CAPÍTULO V. PRESENTACIÓN DEL ANÁLISIS DE LOS RESULTADOS
5.1. La construcción de un yo-enfermer*: sobre las subjetividades en el lenguaje La comprensión de cómo las voces centrales construyen su yo-enfermer* representa
5.1.2. El número: entre la identidad individual y la identidad colectiva
El número es definido en el campo de la lingüística como «la categoría gramatical que en el nombre y en el pronombre expresa la referencia a una o a varias entidades, y que en otra clase de palabras se manifiesta a través de la concordancia» (Real Academia Española, número, definición 11). El número permite expresar, concretamente, una oposición manifiesta entre el singular y el plural de las palabras. Percibida a priori como simple, esta oposición se revela como especialmente compleja en el marco de su aplicación sobre los pronombres personales puesto que es capaz de hacer trascender una simple identidad lingüística en una compleja identidad individual e identidad colectiva.
Las enfermeras que han tomado parte en esta tesis doctoral se expresan, en este sentido, sobre si mismas en el marco de las entrevistas y frente a la investigadora
26 La comunicación no verbal que acompaña este giro resulta ser ampliamente informativa. La dirección ocasional hacia arriba de las miradas de las voces centrales, como si estuvieran buscando o imaginando la noción de la enfermera ideal, puede ser considerada como una manifestación del distanciamiento de si y de la evasión del mundo a los que hacemos referencia.
176 balanceando su persona de forma continuada entre una entidad restringida, concreta y, entonces, singular, y una entidad abierta, amplificada y, entonces, plural. Es así como en el transcurso de los relatos de las voces centrales un yo-singular —portavoz de la identidad individual y particular de cada una de ellas— y un yo-plural —portavoz de la identidad colectiva y genérica a todas ellas— emergen, se erigen y concurren de forma espontánea en la definición de su yo-enfermer*27.
El habla en primera persona gramatical del singular, reflejada a nivel sintáctico en el uso del pronombre personal singular yo, representa la forma a través de la que las voces centrales dejan surgir su identidad individual como enfermeras, es decir, la flexión de número por medio de la que escogen inicialmente asumirse frente al otro como sujetos.
El yo, es pues, el pronombre que manifiesta cómo cada una de las enfermeras se siente interpelada como sujeto particular y singular entre el resto y como dueño de reflexiones y de experiencias que, expectantes de ser tomadas en consideración, cuentan entre las de los demás a los ojos del otro.
El yo-singular representa el punto de anclaje por excelencia sobre el que las voces centrales hacen pivotar todo su relato y el modo por el que, de forma simultánea, se implican directa y personalmente en el discurso como productoras y emisoras del mismo.
Cada una de sus enunciaciones termina, pues, remitiendo y volviendo siempre hacia su yo-hablante singular, lo cual significa que mediante el uso de esta flexión de número las enfermeras se instalan indirectamente en el espacio discursivo como las responsables de sus actos del habla. El yo es quién «cree que», «piensa que», «considera que», «supone que», «asegura que» y «defiende que».
El análisis en profundidad de los relatos de las voces centrales revela, no obstante, como había sido anunciado anteriormente, que, muy a menudo, el pronombre personal singular yo comparte espacio con y se deja invadir por su forma plural nosotras/os. En el
27En el transcurso del presente código hacemos referencia de forma exclusiva a las flexiones de número ejercidas sobre la primera persona gramatical. Nuestra atención aparece, pues, focalizada sobre los giros acaecidos entre el yo y el nosotras/os. No obstante, los resultados aquí expuestos pueden ser transferidos sin modificación alguna sobre las flexiones de número ejercidas sobre la tercera persona gramatical, es decir, sobre los giros acaecidos entre el ella/él y el ellas/os.
