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Estar y actuar como enfermer* en el mundo

In document TESIS DOCTORAL 2022 (página 197-200)

CAPÍTULO V. PRESENTACIÓN DEL ANÁLISIS DE LOS RESULTADOS

5.3. Estar y actuar como enfermer* en el mundo

197 formación. ¡Las representantes de los cuidados eran las monjas! No estamos hablando de hace 300 siglos (se ríe), estamos hablando de 60, 70, 80 años. Eran monjas… Entonces es una profesión relativamente joven para evolucionar…», explica Laia [MAp2].

Las voces centrales y las voces periféricas acompañan, así pues, a la investigadora en un recorrido caracterizado por la presencia de giros históricos por medio de los que iluminan las etapas doméstica, vocacional, preprofesional y profesional de la enfermería, etapas que, si bien no han vivido personalmente, sienten como si fueran propias. Las enfermeras participantes imbrican concretamente en cada una de ellas cuestiones ontológicas y epistemológicas invadidas por determinantes de género, de generación y de disciplina profesional que las sitúan de manera colectiva en una posición que ellas mismas se encargan de etiquetar de subordinada.

198 (re)produciendo formas muy heterogéneas de saber y de conocimiento. Hacen con aquello que tienen a mano e, incluso, con aquello que no tienen. Logran, de este modo, devolverlas resueltas a quien las había emitido, desempeñando, finalmente, un rol profesional específico que sienten y defienden como propio. Sus formas de estar y de actuar devienen, entonces, prácticas de bricolaje31.

Los códigos «Habitar (en) las organizaciones de salud», «Comprender (en) las organizaciones de salud» y «Cuidar (en) las organizaciones de salud»32 que presentamos a continuación constituyen el espacio de reflexión a partir del que recorremos, una a una, las que configuran las distintas formas a través de las que las voces centrales están y actúan en tanto que enfermer* en las organizaciones de salud.

5.3.1. Habitar (en) las organizaciones de salud

Las voces centrales revelan que ser enfermera representa una forma particular de habitar el interior de las organizaciones de salud. Habitar se aleja en el marco del presente código de su significado más tradicional: el de ocupar físicamente un espacio para vivir en él de una manera (casi)permanente. Simboliza, más allá de ello, el desarrollo por parte de las participantes de su capacidad para adoptar y apropiarse de una disposición teórica en un espacio con el fin existir en él, haciendo presentes y visibles sus tácitas formas de ser y de expresarse, a la vez que se concretan las formas de participación que las hacen devenir y sentirse útiles en él en sus relaciones con el otro y en el mundo.

El análisis de los relatos de las participantes informa, en este sentido, que es el verbo

«estar» el elegido por unanimidad para expresar la forma mediante la que permanecen, pero sobre todo mediante la que hacen o se ocupan en las organizaciones. Se muestran

31La comprensión de las enfermeras como bricoleuses y de sus prácticas como actividades de bricolaje representa un guiño a la consideración de las/os investigadoras/es cualitativas/os como bricoleurs y de sus aproximaciones teóricas y metodológicas como prácticas de bricolaje (Kincheloe et al., 2011).

32La forma a través de la expresamos el enunciado que nombra los tres códigos que integran la presente sección subcategorial central sobresale por la repetición de un «(en)». Con él hemos querido manifestar que las voces centrales no solamente habitan, conocen y cuidan en las organizaciones de salud, sino que también las habitan, las conocen y cuidan de ellas.

199 así, incluso a través del uso del lenguaje, como sujetos que no ejercen, que no trabajan, en las organizaciones, sino que, sencillamente, se mantienen y están en su interior. «El tiempo que estuve», «he estado» o «hace poco que estoy en esta área-servicio-unidad»

devienen así enunciados comunes en sus relatos y expresiones desde las que su saber-ser, su saber-hacer y —ahora también— su saber-estar se entrelazan.

Estar se convierte, entonces, en el marco de las entrevistas, en la forma mediante la que las voces centrales reconocen habitar (en) las organizaciones de salud y empiezan a darse un sentido —juzgado como más práctico— en tanto que enfermeras; a dar sentido al rol que, entre otros profesionales, consideran desempeñar; y a dar sentido a la relación que establecen con los que entienden como los destinatarios fundamentales de sus acciones. La tesis sostenida anteriormente según la cual «las enfermeras son y hacen, pero sobre todo son porque hacen», obtiene así su continuidad en un «y aquello que hacen es estar ahí para el otro».

(Ser enfermero) es estar. (…) Siempre lo digo: lo más importante es estar, estar ahí para el paciente (expresa adoptando un tono de voz que denota un intento de convencer a la investigadora) · Javier [EAp5]

Las voces centrales adoptan, así pues, una disposición teórica en las organizaciones de salud que les permite, en definitiva y en congruencia con el contenido de los resultados presentados en la subcategoría precedente, estar ahí para un otro muy concreto que no es otro que el paciente y, por extensión, el círculo familiar que orbita alrededor de este último. «Nosotras (las enfermeras) tenemos muy claro cuál es nuestro centro de atención, que es el paciente, ¡por y para el paciente!», defendía, de forma ilustrativa, Ingrid [EAe4]

haciendo ahora alusión, además, a un enunciado extendido entre las enfermeras y recurrido comúnmente en la literatura.

La esencia de este enunciado contribuye a nutrir los lazos que las voces centrales tejen con los pacientes y las familias en las organizaciones de salud. Los consolida, en este sentido, forjando una amplia red de relaciones en su interior que logra invadir cada uno de sus rincones desprendiendo de si los valores que dominan las formas de ser y de expresarse de las enfermeras participantes. Es pues de este modo, también, que las voces centrales proceden a habitar (en) las organizaciones de salud transformándolas, de manera

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