CAPÍTULO V. PRESENTACIÓN DEL ANÁLISIS DE LOS RESULTADOS
5.2. Ser y expresarse como enfermer* en el mundo
5.2.2. La mirada de las enfermeras
Las voces centrales expresan en el transcurso de sus relatos presentar un sentido agudo de la observación materializado en una mirada particular a través de la que logran movilizar su consciencia enfermera —y los diferentes valores que le asocian— con el propósito de contemplar el otro en el mundo y responderle de una manera que se adapte a su singularidad. La mirada particular en cuestión subyace, como si de un sistema de razonamiento se tratase, a todas y a cada una de sus prácticas y emerge, como si de una lente multiteórica se tratase, caracterizada por ser abierta, analítica, pero sobre todo por ser holística.
Ser enfermera te da una cierta visión del universo · Paula [ECdAe3]
Las enfermeras tenemos una capacidad de apertura, de analizar y de entender todo lo que implica la persona… (expresa adoptando un tono de voz de fascinación) · Víctor [EM1]
(Las enfermeras) tenemos una visión muy holística · Ángela [ECp1]
Las participantes reivindican en sus actos de habla esta mirada holística como una mirada que les permite yuxtaponer diferentes perspectivas procedentes —veremos— de distintos campos de conocimiento para, de una manera no sistemática, sino más bien individualizada, comprender cada uno de los factores que determinan las vivencias que los pacientes hacen de su bienestar y de sus procesos de salud, pero también para, de una forma exploratoria, ser capaces de comprender las estructuras en base a las que se sostiene el funcionamiento de las organizaciones de salud en las que tratan de ser y de expresarse en tanto que enfermer*.
191 Las enfermeras tenemos una visión holística, integral (aclara), una
visión completa de la persona y de todas las esferas que la componen · Elena [EAp3]
Las enfermeras aportamos una visión diferente y desde la que, además, siempre individualizamos, porque las necesidades de este paciente y de esta familia no son las mismas que las de este otro paciente y esta otra familia (expresa con un tono de voz defensivo) · Ingrid [EAe4]
Esta visión tan holística creo que aporta muchísimo a la mejora de la salud de las personas y al sistema de salud · Carolina [ECc1]
La mirada holística de la enfermera te aporta un gran conocimiento sobre el contexto, sobre de la arena… (expresa refiriéndose a las organizaciones de salud) · Paula [ECdAe3]
El proceso de análisis de los datos generados revela, de manera específica, que las voces centrales reivindican esta mirada holística como el elemento que las distingue como profesionales, que las hacer ser ellas y no otras. «La visión enfermera es muy diferente a la de otro tipo de profesión», explica, en esta dirección, Claudia [ECp2]. «Te diría que una cosa que es propia nuestra (de las enfermeras) y de nadie más es esa mirada holística que tenemos a la hora de analizar y de observar las realidades, el mundo, y lo que les ocurre a los pacientes», defiende y continúa aportando en este mismo sentido Daniel [ECdAp1].
La mirada holística que las voces centrales defienden poseer y que, a través de sus relatos, reportan poner en acción en el día a día para acercarse a la comprensión del otro al que brindan sus cuidados, pero también del mundo en el que ambos se hallan inmersos, constituye, junto a la consciencia enfermera, un elemento clave en la construcción discursiva de la profesión enfermera como un modo de ser y de expresarse en el mundo, un elemento al que, finalmente, se le añade la expresión de la historia individual de cada una de las participantes y de la historia colectiva que las une y que las vincula a la profesión enfermera en tanto que ente.
192 5.2.3. Las historias de las enfermeras y las enfermeras en la historia
Las voces centrales encarnan y expresan una historia individual que les es propia en tanto que enfermeras a la vez que representan y transmiten una historia colectiva que, simbolizada en el marco de una memoria histórica, comparten junto a las enfermeras que sitúan en la escena profesional (re)creada y delimitada a su alrededor. Las historias individuales de cada una de ellas y la historia colectiva que las une se entrelazan, de este modo en el transcurso de sus relatos, dotando a la dimensión histórica de una importancia clave para comprender la forma que tienen de pensarse en el interior de las organizaciones de salud.
