UNIVERSIDAD DIEGO PORTALES
FACULTAD DE CIENCIAS DE LA COMUNICACIÓN E INFORMACIÓN ESCUELA DE PERIODISMO
PERIODISMO CIENTÍFICO EN CHILE:
DIAGNÓSTICO Y PROPUESTA DE LINEAMIENTOS GENERALES DE CONTENIDOS PARA UN CURSO EN LA ESPECIALIZACIÓN
MARÍA PAZ MACAYA OPITZ
Tesis para optar al grado de Licenciada en Comunicación Social Profesor Guía: Liliana Jadue Hund
Santiago, Chile 2002
“El aspecto más triste de la vida actual es que la ciencia gana en conocimientos más
rápidamente que la sociedad en sabiduría”
Isaac Asimov
TA
Resumen
Esta investigación nace por la inquietud de saber más e interiorizarse sobre lo que sucede en el periodismo científico, ya que a simple vista, parece ser un sector poco relevante para la agenda noticiosa nacional. Es por eso que este estudio constituye una revisión de la situación que vive actualmente esta especialidad, y tiene como objetivo describir la realidad del periodismo científico nacional, para así detectar sus fortalezas y debilidades.
A través de una revisión bibliográfica, de entrevistas a académicos y especializados en el área y, aplicando un análisis de discurso se pretende detectar cómo es el periodismo científico que hoy existe en nuestro país y si su discurso es efectivo para el público que lo recibe.
En este estudio será posible aproximarse a los fundamentos de la especialidad, conectando el ámbito de la comunicación con la actividad científica y ver de qué manera el periodismo científico adquiere el importante rol de mediador entre el gran público – aquellos no especializados- y el complejo mundo de la ciencia. Se analizará cómo el periodismo se convierte en una importante herramienta de educación, justicia y equidad, y cómo colabora con el quehacer científico y tecnológico.
En otro aspecto, se desarrollarán las exigencias y cualidades específicas que debe tener el divulgador científico para entregar conocimientos a la audiencia de manera correcta, amena y rigurosa.
En la investigación se concluye que existe una falencia en la malla curricular de los periodistas, pues no existe una formación en el área científica permanente y masiva.
Debido a la escasa formación curricular y a la limitada cobertura en los medios, el discurso de la especialidad es débil y poco consistente.
A partir de esto se establecen lineamientos generales de contenidos para un programa de especialización en el área, que permita el avance y desarrollo del sector.
CAPÍTULO I: Introducción
La divulgación científica es una necesidad de nuestra época. El avance vertiginoso de la ciencia y de la tecnología ha traído consigo nuevas formas literarias mediante la cual las personas pueden acceder a esos conocimientos complejos y desconocidos. La divulgación de la ciencia como género literario cumple ese rol, debiendo afrontar las dificultades de convertir las materias científicas en un texto ameno con un estilo adecuado, correcto y liviano.
Quienes tienen esa misión son los periodistas, pues ellos son los que mantienen informada a la sociedad, fiscalizan sus intereses y se preocupan de comunicar los hechos o acontecimientos relevantes.
Por eso al masificarse la comunicación de la ciencia y dejar de estar relegada al conocimientos de algunos eruditos, la especialidad del periodismo científico ha adquirido importancia, sobre todo con la cantidad de conocimientos existentes, que son cada vez más especializados y complejos.
Así el divulgador científico cumple un rol de mediador entre el hombre común no especializado y el mundo inaccesible de la ciencia. Su función va más allá de sólo informar porque aquí asume una labor educativa, para enseñar y motivar a su público sobre la ciencia.
Es por esto, que se quiere a través de este trabajo describir el periodismo científico en nuestro país, para detectar sus fortalezas y debilidades, y poder diagnosticar finalmente la calidad del periodismo científico en Chile. También se analizará el discurso de esta especialidad para determinar si es coherente, argumentativo y adecuado al público que lo recibe.
La ciencia es un patrimonio cultural que les pertenece a todos, hacerlo accesible para que la sociedad pueda disfrutar de sus beneficios, como también fiscalizar e informar sus posibles consecuencias, es la importante labor que cumple el periodista científico, por eso la presente investigación se abocará a describir la especialidad y a analizar sus características actuales.
1.1 Planteamiento del Problema:
El ser humano realiza muchas actividades, a lo largo de su vida, para lograr su plenitud y desarrollo personal, ya sean de tipo intelectual, físico o espiritual. Entre ellas se pueden destacar los trabajos literarios, artísticos, laborales, científicos y tecnológicos. Sin embargo, estos dos últimos son los que en mayor grado influyen en la calidad de vida de las personas, ya que no sólo otorgan satisfacción a quien los realiza, sino que sus resultados afectan a toda una sociedad, y por qué no decirlo, al mundo entero.
“La ciencia y la tecnología influyen en las estrategias industriales y las transforman, modifican las economías nacionales, prolongan la duración de la vida media de las personas, actúan sobre la demografía de los países, contribuyen a superar las diferencias fronterizas mediante las comunicaciones por satélite y los viajes y el turismo. En una palabra, toda nuestra vida cotidiana ha sido transformada por la actividad científica y tecnológica, y casi siempre en beneficio del individuo y de la sociedad”.1
Y a pesar que todos aceptan el valioso aporte del área de la técnica y la ciencia, debido a que los nuevos descubrimientos e inventos se ponen al servicio del hombre;
este campo de investigación y desarrollo es muy complejo y de difícil acceso, más bien está compuesto sólo por elites minoritarias y especializadas como estudiosos en la materia, científicos e investigadores. La razón de esto se debe a que las materias que se trabajan son difíciles de comprender y, por ende, inaccesibles al conocimiento que el hombre promedio posee.
Entre este grupo de expertos y el hombre común y corriente de la sociedad, existe una brecha de desconocimiento e incomunicación que provoca que estos dos mundo no se relacionen de manera óptima. Los acercamientos y contactos que se realizan entre científicos y una determinada comunidad, son la mayoría de las veces, ocasionales, sin permanencia, con poca profundidad, muchas veces con censura y con un enfoque simplista. A simple vista pareciera que los medios de comunicación y las agencias de prensa recolectan las últimas novedades del ámbito científico, seleccionan las noticias que más venden o que pueden parecer más interesantes y las difunden sin mayor análisis, explicación ni contextualización.
1 CALVO Hernando, Manuel. 1997. Manual de Periodismo Científico. Barcelona, España. Editorial Bosch. Pág.12.
Sin embargo, en el último tiempo se han hecho muchos intentos por remediar y mejorar esta situación, como conferencias, publicaciones de libros, seminarios y cursos de especialización, con el objetivo de acercar el mundo de la ciencia al hombre no especializado. Pero esto, no ha sido suficiente, porque aún sigue faltando mucho por hacer, para lograr que el hombre común y corriente conozca más de la ciencia y se involucre en ella.
En medio de este distanciamiento “aparece una figura, la del mediador entre la ciencia y la sociedad, entre los científicos y el público... Estos mediadores necesitan vocación y formación... para que... puedan ayudar al hombre común a superar sus temores en relación con la ciencia y a beneficiarse del conocimiento científico”.2
En ese lugar nos encontramos los comunicadores sociales y periodistas, tratando de informar y comunicar de manera objetiva, clara y precisa. La idea es llegar a nuestro público y que éste se interese y entienda el mensaje recibido. Además la noticia científica requiere de un análisis crítico, de una adecuada explicación y una contextualización del tema en la comunidad, lo que por estos días es bastante escaso.