177 marco de su relación con la investigadora, las enfermeras participantes se sienten, así pues, movilizadas no solamente como individuos particulares y singulares, sino también y de forma creciente, conforme progresa la consideración reflexiva de su posición en tanto que colectivo dentro de las organizaciones de salud, como miembros de una comunidad más amplia y plural.
El habla en primera persona gramatical del plural, reflejada a nivel sintáctico en el uso del pronombre personal plural nosotras/os, representa la forma a través de la que las voces centrales expresan su identidad colectiva como enfermeras, es decir, la flexión de número por medio de la que escogen asumirse frente al otro como una colectividad. El nosotras/os es, así pues, el pronombre que, en el transcurso de sus relatos, manifiesta cómo cada una de las enfermeras participantes se siente parte de una noción más amplia de si misma, noción que resulta ser portadora de un ethos que reúne y reconcilia la multitud de aquellas que son —y se hacen llamar— enfermeras en las organizaciones de salud.
El nosotras/os de las voces centrales no se comporta, pues, como el plural —en un sentido estricto— del yo-singular, sino como un plural que encarna un yo dilatado, amplificado, integrador e, incluso, asociativo. Las enfermeras escogen, de este modo, mediante el uso de la primera persona del plural permanecer presentes en el discurso que ellas mismas producen y emiten, pero, arropadas por sus semejantes, acortando la distancia que las separa de otras enfermeras e inscribiéndose en una colectividad que habita y vive la realidad evocada de forma sumamente semblante. Devienen, así pues, en cierto modo, portavoces de la comunidad de la que se sienten parte.
El análisis en profundidad de los relatos de las voces centrales revela a este respecto que no es en una única comunidad que las enfermeras deciden fundir su yo en sus actos de habla para asumir una identidad colectiva. El reflejo de si mismas, proyectado por el espejo de las reflexiones en torno a aquello que consideran ser, es por el contrario capaz de hacer emerger un yo-plural que —valga la redundancia— es plural en si mismo, es decir, un nosotras/os marcado por su adscripción simultánea a una comunidad microcontextual, concreta, emplazada, circunscrita y excluyente, y a una comunidad macrocontextual, abstracta, deslocalizada, difusa y más inclusiva.
178 La comunidad microcontextual con la que las voces centrales confluyen simboliza así, por una parte, la identidad colectiva que, situada a un nivel de representación más restringido, las enfermeras adoptan al pensarse en su relación a un otro específico que ubican en las inmediaciones de si. Aquí sí, el nosotras/os —escogido casi por modestia—
es tangible, visible, material. Remite, de forma inmediata, a las enfermeras con nombre y rostro conocidos junto a las que el yo-hablante ejerce su rol profesional día tras día en una organización de salud determinada, delimitada y dotada de una cierta cultura a la se siente especialmente arraigada/o.
La comunidad macrocontextual con la que las voces centrales confluyen simboliza, por otra parte, la identidad colectiva que, situada a un nivel de representación más amplio, las enfermeras adoptan al pensarse en su relación a un otro abstracto que ubican en un marco sociopolítico y cultural que trasciende las paredes de las organizaciones de salud en las que ejercen como profesionales. Aquí, el nosotras/os —escogido en una lógica anclada en la sororidad— es intangible, invisible, inmaterial. Remite, de forma lejana, a un ethos profesional (supra)identitario —metadiscursivo— al que cada enfermera se siente unida por medio redes etéreas de solidaridad.
La flexión de número sobre la que las voces centrales deciden apoyarse en el transcurso de sus relatos se revela, en definitiva, como otro de los rasgos textuales a través de los que construyen su yo-enfermer*. Los giros del yo al nosotras/os alcanzan, en este sentido, implicaciones situadas más allá de las meramente gramaticales. Permiten a las participantes asumir, simultáneamente, una identidad individual y colectiva, que — veremos— las conduce a una toma de consciencia sobre la matriz sociopolítica en la que se encuentran inmersas, una toma de consciencia previa necesaria para poder ejercer sobre ella una influencia conservadora o transformadora.