Las participantes manifiestan, en este sentido, desde el inicio de sus encuentros con la investigadora, un interés particular en transmitirle quiénes fueron y quiénes son, qué motivaciones las acompañaron en sus procesos de devenir enfermeras, pero también qué coyunturas las han llevado a construirse como las enfermeras que son en el presente y que aspiran a ser en el futuro. La emergencia paulatina de estas cuestiones hace tomar a los textos analizados la apariencia de relatos orales de vida que permiten conocer los detalles biográficos que marcan la identidad personal y profesional, pero también individual y colectiva, de cada una de las voces centrales.
Los relatos orales de vida de las enfermeras participantes se dan comienzo, en este sentido, sobre la base de una mirada que, nostálgica y melancólica, se orienta hacia el conjunto de vivencias individuales que constituyen sus yo(es)-pasado(s) con el fin de presentar sus yo(es)-presente(s) a la investigadora. La (re)memoración, pero también la toma de consciencia vinculada a su (re)identificación y (re)afirmación como enfermeras, devienen, entonces, los procesos de retorno al pasado que, movilizados en el presente y proyectados hacia el futuro, las voces centrales despliegan en sus relatos con el fin de apropiarse de sus identidades.
Las historias individuales de las participantes representan, de manera concreta, las historias de mujeres y de hombres que vieron en la profesión enfermera o bien un anhelo lejano e, incluso, innato y vocacional en su biografía hecho posibilidad y, luego, realidad de ocuparse profesionalmente de la vida del otro, o bien un encuentro con un universo profesional que, desprovisto de expectativas y a menudo fortuito, terminó movilizando, en un golpe de asombro, su sentido de encantamiento. Los caminos aquí trazados dan
193 forma, de este modo, a los distintos parcours personales de las enfermeras que (co)habitan en las organizaciones de salud.
(Recuerdo) siempre haber querido ser… Bueno, peluquera (se ríe)…
Enfermera (retoma su relato, sonríe y verbaliza melancólica). Me costó ser enfermera porque yo no era una estudiante brillante en el instituto, pero sí tenía claro que esto era lo que me apetecía. Sobre todo había una cosa que de jovencita quería conseguir y era estar en mi pueblo, trabajando de enfermera para la gente que conocía de cerca · Julia [EAe1]
Tenía casi doce años cuando dije que quería ser enfermera. Ahora veo que lo que me motivó ya fue el cuidar, ya fue el estar al lado de las personas. Creo que fue eso… · Ana [EAe5]
Yo no te voy a decir lo que seguramente te habrá dicho todo el mundo de «Yo de pequeña quería ser enfermera». (…) El ámbito de la salud, a mí, siempre me había gustado (recuerda nostálgica). Entonces dije:
«Voy a probar a ver esto de ser enfermera si me gusta o no». ¡Y me gustó enseguida! Yo no tenía ese concepto de persona cuidadora (expresa haciendo uso de un tono de crítica). ¡No, no lo tenía! Lo mío era otra cosa, ¿no? Entonces, entré ahí (en referencia a los estudios de enfermería) y me pareció un contacto alucinante con el mundo de la salud · Paula [ECdAe3]
Yo llegué a la enfermería por un mero problema de nota, con lo cual mi intención ni siquiera era acabar la carrera... Lo que pasa es que empecé el primer año y me fascinó. Me pareció un mundo maravilloso · Clara [EAe6]
La profesión enfermera es contemplada así, en cualquiera de los casos, como una forma de expresión, es decir, como una manera que las participantes tienen de exteriorizar y de transmitir aquello que son y que hacen, pero también que piensan en la esfera más íntima de sus vidas hacia una esfera que, siendo laboral, posee un espectro de actuación más amplio. Cada una de ellas aprovecha, entonces, la oportunidad que la profesión le ofrece para convertir, en palabras de Elena [EAp3], «algo tan natural y humano como el cuidado» en el centro de la actividad a la que dedicar una parte significativa de sus vidas.