En esta coyuntura de desconocimiento y mala relación, el periodista cumple el papel de “puente”, que une estas dos islas con problemas de comunicación, tratando de aminorar esta lejanía. Y es ahí donde aparece nuestro rol que consiste en comunicar de manera más expedita, efectiva y eficaz, haciendo que el mensaje llegue al mundo de los no especializados, al hombre común, conectando así, estas dos realidades.
Lo anterior se hace necesario ya que existe una fuerte interdependencia entre este sector especializado y la sociedad, debido a que los descubrimientos científicos y los adelantos tecnológicos van dando paso al progreso de la humanidad, mejorando las estructuras productivas, los procesos industriales y la calidad de vida. A su vez, el científico está inmerso en esa misma sociedad, y estando en ella se constata de los problemas que existen, de las necesidades de su comunidad, de las nuevas enfermedades, de los requerimientos de la industria, de los procesos productivos y la crisis medioambiental; tratando de dar solución o por lo menos mejorar estas dificultades.
De esta estrecha conexión depende el progreso de las sociedades, ya que lo ideal es que estas dos realidades estén en contacto, se conozcan y se comuniquen. Así,
2 Idem.
se logra que la ciencia se humanice y que las políticas que se instauren vayan bien encaminadas, acorde al desarrollo científico y tecnológico y considerando los reales problemas de la población.
Al reflexionar podemos percatarnos que los seres humanos estamos inmersos en un mundo interdisciplinario e interdependiente de los avances científicos y tecnológicos. Entonces, el periodista debe, necesariamente, tener nociones básicas de periodismo científico en su formación de comunicador social, para poder acercarse al mundo de la ciencia e interpretar las abstracciones y teorías de los científicos.
“Por esto es necesario el trabajo de profesionales que sepan, de manera pertinente, comunicar la ciencia con el fin de ayudar al público a adaptarse a los acelerados cambios que se van generando. De aquí surge la necesidad de capacitar a comunicadores en el área de la divulgación científica”.3
En América Latina el tema de la formación del periodista científico no ha llegado todavía a un consenso final, por eso todas las teorizaciones que se han hecho sobre el tema siguen en el tapete, sabiendo que existe una preparación que es débil para los que se especializan en el área.
Así los jóvenes estudiantes de periodismo interesados por el sector de la ciencia y la técnica se percatan del vacío o de la inexistencia en su malla curricular de un curso o programa que les entregue los contenidos necesarios para ser un periodista científico.
En otros casos se presta una mínima atención a estas materias, olvidando la importancia de esta área en un mundo cada vez más tecnológico. Pero, a pesar de no existir tales facilidades, los interesados se acercan a las asociaciones y agrupaciones de periodismo científico, asisten a seminarios y foros, saciando así una gran inquietud.
Hoy en día, los conocimientos científicos tienen un alto grado de especialización y “al periodista contemporáneo se le exige cada vez más competencia en casi todos los dominios del saber. Se espera que pueda escribir sobre cualquier tópico, convirtiéndose así en una especie de generalista de la información. Mientras que con parecida exigencia se lo fuerza a ser un especialista capaz de comprender a los expertos de todas las disciplinas.” 4
3 HENRÍQUEZ Gárate, Andrea. 1999. Periodismo Científico y su realidad en América Latina.
Análisis de Contenido: Un mes en la prensa escrita de cuatro países Latinoamericanos. Tesis para obtener el grado de Licenciada en Comunicación Social. Santiago, Chile. Universidad Diego Portales;
Facultad de Cs. de la Comunicación e Información, Escuela de Periodismo. Pág. 75.
4 ARAUJO Medina, Cremilda. 1980. El Rol del periodista. Quito, Ecuador. Ediciones CIESPAL, Colección INTIYAN. Pág. 7.
Sergio Prenafeta 5, presidente de la Asociación Chilena de Periodistas Científicos (ACHIPEC), destaca las iniciativas de cursos de especialización que se han realizado en nuestro país y señala que es necesario fortalecer la formación de pregrado, especialmente en el ámbito científico, y crear un curso de postgrado para periodistas.
Comunicar sobre ciencia es fundamental y no puede improvisarse, además se requiere de una debida formación metódica en un mundo cada vez más especializado.
Por esto es fundamental que haya un incentivo por parte de las escuelas de periodismo para este sector, ya sea a través de la puesta en marcha de cursos en la formación académica o con la creación de diplomados o postítulos de especialización en el área.
De lo anterior y considerando los antecedentes mencionados, nace la inquietud de preguntarse ¿Cómo es el periodismo científico que se realiza en Chile? ¿Cómo es el contenido del discurso de esta especialidad que se transmite en los medios de comunicación chilenos? ¿Qué contenidos académicos o temáticas debiera contener un curso de periodismo científico?
Ante la poca oferta de formación del periodista científico que existe en nuestro país, esta investigación pretende dar una solución a este problema, entregando lineamientos generales de contenidos para un programa de PC (Periodismo Científico).
El vacío curricular para esta especialidad llama la atención y es desconcertante frente a tantos interesados que quieren acercar el desconocido mundo de la ciencia al hombre común y corriente.
La falta de preparación en el área puede influir en la deficiente cobertura del sector, causada porque el periodista, sin las herramientas necesarias y con falta de práctica en el ámbito científico, no realiza un reporteo profundo, riguroso y completo, lo que va directamente en desmedro de la audiencia.
5 PRENAFETA Jenkin, Sergio. Marzo 2002. Presidente de la Asociación Chilena de Periodistas Científicos (Achipec). Citado en Internet: www.uchile.cl/facultades/medicina/boletin/boletin26/arti10.html
1.2 Hipótesis:
El periodismo científico en Chile tiene una cobertura limitada y el reporteo es superficial y poco consistente. Esto se refleja en que el discurso de esta especialidad es sólo descriptivo, complejo y carente de contextualización.
También existe un vacío curricular en la formación del periodista científico. La preparación de pregrado se debe fortalecer y no existen cursos de postgrado para la especialización del periodista en el área científica-tecnológica.
1.3 Objetivos:
- Objetivo General:
Diagnosticar la situación actual del periodismo científico en Chile, a través de una descripción y un análisis de discurso; para luego establecer lineamientos generales de contenidos para un programa de especialización en el área, que permita el avance y desarrollo del sector.
- Objetivos Específicos:
• Describir el estado actual del periodismo científico en Chile dentro del escenario social, político y económico del país.
• Aplicar un modelo de análisis de discurso a la cobertura científica de los diarios El Mercurio, La Tercera y Las Últimas Noticias, durante el período del 01 de marzo al 05 de diciembre de 2002, para establecer las características internas del discurso de esta especialidad, y determinar el tipo de argumentación que revelan la efectividad del discurso del periodismo científico.
• Proponer la formación del periodista científico, a través de la entrega de lineamientos generales sobre contenidos para un programa de especialización.
1.4 Metodología y Materiales:
- Revisión Bibliográfica.
- Entrevistas a especialistas y académicos en el área.
- Aplicar un modelo de análisis de discurso del periodismo científico en los diarios El Mercurio, La Tercera y Las Últimas Noticias, durante el período del 01 de marzo al 05 de diciembre de 2002.
- Revisión de programas de especialización y mallas curriculares de otras universidades nacionales e internacionales para establecer principales contenidos y evaluar si el PC es considerado en la formación del periodista.
- Elaboración de lineamientos generales sobre contenidos para un curso de especialización de PC.
