A. Servicios de crédito
2. Créditos comerciales
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3. Dado que la mayor proporción de los créditos se orienta al consumo o a inversiones no agrícolas, los riesgos de incum- plimiento son menores que cuando se orientan a inversiones agrícolas que quedan expuestas a factores de riesgo externos al prestatario, además de los factores internos.
A este respecto, en el Cuadro 3-10 se puede observar cómo los créditos que se canalizan a actividades agrícolas registran retrasos en los pagos en 15% de las transacciones y 60% de los montos, mientras que los destinados a inversiones no agrícolas el 12% de los créditos re- basó los programas de amortización original, aunque sólo con 15% de los montos. Esto es una clara muestra de los altos riesgos a los que es- tán expuestas las IFR que sólo se especializan en créditos agrícolas, y se comprende el porqué de la creciente reticencia de los bancos comer- ciales a canalizar créditos a actividades agrícolas.
Para 1988 las ministraciones es especie llegaron a representar el 20%
del crédito total canalizado a través del sistema BANRURAL. Este banco de desarrollo, conjuntamente con otras paraestatales relacionadas con cul- tivos como el tabaco, café y caña de azúcar, fueron los principales com- pradores de insumos agropecuarios durante casi cuatro décadas.
Con el paso del tiempo esta visión fue debilitándose en virtud de que surgieron múltiples problemas de corrupción e ineficiencias en las propias IFR, además de que muchos productores optaban por vender a terceros los insumos recibidos a crédito. Así, entre 1989 y 1991 se optó por eliminar el crédito en especie y con ello todo el aparato que sopor- taba la adquisición, distribución y suministro de insumos, maquinaria y equipo (De la Mora, 1992).
La fuerte intervención de la banca oficial y de varias empresas pa- raestatales en el crédito comercial inhibió la participación de las em- presas privadas productoras y comercializadoras de insumos y bienes de capital, así como de las agroindustrias, pues estas se acostumbraron a vender y cobrar en efectivo, aprovechando las líneas de crédito que estos mantenían con la banca oficial, así como el convencimiento de esta sobre la bondad del crédito en especie.
Sin embargo, la fuerte contracción del crédito bancario, así como la privatización de prácticamente todas las empresas paraestatales obligaron a las empresas privadas y a los productores mismos a recurrir al crédito comercial como una forma de realizar ventas, para el caso de las primeras, o de acceder a insumos, productos terminados, ma- quinaria y equipo, en el caso de los segundos.
2.1. Cobertura y características
Los resultados de la encuesta regional de servicios a unidades de producción rural realizada por en Banco Mundial en 1994, revelan que el crédito comercial es uno de los más usados por las empresas rurales, pues un tercio de ellas tuvieron acceso a créditos de este tipo, lo que representa el 50% del total de las transacciones y 25% de los montos to- tales de crédito recibidos por las empresas rurales.
El 70% de los créditos tuvieron fines empresariales o comerciales, y sólo 30% se orientaron al consumo (Cuadro 3-11). El monto promedio de los créditos ascendió a dos mil pesos, a plazos de tres meses y con tasas de interés del 16.25% mensual, aunque frecuentemente no se es- pecifican las tasas. El 43% de los créditos se garantizó por medio de promesas verbales de pago, el 52% por medio de pagarés y letras de cambio y 3% por medio de avales.
MANRRUBIO MUÑOZ,HORACIO SANTOYO Y REYES ALTAMIRANO 65 Cuadro 3-11
Uso final del crédito comercial
C onc ept o C onc ept oC onc ept o
C onc ept o Pr opor ción de los cr é dit osPr opor ción de los cr é dit osPr opor ción de los cr é dit osPr opor ción de los cr é dit os
– Adquisición de insumos 23.0%
– Adquisición de maquinaria y equipo 39.5%
– Adquisición de bienes muebles 13.2%
– Adquisición de bienes inmuebles 4.2%
– Otros 20.0%
Fuente: Elaborado con base en World Bank, 1995.
No obstante las elevadas tasas de interés que implican los créditos co- merciales, así como sus mayores costos de transacción comparados con los créditos en efectivo (2% del monto del crédito), este tipo de créditos es una de las principales fuentes de financiamiento de los pequeños comercios ubi- cados en las poblaciones rurales (misceláneas, mueblerías, tiendas de ropa, tiendas de agroquímicos, etc.) y cada vez de un mayor número de produc- tores rurales, pues su acceso evita a los prestatarios incurrir en costosos y en- gorrosos trámites que exige la obtención de un crédito bancario. Además de que por lo general este tipo de préstamos implica el establecimiento de rela- ciones de largo plazo con las fuentes crediticias. Quizá por ello los problemas de morosidad e incumplimiento sean inexistentes, pues ningún prestatario desea perder dichos vínculos, mientras que los prestamistas han logrado acumular valiosa información sobre la solvencia moral de sus clientes gracias al contacto cotidiano y permanente que establecen con su clientela.
