impresiones personales en forma de diálogo sobre su carácter y su filosofía; y Hellenica, en la que Jenofonte prosigue la historia de los griegos en el punto en que Tucídides la dejó.

Un historiador posterior, Timeo, escribió una historia de Sicilia y se tiene noticia de que inventó el método de calcular el tiempo en las Olimpiadas.

d. La Oratoria

Quillet (1960) sostiene: la vida pública de los griegos favorecía el arte oratorio. “Entre los griegos – dice Fenelón – todo dependía del pueblo y el pueblo dependía de la palabra.” Todas las formas de la elocuencia se desarrollaron allí.

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La elocuencia política tenía ocasión de manifestarse en la Asamblea del Pueblo, donde se legislaba. La Asamblea se reunía al menos cuarenta veces al año. Todos los ciudadanos tenían derecho a hablar.

Un ateniense ambicioso, o cualquiera que tuviese verdaderamente una idea útil, podía fácilmente revelarse en estas circunstancias.

La elocuencia jurídica tenía iguales facilidades por la importancia de que este pueblo discutidor y amante de los procesos daba a todas las causas. El tribunal llamado a dictaminar era numeroso y se reclutaba entre el pueblo mismo. La importancia del auditorio exigía medios de acción poderosos, artificios constantemente renovados y un conocimiento profundo del arte de seducir y convencer. Los acusados o quienes comparecían ante los jueces, no podían hacerse representar por un abogado, debían hablar ellos mismos. Sin embargo, podían hacerse asistir por un amigo quien, si era elocuente, se convertía en el verdadero defensor (pág. 345)

La prosa ática alcanzó su máxima expresión en las obras de los oradores atenienses. Antifón, profesor de retórica, es uno de los primeros cuyas obras se conservan. El orador Lisias empleó un estilo sencillo y directo, desprovisto de recursos retóricos. Se cree que escribió un discurso para que Sócrates lo utilizara en su proceso (399 A.C.). Los discursos de Isócrates, por otra parte, son obras literarias concebidas más para ser leídas que habladas. Las obras de Demóstenes suponen la rotunda perfección de la oratoria griega. Empleando todos los recursos del lenguaje, creó discursos que se convirtieron en modelos para los oradores posteriores.

e. La Filosofía

Quillet (1960) afirma: los primeros filósofos griegos habían tratado de explicar el mundo mediante algunos principios simples. Pero las generalizaciones ambiciosas y apresuradas, los resultados contradictorios de las diversas escuelas dan nacimiento al escepticismo de los sofistas.

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Los sofistas son unos profesores de elocuencia que van de ciudad en ciudad enseñando a sus auditores el arte de sostener, con igual verosimilitud, las tesis más opuestas; para ellos, la vida intelectual es un juego, un concurso, en el que se busca el triunfo sobre el adversario:

el sofista será pues, a la vez, un erudito capaz de manejar todos los temas de discusión y un retórico capaz de convencer.

Los más célebres de estos sofistas son:

Protágoras, que enseña que “el hombre es la medida de todas las cosas”

y que no hay ninguna verdad universal.

Gorgias, hábil orador y mejor maestro de retórica; parece ser que los jóvenes atenienses pagaban muy caras sus lecciones pues para aquellos jóvenes, que todos se destinaban a las discusiones del Agora, que todos querían ejercer un ascendiente sobre la multitud, la retórica era una ciencia indispensable. (pág. 342)

Los dos principales escritores de filosofía del periodo ático fueron Platón y Aristóteles. Platón desarrolló ciertos aspectos de la filosofía de Sócrates y expresó, en forma de diálogos escritos, el pensamiento filosófico que más tarde se denominó idealismo. Los Diálogos de Platón no sólo son grandes obras filosóficas, sino también obras maestras de la literatura, llenas de poesía y dramatismo. El estilo de su prosa es uno de los más clarividentes y bellos de la literatura griega.

Aristóteles, discípulo de Platón, escribió un gran número de obras sobre lógica, metafísica, ética, retórica y política. Algunos eruditos clásicos consideran que se trata de notas tomadas por los estudiantes de las clases que Aristóteles daba en el Liceo, su escuela de Atenas.