CAPÍTULO II: La Ciencia y el Periodismo
La ciencia y la técnica son inherentes al progreso que una determinada comunidad pueda tener. Si se destinan recursos parar incentivar estas actividades y si existe preocupación por la respectiva difusión, el hombre común conocerá los nuevos avances, estará más cerca de ellos y la aplicación de estas tecnologías será también más masiva.
Así, un agricultor artesanal implementará los nuevos sistemas de regadío y tal vez invertirá también en una máquina cosechadora. Pero, esto sólo sucederá si este hombre conoce y se instruye sobre las nuevas técnicas de cultivo, de lo contrario la persona sentirá cierto miedo por lo desconocido y por tanto, no querrá innovar.
El gran público y el hombre común están lejos de conocer sobre las novedades científicas – técnicas, porque no son parte de las elites de intelectuales que entienden sobre la materia. Al desconocer los nuevos avances el hombre - no entendido- tomará una actitud de recelo y distancia sobre ellos, provocando que esta brecha de incomunicación se acentúe.
La situación se agrava más aún si se piensa que “...el gran público, esa mayoría más o menos silenciosa que en los países democráticos influye en el poder público y en sus cambios, vive relativamente pasivo en relación con la fuerza del conocimiento y con las impresionantes posibilidades del desarrollo de la ciencia y la técnica”.6
Ante esta circunstancia, el periodista científico tiene la misión de informar, educar y motivar al gran público para que se interese por el área. En otras palabras, se debe socializar el conocimiento científico y técnico porque este constituye en sí mismo, un patrimonio de la humanidad, al cual todos los hombres tienen derecho a acceder.
En el caso de América Latina la brecha de incomunicación es aún más distante, dado a que la actividad científica está menos desarrollada y se destinan escasos recursos para su realización. Entonces, la tarea del periodismo científico va más allá de difundir el último avance en genética, o de redactar una noticia sobre ecología. “Se trata, ni más ni menos, de emprender la tenaz tarea de crear un conocimiento amplio y profundo sobre el papel que la investigación científica y tecnológica debe desempeñar en la sociedad latinoamericana para sacarla definitivamente de su secular atraso y lanzarla por el camino que conduce a naciones técnicamente versátiles, económicamente
6 CALVO, Manuel. Manual de Periodismo Científico. Ob. Cit. Pág.12.
prósperas y socialmente justas. Se requiere de un esfuerzo paciente y de la mayor claridad conceptual y de objetivos para ayudar a configurar el estilo científico y tecnológico más apropiado para un país o región, según lo viene postulando Varsavsky (13)”.7
De acuerdo a esto, uno de los tantos problemas que aflige actualmente al periodismo científico, es que la especialización está carente de una profunda fe en el progreso de su propia comunidad. No basta con trasmitir los avances científicos y técnicos de otras naciones, se debe incentivar y difundir los propios trabajos de ciencia, además de analizar y contextualizar el desarrollo “extranjero”.
Por esto en el último tiempo se han realizado, con mayor periocidad, muchos seminarios y encuentros de especialistas que abordan el tema de la sociedad y su relación con la ciencia. En el caso de América Latina, y más específicamente de Chile, el problema de la difusión de la ciencia ya se está encaminando de manera positiva, con la organización de cursos de especialización para periodistas que trabajan en el sector, el incentivo por parte de las universidades hacia los alumnos, y gracias a instituciones como la CONICYT (Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica) y la ACHIPEC (Asociación Chilena de Periodistas Científicos) que destinan sus recursos para incentivar y difundir el área.
Así el PC adquiere cada vez más preponderancia en la agenda informativa nacional de los países, ya que en una sociedad tecnologizada, es menester para todo tipo de profesionales estar al día sobre los últimos acontecimientos de la investigación científica nacional e internacional. La persona al estar en conocimiento sobre las innovaciones científico - tecnológicas está tranquila, pues siente que va a la par con el progreso de su comunidad, y aunque tal vez no domine las nuevas técnicas con detalle, sólo se conforma con conocerlas someramente. Por supuesto, hay quienes profundizan más, sobretodo si el nuevo avance tiene que ver con su trabajo o afecta su realidad de manera más cercana.
La ciencia y el periodismo son entidades interdependientes, la ciencia necesita del periodismo para desarrollarse y darse a conocer, a su vez que el periodismo necesita de ésta como fuente informativa y como noticia propiamente tal.
El periodismo, a su vez, actúa como puente y mediador entre el especializado mundo de la ciencia y la sociedad en general, siendo herramienta educativa, cultural,
7 CIMPEC. Ob. Cit. Pág. 23
informativa y antropológica. El ámbito antropológico del periodismo al que me refiero, es que desde este punto de vista podemos concebir al hombre como un ser inconcluso, que camina hacia una finalidad o meta. Desde esta perspectiva se puede entender el afán del ser humano por conocer el mundo y la naturaleza, y por ende, aplicar ese conocimiento a la satisfacción de sus necesidades. Por este conocimiento el hombre trata de unirse a la realidad que lo rodea. “Esta acción corresponde a la ansiosa búsqueda de la verdad y resume lo que se denomina quehacer científico. El hombre utiliza, luego, el conocimiento puro adquirido para lograr la transformación de los recursos naturales, y en ese empeño crea las tecnologías necesarias: este es el quehacer tecnológico. La formación de los recursos humanos como preocupación especial dentro del esfuerzo, que busca la realización integral del hombre, es lo que se denomina quehacer educativo”.8
De esta manera se puede explicar la relación que existe entre ciencia, periodismo y el hombre (el científico, así como lo es también el gran público), conformando una especie de tríada hegeliana. En ese sentido el periodismo cumple una función antropológica, porque colabora con la realización del hombre y su búsqueda de la verdad.
El comunicador científico se ha transformado hoy en día, en un promotor para el conocimiento, para su difusión y para la posterior adaptación de la tecnología indispensable en la sociedad. Consciente del difícil acceso de la mayoría de la gente al mundo de la investigación científica, el periodista tiene como labor entregar esta información con la habilidad y los recursos que tiene su profesión, como parte de la comunicación indispensable y permanente que exige el desarrollo.
2.1 Ciencia y Tecnología:
La ciencia es una actividad organizada en virtud de la cual se procura, a través del estudio objetivo de los fenómenos observados, descubrir y dominar la cadena de casualidades; reunir en forma coordinada los distintos subsistemas de conocimientos resultantes mediante la reflexión y la conceptualización sistemática, y de este modo utilizar en beneficio de la comunidad la compresión de los fenómenos que ocurren en la naturaleza y en la sociedad9.
8 CIMPEC. Ob. Cit. Pág. 35.
9 Corporación de Promoción Universitaria (CPU) – Academia de Ciencias del Instituto de Chile. 1987. El Desarrollo Científico y Tecnológico en Chile. Santiago, Chile. Editorial CPU. Pág. 173
Según la Real Academia de la Lengua Española, la ciencia es el conocimiento cierto de las cosas por sus principios y causas, y también, es un cuerpo de doctrina metódicamente formado y ordenado que constituye un ramo particular del humano saber10. Cualquiera sea la definición, lo que el hombre siempre tiene presente es que la ciencia existe para tratar de dar explicación a los fenómenos del universo. La ciencia busca dar respuesta y transmitir conocimientos a la humanidad, para ayudarla a tomar decisiones relacionadas con su futuro, con sus necesidades materiales y espirituales, con sus metas.
