A. Servicios de crédito
3. Instituciones de crédito representativas
3.1. La banca de desarrollo
3.1.2. Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura ( FIRA )
3.1.2.2. Consecuencias de las estrategias de los FIRA
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tores agropecuarios que no tuvieran acceso al crédito, así como para in- ducir a la reticente banca comercial a canalizar financiamiento al medio rural. Al cierre del 2000, el 10% de la cartera crediticia descontada por los FIRA se canalizó a través de empresas parafinancieras o alianzas estra- tégicas entre agroindustrias y productores. En estos esquemas estuvieron involucradas 320 empresas privadas y 181 mil 887 productores, abar- cando un total de 806 mil hectáreas (FIRA, 2001). Para mayor detalle del funcionamiento de estos agentes, ver Capítulo III, inciso 3.2.
d1) Programa de Crédito por Administración (PROCREA)
El PROCREA constituye el ejemplo más elocuente que da cuenta del agotamiento de los FIRA sólo como banca de segundo piso, pues a tra- vés de este esquema se da acceso al crédito de baja cuantía a produc- tores de bajos ingresos que carecen de financiamiento y en donde la banca comercial no realiza de manera directa las operaciones de me- nudeo, por lo que queda eximida totalmente del riesgo crediticio. Esto significa, simple y llanamente, que los FIRA pasan a realizar en los he- chos operaciones de primer piso, utilizando a la banca únicamente como administradora del crédito.
Bajo esta modalidad, los riesgos se distribuyen entre los FIRA, el acreditado y los denominados agentes PROCREA, que son los encarga- dos de realizar las operaciones de menudeo, consistentes en identificar a los acreditados, administrar el crédito y recuperarlo.
Al cierre del 2000, un total de 50 mil 694 productores recibieron 690 millones de pesos por esta vía, cantidad que representa apenas 2.6% de la cartera total descontada por los FIRA, aunque dos años antes dicha participación era de sólo 0.3%. No obstante esta ínfima proporción, lo re- levante del hecho es el reconocimiento explícito de la necesidad de cuestionar la vigencia de los FIRA sólo como banca de segundo piso.
que incurren los prestatarios para acceder a un crédito involucran mucho más factores que el simple precio que se paga por concepto de interés.
A fin de precisar los factores que inciden en el costo total de un cré- dito bancario y su relación con la tasa de interés bancaria, se analiza el caso de un productor de granos que recibe un crédito de avío para sembrar ocho hectáreas. El crédito es por 32,000 pesos (sin incluir servi- cios complementarios de crédito), en una sola ministración y a un plazo de 7 meses. La tasa de interés que aplica el banco es de 18% anual.
El costo total del crédito será la suma del costo formal del crédito, es decir, los intereses generados por el mismo, más los costos de tran- sacción en que incurre el agricultor para acceder al crédito. Entre los principales costos de transacción se tiene el costo para obtener los re- cursos con oportunidad, el costo de los servicios complementarios del crédito que el banco y la empresa prestadora le obligan a adquirir y el costo de tramitación.
Los montos que representan cada uno de estos conceptos para el caso en cuestión se calculan a continuación:
a) a)a)
a) Costo formal del crédito (interés):
(32,000) (0.015 mensual) (7 meses) = $ 3,360.
b)b)b)
b) Costo para obtener los recursos con oportunidad:
Dada la gran importancia de la oportunidad de las labores en la agricultura y al considerable retraso que registra el proceso de otorga- miento de los créditos a raíz de la centralización de las decisiones en las oficinas centrales de la banca comercial23, puede asumirse que si el productor no obtiene el crédito a tiempo tendrá que adquirir los insu- mos con créditos quirografrarios, comerciales o de agiotistas para po- der hacer las labores de manera oportuna. A fin de evitar el retraso, el productor estaría dispuesto a pagar un interés al menos igual al que cobran los comerciantes de insumos agrícolas —6% mensual, por ejemplo— mientras recibe el crédito. Así, si el crédito llega dos meses tarde, el costo adicional por el retraso será de 4.5% mensual, o sea:
(32,000) (0.045 por mes de retraso) (2 meses de retraso)=$2,880.
c)c)c)
c) Costos de los servicios complementarios al crédito que el ban- co obliga a adquirir al acreditado y que éste no adquiriría de manera voluntaria:
23 El proceso de autorización de créditos descontados a través de la banca comercial llega a retrasarse hasta cuatro meses.