De su crítica literaria sólo se conservan fragmentos sobre la tragedia, la poesía épica y la retórica.

2.1.3.3 Período Helenístico (328-146 a.C.)

Tras las conquistas de Alejandro III el Magno en el siglo IV a.n.e., la cultura griega se expandió por un amplio imperio. La más destacada entre

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las muchas escuelas de literatura que se crearon y la mayor biblioteca de la antigüedad se localizaron en la ciudad de Alejandría, en Egipto.

Las conquistas de Alejandro propagaron vastamente la cultura, el idioma y el espíritu griegos. El helenismo conquistó todo el Mediterráneo Oriental, y en particular el Asia Menor y Egipto. A la muerte de Alejandro, sus capitanes se repartieron su imperio. Así se formó, lejos de Grecia y de Atenas, un gran número de focos de cultura helénica.

Luego, en el siglo II antes de la Era cristiana, Grecia queda reducida a ser una provincia romana; el dominio del helenismo aumenta así súbitamente en toda la cuenca occidental del Mediterráneo: millares de letrados y de artistas griegos van a establecerse a Roma y abren escuelas de literatura y de retórica (Quillet, 1960, pág. 248)

a. La Poesía

Una de las más admirables poéticas alejandrinas pertenece a Calímaco de Cirene, director de una escuela en Alejandría y su principal bibliotecario. Calímaco está acreditado como autor de más de 800 volúmenes, cada uno de ellos con muchas obras de las que se conservan sólo seis himnos, 64 epigramas y unas pocas elegías, además de otros poemas. Junto con sus seguidores, perfeccionó el empleo del epilio, un poema corto en hexámetros con tema épico narrativo. Además de perfeccionar el epigrama, que más tarde adoptarían sus discípulos romanos, desarrollaron el poema didáctico literario y el pastoral.

El poeta siciliano Teócrito, que escribió la mayor parte de su obra en Alejandría y que está considerado por muchos críticos como el más grande de los poetas alejandrinos, escribió dilios, una serie de poemas pastorales que fueron imitados por sus sucesores, como Bión de Esmirna, entre cuyos poemas conservados se encuentra el famoso Lamento por Adonis, y el poeta también siciliano Mosco, que escribió el poema épico Europa y composiciones pastorales.

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b. La Prosa

Posiblemente, la obra más importante del periodo helenístico fue realizada por sabios, científicos y eruditos, en particular por el médico Herófilo, el anatomista Erasístrato, los astrónomos Hiparco de Nicea, Claudio Tolomeo y Aristarco de Samos (el primero que sostuvo que la Tierra giraba alrededor del Sol) y el matemático, astrónomo y geógrafo Eratóstenes, que midió la circunferencia de la Tierra (Fariñas, 2002).

2.2 Homero

2.2.1 Biografía

Poeta griego al que se atribuye la autoría de la Ilíada y la Odisea, los dos grandes poemas épicos de la antigua Grecia. En palabras de Hegel, Homero es «el elemento en el que vive el mundo griego como el hombre vive en el aire».

Admirado, imitado y citado por todos los poetas, filósofos y artistas griegos que le siguieron, es el poeta por antonomasia de la literatura clásica, a pesar de lo cual la biografía de Homero aparece rodeada del más profundo misterio, hasta el punto de que su propia existencia histórica ha sido puesta en tela de juicio.

Las más antiguas noticias sobre Homero sitúan su nacimiento en Quíos, aunque ya desde la Antigüedad fueron siete las ciudades que se disputaron ser su patria:

Colofón, Cumas, Pilos, Ítaca, Argos, Atenas, Esmirna y la ya mencionada Quíos.

Para Semónides de Amorgos y Píndaro, sólo las dos últimas podían reclamar el honor de ser su cuna.

