Capítulo 3. De los restos de las instituciones prehispánicas y virreinales a la configuración
3.2 Instituciones virreinales para el orden y control del territorio
3.2.1 Los cambios y las continuidades en el asentamiento prehispánico y colonial temprano
105 implicó el acceso a los grupos de principales en la legislación colonial. Por lo tanto, detrás de la permanencia de las elites precolombinas se puede identificar un ejercicio del poder.
Para ilustrar este complejo proceso, a continuación se expondrá la ocupación territorial y participación de diferentes actores de Teposcolula, un asentamiento que ha podido ser ampliamente documentado desde época prehispánica en la Mixteca Alta.
106 a que los beneficios que daba el extenso valle. De esta forma, la capilla abierta se volvió una muestra arquitectónica de la evangelización en la mixteca, misma que se consolidó para 1550 cuando el pueblo fue congregado en este nuevo lugar (Méndez, 2016).
Es importante señalar que este asentamiento tuvo una relación directa con el linaje de Tilantongo, sin embargo, de acuerdo con Hernández Vidal (2015: 142) la élite dejó de residir ahí para establecerse en Teposcolula:
Fray Antonio de los Reyes nos dice que desde el posclásico el linaje de Tilantongo decidió construir una ciudad paralela, Teposcolula, que se funda con principales y barrios traídos y señalados por el cacique de Tilantongo… (Hernández Vidal, 2015: 142)
Es importante señalar que este sitio es uno de los pocos que han sido excavados en la Mixteca Alta, lo cual fue posible gracias al Proyecto Arqueológico Pueblo Viejo de Teposcolula Yucundaa, en 2004.
El cerro Yucundaa, de acuerdo a las investigaciones de Spores y Robles (2014: 31- 34), comenzó su ocupación entre 400 a.C. y 300 d.C. Sin embargo, es posible que otros centros que se consolidaban con mayor poder atrajeran a los habitantes de la zona. Para inicio del siguiente periodo, entre 300 d.C. y 700 d.C., existió un incremento poblacional y comenzó la construcción de los primeros edificios en la cumbre del cerro, a la vez que se establecieron otros pueblos en el Valle de Teposcolula. El asentamiento se reconoció como una de las capitales más importantes de los señoríos mixtecos. El centro principal era una gran acrópolis donde se realizaron actividades políticas y administrativas, compuesto por el palacio real (yya tnuhu), la gran plaza del Palacio, el emplazamiento de nobles (tay toho), la zona habitacional de los comunes (tay ñuu), la calzada de las cuevas, el juego de pelota (con una longitud de 54 m por 24 m), el complejo residencial de la élite y terrazas lama bordo o coo-yuu (Diego, 2010; Méndez, 2016; Spores y Robles, 2014).
Los vestigios arqueológicos dejan muy claro que para el año 900 d. C., en la fase Natividad, el sitio tiene un crecimiento poblacional exponencial, muestra una
107 compleja distribución arquitectónica y Yucundaa, alcanza su máxima integración sociopolítica, domina el Valle de Teposcolula y un gran número de pueblos contiguos. La cabecera abarcó 289 hectáreas, la cual era gobernada bajo el sistema de político yuhuitayu.
A la llegada de los españoles, lo que los vestigios materiales muestran es que Yucundaa tuvo diferentes modificaciones arquitectónicas: al Palacio Real, ubicado al oeste, se le adaptó una gran sala que albergó al primer concejo o cabildo indígena de Teposcolula; y, hacia el suroeste se edificó una plaza central que albergaba la iglesia y la casa religiosa, estas modificaciones implicaron el desmantelamiento de la arquitectura previa (Spores, 2014: 316). La investigación sobre Yucundaa constituye una evidencia material arquitectónica de una de las primeras instituciones gubernamentales europeas-indígenas; además, es muestra del establecimiento del cabildo indígena:
Al ejercer autoridad sobre poblaciones locales, se incorporaron estos líderes simultáneamente en los sistemas político y económicos españoles para el gobierno, el tributo y servicio laboral, la encomienda, la conversión y la administración religiosa, la producción y el comercio (Spores, 2014: 321).
De acuerdo con Spores (2014), el cabildo indígena estaba conformado por:
- Concejos elegidos popularmente (al menos en los años tempranos), conformado por: el gobernador o cacique o familiar o pariente de la casa real;
dos alcaldes; tres a siete regidores; un alguacil; mayor de policía;
mayordomo; escribano; un número diverso de tequitlatos, mandones y topiles.
- La república de la comunidad estaba conformado por: “concejo formal y un grupo de antiguos o personas mayores de edad que fungían como consejeros” (Spores, 2014: 325).
- Esta organización fungía como el gobierno que mediaba los asuntos internos y externos. Estaba directamente relacionado con las autoridades españolas, el corregidor y el alcalde de Teposcolula (Spores, 2014: 325).
