• No se han encontrado resultados

Causas y destino del ahorro rural

In document Universidad Autónoma Chapingo (página 171-176)

B. Servicios de ahorro y depósito

2. Causas y destino del ahorro rural

MANRRUBIO MUÑOZ,HORACIO SANTOYO Y REYES ALTAMIRANO 161

Por su parte, el Banco Mundial realizó una encuesta en 2,499 hoga- res en las regiones Mazateca, Huicateca y Mixe del estado de Oaxaca y en las Huastecas potosina, hidalguense y veracruzana, con el propósito de evaluar el potencial de movilización de ahorros y depósitos en áreas marginadas40. Los hallazgos resultantes indican que para 61% de los ho- gares la principal fuente de ingresos son las actividades no agrícolas, mientras que el 39% restante depende de la agricultura. En relación al nivel de participación de los hogares en los servicios de ahorro y depósi- tos, resulta que 56% de los hogares manifestó tener acceso a una moda- lidad de ahorro, siendo los mecanismos informales los más socorridos para 50% de los hogares. Sólo 1.8% de los hogares ahorra en mecanis- mos formales y 4% combinó ambas opciones (World Bank, 2001).

Esta investigación aporta indicadores más específicos acerca del perfil de los ahorradores en activos financieros. Así, se destaca que la probabilidad de poseer activos financieros está asociada de manera positiva y significativa con hogares más urbanos, localidades menos aisladas, con mayor grado de escolaridad, con empleos regulares en actividades no agrícolas y por tanto con flujos de ingresos más estables y que alguna vez estuvieron expuestos a

“shocks” negativos como enfermedades, accidentes, desastres naturales, etc.

ahorros y un 7.5% ahorra a través de la compra de animales, siendo este porcentaje mayor en aquellos habitantes que viven en poblaciones meno- res de diez mil habitantes (SHCP, 1994). Por su parte, el Grupo Reforma (1998) encontró que las personas de comunidades con menos de 2,500 habitantes ahorran en el hogar (30%), en un banco (12%) y tandas (7%).

Estos últimos hallazgos son muy similares a los encontrados en el es- tudio del Banco Mundial realizado en zonas marginadas de México, se- gún los cuales el 63% de los hogares ahorran en animales, el 48% en ca- sa, el 8% en tandas y sólo el 4% en bancos, indicadores que dan cuenta de la preponderancia de los mecanismos informales de ahorro (Cuadro 3-43).

Figura 3-14 Causas que motivan el ahorro en las poblaciones semi–urbanas y rurales (porcentaje de la población)

Ampliar un negocio ( 10% ) Comprar animales ( 8% )

Otros ( 24% )

Cubrir gastos futuros ( 31% )

Prevenir accidentes ( 27% ) Fuente: SHCP, 1994.

Cuadro 3-43 Lugar y forma de ahorro de los horages en zonas marginadas

Animales 63% Bancos 4%

En casa 48% “Guarda dineros” 3%

Tandas 8% Inventarios 2%

Préstamos a amigos y familiares 5% Intermmediarios no bancarios 2%

Fuente: World Bank, 2001.

La reducida participación de las instituciones bancarias en la cap- tación del ahorro rural se explica por tres razones fundamentales:

A]

A]A]

A]. El hecho de que al ahorro se le califique como la mitad ignorada de las finanzas rurales es porque en la política agrícola se ha privilegiado la canali- zación del ahorro nacional —vía crédito— hacia las actividades productivas desarrolladas en el medio rural en virtud de que se ha asumido que éstas son deficitarias en materia de ahorro. Esta insuficiencia de ahorro se explicaba por la doble condición que caracteriza a las actividades agropecuarias: de un lado, suelen ser generadoras de excedente económico que se transfiere a la eco- nomía urbana e industrial y al exterior mediante términos adversos en los pre-

MANRRUBIO MUÑOZ,HORACIO SANTOYO Y REYES ALTAMIRANO 163

cios de intercambio; y, del otro, el ingreso medio rural es, en promedio, muy reducido y por lo tanto insuficiente para la formación de ahorro familiar.

A la insuficiencia crónica del ahorro agrícola se le atribuían varias causas, siendo la principal la reducida extensión de las explotaciones no agrícolas, aunado a los bajos niveles de productividad imperantes en la mayoría de ellas, originados en el rudimentario patrón tecnológi- co y los elementales instrumentos de trabajo, lo que da lugar a preca- rios niveles de producción por unidad de superficie, que a su vez se traducen en niveles de ingresos insuficientes no solo para generar aho- rro, sino también para satisfacer las necesidades de consumo mas ele- mentales para el desenvolvimiento orgánico y vital del hombre.