Homero, padre de la poesía épica occidental, fue un aedo griego que vivió entre los siglos IX y VII A. C.; épocas de formación de la literatura griega. Los antiguos lo representaron con los rasgos de un anciano ciego, que iba de ciudad en ciudad a través de La Hélade, cantando sus poemas (Paredes, 2006, pág. 56)

Aunque son varias las vidas de Homero que han llegado hasta nosotros, su contenido, incluida la famosa ceguera del poeta, es legendario y novelesco. La más antigua, atribuida sin fundamento a Herodoto, data del siglo V a.C. En ella, Homero es presentado como el hijo de una huérfana seducida, de nombre Creteidas, que le dio a luz en Esmirna. Conocido como Melesígenes, pronto

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destacó por sus cualidades artísticas, iniciando una vida bohemia. Una enfermedad lo dejó ciego, y desde entonces pasó a llamarse Homero. La muerte, siempre según el seudo Herodoto, sorprendió a Homero en Íos, en el curso de un viaje a Atenas.

Sus estudiosos se han dividido en dos posiciones: los analistas y los unitarios.

Los primeros – a partir de Los prolegómenos de Wolf – consideran que no existió la autoría de Homero y que la Ilíada y la Odisea se habrían formado por la unión de poemas menores o acaso a partir de un núcleo central, de modo colectivo. Los unitarios, en cambio, advierten que hay un plan general de ambas obras que la unidad y, por tanto, su autor, Homero, concretó esta estructura general de la narración.

Filósofos como Hegel lo admiraron; críticos de la talla de Nietzsche ponen en duda su autoría y genuinidad (Centro Pre Universitario de la Universidad Nacional de Trujillo (CEPUNT), 2005)

2.2.2 La cuestión homérica

Tratar sobre el asunto de Homero, es en realidad, un tema que requiere sumo análisis y detenimiento a la luz de las investigaciones. Durante muchos siglos se han dado informaciones y datos diversos acerca de esta gran figura. Sin embargo, su nacimiento, su personalidad y el conjunto de sus obras atribuidas siguen siendo puntual y concretamente algo no definitivamente terminado, ni concluido, sino más bien, puertas abiertas a los estudios e investigaciones de los entendidos en cuestiones homéricas (Paredes, 2006, pág. 52)

En cuanto a la cuestión homérica, la Asociación Fondo de Investigadores y Editores, (2008) dice que: es la controversia que ha causado la autoría de los poemas homéricos durante las diversas épocas. Los principales puntos de debates eran sobre si pertenecían ambas obras a un mismo autor, cuando fueron compuestas y si hubo antecedentes. Sobre estas discusiones se han ocupado en diversos tiempos muchos estudiosos, siendo, entre otros, Pisístrato, Heródoto, Aristóteles, los eruditos de Alejandría, Federico A. Wolf, etc.

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Pisístrato fue el primer gobernante que mandí elaborar la primera versión escrita oficial y la versión que hoy en día conocemos la realizaron los eruditos alejandrinos. En la actualidad, la tradición denomina a Homero como autor de los poemas, al margen de que, en los tiempos de la oralidad literaria, los verdaderos poetas eran los aedos y rapsodas, poetas recitadores con gran libertad para improvisar. Además, hoy en día, la cuestión homérica queda relegada por la importancia que se les concede a los poemas mismos (Asociación Fondo de Investigadores y Editores, 2008, págs. 215-216).

La concepción de la Odisea por Aristóteles como un trabajo de la vejez de Homero no es para nada imposible según la crítica actual; y si la Ilíada es el más temprano de ambos poemas (como parece probable por su estructura más simple y por la mayor frecuencia en la Odisea de formas lingüísticas relativamente tardías), la Odisea podría haberse creado siguiendo el mismo modelo de composición monumental que estableció la Ilíada. Como ambas epopeyas difieren no sólo en su construcción sino en varios otros detalles, no resulta inverosímil considerarlas obra una de la madurez y la otra de la vejez del poeta, como señalaron algunos eruditos en la Antigüedad.

