A. Servicios de crédito
3. Instituciones de crédito representativas
3.3. Uniones de crédito
3.3.5. La necesidad de un nuevo enfoque
Sin embargo, aquellas uniones que surgieron abruptamente y crecieron rápidamente, que no han desarrollado ningún servicio complementario al crédito y que sólo viven de los márgenes de in- termediación, están condenadas a desaparecer, si no es que ya de- saparecieron. Aunque habría que destacar que el fracaso de mu- chas uniones de crédito también está asociado al tipo de relación que se estableció entre éstas y sus fuentes de descuento. Así por ejemplo, mientras que NAFIN operaba con 314 uniones en 1993, pa- ra 1998 sólo lo hizo con 98 y para el 2000 con 40. Por el contrario, los FIRA operaban con 106 y sólo dejaron de operar con 12 durante el mismo período. Lo que esto indica es que instituciones como
NAFIN fomentaron el crecimiento artificial de las uniones sin reparar en su capacidad supervisora y sin considerar las fortalezas y debili- dades de las propias uniones.
En realidad, más que enfrentar una crisis de credibilidad, que es lo que afirman los dirigentes y directivos de las uniones de crédito, estos organismos auxiliares enfrentan una crisis de fondo que ha puesto de manifiesto sus debilidades estructurales, mismas que tienen que ver con el origen mismo de las uniones de crédito y con la naturaleza de sus operaciones. En este sentido, si bien es cierto que el tardío progra- ma de rescate y fortalecimiento implementado por el gobierno federal a mediados de 1997 permitirá sanear financieramente a por lo menos unas 156 uniones de crédito —de las 402 autorizadas para operar co- mo tales—, también lo es que en dicho programa no se atacan los pro- blemas de origen que aquejan a estos intermediarios financieros, por lo que prácticamente se les condena a seguir funcionando como simples ventanillas para la colocación de créditos provenientes de la banca comercial y de desarrollo.
Cuadro 3-37 Apoyo financiero a la cartera vencida interna de las uniones de crédito
R a ng o p o r sa ld o d e a d e ud o R a ng o p o r sa ld o d e a d e ud o R a ng o p o r sa ld o d e a d e ud o
R a ng o p o r sa ld o d e a d e ud o D e sc ue nt o sD e sc ue nt o sD e sc ue nt o sD e sc ue nt o s D e s c u e n t o t o t a lD e s c u e n t o t o t a lD e s c u e n t o t o t a lD e s c u e n t o t o t a l ( m ile s d e p e s o s)
( m ile s d e p e s o s) ( m ile s d e p e s o s)
( m ile s d e p e s o s) p o r r a ng op o r r a ng op o r r a ng op o r r a ng o p o nd e r a d op o nd e r a d op o nd e r a d op o nd e r a d o
Hasta 500 40% 40%
Más 500 y hasta 1,000 20% 40-30%
Más de 1,000 y hasta 2,000 18% 30-24%
Más de 2,000 y hasta 4,000 16% 24-20%
MANRRUBIO MUÑOZ,HORACIO SANTOYO Y REYES ALTAMIRANO 145
sobre el papel que deben desempeñar estas organizaciones en el medio rural.
Dicha concepción se ve reforzada por la naturaleza misma de esta organización y por sus orígenes mismos. Así, desde su creación en 1932, las uniones de crédito han sido conceptualizadas como organis- mos auxiliares de crédito, o sea como intermediarios dependientes del sistema bancario y no como instituciones financieras autónomas, facul- tadas para realizar operaciones activas (captación de ahorro) y pasivas (colocación de crédito). En lo que respecta a su origen, aunque éste es diverso, en general las uniones han sido creadas por líderes de organi- zaciones ya existentes o bien por las mismas instituciones oficiales de crédito, quienes suelen concebir a este intermediario como una simple ventanilla bancaria. Por ello, no son producto de una reflexión propia de los socios ni de un proceso intensivo de organización, sino una creación desde “arriba”.
Por su naturaleza y origen, las uniones de crédito en México son radi- calmente distintas a sus similares de Estados Unidos, Canadá y Europa, to- da vez que en estos países surgen a partir de un verdadero movimiento social ligado a la sociedad civil–Iglesia o grupos de notables —autónomas de la banca— dado que realizan operaciones activas y pasivas y con poste- rior reconocimiento del Estado (Gentil y Doligez, 1994).