108 A mediados del siglo XVI, Teposcolula se ocupó por los habitantes de Yucundaa.
Motivados por la fuerte epidemia que azotaron a los indígenas en estos años, los pobladores se mudaron a la zona del valle. Además de la construcción de la iglesia y el convento dominicos de San Pedro y San Pablo, se edificó lo que hoy se conoce como la Casa de la Cacica, el palacio para la élite indígena (Spores, 2014).
La investigación etnohistórica realizada por Spores (2014: 599-623) ha permitido conocer detalles sobre la organización indígena y española en este asentamiento.
El primer cacique en ocupar el palacio en Teposcolula fue Don Pedro Osorio. La elite indígena preservó privilegios, propiedades, reconocimientos y protecciones, a cambio del control de la población. Al morir Don Pedro, en 1566, y sin heredero legítimo -Felipe su hijo varón había muerto-, la heredera era su hermana doña Inés Osorio que había contraído matrimonio con Felipe de Austria, hijo del cacique de Tilantongo don Juan de Mendoza, sin embargo doña Inés también muere. En el testamento, Don Pedro nombra sucesor a Felipe de Austria. Sin embargo, este testamento implicó un pleito iniciado por doña Catalina Peralta, pariente transversal, respaldada por don Diego de Mendoza, cacique de Tamazulapan, en contra del
“usurpador” Felipe de Austria. Este último aseguraba que el linaje, a falta de herederos, debía recaer en el linaje real de Tilantongo (Spores, 2014: 602-605).
La Audiencia se declaró a favor de Doña Catalina y de su esposo para asignarle el título con todos sus privilegios y propiedades. Cuando doña Catalina muere no tiene hijos a quien heredar el cacicazgo. Teposcolula pasa a manos de primos y sobrinos de una línea trasversal. Así, Teposcolula, uno de los más grandes y ricos cacicazgos de la Nueva España, sufrió esta situación por las generaciones subsiguientes hasta la Independencia de México” (Spores, 2014: 605).
…en 1566 la cacica de Teposcolula declaró que su cacicazgo tuvo origen en la casa de Tilantongo. Más aún, en la toma de posesión del cacicazgo de Teposcolula por doña Catalina de Peralta, los indios declararon que el primer cacique de Teposcolula que fue también de Tilantongo (Hernández Vidal, 2015: 142).
109 Por su parte, las instituciones españolas también presentaban inestabilidad, pues existieron conflictos constantes entre los mayordomos, quienes sufrieron cambios debido a las irregularidades y los abusos administrativos. Se sabe que Francisco de las Casas fue encomendero de Teposcolula, quien también lo era de Yanhuitlán (Hernández Vidal, 2015: 54).
Siguiendo a Spores (2014: 606), en 1529, “la segundo Audiencia reasignó la encomienda a Peláez de Berrio” a quien, por una mala administración y transgresiones a la Audiencia le fue retirado su cargo; después de esto Teposcolula quedo a cargo de la Corona Real, los recursos humanos y materiales de estuvieron a cargo del dominio público, por el resto del periodo virreinal (Spores, 2014).
El proceso documentado en la época prehispánica y colonial de Yucundaa Teposcolula permite comprender que los comunes siguieron legitimando la sucesión de sus caciques, el linaje mixteco se fue perdiendo al disolverse la continuidad con Tilantongo. A su vez, la falta de relación entre linajes mixtecos provocó el decaimiento del sistema político que durante siglos unificó a la mixteca.
Spores (2018: 162) refiere que, aunque la mixteca fue rápidamente hispanizada en el siglo XVI, los pobladores
…aunque abrazaron el catolicismo, la tecnología europea, el idioma español y el sistema político-económico colonial, no dejaron su idioma y retuvieron mucho de su vida tradicional y cultural. Las comunidades mixtecas permanecieron en sus localidades de origen, su identidad se validó por títulos legales, y se delinearon sus territorios (los derechos de éstos fueron asignados y garantizados por las cortes españolas).
Hemos podido identificar que existieron figuras que respaldaban los señoríos, los cuales no siempre fueron respetados por las instituciones novohispanas. La figura cacical se convirtió en una figura política territorial, la cual perdió la dimensión sobre la unidad y el linaje, que se había consolidado en los siglos anteriores. Para comprender mejor la nueva dinámica civil, política y religiosa se desglosará en el siguiente apartado las diferentes instituciones virreinales, las cuales buscaban el control del territorio para la explotación de los recursos. Así, hasta este punto, se han mencionado como las instituciones virreinales articularon la relación con las
110 élites prehispánicas y su propia administración. A continuación, se señalaran brevemente las estrategias para reorganizar el territorio por parte de los colonizadores y cuáles fueron sus efectos en las jurisdicciones que competen a esta investigación.