Pero también es aceptable, sostienen otros, la propuesta de ciertos gramáticos alejandrinos, los llamados corizontes (separatistas) que atribuyen la Odisea a otro poeta, el cual, siguiendo el modelo homérico de la Ilíada, habría compuesto esta obra alrededor del año 700 a.C. La llamada "cuestión homérica" adquirió gran importancia con la escuela alemana, en los trabajos analíticos de Fiedrich August Wolf (1795), de Karl Lachmann (1837), de Gotfried Hermann y de numerosos continuadores que negaban, por diferentes razones, la existencia histórica de la figura de Homero, o bien le reconocían, a lo sumo, una modesta intervención como compilador. Bajo la óptica histórico-filológica todo aparecía anónimo y Homero sólo era un nombre. La crítica moderna rectificó esta perspectiva volviendo a considerar la muy probable existencia de un único y extraordinario poeta, sin que por ello pueda hablarse de unanimidad en las innumerables cuestiones que suscita el problema de la autoría.

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2.2.3 El fondo histórico

No es frecuente encontrar en la historia de las civilizaciones que una de ellas se inicie, en el terreno literario, de forma tan brillante como la civilización griega.

Hoy día se sabe la razón de ello: los dos poemas atribuidos a Homero, la Ilíada y la Odisea, hunden sus raíces en el mundo micénico, en esa cultura griega del II milenio a.C. Los poemas de Homero no reflejan ninguna civilización real, pero en ellos hay indudables vestigios de una sociedad y de unos acontecimientos que, aunque idealizados, encierran un núcleo de verdad histórica. Así, más que el inicio de la cultura literaria griega, Homero fue la culminación del mundo griego del II milenio a.C. Es evidente que la civilización micénica o aquea produjo, entre otras formas de expresión artística, epopeyas que, transmitidas por tradición oral, fueron el núcleo a partir del cual los poetas jónicos crearon la Ilíada y la Odisea.

La ciudad de Troya o Ilión se encontraba situada en la parte asiática del Helesponto y controlaba todo el comercio de la zona al ser ruta obligada en el paso de los Dardanelos. El enfrentamiento armado conocido como Guerra de Troya, de claro carácter comercial, pudo haber sido el último esfuerzo del mundo micénico, en franca decadencia, contra un poder extranjero. Sin embargo, en el relato homérico, la guerra fue entablada por los aqueos, dirigidos por el rey de Micenas, Agamenón, con la intención de rescatar a Helena, esposa de su hermano Menelao y la mujer más hermosa del mundo, que había sido raptada por el príncipe troyano Paris. El sitio se prolongó durante diez años; la Ilíada narra únicamente una parte del décimo año.

Tras la muerte de Aquiles, herido en el talón por Paris, la guerra concluyó gracias a la estratagema ideada por Ulises, quien construyó un caballo de madera para introducirlo en la ciudad de Troya con los más valientes de entre los griegos en su vientre. La ciudad fue saqueada, incendiada y reducida a cenizas. La Odisea es el relato del regreso de Ulises, y su mundo es distinto al de la Ilíada; el poema parece más tardío e idealiza la experiencia de la colonización griega a lo largo del Mediterráneo.

Durante mucho tiempo se creyó que las historias de la Guerra de Troya no eran más que mitos y leyendas creadas o transmitidas por Homero. Pero en el siglo XIX, el joven alemán Heinrich Schliemann se sintió tan fascinado por la lectura

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de la Ilíada y la Odisea que, convencido de que tenían una base real, se propuso descubrir la antigua Troya.

Se dedicó a los negocios y trabajó duramente para conseguir el dinero para las excavaciones, al tiempo que estudiaba arqueología y lenguas antiguas para adquirir los conocimientos necesarios. Finalmente, con cuarenta y ocho años y dueño de una fortuna, Schliemann se estableció en una aldea de Turquía cerca de la cual supuso que debían hallarse los restos de la ciudad. Inició las excavaciones en la colina de Hissarlik y poco después descubrió no una, sino seis ciudades superpuestas. Hubo que rendirse a la evidencia: un arqueólogo aficionado había descubierto Troya.