194 (Dedicarme a la profesión enfermera) hace que pueda expresarme
(como aquello que soy) en todo momento · Víctor [EM1]
(La profesión enfermera) es una cosa que llevo dentro de mí. Yo soy así… · Julia [EAe1]
¿Qué es para mí ser enfermera? ¿El comodín del público? (se ríe). No lo sé… Es mi profesión. Es… (presenta dificultades para transmitir sus ideas) Hace tiempo te hubiera dicho que era una característica más de mí. Ahora llevo unos años que he hecho la reflexión de que si no me dedicara a la enfermería (hace una mueca)… No sé hacer nada más.
Entonces, ya no es otra característica más de mí: es lo único que sé hacer (expresa seguro de si mismo) · Martín [EAe2]
La verdad es que (dedicarme a la profesión enfermera) ha sido mi vida
· Claudia [ECp2]
Las voces centrales construyen a partir de entonces un recorrido biográfico por medio del que dan a conocer a la investigadora los detalles más personales de sus vidas profesionales. El contacto inicial con la profesión enfermera en tanto que estudiantes, su incorporación posterior al mundo laboral, los ámbitos de práctica específicos en los que han ejercido sus roles, las categorías de los puestos de trabajo que han ocupado, los eventos a los que se han enfrentado y las anécdotas conservadas de su relación con los pacientes dan vida, de este modo, entre otras múltiples cuestiones, a las historias individuales de las participantes.
Yo solamente he trabajado como enfermera en este hospital. Yo había trabajado de auxiliar en otro hospital durante los veranos, cuando estudiaba enfermería. Luego cuando terminé los estudios, me vine aquí y empecé en obstetricia, recién nacidos, pediatría. Esto es otra cosa que me comenta la gente… «Has pasado del nacer al morir». ¡Y es así! He trabajado (X) años, casi (X) (expresa con énfasis), en pediatría — excepto un periodo de (X) años que fui supervisora de unidad (aclara)—
, y después continué mis estudios. Cursé un máster en (X) y empecé a trabajar en una planta de medicina interna porque para mí era importante poder trabajar y estar en contacto con pacientes adultos.
195 Trabajé un año en una planta de polivalentes y luego ya empecé (en esta
unidad de cuidados) · Ana [EAe5]
El relato oral de vida de cada una de las enfermeras participantes se inscribe en un marco histórico que las une, unas con otras, para integrar una comunidad enfermera con la que se identifican y desde la que tratan de descifrar por qué son como son y por qué son situadas y se sitúan en la posición social e institucional que se las hace ocupar y que asumen dentro y fuera de las organizaciones de salud. Las voces centrales elaboran y comparten así, en paralelo a la reconstrucción de sus historias individuales y sin intención explícita de embarcarse en él, un análisis sociohistórico de su construcción identitaria colectiva en tanto que enfermeras.
Las enfermeras devienen, de este modo, capaces de alejarse del enfoque centrado en unas mismas para tomar consciencia y hacer tomar consciencia a la investigadora de hasta qué punto cada una de sus historias individuales forman parte de una historia colectiva compartida con el resto de enfermeras. El yo y el nosotros de las voces centrales, encarnados respectivamente en cada una de las participantes y en la red de trayectorias sociales que las atraviesan, aparecen, entonces, intrínsecamente unidos revelando cómo el yo-individual atestigua su pertenencia a un yo-colectivo que logra dar un sentido más completo a sus experiencias.