Por su parte, en la agricultura comercial, vinculada normalmente a la exportación, la necesidad de crédito no se explicaba por la insuficiente o nula generación de ahorro, sino a la presencia de factores que favore- cían la fuga del ahorro rural. La diferencia de rentabilidad del capital en- tre las actividades agropecuarias y las urbanas e industriales se manifes- taba en una marcada preferencia de los grandes agricultores, de un lado, por invertir sus ahorros en negocios distintos de la agricultura y, de otro, por financiar la tecnificación de sus explotaciones mediante créditos.

Muchas ciudades latinoamericanas dan testimonio de las cuantiosas in- versiones residenciales realizadas por grandes agricultores, en contraste con el excesivo endeudamiento de sus negocios agropecuarios.

Las tasas de interés subvencionadas para el sector agropecuario actua- ron en detrimento del uso del ahorro propio por parte de los grandes agri- cultores y ganaderos, pues era obvia la ventaja de colocar sus recursos líqui- dos en actividades ajenas a las rurales, ya que en ellas podían obtener tasas de interés superiores a las que pagaban por los préstamos agropecuarios.

Con base en lo anterior, se desprendían dos conclusiones centrales (CEMLA, 1985):

1. Como resultado de su insuficiencia crónica de ahorro, el sector agropecuario depende en sumo grado del financiamiento para su operación (créditos de avío y habilitación) y expansión (créditos refaccionarios para la adquisición de bienes de capital y para obras de mejoramiento de las explotaciones agropecuarias).

2. A causa de la presencia de factores estructurales e institucio- nales determinantes de la fuga de ahorro del sector agrope- cuario hacia las actividades urbanas e industriales, la acumu- lación de capital en el campo difícilmente podrá lograrse me- diante mecanismos de fomento del ahorro rural. En tales con- diciones, resulta evidente que el ahorro ex ante para financiar

la capitalización agropecuaria no puede provenir (en escala suficiente) del propio medio rural; de ello se desprende el pa- pel estratégico que desempeña la política de crédito agrícola, en la medida en que hace factible la canalización de fondos prestables del conjunto de la economía hacia el sector rural.

Una visión de esta naturaleza tuvo un campo fértil para arraigarse en México, país que impulsó una profunda reforma agraria y cuyo Estado emanado de una revolución de carácter eminentemente agrario, encontró en el crédito un mecanismo muy eficaz no sólo para legitimarse frente a la sociedad rural, sino también como un instrumento privilegiado de política agrícola. El fácil acceso a cuantiosos créditos internacionales, fue un factor que también permitió desarrollar toda una red de instituciones financieras (encabezadas por la banca de desarrollo) que se orientaron a desarrollar preponderantemente la dimensión oferta de crédito en detrimento de su dimensión paralela: la captación de depósitos (Adams y Vogel, 1986).

En suma, todo esto ayuda a comprender el porqué el ahorro se convir- tió en esa mitad olvidada de las finanzas rurales, pues al aceptar su crónica insuficiencia, no se consideraba importante incluirlo como parte de los servi- cios financieros que prestaban las instituciones formales. Por consiguiente, se asumía que el problema principal del desarrollo rural era el poco acceso al crédito por parte de los productores: garantizar ese acceso debería ser la mi- sión principal de las instituciones financieras oficiales y privadas.

B]

B]B]

B]. Hasta el año 2000, más de 90% de las sucursales bancarias se lo- calizaba en poblaciones mayores a 20 mil habitantes, por lo que el acce- so a los bancos para la población semi–urbana y rural es muy limitado.

En diversas investigaciones (Doligez, 1993; Desai y Mellor, 1995) se ha encontrado que una de las principales razones que impulsan el ahorro fi- nanciero rural es la necesidad de proteger y asegurar el ahorro monetario a fin de eliminar los riesgos de pérdida o para protegerse de gastos imprevistos o de solicitudes contra las cuales es más fácil resistir si no se tiene dinero en el hogar, sobre todo si se considera que de acuerdo con el Banco Mundial (2001) la tasa de no recuperación de los préstamos realizados a familiares y amigos llega a ser hasta 21% de las transacciones. En este sentido, la existen- cia de instituciones financieras próximas al lugar de residencia de los pobla- dores rurales es perfectamente compatible con esta necesidad.