Entre los muchos tesoros que encontró, el más famoso es una máscara de oro, a la que Schliemann llamó la Máscara de Agamenón (sin ningún fundamento, obviamente). No contento con ello, viajó por la Grecia continental y descubrió nada menos que la antigua Micenas. La muerte le sobrevino antes de poder establecer cuál de los distintos niveles encontrados en Troya correspondía a la ciudad del relato homérico. Algunos de sus colaboradores propusieron que la Troya homérica coincidía con los niveles VI o VII. Este último ofrecía evidencias de haber sido destruido por un incendio en una fecha próxima al año 1250 a.C.

Gracias a los descubrimientos de Schliemann sabemos hoy de la existencia de la llamada civilización micénica. Ésta se desarrolló entre los siglos XVIII y XI antes de Cristo, y se extendió por toda la Grecia continental, las islas y Creta. Era una civilización avanzada, que conocía la escritura (se encontraron inscripciones con nombres de algunos dioses y héroes de la Ilíada), y lo suficientemente poderosa para medirse con los egipcios y los hititas.

Es casi seguro que, hacia el año 1200 antes de Cristo, las ansias expansionistas de la civilización micénica toparon con Troya. Troya, por su poder y su situación estratégica, controlaba las ricas rutas comerciales entre el Mediterráneo y Mar Negro. Al dominar los estrechos que unían ambos mares, los troyanos podían comerciar libremente e imponer elevados peajes a los barcos extranjeros, lo cual aseguraba su prosperidad. Los intereses comerciales provocarían, por lo tanto, numerosos enfrentamientos entre Micenas y Troya.

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Con toda probabilidad, pues, la Ilíada nos habla de unas civilizaciones y de unos conflictos que verdaderamente existieron, y que, al cabo de varios siglos, eran aún conocidos por transmisión oral. Tanto la Ilíada como la Odisea reflejan en tono épico las gloriosas hazañas de un pasado poblado de héroes, pero a la vez, aunque sin aludir a un periodo histórico claramente identificable, encierran un núcleo de verdad histórica: la expansión micénica por Oriente y la colonización griega.

2.2.4 La obra de Homero

La iconografía grecorromana ha consagrado el noble rostro barbado de un anciano ciego como el de Homero. Esta es la imagen que ha atribuido la tradición al poeta que escribió la Ilíada y la Odisea, los dos poemas épicos con que se inaugura la literatura griega y la occidental y cuyo vigor lírico y narrativo permanece fresco desde hace miles de años. Su nombre y sus obras han alcanzado la gloria y alimentado mitos, narraciones y leyendas a través de los siglos, sin que hayan perdido su fuerza original.

La mayor parte de la literatura griega se nutrió del inmenso caudal de leyendas y tradiciones que desde tiempos remotos se transmitía oralmente de generación en generación. También la poesía épica se transmitía oralmente en sus orígenes: un aedo o un rapsoda la cantaba o recitaba de memoria ante un público que desconocía la escritura. Los aedos eran músicos ambulantes que cantaban poemas épicos acompañándose con instrumentos de cuerda; los rapsodas recitaban sin cantar, llevando el ritmo con los golpes de un bastón.

La perfección y la calidad de la Ilíada y la Odisea, considerados obras maestras de la literatura occidental, sólo se explica por la existencia de toda una tradición previa sobre la Guerra de Troya que aedos y rapsodas fueron elaborando y refinando durante siglos y que culmina en los grandiosos poemas homéricos. A pesar de que Homero se sirve de los procedimientos de la tradición oral, es indudable que en ambos poemas hay un propósito poético, un plan y una estructura que revela la actividad de un poeta consciente de su arte.

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La naturaleza oral del estilo de la Ilíada y la Odisea es indudable. Esta certidumbre se debe a la repetición cada cierto tiempo de unas determinadas fórmulas ("la Aurora de dedos rosados", "Aquiles, el de los pies ligeros"), siempre en las mismas condiciones métricas. Después de un largo período de transmisión oral, el texto se habría fijado en su forma definitiva en Atenas durante el siglo VI a.C., por iniciativa del tirano Pisístrato.