La historia colectiva de las enfermeras se conforma de cada una de sus historias de vida, de las historias locales de las organizaciones de salud en las que se desempeñan y de la historia más global en la que se inscriben junto a otras enfermeras. Los reportes autobiográficos, las alusiones al entramado de acontecimientos sucedidos en sus espacios concretos de micropráctica y las referencias al legado cedido por sus antepasadas se revelan, a este respecto, durante el proceso de análisis de los datos generados, como una constante, siendo precisamente las últimas aquellas que toman el relevo discursivo en sus relatos.
Todas somos enfermeras y todas cuidamos, pero todas hemos llegado aquí a través de caminos diferentes · Julia [EAe1]
La visión y los valores (que las enfermeras tenemos en este hospital) nos los marcó la directora de enfermería que abrió este hospital. Ella lo
196 hizo de una manera ejemplar (expresa con orgullo). Esta visión y estos
valores aún los tenemos —por lo menos las enfermeras más veteranas— y los vamos transmitiendo (a las nuevas generaciones) · Óscar [ECor2]
(Las enfermeras) venimos de «la enfermera que tiene que estar sumisa a las órdenes médicas» y eso nos continúa marcando, porque, en muchos casos, continuamos siendo «las ayudantes de» · Silvia [ERes1]
La historia colectiva de las enfermeras es entonces, mayoritariamente, la historia de mujeres —los hombres permaneciendo en ella desplazados a los márgenes— portadoras (in)voluntarias de un complejo patrimonio inmaterial que, por momentos defendido, por momentos rechazado, se encuentra marcado por formas de opresión vinculadas, de manera interseccional, a cuestiones económicas, políticas, sociales y culturales que las preceden, pero que también se encargan de (re)producir a través de sus formas de pensar y de actuar, y que, en cualquier caso, acompañan sus identidades en cada uno de los rincones que conforman las organizaciones de salud.
Creo que (las enfermeras) tenemos que ser un poco conscientes de nuestra historia como profesión, de dónde venimos, el punto en el que estamos y hacia dónde tendríamos que dirigirnos. No podemos obviar de dónde venimos, cuál es nuestro histórico… (expresa con un tono de voz prescriptivo) · Daniel [ECdAp1]
La herencia de la que hablamos es fuerte. Creo que la profesión enfermera ha sido muy castigada. ¡Mira tú! Yo soy hombre, pero creo que ha estado muy castigada por el hecho de ser una profesión secundaria, feminizada. (…) (A las enfermeras) nos ha tocado una buena aquí (suspira). Pesa, ¿no? Todo esto pesa… Todavía… Incluso ahora pesa (se lamenta) · Víctor [EM1]
La historia colectiva de las enfermeras emerge, asimismo, en los relatos de las voces periféricas dando luz al peso que la historia tiene en su construcción identitaria, por lo que emerge en ellas con el mismo propósito que lo hace en las voces centrales. «(Las enfermeras) eran ayudantes… Han tenido sus nombres, no hace falta recordarlo», señala Luís [MAp1]. «(Las enfermeras) hace 50 o 60 años eran monjas que no tenían ni
197 formación. ¡Las representantes de los cuidados eran las monjas! No estamos hablando de hace 300 siglos (se ríe), estamos hablando de 60, 70, 80 años. Eran monjas… Entonces es una profesión relativamente joven para evolucionar…», explica Laia [MAp2].
Las voces centrales y las voces periféricas acompañan, así pues, a la investigadora en un recorrido caracterizado por la presencia de giros históricos por medio de los que iluminan las etapas doméstica, vocacional, preprofesional y profesional de la enfermería, etapas que, si bien no han vivido personalmente, sienten como si fueran propias. Las enfermeras participantes imbrican concretamente en cada una de ellas cuestiones ontológicas y epistemológicas invadidas por determinantes de género, de generación y de disciplina profesional que las sitúan de manera colectiva en una posición que ellas mismas se encargan de etiquetar de subordinada.