La capacidad de los hombres para conocer y transformar la naturaleza está íntimamente asociada al desarrollo de los países. Para poder intervenir en los procesos de la naturaleza, el hombre primero debe tener conocimientos sobre ella, para posteriormente, aprovecharlo y diseñar formas prácticas de desarrollo, de acuerdo a las necesidades que la sociedad tiene.
Por su parte, la tecnología es un conjunto organizado de conocimientos empleados en la producción, comercialización y uso de bienes y servicios. En ella se integran tanto conocimientos científicos provenientes de las ciencias naturales, sociales y humanas, como información generada en la práctica productiva a través de observaciones, intuiciones y experimentación.
En una forma más sencilla, se puede decir que la tecnología es el arte de utilizar el conocimiento para hacer cosas. Así, la ciencia sería el primer esfuerzo y la tecnología el segundo, de manera que, ambas, aunque no siguen una evolución lineal, están íntimamente ligadas y son parte integrante de la actividad humana. Pero, que no se entienda que la ciencia es la primera parte del proceso y la tecnología la segunda, sino que ambas interactúan para producir un determinado nivel de desarrollo en una sociedad. Esta relación se explica, porque la ciencia es el saber desarrollado por el ser humano y validado socialmente, y la tecnología es la aplicación de la ciencia para beneficiar y mejorar la calidad de vida de las sociedades.
De esta manera, el desarrollo científico y tecnológico debe ir acorde a las necesidades y problemas que afecten a una determinada comunidad o país. Debido a esto es importante incentivar el desarrollo de la demanda de conocimientos científicos, para lograr su efectiva utilización. Esto también tiene que ver con las medidas de
10 Real Academia de la Lengua Española (RAE). 1992. Espasa Calpe. 21° Edición. Madrid, España.
Pág. 472.
difusión de tecnología que se apliquen y con los sistemas de información científica y tecnológica que se utilicen.
“Es indudable que existe una relación muy estrecha entre la actividad científica y tecnológica y lo que sucede en el ámbito político, económico y educacional”11. Lo anterior demuestra lo fundamental que es la comunicación entre el mundo científico y la sociedad, así, existiendo una adecuada interacción, la sociedad aprovechará y aplicará de manera eficiente los avances de la ciencia y la técnica, a su vez, que investigadores y científicos conocerán de manera más profunda y acabada las necesidades de su comunidad.
2.1.1 La Ciencia Moderna: En búsqueda de la Verdad:
La institucionalización de la ciencia moderna ha adquirido tres formas principales: en sus inicios, en los siglos XVII y XVIII, la ciencia natural moderna fue una empresa individual, gestionada por las mismas personas y desarrollada, principalmente por la aristocracia. Durante el siglo XIX fue una institución más profesionalizada, creándose centros de física, química, biología, entre otras disciplinas, en las universidades, laboratorios de investigación y la industria.
Durante la II Guerra Mundial, se produce una tercera institucionalización de la ciencia, gracias al apoyo gubernamental y la creación de proyectos de investigación y desarrollo de gran escala, como por ejemplo, el proyecto Manhatan para construir la bomba atómica.
A comienzos de la era moderna, un reducido grupo de investigadores conformaba lo que hoy en día se llama, la comunidad científica, pero hoy el número de quienes enseñan y desarrollan la ciencia ha aumentado considerablemente. Sobre la base de teorías y estudios provenientes del siglo XVII, se han postulado nuevos enunciados con el objetivo de encontrar la verdad de las cosas y el mundo. Muchos de los descubrimientos de esa época no presuponen hallazgos nuevos, sino que más bien se apoyaron en observaciones de sus predecesores y se coordinaron con nuevos principios. Uno de estos ejemplos fue la revolución copernicana, que creó las bases de una nueva cosmovisión.
11 CPU. El Desarrollo Científico y Tecnológico en Chile. Ob. Cit. Pág. 5.
El descubrimiento incentiva nuevas búsquedas, promueve nuevos progresos y se conforma una cadena muy larga de invenciones y estudios sucesivos e interconectados.
Hoy, el intercambio entre investigadores se ha extendido y masificado de un extremo a otro del planeta, influyendo en toda la humanidad. El avance tecnológico de las comunicaciones ha facilitado sustancialmente este proceso y la globalización es un fenómeno que contribuye en este tráfico de información. El periodismo científico, por su parte, tiene el deber de fomentar y resguardar este intercambio, además de acercar la ciencia y la técnica de hoy, al gran público, a ese numeroso grupo no especializado.
“En el presente sabemos que la antorcha de la ciencia por, deslumbradora que sea su luz, sólo ilumina un reducido espacio del inmenso universo. Mejor que nuestros antepasados apreciamos el valor del antiguo lema que comparaba la ciencia a una esfera: Cuanto más crece su radio, más grande se vuelve su superficie de contacto con lo desconocido”12.
La búsqueda de la verdad, en estos tiempos, puede resultar algo difícil, debido a la infinidad del saber humano, la gran variedad de disciplinas y la extremada especialización del conocimiento. Entre más crece la ciencia, más difícil es conocerla o intentar abarcarla toda. Además, el crecimiento de la ciencia, como lo explica Desiderio Papp, no significa el aumento del conocimiento sobre el universo, sino que entre más crece la ciencia, más aumenta “la superficie de lo desconocido”.
También, hay que considerar que en los albores de este nuevo siglo, la certeza de la ciencia es cuestionable, y tal vez ya no existe; porque hoy no se puede determinar lo que sucederá mañana.
Desde los griegos hasta nuestro tiempo, la mirada científica ha sido determinista:
lo que hoy es ley, lo fue ayer y lo será mañana. De acuerdo a esta percepción, podemos prever los comportamientos básicos de la naturaleza y el tiempo es irrelevante. Así mismo, desde siempre, la mirada no científica, la filosófica, religiosa o sencillamente humana ha sido indeterminista, donde ha habido historia, donde no se sabe lo que sucederá mañana y donde el tiempo es relevante.
Ilya Prigogine, cuestiona la visión determinista de la ciencia y explica: “En este fin de siglo se plantea frecuentemente la cuestión del porvenir de la ciencia. Creo que la aventura recién empieza. Asistimos al surgimiento de una ciencia que ya no se limita a situaciones simplificadas, idealizadas, sino que nos enfrenta a la complejidad del mundo
12 PAPP, Desiderio. 1996. Historia de la Ciencia: Desde la Antigüedad hasta nuestros días. Santiago, Chile. Editorial Andrés Bello. Pág. 335.
real.”13 En su libro “El Fin de las Certidumbres”, el profesor y premio Nóbel de Química, Ilya Prigogine, se refiere al trastorno epistemológico en el pensamiento de muchos científicos. Donde la base metafísica de la física moderna desde Newton a Descartes –el determinismo, las evoluciones lineares, la reversibilidad del tiempo- los ha llevado por el mal camino. Piensa que lo esencial de la realidad es que el universo está lleno de incertidumbres.
Lo anterior provoca que el científico, al igual que el comunicador de la ciencia, ponga mayor énfasis en la veracidad de las cosas, en las hipótesis, en las comprobación, en constatar que un determinado conocimiento sea científico, que sea verdadero y cierto; aspectos importante, entre otros, que el periodista científico debe considerar en su labor de divulgador. Además, la incertidumbre de la sociedad, frente a los nuevos avances de la ciencia y la técnica es un obstáculo que el PC debe sortear, con la ayuda de los propios científicos e investigadores.