Así, las múltiples evidencias indican que las instituciones financie- ras rurales que movilizan los ahorros, al igual que los préstamos, muy probablemente serán más viables que las instituciones que sólo pres- tan, que es de hecho lo que hacen las uniones de crédito. Efectivamen- te, en el Capítulo III se destaca que una de las principales innovaciones que han realizado las IFR exitosas a nivel mundial, es la de fungir como verdaderos intermediarios financieros y no como simples organismos auxiliares de crédito.
Esto parece sugerir a los responsables de la elaboración de la política financiera y a los productores mismos, que una institución financiera orientada exclusivamente al crédito tiene muy pocas po- sibilidades de perdurar en el tiempo. Por consiguiente, es necesario incorporar el ahorro como parte de la oferta institucional, lo que permitiría, por un lado, brindar un valioso servicio a un gran núme- ro de personas que, hoy por hoy, tienen pocas oportunidades de acceder al sistema financiero formal, y por el otro, a reducir la ele- vada dependencia financiera de las organizaciones de productores de las instituciones públicas y privadas, lo que a su vez las haría menos sensibles a las intrusiones políticas.
Cuadro 3-38 Resumen del modelo institucional de la unión de crédito
NATURALEZA INSTITUCIONAL
Reconocida como Organismo Auxiliar de Crédito, se configura como S.A. de C.V.
Pueden administrar empresas de sus socios o crear propias.
Pueden realizar actividades no financieras (asistencia técnica, comercialización o pago de servicios).
INTEGRACIÓN
Estudio de factibilidad autorizado por la CNBV y avalado por fuentes de crédito.
20 socios (físico o morales) como mínimo.
Capital social aportado por socios de $1,810 mil, con incremento anual, según la MODALIDAD DE ACCESO
En forma individual (pesonas físicas) o en grupo (personas morales). Los socios compran acciones de capital proporcionales al crédito deseado.
Para tener acceso a créditos se realizan proyectos y se evalúa la viabilidad del crédito con metodología bancaria proporcionada por las fuentes financieras.
El socio puede tener aceso a crédito de 10-30 veces lo que aporta al capital social.
FUENTES DE FONDEO
FIRA, BANRURAL, NAFIN y la banca comercial.
CAPITAL
80% de sus activos son recursos bancarios redescontados a través de la banca de primer piso; el resto es capital propio, depósitos de ahorro y préstamos de socios de la unión.
AHORRO
Sólo de sus socios, en la modalidad de préstamos a la unión y depósitos a plazo.
Por dificultades administrativas la captación se realiza en organismos colaterales.
RELACIÓN AHORRO CRÉDITO
No existe como reciprocidad para obtener crédito.
MODALIDADES Y TIPO DE PRÉSTAMOS
Avío para capital de trabajo, refaccionario para capital fijo y crédito personal a corto RESERVAS
Reserva de contingencia sobre cartera vencida calificada (5-100%) según riesgo, reservas de operación y reservas para personal.
DISTRIBUCIÓN DE REMANENTES
Para beneficio de los socios vía suscripción de acciones, para mejora de servicios o en última instancia para obras a la comunidad; no hay política de distribución.
ORGANIZACIÓN Y ADMINISTRACIÓN
Asamblea general de socios; consejo de administración de 7 elementos mínimo; comités de crédito y admisión de socios generalmente fusionados en el consejo de
Gerente y equipo profesional para administración, contabilidad y evaluadores de SEGUIMIENTO Y EVALUACIÓN
Comisario para realizar funciones de vigilancia; el organismo emite y publica estados financieros mensuales y son calificados por laCNBV; auditoría externa anual; no existe facultad de regulación para la red asociada.
Regulada y supervisada por la CNBV en forma irregular y punitiva.
Fuente: Perfil técnico de las organizaciones populares en México. Primer foro sobre Financiamient o Cooperat ivo y Solidario. México. 1998.
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Las reformas del 15 de julio de 1993 a la Ley General de Organiza- ciones y Actividades Auxiliares del Crédito, rompieron con el absurdo de prohibirle a las uniones de crédito la facultad de recibir ahorros de sus socios. El problema, sin embargo, es ¿cómo transformar a una or- ganización orientada exclusivamente al crédito por más de 60 años en un verdadero intermediario financiero? y más aún, ¿cómo hacerlo después de la fuerte crisis que enfrentara este organismo auxiliar del crédito a raíz de la devaluación de diciembre de 1994 y en un contexto en el que pocos creen en la viabilidad de esta organización? Buena parte de la respuesta a estas interrogantes se pueden encontrar en la experiencia de las legendarias cajas populares.
3.4. Cajas solidarias