CAPÍTULO V. PRESENTACIÓN DEL ANÁLISIS DE LOS RESULTADOS
5.1. La construcción de un yo-enfermer*: sobre las subjetividades en el lenguaje La comprensión de cómo las voces centrales construyen su yo-enfermer* representa
5.1.5. El espacio: entre coordenadas de altitud, latitud y longitud
El espacio es definido como «el medio físico en el que aparecen situados los cuerpos y los movimientos que estos producen» (Oxford, espacio, definición 1). El medio físico puede ser concebido, en cierto modo, como estando dividido en tres ejes —un eje de altitud, un eje de latitud y un eje de longitud— que permiten conocer el punto exacto en el que dichos cuerpos se ubican y la dirección precisa de los vectores que estos trazan al moverse. Conocer la forma en la que los cuerpos son percibidos y representados en el espacio físico posibilita el entendimiento de la relación que estos mantienen consigo mismos y con el mundo que los rodea.
Las enfermeras que han tomado parte en esta tesis doctoral ocupan, en este sentido, la dimensión física del espacio dejándose oscilar a lo largo de las posibles disposiciones
184 que cada uno de los tres ejes mencionados anteriormente les ofrece. No lo hacen de una forma explícita, sino de una forma más bien implícita y desplegando en el transcurso de sus relatos un marco textual de pronombres demostrativos y de adverbios de lugar a través del que se distribuyen y toman posición con respecto a los individuos y a los fenómenos particulares que conforman las organizaciones de salud en las que ejercen como profesionales.
Las voces centrales parecen requerir de un proceso de imaginación de si en el interior de las organizaciones para poder describir a la investigadora la disposición que en ellas adoptan. Es así como, en el contexto de las entrevistas, se transportan de forma ficticia hasta el interior de las mismas iniciando sus reflexiones mediante un «aquí», con el que tienden a mostrar un sentimiento de arraigo a ellas, o mediante un «allí», con el que tienden a mostrar un sentimiento de adversidad frente a ellas. Una vez situadas en su interior, ya sea desde un «aquí» o un «allí», proceden a delinear en ellas ejes de altitud, latitud y longitud y a asumir sobre ellos una posición concreta.
El eje altitudinal responde, en este sentido, al primer eje que las voces centrales deciden trazar en las organizaciones de salud. Es a través de un entramado de adverbios de lugar, cuyo significado marca una determinada posición vertical en el espacio, que se ubican en el nivel inferior de las organizaciones. Esta localización emerge en sus actos de habla al transmitir que se sienten situadas «por debajo» de altos cargos, de profesionales de otras disciplinas —fundamentalmente de los médicos—, de otras enfermeras, pero también «bajo» otras estructuras u otros elementos que orbitan a su alrededor como las
«órdenes médicas», las «presiones», las «responsabilidades» o las «cargas de trabajo».
El predominio de los «por debajo» y de los «bajo» en los relatos de las voces centrales parecen convertir el eje de altitud en el que ejerce mayor peso sobre la forma en la que se perciben con relación al espacio que ocupan. La posición de las enfermeras en el nivel inferior de las organizaciones, dotada en si misma de significado, revela simultáneamente la existencia en su imaginario de otros niveles situados «por encima» o «sobre» de ellas.
Son al menos dos otros niveles —uno intermedio y uno superior— los que permiten a las voces centrales permanecer tocando de pies al suelo a la vez que se desprenden de su posición en el nivel inferior de las organizaciones.
185 Las enfermeras logran, en este sentido, elevar su posición en las organizaciones de salud situándose, por una parte, en el nivel intermedio del eje de altitud que en ellas trazan.
Lo hacen mediante el uso recurrente del adverbio «en medio» y de la preposición «entre»
en sus relatos. Se ubican concretamente a través de ellos en el «centro» de las organizaciones asumiendo en él una disposición que, en cierto modo, las convierte en nexos de enlace inmóviles, entre los diferentes profesionales con los que (co)habitan y para los pacientes y las familias que atienden a diario,con el fin último —veremos— de responder a las necesidades particulares de cada uno de ellos.