La ciencia, en un sentido amplio equivale a conocimiento, pero no todo conocimiento es científico ya que debe cumplir con ciertos requisitos: el conocimiento científico debe ser total (el objetivo debe estar presente del todo en el espíritu humano);
sistemático (ordenado según la naturaleza del objeto, sus partes y la relación de éstas con el todo); verdadero (la idea que se tenga del objeto debe corresponder a la realidad) y cierto (tener plena conciencia de lo que es tal verdad). Éstas son las características que marcan la diferencia entre el conocimiento científico y el vulgar, el cual no es sistemático, ni cierto, aunque puede ser verdadero.
A través de las hipótesis, es decir, anticipaciones, presunciones y soluciones tentativas, avanza el conocimiento científico; éstas son controladas por la crítica, intentos de refutaciones, los cuales son de importancia decisiva para adquirir un mayor conocimiento del problema de investigación que se trata de resolver y estar en condiciones de proponer soluciones acertivas y exactas. La refutación de una teoría siempre aproximará a la verdad.
La verdad para la ciencia es una búsqueda continua que sólo llega a su fin cuando se comprueba, a través de métodos críticos y científicos, que una teoría se ajusta más a la realidad que aquellas que la anteceden. Esto permite la existencia de un progreso que puede durar siglos y que está dirigido a elaborar teorías cada vez mejores.
13 PRIGOGINE, Ilya. 1996. El Fin de las Certidumbres. Pierre Jaumet. Santiago, Chile. Editorial Andrés Bello. Pág.10
Hay que considerar que en estos ámbitos existen valores puramente científicos y otros extra científicos. Ante esto el objetivo de la crítica (refutaciones) y de la discusión científica es evitar confusión de ámbitos de valor y eliminar las estimaciones extra científicas del campo de la verdad. Sin embargo, al hablar sobre estimaciones de la ciencia, hay que recordar las palabras de Albert Einstein: “La ciencia, como una realización ya lograda, es la cosa más objetiva que el hombre conoce. Pero la ciencia como proceso en devenir, como tarea a efectuar es tan subjetiva y tan condicionada psicológicamente, como cualquier otra rama del esfuerzo humano.”14
Para aproximarse al mundo de la ciencia, es necesario primero entender su lenguaje. Los principios del razonamiento científico se han escrito en una fórmula revolucionaria que concibe la naturaleza como una interacción de cuerpos medibles y fuerzas calculables.
Desde el comienzo de este siglo, las realizaciones científicas, asociadas a progresos teóricos, han afectado en la manera de pensar del ser humano, en su forma de vivir y en sus posibilidades materiales, con cambios significativos nunca antes producidos. Nunca antes se había visto con tanta claridad que el factor principal de los cambios en el destino de la humanidad es la ciencia.
2.1.2 La Especialización de la Ciencia:
En el siglo XVIII, la publicación de la enciclopedia fue un esfuerzo por universalizar los conocimientos de la época y es casi un hito en la historia de la ciencia.
Su logro fue llevar la preocupación científica hasta el gran público, difundiendo un espíritu de universalidad que sirvió de incentivo, para muchos otros escritores.
El objetivo de esta creación era agrupar, más bien abordar y cubrir todo el conocimiento humano existente, para que el hombre vulgar y también el intelectual pudiesen interiorizarse sobre este. Tal vez hoy, este sería un objetivo bastante ambicioso, dado a la gran diversidad de especialización que existe entre las variadas disciplinas del saber humano. Mientras mayor sea el desarrollo del conocimiento, mayor se hace la diferenciación y desintegración por ramas y materias específicas. Y esto se debe a que la mente humana no es capaz de dominar todo el conocimiento.
14 Citado por PAPP, Desiderio. 1993. Ideas Revolucionarias en la Ciencia. Tomo I. Santiago, Chile.
Editorial Universitaria. Pág. 16.
Es por esto que la especialización está presente en todas las áreas del saber humano, desde la literatura, la música, el arte, la química, la medicina, hasta las ciencias de la tierra, la biología, la ciencias humanas y la informática. En materia de ciencias, el progreso exige cierta especialización para que investigaciones y estudios puedan profundizar y llegar así, a descubrir e inventar nuevas cosas.
Agrupar y clasificar las diversas disciplinas de la ciencia no es fácil, ya que todas están relacionadas, son interdependientes, lo que exige unirlas sin confundirlas, y distinguirlas sin separarlas. Sobre estas clasificaciones existen varios tratados que las regulan.
La Academia Chilena de Ciencias considera las siguientes áreas de la ciencia en su estudio “Análisis y Proyecciones de la Ciencia Chilena” (1993):
- Ciencias Astronómicas - Ciencias Biológicas - Ciencias Ambientales - Ciencias de la Tierra - Ciencias del Mar - Ciencias Físicas - Ciencias Matemáticas - Ciencias Químicas
La comprensión de algunos fenómenos naturales requiere de la confluencia de varias disciplinas del conocimiento, por ejemplo las ciencias biológicas, están constituidas por un conjunto de disciplinas científicas de orígenes y orientaciones diversas, tales como la química, la genética, la fisiología y la física.
Otro caso es el de las ciencias matemáticas que se distinguen de otras disciplinas por poseer características especiales: sus objetivos de estudio son abstractos y su método no es experimental en sentido estricto, pero sin embargo, siempre están presentes. A su vez las ciencias ambientales, buscan un conocimiento nuevo relacionado con la calidad de vida y con la sustentabilidad de los ecosistemas.
Aunque la Academia Chilena de Ciencias omite a las ciencias humanas en su clasificación, éstas sí forman parte del conocimiento, ya que tienen una dimensión histórica y técnica que persigue dar respuesta a todo aquello que se relaciona con el ser humano. La diferencia radica en que la realidad que ellas designan no es comparable,
con las ciencias físicas o biológicas, las que tienen una realidad común, porque el observador es necesariamente distinto de los fenómenos que estudia. En cambio, en las ciencias humanas el observador como el objeto estudiado es el propio ser humano.
Muchas disciplinas conforman el campo de las ciencias humanas, como son: la biología del comportamiento, lingüística, ciencias sociales, antropología, demografía, sociología y psicología, entre otras; la comunicación también forma parte de ella.
Otra clasificación de las ciencias, es la que hace Baudoin Jurdant15 (1970) quien agrupa a las ciencias que pueden divulgarse en tres grandes categorías:
1- El hombre y sus orígenes (la creación del mundo, el espacio, el origen, el pasado).
2- El hombre y su entorno natural y cultural (la salud, los animales, las relaciones humanas, los cambios del medio ambiente por la ciencia).
3- El hombre y sus últimos fines (la muerte, el fin del mundo, el futuro del universo, los peligros de la humanidad).
Durante los últimos años, la ciencia se ha multiplicado significativamente y se ha demostrado que es muy difícil prescindir de ella, para el progreso de las sociedades.
Si bien no es el único factor de desarrollo, ya que también influyen otras variables, queda en evidencia que la diferenciación entre las naciones tiene que ver con la incorporación del conocimiento científico y tecnológico en la vida diaria.
En un mundo impregnado de ciencia y técnica, el hombre de hoy necesita especializarse para poder participar del progreso de la humanidad, bien cultural que pertenece a todos.
