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Capítulo 1. El territorio Ñuu Savi y sus límites en tensión como problema de estudio

1.3 La actividad humana y el deterioro ambiental

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Foto 4. Terrazas en el municipio de Asunción Nochixtlán. Foto Yuki Huerta. Fuente:

https://docplayer.es/71272074-Los-sistemas-lama-bordo-en-la-mixteca-alta-oaxaca-mexico-dra- yuki-hueta-tanabe.html

Algunas investigaciones señalan que la vegetación original era de bosques de encino y pino, y a los márgenes de los ríos había bosques ribereños de sauces y alisos (Smith, 1976 en Oropeza et al, 2016: 67). A la llegada de los españoles, debido al descenso poblacional, las nuevas políticas de organización de los pobladores y la inserción de ganado en la región provocaron que el desgaste ecológico se acelerara. Las prácticas de conservación desarrollados por los habitantes anteriores se perdieron en gran medida, junto con lo cual se disparó la degradación ambiental (Oropeza et al, 2016: 76). Pese a lo anterior, Oaxaca sigue siendo uno de los mayores estados con biodiversidad en el país. En la Mixteca Alta abundan las plantas endémicas (herbáceas, suculentas, arbustos, trepadoras, rastreras, etc.), las cuales han sido favorecidas por la creación de microambientes resultante del relieve de la zona.

37 De tal suerte que, las actividades humanas tienen una fuerte influencia en el ambiente. Estas actividades están enmarcadas en diferentes contextos económicos y políticos. La Mixteca Alta ha sido testigo de múltiples procesos históricos que son clave para comprender la relación del espacio habitado con su entorno geográfico.

De esta forma, la fuerte tensión generacional que estos municipios sostienen en sus límites territoriales nos hace buscar los motivos profundos y arraigados que mantienen la disputa y nos lleva a plantear y cuestionar la problemática de cómo es que la concepción territorial de los asentamientos mixtecos, sus prácticas tradicionales y visión del territorio se contrapone a las resoluciones legales de la administración gubernamental. Dicha problemática adquiere una nueva dimensión y mayor relevancia al considerar, por un lado, la escasez de los recursos de la región y por otro que las tierras en conflicto no tienen un interés productivo o comercial.

Al margen de lo anterior, es importante mencionar el hecho de que, de acuerdo con Boege (2018: 17):

México es uno de los 12 países megadiversos del mundo que albergan entre 60 y 70 por ciento de la biodiversidad total del planeta”, lo cual está íntimamente ligada a la biodiversidad cultural en particular de los pueblos indígenas, quienes han sido

“reconocidos” como sujetos sociales centrales para la conservación ambiental.

La concepción del territorio de los Ñuu Savi, pueblo de la lluvia en mixteco, solo adquiere sentido cuando existe una relación con la tierra, la cual es un elemento sagrado que se puede usar, pero del cual no se puede disponer; es decir, existe un vínculo estrecho entre la tierra y el pueblo, lo que se traduce en la consolidación colectiva (López Bárcenas, et al 2005: 33-42). Esta concepción será ampliada en el siguiente capítulo, sin embargo, debemos subrayar que existe un contraste ideológico que es necesario conocer para comprender su visión del territorio.

Aunado a lo anterior, se suma otra lógica en el significado, herencia de la modernidad caracterizada por una visión capitalista: la de una mercancía sujeta a los intereses del Estado y los empresarios. Aun así, hay dos factores más que vienen a sumar nuevos elementos de significación: la tierra también mantiene una

38 dimensión simbólica que engloba su relación con el campesino, así como el vínculo mítico-religioso (López Bárcenas, et al 2005: 15). Es necesario atender esta última concepción para comprender que el vínculo de los habitantes con la tierra, principalmente de los grupos indígenas y en este caso particular el de los pueblos Mixtecos.

La tierra –el ñúu- para los Ñuu Savi o pueblo mixteco, como para muchos otros pueblos, no fue un objeto mercantil sino un elemento sagrado. En su concepción más genérica era concebida como una divinidad, la diosa madre de la que nacían los demás dioses vegetales y animales y de quienes dependía la vida de los hombres (López Bárcenas:

2005, 32)5.

Es importante mencionar que en este caso, la palabra ñúu significa tierra en una de las variantes del mixteco. En los documentos del siglo XVI, la pronunciación del tono se representaba con h: ñuhu. Para evitar confusiones, en este trabajo utilizaremos esta última forma de escritura.

Así, con el ánimo de tener un panorama general de los factores que intervienen en el actual conflicto territorial de dichas comunidades habrá que mencionar que la relación de la tierra con los habitantes Mixtecos parecería contrastar fuertemente con las estadísticas oficiales. Por un lado, encontramos que se valora profundamente el vínculo con el medio y la supervivencia; mientras que por otro lado, las estadísticas señalan una carencia de recursos y marginación importantes en la región. Por lo tanto, es posible observar que el valor y uso de la tierra es estimado desde parámetros diferentes. Esta disimilitud es uno de los factores que motivan este trabajo. A continuación se revisarán algunos conceptos que permitirán la problematización del conflicto agrario y el abordaje de las contradicciones respecto al territorio.

5 En los textos y diccionarios mixtecos del siglo XVI, la palabra tierra se escribe ñuhu, en esta tesis preferimos utilizar está forma de escritura para evitar confusiones. Sin embargo, en otras variables dialectales actuales también puede escribirse ñúu, para resaltar la tonalidad del Idioma.

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