De hecho, la “subancarización” del sistema financiero mexicano ha sido señalada como uno de los principales retos que deberá enfrentar el país en el presente milenio, ya que sólo existe una sucursal por cada 18 mil habitantes o un cajero automático para 20 mil, en contraste con paí-

MANRRUBIO MUÑOZ,HORACIO SANTOYO Y REYES ALTAMIRANO 165

ses como España donde existe una sucursal por cada 2 mil 314 personas (Garrido y Peñaloza, 1996). Esto muestra la insuficiente vinculación de los bancos con la población, así como los elevados costos de operación, lo que indica la imperiosa necesidad de contar con un sistema bancario capaz de incentivar y capturar el ahorro interno.

C]

C]

C]

C]. Los elevados costos de acceso (montos mínimos de apertura, traslados a la sucursal más cercana, trámites y papeleo) y permanencia (saldos mínimos, comisiones por retiro o consulta de saldos, impuestos varios) que suelen caracterizar a los instrumentos de ahorro bancarios.

Esto parece quedar confirmado con los resultados que arrojó el diagnóstico de los MFR realizado por el Banco Mundial, según los cua- les las instituciones financieras formales registraron índices de deser- ción de cuentahabientes superiores al 50% en los últimos años, ello en virtud de los nuevos criterios de costos de captación41 o al descrédito en que cayeron las uniones de crédito y la banca de desarrollo debido a sus elevados índices de cartera vencida, o a la nueva modalidad de operación del Programa de Crédito a la Palabra cuyas recuperaciones quedaban en calidad de depósitos en las cajas solidarias (Cuadro 3-44).

Algo que merece destacarse del cuadro anterior es el hecho de que sean las cajas populares las que hayan registrado el menor índice de de- serción de cuentahabientes, con lo cual se demuestra la verdadera vo- cación y accesibilidad de estas instituciones para captar los depósitos provenientes de los ahorradores de medianos y bajos ingresos, que son precisamente los que predominan en el ámbito rural y semi–urbano.

Cuadro 3-44 Deserción de los empresarios rurales como ahorradores

E M P R E S A R I O S R U R A L E S E M P R E S A R I O S R U R A L E S E M P R E S A R I O S R U R A L E S E M P R E S A R I O S R U R A L E S I ns t it u c ió n

I ns t it u c ió nI ns t it u c ió n

I ns t it u c ió n c o n c ue nt ac o n c ue nt ac o n c ue nt ac o n c ue nt a c o n c ue nt ac o n c ue nt ac o n c ue nt ac o n c ue nt a c o n c u e n t ac o n c u e n t ac o n c u e n t ac o n c u e n t a P o r c e nt a j eP o r c e nt a j eP o r c e nt a j eP o r c e nt a j e fin a nc ie r a

fin a nc ie r afin a nc ie r a

fin a nc ie r a a h o r aa h o r aa h o r aa h o r a a nt e s y a h o r a noa nt e s y a h o r a noa nt e s y a h o r a noa nt e s y a h o r a no a lg una v e za lg una v e za lg una v e za lg una v e z d e d e se r c ió nd e d e se r c ió nd e d e se r c ió nd e d e se r c ió n ( A )

( A ) ( A )

( A ) ( B )( B )( B )( B ) ( A+ B )( A+ B )( A+ B )( A+ B ) A/( A + B )A/( A + B )A/( A + B )A/( A + B )

– Banca comercial 5.75 15.03 20.78 72.3

– Banca de desarrollo 0.27 0.39 0.66 59.1

– Unión de crédito 0.06 0.21 0.27 77.8

– Cajas populares 1.72 0.68 2.40 28.3

– Cajas solidarias 0.15 0.15 0.30 50.0

– Otras 0.42 0.80 1.22 65.6

– No especificó 0.60 0.60

Empresarios rurales 8.97 17.26 26.23 65.8

Fuent e: Elaboración propia con dat os del W orld Bank, 1995.

41 A raíz de su privatización, los bancos comerciales registraron una fuerte contracción en el número total de cuenta habientes, ya que esta cifra disminuyó de 23 millones de cuentas en 1990 a poco más de 12 millones en 1994 (CNBV).

In document Universidad Autónoma Chapingo (página 171-176)