El abandono de las voces centrales de este nivel intermedio para acceder al que consideran como el nivel superior de las organizaciones de salud es, no obstante, percibido de manera muy infrecuente en sus relatos. Las enfermeras parecen mostrarse, así pues, reticentes a pensarse como posicionadas «arriba» en las organizaciones —puesto que refieren no ocupar posiciones de poder en ellas o, simplemente, no estar ejerciendo ningún tipo de poder en ellas o desde ellas— o «por encima» de otros profesionales, siendo únicamente a los técnicos en cuidados auxiliares de enfermería y al personal de limpieza a los que, en escasas ocasiones, sitúan «por debajo» de si.
El eje longitudinal responde al segundo eje que las voces centrales deciden trazar en las organizaciones de salud. Es a través de un entramado de adverbios de lugar, cuyo significado marca esta vez una determinada posición horizontal en el espacio, que las enfermeras proceden a pensarse como dispuestas «al lado» de las enfermeras con las que trabajan a diario, pero sobre todo «al lado» de la población, del paciente y de las familias.
Es a todos ellos, ubicados en el ámbito asistencial, a quienes escogen ubicar «cerca» y
«próximos» de si, considerando «lejos» de si —y, por ende, «fuera» de su campo de acción— otros ámbitos como el de la política, el de la gestión o el de la investigación.
El eje latitudinal responde, finalmente, al tercer eje que las voces centrales deciden trazar en las organizaciones de salud. Es sobre él que las enfermeras se piensan en los espacios en los que se desempeñan como profesionales posicionadas «delante» y «en frente» del paciente —sintiéndose a ojos de este la cara visible de las organizaciones—,
«detrás» de otros profesionales a los que consideran posicionados «delante» de si — aproximación muy similar a la ofrecida en el eje altitudinal— y «tras» una gran cantidad de procesos considerados como invisibles para los demás.
186 El espacio desde el que las voces centrales se expresan en el transcurso de sus relatos constituye el quinto y último rasgo textual que marca sus subjetividades en el lenguaje.
Los giros que en las participantes se producen a través de los ejes de altitud, de latitud y de longitud determinan, en definitiva, no solamente su disposición en el espacio físico de las organizaciones de salud, sino también —y sobre todo— su disposición abstracta en la estructura intangible que las precede y en la que participan, pero que, en cualquier caso, rige el orden institucional a mantener en su interior.
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La sección subcategorial preambular nos ha permitido comprender que, en tanto que investigadoras, nos encontramos situadas frente a sujetos que ocupan el espacio brindado por las entrevistas dejando oscilar su yo-enfermer* entre aquello que son y que aspiran ser, amparándose de una identidad individual y colectiva, encarnándose en un género femenino y masculino, proyectándose en un tiempo pasado, presente y futuro, y adoptando una determinada posición altitudinal, latitudinal y longitudinal en las organizaciones de salud en las que desempeñan sus roles profesionales.
Una vez presentados los hallazgos que integran la sección subcategorial preambular de la presente categoría de análisis de los datos, y sin olvidar su complejidad teórica y práctica, damos paso a continuación a la presentación de la sección subcategorial central de la misma. La formulación y el desarrollo de la próxima sección nos permite, de forma específica, comprender en profundidad la construcción identitaria de las voces centrales en tanto que enfermeras analizando sus reflexiones más personales sobre el significado que en el pasado atribuyeron y que en el presente atribuyen al hecho de dedicar la faceta profesional de sus vidas a la profesión enfermera.
Las diferentes subcategorías que hemos incluido en la próxima sección se encuentran articuladas en torno a los verbos «ser» y «expresar», «estar» y «actuar», y «obtener» y
«retener». Son estos los verbos escogidos por las enfermeras para construir su relación con una profesión que no suelen considerar como un simple trabajo más, sino como un trabajo que contribuye de forma bidireccional a crear, integrar y marcar sus identidades individuales y colectivas. Lo hacen mediante el establecimiento de un diálogo entre las cuestiones de quiénes consideran ser, de qué consideran hacer y de qué es aquello que experimentan como resultado de la conjunción de las dos primeras formas de experiencia.
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