15 Citado por CALVO Hernando, Manuel. 1992. Periodismo Científico. Madrid, España. Editorial Paraninfo. Pág.121.
2.1.3 Ética de la Ciencia:
Claramente la ciencia es un factor decisivo en el futuro de la humanidad. La divulgación científica, por su parte, cumple un rol fundamental en la sociedad: ayudar al hombre a comprender adecuadamente los progresos de la ciencia, para una utilización razonable y provechosa en la vida del ser humano. Pero, también el deber del PC es dar a conocer resultados, beneficios y posibles consecuencias que un determinado avance pueda tener. La responsabilidad del periodista científico está en no sólo difundir y explicar un nuevo acontecimiento, sino que también analizar el lado positivo, y al mismo tiempo el lado oscuro (conflictos éticos y peligros) que la ciencia puede desencadenar.
Debemos recordar que a lo largo de la historia, las teorías científicas que ilustraron los progresos de la humanidad han originado controversias éticas y filosóficas entre sus contemporáneos. El avance y desarrollo de la ciencia supone mejorar y cuestionar el saber establecido, cambiar paradigmas y concepciones arraigadas en la conciencia colectiva de un pueblo o de una determinada época. Esto causa un cuestionamiento al interior de una sociedad, ya que se plantean ciertas interpretaciones del universo o sobre el lugar que el ser humano ocupa en él, lo que causa incertidumbre, duda e incluso miedo.
Anaxágoras, amigo y maestro de Pericles, fue castigado con el exilio por haber formulado –entre otras ideas avanzadas para su época- que el universo es homogéneo en sus partes, y que está constituido por elementos iguales en toda su extensión y no compuesto por órdenes jerárquicos distintos (celestial y terreno). Leonardo de Vinci fue juzgado por sus contemporáneos como sospechoso de brujería por sus prácticas de disección de cadáveres y el uso de la perspectiva en sus pinturas. Muchos otros hombres que innovaron o descubrieron cuestiones sobre ciencia y técnica, sufrieron condena por ser “inmorales” entre sus pares.
La ciencia y la ética provienen de realidades muy distintas, pero ambas tienen en común la función de regir e indicar qué debemos hacer. Este punto de encuentro entre ambas, es también el origen de sus desencuentros. El conocimiento y la moral compiten por regir el mundo, sin consensuar objetivos y normas, que en armonía y unión, guíen al hombre
El progreso científico condiciona el bienestar de una sociedad, pero no garantiza en sí la evolución de la moral, sino que más bien es el individuo el responsable -aunque
no dueño de su destino- de estar conciente de los peligros que puedan acarrear algunas aplicaciones e invenciones de la ciencia y la técnica. La explosión de la bomba atómica en Hiroshima y Nagasaki o los estragos irreversibles causados al medio ambiente son sólo algunos ejemplos del mal que puede causar el desarrollo científico-tecnológico sin una utilización ética y resguardada.
La ingeniería genética, como procedimiento de modificación de seres vivos, desde el comienzo de sus investigaciones, ha causado mucha controversia y fue, justamente entre los especialistas en genética, donde nació la ‘ética de la ciencia’ en un sentido moderno.
El principio ético de la responsabilidad científica, significa que nadie puede despreocuparse de las consecuencias y posibles peligros de un adelanto, ni menos el investigador, a quien le corresponde el compromiso especial de cumplir con las exigencias de rigor y la prudencia, además de una condición elemental: comunicar los resultados sólo cuando hayan sido debidamente comprobados, evaluados y validados.
Además de explicar los efectos positivos y negativos que el avance pudiera tener.
Una segunda exigencia es minimizar los riesgos tecnológicos y proteger a la humanidad amenazada, a veces, por los propios seres humanos, quienes olvidan el principio de protección. La tercera responsabilidad es respetar y garantizar la autonomía de la investigación, es decir, preservar la libertad de la creación o descubrimiento científico-tecnológico.
Un cuarto deber, es caminar hacia una solidaridad intelectual y moral para impedir que las ventajas del progreso sólo beneficien a las clases sociales más acomodadas, y a naciones más poderosas y desarrolladas. Si se compartes los adelantos y conocimientos científicos los países – tanto primer mundistas y tercer mundistas- pueden lograr un desarrollo sostenible y sustentable, además de aminorar la pobreza en el mundo, para que todos los hombres gocen de condiciones aptas para una vida digna.
“Los conocimientos son universales, por esta razón deberían ser considerados patrimonio común y, en consecuencia, compartidos de manera igualitaria”16.
Estos principios son lo primordial de una ética internacional, sin embargo, la ética de la ciencia tiene, en estos tiempos, algunas contradicciones que superar, que Noelle Lenoir menciona en el Informe Mundial sobre la Ciencia (1996):
16 MAYOR, Federico. Septiembre 1994. Discurso pronunciado en el Comité Internacional de Bioética. Citado por LENOIR, Noelle. 1996. La Ética de la Ciencia: Entre Humanismo y
- Conciliar el respeto del pluralismo cultural y el carácter universal de los derechos humanos.
- Brindar a la sociedad moderna los medios de velar por la prevención de los riesgos relacionados con las innovaciones tecnológicas sin restringir la libertad de investigación.
- Tener en cuenta las condiciones económicas de una investigación que cuesta cada vez más, preservando la libre circulación de la información científica y la difusión de la cultura científica en todo el mundo.
- Reconocer la responsabilidad social, especial de los investigadores, sin dejar de fundamentar en el derecho el principio de la responsabilidad de la sociedad en su conjunto.
La ética permite estar en vigilia permanente para asegurar que la ciencia y la tecnología contribuyan de manera positiva con la humanidad y sus principios (lo moral).
La expresión de toma de conciencia del hombre para garantizar su dignidad constituye la ética de la ciencia y su objetivo no es la ciencia en sí, sino el ser humano, más bien, toda la humanidad.
Modernidad. Informe Mundial sobre Ciencia 1996. Madrid, España. Ediciones Santillana, UNESCO.
Pág. 213.
2.2 ¿Qué es el Periodismo Científico?
Muchos profesionales, no sólo periodistas, tales como educadores, escritores, docentes, representantes de organismos culturales y de gobierno tienen la misión de acercar, a través de diversos métodos apropiados, los distintos aspectos de la ciencia al público para lograr que éste reflexione y tome conciencia acerca de ellos y los incorpore racionalmente dentro de su marco cultural. Así se logra que el hombre común sea partícipe del progreso del conocimiento científico, derecho que toda persona posee y bien que pertenece a toda la sociedad.
Entonces, el periodismo científico sería una de estas tantas actividades que tiene la difícil misión de acercar el mundo de la ciencia al hombre común. Por esto cuando hablamos de PC, nos estamos refiriendo a una especialización informativa que tiene como fin último, divulgar la ciencia y la tecnología a través de los medios de comunicación de masas. También podemos hablar de divulgación científica, pero este nombre para muchos autores tiene el inconveniente de ser en sí mismo, una definición.
Además hay que considerar que la divulgación puede realizarse por otras vías, que no son necesariamente los medios de comunicación social.
Sin embargo, “divulgar la ciencia es difundir a un público, lo más numeroso posible, y menos beneficiado por la cultura, los resultados de la investigación científica y técnica a través de mensajes fácilmente asimilables. La divulgación es un género literario y el divulgador una especie de ‘tercer hombre’, un hombre que trata de convertirse en un puente entre el gran público y la alta ciencia”.17
La idea es lograr que el hombre común y corriente se interiorice sobre los nuevos descubrimientos, y aunque tal vez no los utilice, el objetivo que persigue la divulgación científica es que el individuo comprenda el real sentido de una invención y conozca sus efectos.
Por esto el periodista científico debe ser más que un simple divulgador, ya que la materia prima con que trabaja, es decir, la información científica, tiene gran preponderancia en el desarrollo cultural y social de una comunidad.