MANRRUBIO MUÑOZ,HORACIO SANTOYO Y REYES ALTAMIRANO 115 a) Pago de garantía 3% del crédito
b) Pago de asesoría técnica 2% del crédito c) Pago del seguro agrícola 8% del crédito Total = 13% del crédito
Esto representa $4,160 en nuestro ejemplo. A esta cantidad se le agregan los intereses generados durante 7 meses y el total sería enton- ces de:
(4,160) (0.015 mensual) ( 7 meses) + 4,160 = $4,597.
d)d)
d)d) El costo de la tramitación incluye la certificación de documen- tos, los registros correspondientes, los traslados, el costo de oportunidad del tiempo dedicado a hacer los trámites, etc. Y aunque es muy variable, podemos asumir en forma conserva- dora que será de al menos de $1,000 por crédito.
Así, el costo total del crédito será el siguiente:
Concepto de transacción Monto ($) Part.
1. Costo formal del crédito (tasa de interés) 3,360 28.4%
2. Costo para lograr oportunidad 2,880 24.3%
3. Costo de servicios complementarios 4,597 38.8%
4. Costo de tramitación 1,000 8.4%
Costo total $11,837 100%
Hay que resaltar que la tasa de interés sólo representa el 28.4% de los costos de transacción totales y que son más importantes los costos de los servicios complementarios obligatorios, 38.8% del costo total. En suma, si bien el costo formal del crédito en los siete meses fue de 10.5%
del monto otorgado, en realidad el costo total ascendió a 37%, es decir, 3.5 veces más.
En este sentido, la afirmación de que los créditos bancarios con recursos de fomento ofrecen bajas tasas de interés debe ser cuestiona- da. Claramente se observa la necesidad de reducir los costos de tran- sacción a través de la implementación de tecnologías de intermedia- ción que descentralicen a instituciones locales muchas de las funciones de evaluación, seguimiento y ejecución que resultan demasiado difíci- les y costosas bajo el enfoque actual. Los elevados costos de transac- ción también podrían ser resultado de la elevada segmentación de los mercados financieros rurales y de la falta de competencia que impulse a la baja dichos costos.
b) Bajo desarrollo a favor de los productores
La consecuencia más trascendental del estilo actual de operación de los FIRA se refiere a la reducida contribución que sus servicios tie- nen en la promoción del desarrollo de los productores rurales.
En efecto, en una investigación realizada en 14 empresas de servi- cios (Muñoz y Santoyo, 1999), la mayoría de las cuales opera como agentes parafinancieros o PROCREA, se evaluó el grado de desarrollo agregado a 58 grupos de productores24 a partir de los siguientes criterios:
1. Nivel de cohesión grupal o familiar para la ejecución de los procesos productivos primarios.
2. Negociación y compra de insumos por los propios grupos.
3. Negociación y venta de productos y cosechas por los propios grupos.
4. Nivel de capitalización, medida por la inversión en activos fijos y la generación de capacidad de ahorro.
5. Independencia financiera, entendida como la no–
dependencia recurrente de créditos externos.
6. Visión compartida entre todos los integrantes del grupo.
7. Involucramiento de la mujer, por lo menos en forma igualita- ria que el hombre.
8. Uso de tecnologías de bajo impacto ambiental.
Como resultado de la investigación, se encontró una elevada correla- ción entre el énfasis otorgado por la empresa parafinanciera al proceso de gestoría, colocación y recuperación de crédito —medido por el monto total de la cartera de crédito movilizada entre el número de empleados— con el grado de desarrollo promedio alcanzado por los grupos acreditados.
En la Figura 3-11 se grafica el crédito otorgado por empleado y el desarrollo promedio de los grupos y se establecen un conjunto de cua- drantes de acuerdo con los valores promedio de todas las empresas de servicios involucradas: se observa que en el cuadrante superior izquier- do aparecen las empresas de servicios que colocan más créditos por empleado pero que registran el menor grado de desarrollo promedio de sus clientes: la número 1, 2, 3, 4, 5, y 7. Por el contrario, en el cuadrante inferior derecho se encuentran las empresas de servicios con bajas can- tidades de crédito colocado por empleado pero con mayor desarrollo agregado promedio a los grupos: la número 6, 10, 11, 12, 13 y 14.
24 Este número corresponde a una muestra seleccionada de un universo de 544 grupos loca- lizados en 13 estados de la República. El esquema de muestreo utilizado fue el estratificado simple, y se usó como variable de estratificación el monto del crédito otorgado a cada grupo.