En sus poemas, Homero no trazó una historia completa de la Guerra de Troya (que conocemos por otras fuentes), sino que escogió dos episodios de la leyenda troyana para recrearlos. Así, en la Ilíada se narra el último año de la Guerra de Troya, aunque el episodio central sea la disputa entre dos héroes griegos: Aquiles y Agamenón. La Odisea, que parece ser la más moderna de las dos composiciones atribuidas a Homero, relata las aventuras y penalidades de Ulises (héroe que desempeña un papel secundario en la Ilíada) en el viaje de regreso desde Troya hasta su patria, Ítaca, y el castigo que inflige a los pretendientes de su esposa, Penélope, que le creían muerto.

Homero fue el poeta más admirado de la Antigüedad. Sus obras transmitían conocimientos y enseñanzas relativas a variados aspectos (estratégicos y militares; los astros y el firmamento; cuestiones morales y comportamientos de los seres humanos; las relaciones de los dioses con los hombres) y dieron la forma considerada canónica de la genealogía de los héroes y dioses griegos. Por todo ello sirvió de referencia cultural y religiosa para las generaciones posteriores.

2.3 La Ilíada

La Ilíada relata el décimo año de la Guerra de Troya (o de Ilión, nombre griego de la ciudad, de donde procede el título de Ilíada). Su núcleo argumental es la célebre Cólera de Aquiles. El héroe griego Aquiles ha sido despojado de su esclava Briseida por Agamenón, jefe del ejército aliado griego que tiene sitiada la ciudad de Troya para rescatar a Helena. A causa de esta decisión injusta, Aquiles se enemista con Agamenón y resuelve no participar más en los combates.

Gracias a su ausencia y a otros sucesos, los troyanos, liderados por Héctor, consiguen importantes victorias, y aunque el mismo Agamenón se humilla y le pide que regrese a la lucha, Aquiles se niega. Será precisa la muerte de Patroclo, su mejor amigo, a

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manos del héroe troyano Héctor (hijo de Príamo, rey de Troya), para que Aquiles deponga su actitud. Aquiles jura vengar a Patroclo, se lanza ferozmente a la lucha y vence a Héctor. Su furia parece irrefrenable: ata a su carro por los pies el cadáver de Héctor y lo arrastra con la cabeza por el polvo alrededor de la tumba de Patroclo.

Después, frente a las súplicas del padre de Héctor, Príamo, se despierta su compasión y accede a devolverle el cadáver de su hijo. La obra termina con los funerales que se celebran en honor de Patroclo y Héctor. A este argumento humano, digamos, es preciso añadir la intervención de los antropomórficos dioses griegos, que, movidos por pasiones e intereses similares a los de los hombres, participan en la acción, favoreciendo o perjudicando a personajes de uno y otro bando. Paredes (2006) propone sobre el poema homérico:

La Ilíada es el relato en 24 cantos, y más de quince mil versos, de un episodio de la guerra de Troya.

Canto I. Los griegos se encuentran delante de Troya a la cual han sitiado. Apolo, que protege a los troyanos, envía la peste en medio de los sitiadores. Criseis, hija de Crisés, sacerdote de Apolo, está cautiva, en manos de Agamenón, jefe de los griegos, el rey de los reyes, quien debe devolver a Criseis para conjurar la peste. Agamenón toma en cambio a Briséis, cautiva de Aquiles; quien, furioso, se deja arrebatar por una ira violenta.

En el Olimpo, los dioses se dividen y tomando partido en las querellas de los hombres, se combaten unos a otros.

Canto II. Zeus incita al combate a los griegos. Agamenón ha convocado la asamblea de estos, cuyos jefes discuten. Están prestos a abandonar la lucha mas Ulises, inspirado por Atenea, es de opinión contraria y convence a todo el mundo después de golpear con su cetro al cobarde Tersites. En el momento de reanudarse el combate, el poeta hace la enumeración de los pueblos y de los jefes troyanos.

Canto III. Paris, el raptor de Helena, provoca a los griegos y Menelao, acepta el desafío.

París se retracta. Es necesario que Héctor le apostrofe para que vuelva al combate.

Referencias

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