Otra expresión que hace alusión al periodismo científico, es “popularización de la ciencia”, frase que explica uno de los principales objetivos de esta especialización, acercar los nuevos conocimientos de la ciencia y la tecnología a la población en general.
17 Henríquez Garate, Andrea. Ob. Cit. Pág. 29.
Y una definición que también en el último tiempo se ha preferido usar es
“alfabetización científica”, que si bien hace referencia a la enseñanza más que a la difusión masiva, igual explica la labor que los periodistas de esta área se plantean.
Pero más allá de las diversas definiciones que muchos autores utilizan para nombrar a este género, la idea es entender que el ‘periodismo científico’, expresión acuñada por las Naciones Unidas y otros organismos internacionales, es la especialidad informativa que trata de acercar el mundo de la ciencia y la técnica al gran público.
El profesor brasileño Wilson de Costa Bueno18 considera el periodismo científico como un proceso social que se articula a partir de la relación entre organizaciones formales (editoras, emisoras) y la colectividad (públicos, receptores), a través de canales de difusión (diario, revista, radio, televisión, cine) que aseguran la transmisión de informaciones (actuales) de naturaleza científica y tecnológica, en función de intereses y expectativas (universos culturales o ideológicos).
La principal característica del periodismo científico (PC), es que constituye en sí mismo un instrumento al servicio de la educación, la ciencia y la cultura. A su vez que la ciencia necesita de la información para que sea difundida y así poder llegar al gran público. No habría ciencia sin comunicación, además la naturaleza de los sistemas de comunicación resulta vital para la ciencia y está en el propio corazón del método científico.
Además el PC, y más específicamente, el divulgador científico representan un fenómeno cultural relativamente nuevo, que tiene ante sí un escenario muy particular.
Traspasa las fronteras entre las diferentes disciplinas con más frecuencia que los científicos, que son extremadamente especializados, y es ayudado por un gran número de profesionales; al mismo tiempo que se dirige a un público muy complejo y normalmente heterogéneo, donde trata de trasmitir -mejor dicho traducir- , como buen mensajero los devenires de la ciencia.
Una característica importante que debe poseer el divulgador científico es que no basta con ser periodista, sino que se requiere otro tipo de cualidades que son innatas a la persona, tales como, “el afán de comprensión, la curiosidad universal, (para satisfacerla personalmente y para suscitar, en sí mismo y en los demás, curiosidades y emociones nuevas) y la sed de conocimientos; la capacidad de expresión; el estado de duda, escepticismo y alerta permanente; el amor al misterio; la imaginación (que comparte
18 Citado en CALVO Hernando, Manuel. Manual de Periodismo Científico. Ob. Cit. Pág. 16.
con el investigador científico y con el escritor), la preocupación por el rigor, la capacidad de asombrarse y maravillarse, una cierta vocación pedagógica y, por supuesto, como periodista, el gusto por comunicar”.19
Otras virtudes que también se podrían añadir a esta lista son la prudencia científica, es decir, respetar la incertidumbre y los límites de la validez de los conceptos, evitar considerar como verdad absoluta lo que puede ser sólo un modelo transitorio y muchas otras consideraciones referentes a la verdad, la certeza y la relatividad en la ciencia.
Hay que recordar que todo conocimiento científico es aproximado y contingente, por esto el comunicador científico tiene que poseer necesariamente un hábito disciplinario de precisión y exactitud, de transparencia y claridad, y lo más importante, el hábito disciplinario de la verdad y la veracidad, porque siempre detrás del mensaje hay un público que se está educando.
Estas virtudes y cualidades mencionadas se hacen necesarias para que el periodista científico logre sus objetivos:
- Función de divulgador que transmite y hace comprensible el contenido difícil y complejo de la ciencia.
- Función de intérprete, para precisar la significación de los descubrimientos individuales y explicar el presente y el futuro de la actividad científica y tecnológica.
- Función de control, para vigilar que las decisiones políticas no olviden o menosprecien los descubrimientos científicos, ni los apliquen torcidamente, y para que tengan en cuenta las necesidades del individuo y de la sociedad en lo que se refiere a la promoción de la ciencia y de la investigación.20
Definir la misión del divulgador científico, es una tarea difícil y compleja dado a los diversos matices que tienen los conceptos que los autores dedicados a esta materia postulan. Para algunos consiste en explicar la ciencia, para otros dar cuenta de los avances de la tecnología y para algunos insertar lo real en lo racional. Las distintas acepciones ponen el acento en algunos de estos aspectos, pero más allá de estas diferencias lo importante es lograr que el gran público conozca y “aprenda” sobre
19 CALVO, Manuel. Manual de Periodismo Científico. Ob. Cit. Pág. 209.
20 CALVO, Manuel. Civilización Tecnológica e Información Ob. Cit. Pág. 26.
ciencia. No se trata de entregar conocimientos de manera estructurada, como pedagogo, pues nunca se debe dejar de lado el primer objetivo que tiene un periodista: informar la noticia; pero sí entregarle los datos y explicaciones necesarias para que la audiencia se haga una idea de los progresos técnicos. Además, hay que proponer una actitud positiva y abierta frente a la investigación y entregar las herramientas necesarias para que se comprenda el real sentido de una invención, entregando criterios para que el público evalúe los efectos que tal invención pueda tener dentro de su comunidad.
2.3 Reseña Histórica del Periodismo Científico
2.3.1 El Nacimiento del Periodismo Científico en Europa:
La comunicación humana ha existido desde siempre, así también la comunicación de los descubrimientos técnicos ha sido una actividad cotidiana en cada civilización. Y al igual que el periodismo, que no recibe su nombre hasta después de la invención de la imprenta; así mismo no podemos hablar de periodismo científico hasta la invención de la imprenta y la revolución científico-técnica e industrial.
Sin embargo, la divulgación científica surge con sus primeras manifestaciones en Europa, y tiene sus orígenes mucho antes de la invención de la imprenta. En la Edad Media, época en que el conocimiento era almacenado por los clérigos, quienes se dedicaban a transmitir los conocimientos y enseñanzas, ya existía esta forma de divulgar conocimientos y avances de aquel tiempo.
Con la masificación de la imprenta, los primeros periódicos científicos empezaron a crearse a principios del siglo XVIII, tiempo después que se fundara la Royal Society de Londres y las Academias de Ciencia de París, Berlín y San Petersburgo. Entre los periódicos científicos más antiguos está “Philosophical Transaction”, que publicó su primer número en el año 1665.
La “Gazette de France” fundada por Teofrasto Renaudot, en 1631 no era, desde luego, una publicación netamente científica, ya que más de alguna vez hemos escuchado hablar de ella. Pero en sus páginas daba a conocer las reuniones científicas, las nuevas invenciones y acontecimientos que los hombres de ciencia relataban. Y por su carácter, que no era exclusivamente científico, se le puede considerar como una de las primeras instancias de difusión de la ciencia entre profanos u hombres comunes.
En aquella época la divulgación estaba ligada a un cierto tipo de público cultivado, curioso e interesado por las novedades y para el cual la ciencia era algo así, como una diversión, un juego o un tema de ambigüedades para discutir.
En 1664, aparece “Journal des Scavants”, creado por Denis de Sallo, y aunque esta publicación estaba más dedicada a los artículos literarios y filosóficos, no dejaba de dar importancia a los temas científicos, situación que poco a poco iba acrecentando la divulgación científica.