2.2. Créditos atados a ventas anticipadas o agricultura de contrato
En este grupo se incluyen los créditos que se otorgan en efectivo o en especie a cambio de pagos en especie. Desde hace muchos años se ha de- sarrollado en México un sistema en donde la agroindustria nacional y transnacional financia parcial o totalmente la producción, proporciona asesoría técnica y asume el compromiso de compra de la cosecha, fijando de antemano los precios o los mecanismos para su determinación, las normas de calidad y los tiempos de recepción. La relación principal que predomina es la compra–venta y para fines prácticos se le ha denominado agricultura de contrato. Una de las particularidades de este sistema es la ausencia por parte de la empresa contratante de control directo sobre la tierra; en cambio, existe un dominio económico apoyado en el manejo de los factores tecnológicos, los insumos, el capital de trabajo y el mercado.
2.2.1. Cobertura
Aunque los resultados de la encuesta realizada por el Banco Mundial indican que sólo el 5% de las empresas rurales accedieron a este tipo de cré-
dito, lo que representa el 8% de las transacciones crediticias y el 4% del vo- lumen total de crédito, lo cierto es que en México existe más de un millón de hectáreas bajo la modalidad de agricultura por contrato (Cuadro 3-12).
El creciente auge del crédito atado a ventas anticipadas bajo la modalidad de agricultura por contrato se explica, en gran medida, por las deficiencias institucionales y las fallas de mercado en el medio rural mexicano. Dichas deficiencias se han acrecentado considerablemente a raíz de que se iniciaron las reformas a la política agrícola, comercial y financiera allá por el año de 1982.
Cuadro 3-12 Cobertura de la
agricultura de contrato en México
C ult iv o s C ult iv o s C ult iv o s
C ult iv o s S upe r fic ie ( ha )S upe r fic ie ( ha )S upe r fic ie ( ha )S upe r fic ie ( ha )
– Caña de azúcar 600,000
– Tabaco 35,000
– Granos básicos 150,000
– Algodón 50,000
– Cebada maltera 300,000
– Hortalizas 100,000
T O T A L 1,235,000
Fuente: Estimación propia.
Así, en la medida en que el crédito institucional se ha restringido, que la extensión y transferencia de tecnología por parte de las agencias gubernamen- tales se ha limitado, que la comercialización por parte de las empresas paraes- tatales prácticamente ha desaparecido, que la investigación y educación agro- pecuaria oficial se ha reducido al mínimo y que la promoción de la organiza- ción de productores por parte de las dependencias gubernamentales virtual- mente se ha dejado de hacer, las empresas agroindustriales y comerciales, y los productores mismos, se han visto obligados a compensar tales deficiencias y fallas mediante el establecimiento de relaciones contractuales.
2.2.2. Ventajas y riesgos para el productor
El que las transacciones crediticias en la agroindustria estén atadas a la entrega de la cosecha, ofrece a los prestatarios numerosas ventajas con respecto al crédito otorgado por cualquier otro prestamista formal o informal. Entre las principales cabe destacar:
1. La no–exigencia de garantías prendarias.
2. Los menores costos de transacción en la obtención del crédito e insumos.
3. La entrega oportuna de crédito e insumos, algo que a menudo no ocurre con los créditos formales.
4. Mercado garantizado para las cosechas.
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5. Acceso a nuevas tecnologías.
6. Mayor permanencia, en contraste con muchos programas gu- bernamentales de créditos orientados a pequeños agriculto- res, los cuales resultan ser transitorios.
7. Acceso indirecto a créditos de la banca comercial y de desarrollo.
Estas evidentes ventajas, sin embargo, también pueden ser par- cialmente contrarrestadas cuando las agroindustrias que financian a sus proveedores pueden actuar como un monopsonio, lo que les brin- da el poder para obtener rentas de monopolio a través de cuatro me- canismos específicos:
1. El precio de las materias primas adquiridas.
2. El precio de los insumos suministrados.
3. La tasa de interés del crédito adelantado.
4. La aplicación discrecional de las normas de calidad.