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Resulta por demás revelador el hecho de que ninguna empresa de servicios se ubique en el cuadrante superior derecho, es decir, que si- multáneamente a que movilice grandes volúmenes de crédito, también logre impulsar el desarrollo de sus clientes, los productores.
Considerando que la movilización del crédito bancario es lo que permite a las empresas la obtención de ingresos por concepto de reem- bolsos, se hace presente la “tiranía de la disyuntiva”: o las empresas de servicios se dedican a movilizar crédito, es decir, a pugnar por su autosu- ficiencia, o canalizan sus esfuerzos a impulsar el desarrollo de sus clien- tes. A la luz de los resultados obtenidos, todo indica que muchas de las empresas de servicios han optado por una cosa o por la otra, siendo la movilización del crédito a la que mayores prioridades se le ha dado.
La razón de mayor peso que suelen esgrimir los gerentes y los asesores para explicar el porqué existe esta disyuntiva, es que el proceso de gestión, colocación y recuperación de crédito bancario es muy burocrático, tortuoso y absorbente, por lo que el tiempo disponible que resta para dedicarlo a la organización, educación y capacitación de los grupos es prácticamente nulo.
Figura 3-11 Relación entre el énfasis a la gestoría financiera y el desarrollo de los productores
Créditos por empleado ($ miles)
* Cada punto representa el desarrollo de grupos promovidos por una empresa de servicios; dicho desarrollo fue evaluado a partir de las caract erísticas de tres o más grupos seleccionados al azar.
Media
Des ar r o l lo d e l o s p r o d u c t o r es Des ar r o l lo d e l o s p r o d u c t o r es Des ar r o l lo d e l o s p r o d u c t o r es Des ar r o l lo d e l o s p r o d u c t o r es Baj o
Baj oBaj o
Baj o Alt oAlt oAlt oAlt o
100100 100100 200200 200200 300 300 300 300 400400 400400 500 500 500 500 600600 600600 700 700 700 700 800800 800800 900 900 900 900 1,000 1,000 1,000
1,000 Media
1 3
2 7 4 5
14 13
9 10
12 11 8 6
0.0 0.00.0
0.0 1.01.01.01.0 2.02.02.02.0 3.03.03.03.0 4.04.04.04.0 5.05.05.05.0 6.06.06.06.0 7.07.07.07.0 8.08.08.08.0
Sin duda que la razón les asiste, pero también existe cierto conformismo por parte de las empresas de servicios —acicateado por las fuentes financie- ras— cuya orientación principal es la movilización del crédito, ya que asu- men la actitud de que la gestoría financiera por sí sola constituye un valioso servicio que justifica su misión como empresas de servicios. Y es que si la movilización de crédito permite tener acceso en forma “automática” a los reembolsos bancarios otorgados por los FIRA por colocar créditos de baja cuantía, y si los productores están dispuestos a ceder el reembolso por aseso- ría técnica sólo por el hecho de que las empresas de servicios les garanticen el acceso al crédito, aún cuando no reciban otros servicios, ¿para qué des- gastarse en ofrecer otro tipo de servicios bajo un enfoque de calidad?
c) Pocos incentivos para la innovación institucional
Las diversas estrategias empleadas por los FIRA para inducir la par- ticipación de la banca comercial en el financiamiento rural se han tra- ducido en una concentración excesiva de beneficios a favor de la ban- ca que en los hechos han actuado como incentivos adversos a la inno- vación institucional.
Un ejemplo contundente de ello fue el estímulo SIEBAN concedido a la banca por otorgar créditos a partir de la cesión de los derechos de
PROCAMPO que los productores hacen a cambio de tener liquidez antici- pada. En efecto, resulta que los FIRA llegaron a conceder dicho estímulo por montos que incluso llegaron a superar el saldo de crédito otorgado por la banca, lo que significa que tan sólo con el estímulo la banca llega- ba a recuperar el crédito por adelantado; si además se considera la utili- dad generada por margen de intermediación, se comprende la magni- tud de las utilidades obtenidas por la banca sin incurrir en riesgo alguno.
Cuando se detectó esta situación, los FIRA modificaron la normativa y decidieron reducir 65% el monto del estímulo otorgado a la banca cuan- do los créditos de poca cuantía fueran “créditos PROCAMPO”.
Bajo circunstancias de esta naturaleza, ¿qué incentivos tiene la banca para diseñar tecnologías de intermediación y productos finan- cieros acordes a las necesidades de los pobladores rurales, si a través del fondeo con recursos FIRA puede obtener atractivos rendimientos sin incurrir en riesgos?