En Alemania, la primera publicación periódica de este tipo, fue “Acta Eruditorum”, fundada en 1682 por Otto Mencke y publicada en Leipzig, ciudad en que
se había creado la sociedad científica “Academia Naturae Curiosum”. Y así, otras publicaciones similares, especializadas en el área científica, empezaron a nacer sucesivamente en Italia, Suiza y Holanda.
Sin embargo, hay que considerar que hace tres siglos atrás no se manejaba el concepto actual del trabajo científico, y por la misma razón no se pensaba en la especialización, característica inherente a la ciencia moderna.
Según Ritchie Calder21, el primero de los grandes divulgadores fue Bernard Le Bovier de Fontenelle (1657 – 1757), quien publicó artículos en el “Mercure Galant”.
También escribió sobre astronomía, recibiendo gran éxito en París y otras ciudades.
Para muchos autores las “Conversaciones acerca de la Pluralidad de los mundos”, de Fontenelle es uno de los primeros libros, más importantes de divulgación científica. Su publicación fue un acontecimiento, en 1686, que abrió al público en general, una nueva visión del universo. En él, un científico explica la nueva astronomía a una dama en el parque de una casa de campo.
Un factor importante de rescatar, es que en aquel tiempo la divulgación estaba ligada al ocio y era necesario de tiempo libre para interesarse por la ciencia. En aquella época, sólo la aristocracia y una parte de la alta burguesía disponían de tiempo libre para dedicarle a estos temas.
Tiempo después, en el siglo XVIII se publicó la Enciclopedia, que abarcó todos los conocimientos de la época y es casi un hito en la historia de la ciencia. Su logro fue llevar la preocupación científica hasta el gran público, difundiendo un espíritu de universalidad que sirvió de incentivo, para muchos otros escritores.
Otro hecho peculiar de la historia de la divulgación científica, fue el inglés Ephraim Chambers, quien publicó por suscripción la “Encyclopedia or a Universal Dictionary of Arts and Sciences”, compuesta por dos volúmenes, semejante a los actuales diccionarios técnicos y que competía con el “Lexicon Technicum” de Harris, aproximadamente editado en 1704.
Goethe también fue un divulgador de la ciencia, en sus “Anuarios de Crítica Científica”, en 1830, expone los puntos de vista sobre el evolucionismo animal.
También, se sabe que asistía constantemente a conferencias científicas y se relacionaba con grandes cultivadores de las ciencias de la naturaleza, tratando de conocer al ser humano en su totalidad.
21 Citado en CALVO Hernando, Manuel. Civilización Tecnológica e Información. Ob.Cit. Pág. 10.
Una de las tesis que se manejan y que fundamentan el por qué del nacimiento de la divulgación científica en el siglo XVII y XVIII, se basa en el abandono del latín, proceso que facilitaría el contacto del profano con el conocimiento de la ciencia.
Un importante divulgador que contribuyó en la difusión de la ciencia en el siglo XIX fue el danés Hans Christian Oersted, quien fundó en 1829, una revista literaria.
También contribuyó con muchos de sus ensayos que relataban acontecimientos científicos de la época. Muchos de sus ensayos fueron publicados, después de su muerte, con el título “El Alma de la Naturaleza”, en Londres (1852).
Hay que considerar que en ese tiempo, la divulgación científica estaba relacionada con la escritura, y desde un principio sería un género literario que se distinguiría de los otros, porque su fuente de inspiración era la ciencia.
En el siglo XIX, la difusión científica empieza a evolucionar, adquiriendo una doble característica de información y de distracción. La ciencia se convierte en tema de novelas, y aparecen libros sobre naturaleza, la vida y el universo. Un ejemplo de esto, es “Le Producteur, Journal Philosophique de I’ Industrie, des Sciences et des Beaux Arts”, que se edita en 1825.
Ya en el siglo XX, se comienza a visualizar una clara diferenciación entre textos escolares o universitarios y libros de divulgación. Los factores que contribuyen a esta disociación son el desarrollo de las técnicas de difusión de la información, las innovaciones en educación y la democratización de las culturas. Además, el desarrollo tecnológico penetrará, en forma más directa, en la vida cotidiana de las personas.
Las primeras revistas de divulgación, más especializadas, están relacionadas con la irrupción que hace la técnica en la sociedad moderna, que se empieza a asombrar con las transformaciones que el mundo vivía. Sin embargo, este tipo de publicaciones no deben considerarse como periodismo científico propiamente tal, pero sí tienen el carácter de divulgación, por el esfuerzo público de interesar a los profanos (el gran público) en temas de ciencia y técnica a través de la prensa escrita.
Tiempo después, dos hechos significativos marcarían el inicio de la difusión científica más popular, uno de ellos fue la presencia de Arthur Koestler, como encargado de la información científica en los periódicos de la casa de Ullstein, en Alemania. Y la aparición de una sección sobre ciencia y tecnología en el New York Times.
Para Ritchie Calder22, el origen del periodismo científico, tal como lo conocemos ahora, puede situarse hacia 1920, cuando Waldemar Kaemppert se convierte en cronista científico del “New York Times”.
Sin embargo, cuando realmente se da el boom del PC es a partir de la segunda guerra mundial, “la ciencia inundó las páginas de los rotativos estadounidenses. Desde entonces, el periodismo científico ha pasado por diferentes etapas. Desde la fascinación inicial del público por lo desconocido, pasando por el temor que incitó la guerra fría y el hastío posterior, el periodista científico, como traductor de la ciencia, ha ido transformando su forma de comunicar”23.
Con la II Guerra Mundial, el periodismo científico resurgió con gran fuerza, ya que la coyuntura existente en esos días ayudó a impulsar su desarrollo. La industria armamentista que se desarrolló en las principales potencias, produjo muchos avances científicos en la época, y su difusión causaba conmoción.
Después llegó la era industrial, donde la tecnología empezó a inundar las sociedades, y los avances científicos cada vez eran más cercanos y afectaban la cotidianidad de la gente. La televisión, los transistores y los antibióticos eran ya algo conocido y así, el periodismo adquiría la compleja misión de informar, dar a conocer y contextualizar los avances de la ciencia y la técnica, integrándolos a la vida humana, tal vez sin tanta precisión y profundidad como la difusión que hoy en día existe.
Durante la guerra fría, la alta tecnología estaba más rodeada de misterio, que de conocimiento, haciendo que la ciencia se distanciara de la cotidianidad, el terror nuclear se expandió por las calles de los países del primer mundo. Y a medida que esto sucedía, era menester tranquilizar a la comunidad, explicando en qué consistía la nueva tecnología, por lo que el periodismo científico se intensificó y perfeccionó.
El gran público tenía cada vez más acceso a la ciencia. En esos años, ya había entrado en órbita el primer satélite espacial, Sputnik y a fines de los 60’ el hombre ya había pisado la luna. De la guerra fría la sociedad se adentraba en los albores de la era de las tecnologías de la información.
Ya en la década de los 70’ existía más preocupación por parte de los medios de comunicación hacia este sector del periodismo. Revistas especializadas y suplementos como el Sciencie (The New York Times) ganaron espacio y credibilidad.
22 Citado en CALVO, Manuel. Civilización Tecnológica e Información. Ob. Cit. Pág. 13.
23 FRANKLIN, Jon. El Fin del Periodismo Científico. Fecha Consulta: octubre, 2002.
Internet: http://hemeroteca.icfes.gov.co/revistas/innovación/6.2.1997/period.html